Discos

Hechizo Embrujo Porteño

Julián Carrillo
martes, 23 de abril de 2002
Astor Piazzolla: 'Tango suite', 'Escualo', 'Invierno Porteño', 'Primavera Porteña', 'Decarissimo', 'Ausencias', 'Suite Troileana', 'Bordel 1900', 'Fracanapa'. Sérgio & Odair Assad, guitarra. Fernando Suárez Paz, violín. Marcelo Nisinman, bandoneón. Nadja Salerno-Sonnenberg, violín. Disco compacto DDD de 68:06 minutos de duración, producido por Françoise-Emmanuelle Denis. Mezclas: Marc Doutrepont y Robert C. Ludwig. Notas musicales en inglés de Sérgio y Odair Assad. Productor ejecutivo, Robert Hurwitz. Nonesuch, 7559-79632-2
6,77E-05 No será ésta una crónica muy razonada; quizás tampoco sea demasiado razonable, no importa. En las notas al programa del último concierto de la Orquesta Sinfónica de Galicia, dice Willem De Waal -profesor de teoría de la música en la Escuela Superior de Música de Barcelona y colaborador de Mundo Clásico.com- que 'se podría empezar a dudar sobre la posibilidad de un discurso sensato o interesante sobre la música'. Con tal apoyo, dejaré que sea el embrujo de Buenos Aires quien dicte lo que siento escuchando este CD de los Assad dedicado a Piazzolla.Hace ya bastante tiempo que Buenos Aires excita mi imaginación como la ciudad de América que más me gustaría conocer. Las añoradas Crónicas Porteñas de Susana de Simone, con su clarividencia y sutil ironía me terminaron de 'enganchar', llegando a hacerme sentir esa ciudad muy dentro, como algo propio. Agradezco a mis amigos argentinos el conjuro, aunque ahora duela: la ágil y constante comunicación de otra buena amiga, Marisa Bianchi, me ha hecho vivir toda la crisis que sufre Argentina prácticamente en directo.Con el corazón, como haría el protagonista de El Principito, se puede oír, ver y tocar Buenos Aires en este disco: la Boca, Palermo, tal vez Plaza de Mayo... La música puede hacernos llegar más lejos que la razón. Puede hacernos llegar más allá de la realidad y hoy, por fin, recién llegué a la Capital Federal. Piazzolla es mucho Piazzolla y los hermanos Assad le hacen vivir más que sonar. Porque la música hace que los autores puedan seguir viviendo más allá de lo que diga la biología, que la vida es otra cosa.El aire con olor a puerto que respira del bandoneón de Nisinman en Decarissimo, el toque desgarrado y un punto canalla del violín de Suárez Paz, la sensibilidad extrema de Nadja Salerno con el suyo arropan la aventura porteña de los Assad tras el espíritu de Piazzolla, una aventura feliz; lo encuentran desde el principio de la película y nos lo muestran a los demás con todo el brillo y la intensidad con que sólo pueden aparecerse los espíritus de la música.
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