Argentina

Olvidable Werther

Gustavo Gabriel Otero
lunes, 20 de abril de 2015
Buenos Aires, martes, 14 de abril de 2015. Teatro Colón. Jules Massenet: Werther. Ópera en cuatro actos. Libreto de Eduard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann, inspirado en la novela de Johann Wolfgang von Goethe. Hugo De Ana, dirección escénica, escenografía, vestuario e iluminación. Mickael Spadaccini (Werther), Anna Caterina Antonacci (Charlotte), Hernán Iturralde (Albert), Jaquelina Livieri (Sophie), Alexander Vassiliev (Le Bailli), Santiago Burgi (Schmidt), Fernando Grassi (Johann), Cecilia Pastawski (Katchen), Norberto Marcos (Bruhlmann). Orquesta y Coro de Niños del Teatro Colón. Director del Coro: César Bustamante. Dirección Musical: Ira Levin.
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En diversas declaraciones publicadas durante en año 2014 en Buenos Aires se anticipó que la actual temporada lírica se iniciaría con la monumental Los Troyanos de Berlioz -obra que sólo se vio, abreviada, en el Teatro Colón en la temporada 1964- con la puesta de Hugo de Ana y el concurso, entre otros, de Anna Caterina Antonacci. Cuando finalmente se anunció la Temporada 2015, la comunidad se enteró que no figuraba esta obra largamente esperada -información extraoficial indica que por una parte la obra supera con creces la capacidad artística actual del teatro y por otra que el Coro Estable no está en condiciones de prepararla- y que en su lugar se ofrecería Werther. Una decisión a todas luces poco feliz dado la enorme cantidad de títulos galos ausentes de nuestras temporadas y que una entidad privada ya había anunciado con anterioridad esa obra para su cartelera 2015.

Con alguno de los elementos convocados para la magna obra de Berlioz más el anuncio del retorno de Ramón Vargas se armó el elenco de este Werther. Lamentablemente el mexicano Vargas canceló a último momento su participación -sin mayores justificativos conocidos- y el Colón rutinariamente pasó al tenor del segundo elenco al primero y convocó un artista nacional, quizás el doble sin función, para el segundo elenco. De resultas de lo dicho las expectativas no eran demasiadas, salvo por la presencia de una de las mejores Casandras de la actualidad, Anna Caterina Antonacci, pero en el rol de Charlotte.

Las pocas expectativas fueron, lamentablemente, destruidas por un protagonista errático, una puesta grandilocuente y vacía y una versión fría y poco comunicativa.

Momento de la representación de 'Werther' de Massenet. Dirección musical, Ira Levin. Dirección escénica, Hugo De Ana. Buenos Aires, Teatro Colón, abril de 2015

El joven tenor belga Mickael Spadaccini quizás tenga en su registro casi todas las notas para cantar el personaje de Werther pero de ninguna manera se aproxima al mismo. Si canto es errático y fuera del estilo francés. Su interpretación vocal se asemeja más al verismo italiano y su composición actoral es de un joven con marcado histerismo. En los dos primeros actos cantó el texto sin ninguna intencionalidad -casi como si fuera la guía de teléfonos- mientras que en los dos últimos intentó comprometerse un poco más. Posee, evidentemente, buen material y volumen y quizás madure, en el futuro, adecuadamente. En este trance sólo sirvió para salvar la función sin entusiasmar en lo más mínimo.

Anna Caterina Antonacci fue una solvente Charlotte que no logró amalgamarse correctamente con su amado Werther. Adecuada en los dos primeros actos, fue exquisita en sus momentos solistas del tercero, en especial en ‘Va! Laisse couler mes larmes’ y muy solvente en el final. Con todo sigue siendo una gran artista y esperamos su pronta vuelta al escenario porteño con el ansiado Troyanos.

Pero sin lugar a dudas la figura de la noche fue la soprano rosarina Jaquelina Livieri en el breve rol de Sophie que encarnó con registro homogéneo, línea de canto pura, emisión limpia y radiante.

Momento de la representación de 'Werther' de Massenet. Dirección musical, Ira Levin. Dirección escénica, Hugo De Ana. Buenos Aires, Teatro Colón, abril de 2015

Hernán Iturralde fue un correcto Albert mientras que el ruso Alexander Vassiliev no desentonó encarnando el rol de Le Bailli. Naturalmente hay muchos artistas nacionales que pueden hacer este rol con soltura y la única justificación posible a su contratación es la renegociación de un posible contrato para el abortado Troyanos.

Perfectos Santiago Bürgi (Schmidt) y Fernando Grassi (Johann), bien complementados por los comprimarios Norberto Marcos y Cecilia Pastawski; mientras que el Coro de Niños y los seis pequeños solistas, preparados por César Bustamente, tuvieron buen rendimiento.

Momento de la representación de 'Werther' de Massenet. Dirección musical, Ira Levin. Dirección escénica, Hugo De Ana. Buenos Aires, Teatro Colón, abril de 2015

La escenografía firmada por Hugo de Ana consistió en un mismo marco escénico para los primeros tres actos con una gran estructura metálica con sus caños a la vista y enormes paneles vidriados que asemejan un jardín de invierno. Por detrás se ven enormes esculturas. En el último acto desaparece la estructura vidriada -que parecen remedar una cárcel- y se aprecia la cama de Werther y las esculturas que fueron utilizadas en cada uno de los actos anteriores como fondo en lo que simula ser un cementerio. Un marco atractivo pero grandilocuente y frío.

El correcto vestuario se ancló, lo mismo que la puesta, en la época de Massenet. La marcación actoral, también de Hugo de Ana, resultó rutinaria y fría con el punto más débil en el protagonista permanentemente al borde de la exageración, con arrebatos de violencia y siempre al borde de la histeria, nunca más alejado de lo que es el personaje de Goethe - Massenet. Rutinaria la iluminación que fue completada con proyecciones de fragmentos de la obra original con la caligrafía del autor. Con todo la puesta resultó fría y distante, la marcación de los cantantes ascética y los arrebatos de pasión del protagonista risibles.

La Orquesta Estable bajo la conducción de Ira Levin efectuó un buen trabajo. Faltó algo de vuelo y por momentos no se cuidó el adecuado balance entre el foso y la escena, resultando una versión musical sin demasiado brillo pero correcta.

En suma: Un olvidable Werther para iniciar la Temporada Lírica 2015 del Teatro Colón de Buenos Aires.

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