Suiza

Luciano Berio: un clásico de la ópera

Manon Lescaut
lunes, 18 de febrero de 2002
Ginebra, lunes, 28 de enero de 2002. Ginebra, 28 de enero de 2002. Gran Teatro de Ginebra. L. Berio: Un re in ascolto, Acción teatral. Philippe Arlaud, Dirección escénica, escenografía e iluminación. Andrea Uhmann, Vestuario. Anne Marie Gros, Coreografía. Armand Arapian (Prospero), Pierre Lefèvbre (Le Metteur en scene), Georg Nigl (Vendredi), Hedwig Fassbender (La Protagoniste), Sophie Fournier (Premier Soprano), Mary Saint-Palais (Deuxième Soprano), Alexandra Papadjiakou (Mezzo-Soprano), Jean-Philippe Marlière (Le Baryton), Joseph Miguel Ribot (La Basse), Maryseult Wieczorek (L'Infirmière), Bernard van der Meersch (Le Docteur)Orquesta de la Suisse Romande. Coro del Gran Teatro de Ginebra. Patrick Davin, Dirección musical. Ocupación: 100 %
9,72E-05 Con un juego infinito de verdaderamente interesantes ideas teatrales, este Un re in ascolto dirigido escénicamente por Philippe Arlaud es una bocanada de aire fresco frente a la oscuridad que reina, en muchas ocasiones, en las pretendidamente profundas producciones de algunos grandes directores alemanes. Arlaud se ríe de todo y se ríe con todos haciendo al público partícipe de su mágico espectáculo.Hay un problema fundamental de perspectiva. Cuando viajaba hacia Suiza para ver Un re in ascolto me sentía moderna y vanguardista. Son estas cosas que no se ven en España y que nos estimulan. Sin embargo, tomando una cierta distancia, debe hablarse de Berio como un clásico, un compositor consagrado y es una lástima que la cortedad de miras de nuestros programadores demore en demasía algunos estrenos que han tenido éxito en todo el mundo.Nadie se ha quejado lo suficiente fuera de Mundoclasico.com del gasto que supuso Don Quijote de Halffter, pero nadie piensa que programando algunas óperas contemporáneas norteamericanas se reventarían las taquillas. En definitiva: estamos perdidos porque comenzamos a considerar música contemporánea al mismísimo Debussy y montamos enorme revuelo en la Villa y Corte con El Martirio de San Sebastián que debería, por el contrario, ser contemplado con los mismos ojos que Aida porque es casi tan antiguo como ella.Por fortuna, esta representación de Ginebra tuvo cierta repercusión en España a través del artículo parco y preciso del crítico viajero, Juan Ángel Vela del Campo. Efectivamente fue una noche grande de ópera con una escenografía de primera que llenó el escenario de cosas y no, precisamente, para que el escenógrafo huyese de su miedo al vacío. Arlaud tenía ideas y las puso todas allí, combinándolas con acierto y haciendo disfrutar de verdadero teatro. En ese sentido, no puede haber más claro contraste con el Julio César que vi en Múnich recientemente y también comentado en Mundoclasico.com.Circo onírico llamó con acierto a este espectáculo un crítico francés. El escenario era un continuo fluir de personas y cosas de las más diversas. Fue una representación concebida para los amantes del kitsch en medio del cual levantaba el vuelo Arman Arapian, que dominaba su personaje 'Prospero'.La Orquesta de la Suisse Romande, sin ser nada del otro mundo, es más de lo que se puede esperar de cualquier teatro español (exceptuando La Coruña, por supuesto) y estuvo dirigida con acierto por Patrick Gavin. Los cantantes, todos de nivel medio, no eran ni mucho menos lo más importante de la representación. Era suficiente con lo que había porque se asistía a un espectáculo teatral en el que el conjunto resultaba más importante que las actuaciones particulares del divo de turno, que habrían estado fuera de lugar.Ojalá cunda el ejemplo y veamos pronto en España este Un re in ascolto.
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