España - Madrid

Una ocasión maravillosa

Xoán M. Carreira
lunes, 2 de marzo de 2015
Madrid, viernes, 30 de enero de 2015. Teatro Real. Hänsel und Gretel, Märchenspiel en tres actos. Música de Engelbert Humperdinck. Libreto de Adelaide Wette, basado en un cuento de 'Kinder- und Hausmärchen' (1812) de Jacob y Wilhelm Grimm. Dirección de escena y figurines: Laurent Pelly. Escenografía: Barbara de Limburg. Iluminación: Joël Adam. Producción del Festival de Glyndebourne. Elenco: Alice Coote (Hänsel), Sylvia Schwartz (Gretel), José Manuel Zapata (La bruja), Bo Skovhus (Peter), Diana Montague (Gertrud), Elena Copons (Duende del sueño), Ruth Rosique (Duende del rocío). Pequeños cantores de la JORCAM (directora: Ana González). Coro y Orquesta Titular del Teatro Real. Dirección musical: Paul Daniel. Temporada 2014-15
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En pocas ocasiones ha obtenido el Teatro Real una repercusión mediática semejante a la lograda por este Hänsel y Gretel. Sin demérito de la estupenda escenografía de Barbara de Limburg, que luce muy bien en televisión, a priori el principal atractivo de esta producción de Laurent Pelly era la Bruja encarnada por el exuberante, tierno y simpatiquísimo José Manuel Zapata, quien asumió a la Bruja como el rol de su carrera y -nunca mejor dicho- 'puso la carne en el asador'. La atinada caracterización lograda por Limburg y el equipo de maquillaje fue hábil e inteligentemente utilizada por Zapata tanto en escena como fuera de ella en su espléndida campaña de promoción, que incluyó irónicas referencias a la película Into the Woods [2014, Walt Disney Pictures, dirección de Rob Marshall], con divertidos comentarios del tipo "Meryl Streep es mejor actriz que yo, pero mis pastelitos de niños al jengibre son superiores". Por cierto, la traducción del libreto en los subtítulos -con numerosos errores- ignoraba lo que son las populares galletas antropomorfas de jengibre, parte esencial del cuento, lo que dificultaba la comprensión tanto de la historia como de la narración realizada por Pelly.

Sylvia Schwartz y Alice Coote

Esta producción proveniente de Glyndebourne fue anunciada y celebrada por la prensa madrileña como una crítica al consumismo desaforado, y ciertamente la mirada crítica sobre los aspectos más negativos de la sociedad post-industrial es evidente tanto en la casa de Hänsel y Gretel -un gigantesco embalaje de cartón ondulado- como en el desolado bosque rebosante de basura y en el colorido supermercado de la Bruja, tratado con una perspectiva pop art. Pero esta producción es también una parodia de la estética del propio Festival de Glyndebourne en su desenfadada utilización de la ingenuidad, la sencillez y los códigos del vídeoclip publicitario. Como se puede deducir de lo antedicho, régie, escenografía, figurines, maquillaje y luces se engranaron a la perfección con el objetivo de contar un cuento bienhumorado en el cual las situaciones desagradables resultaban veladas, según la convención, por un tratamiento grotesco de los elementos morbosos y/o crueles.

Sylvia Schwartz y Alice Coote

En auténtico estado de gracia, Alice Coote y Sylvia Schwartz encarnaron actoral y vocalmente a los pequeños Hänsel y Gretel, y con esto quiero decir que actuaban como lo hacen los niños: no representaban personajes infantiles, sino que se movían, gesticulaban y se expresaban tal y como lo hacen los niños en escena, discriminando y analizando la relación tensoelástica entre ambos hermanos y su ambigua interrelación con la madre y con la Bruja. En esta ocasión, el tercer acto fue literalmente regocijante merced a los recursos a la pantomima, a los homenajes a la comedia del cine mudo, a la fina ironía y a lo bien que se lo pasan Coote, Schwartz y Zapata interpretándolo; algo que se revela en la naturalidad de las bromas entre los tres durante los prolongados aplausos al final de la representación, a pesar de estar visiblemente agotados tras el enorme esfuerzo físico exigido por Pelly.

Alice Coote, José Manuel Zapata y Sylvia Schwartz

A mayores, no pudo ser más afortunado el casting de los otro cuatro personajes del cuento. Diane Montague, lejos de ser la madre sin entrañas, interpreta a una pobre mujer abrumada por la miseria y desbordada por la energía e imaginación de sus dos inteligentes hijos y su esposo, DBo Skovhus, es un bondadoso simplón. Engelbert Humperdinck escribió para ellos unas partes espléndidas que ellos convirtieron en primorosas. Ruth Rosique cantó su aria con tal brillantez que incluso superó su extraordinaria caracterización como duende del rocío y Elena Copons fue el más entrañable duende del sueño que consolar pueda a dos niños perdidos en el bosque.

Alice Coote, José Manuel Zapata y Sylvia Schwartz

Es obvio que Paul Daniel ama y conoce hasta el último detalle de la extraordinaria partitura de Hansel und Gretel. Se trata de un espléndido concertador que pone a la orquesta al servicio de los cantantes más allá del simple acompañamiento. Humperdinck, que había sido el asistente de Wagner en el proceso de producción de Parsifal, convirtió Hansel y Gretel en un maravilloso homenaje a Wagner y a su utopía de la obra de arte total. Consciente de esto, Daniels obtuvo de la orquesta unos resultados de calidad raramente escuchada en el foso del Real cuando este está ocupado por su agrupación titular.

El público entusiasmado reconoció haber asistido a una noche extraordinaria en lo musical, vocal, escénico y dramático. Una de esas ocasiones maravillosas en que los cuentos además de tener un final feliz, nos subyugan.

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