España - Andalucía

Concierto políticamente correcto

José Amador Morales
martes, 24 de marzo de 2015
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Córdoba, viernes, 27 de febrero de 2015. Gran Teatro. Gioacchino Rossini: “Il barbiere di Siviglia”, obertura; Tomás Bretón: Escenas andaluzas; Lorenzo Palomo: Sinfonía “Córdoba”. Pablo García-López, tenor. Javier Riba, guitarra. Orquesta de Córdoba. Lorenzo Ramos, director musical
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El así denominado “Concierto de Andalucía”, por estar enmarcado en la víspera del día oficial de esta comunidad autónoma, se abrió con la correspondiente lectura del Himno de Andalucía, cuyo origen procede del tradicional canto campesino andaluz recogido por el propio Blas Infante. La repentina y aparatosa puesta en pie de algún político presente en la sala dio lugar a una situación surrealista con medio aforo siguiendo el ejemplo mientras el resto los miraba con caras absortas. No obstante, esta anécdota da en la clave de lo a menudo suelen ser este tipo de conciertos, en parte concebidos como ceremonias oficiales, institucionales y, a menudo, demasiado políticamente correctas.

Ya con la rossiniana Obertura de Il barbiere di Siviglia, advertimos un sonido y homogeneidad orquestal aceptables al tiempo que un importante falta de intensidad por parte de la batuta, acentuado aquí por una excesiva celeridad que recordaba a aquella Traviata de fórmula uno de hace dos años cuyos tempi arrollaron a todo lo que se puso por delante (miedo da la próxima Tosca anunciada para abril). Este vacío conceptual se puso de manifiesto de nuevo en las Escenas andaluzas de Tomás Bretón, aquí tímbricamente cuidadas pero tediosas e insípidas..

El muy anunciado estreno de la Sinfonía “Córdoba” compuesta por Lorenzo Palomo viene a continuar la senda de diversos estrenos sinfónicos dedicados a esta ciudad de un tiempo a esta parte, como el Córdoba concerto de Wulfin Lieske (2010) o Mezquita Catedral de Tomás Marco (2012). Al margen de su insistencia en demasiados lugares comunes, musicalmente hablando, o de cierto desequilibrio estructural, nos remitimos a las notas del anónimo programa de mano:

"Su primer movimiento se titula Paseo por la Mezquita y en él, el compositor propone un viaje simbólico en el tiempo en el que, como una visión, aparece con todo vigor la amalgama de razas y culturas que forjaron y enriquecieron esta ciudad. Una voz que suena a lo lejos, acompañada de una guitarra, son solo un tramo de este camino de siglos que todavía hoy nos define e identifica ante el mundo."

Sin duda, la aportación solista de la voz de Pablo García-López y la guitarra de Javier Riba fueron lo mejor de toda la noche. En particular, el tenor cordobés cantó con un gusto exquisito y una entrega impresionante (bellísimos esos filados al final de cada frase). Una vez más, la calidad y el compromiso de este artista para con su ciudad requiere proyectos de mayor enjundia.

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