Alemania

El único que no liga es Don Juan

Xoán M. Carreira
martes, 1 de septiembre de 2015
Fránkfurt, lunes, 6 de julio de 2015. Frankfurt Oper. Don Giovanni K 527, ópera bufa en dos actos de Wolfgang Amadé Mozart sobre libreto de Lorenzo Da Ponte. Estreno de la segunda versión en el Nationalhoftheater de Viena el 7 de mayo de 1788. Christof Loy, dirección escénica. Tobias Heyder, dirección escénica de la reposición. Johannes Leiacker, decorados. Ursula Renzenbrink, vestuario. Olaf Winter, iluminación. Norbert Abels, dramaturgia. Intérpretes: Daniel Schmutzhard (Don Giovanni), Simon Bailey (Leporello), Brigitte Geller (Do
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A partir de 1748 los libretistas italianos -por infuencia de Carlo Goldoni- utilizaban el término "dramma giocoso" para designar a la ópera cómica. A Goldoni se debe la corriente de mezclar en sus libretos personajes tradicionales de la ópera seria, personajes populares característicos de la ópera cómica y personajes de medio carácter o convencionales. No existe ningún motivo para considerar al dramma giocoso un género distinto de la ópera bufa y de hecho en el libreto de Don Giovanni Da Ponte indica "dramma giocoso" mientras que en la partitura Mozart escribe "opera buffa". Así pues la supuesta conflictividad de género que algunos comentaristas atribuyen a Don Giovanni es un producto exclusivo de su imaginación y probablemente de una mala lectura de Kierkegaard, quien por su parte escribió su popular reflexión sobre Don Giovanni sin tener en cuenta ni el libreto ni la evolución histórica del personaje, limitándose exclusivamente a las cuestiones que la música sugería a su fantasía.

Christof Loy (Essen, Alemania, 1962) estrenó esta producción de Don Giovanni en la Ópera de Fránkfurt el 11 de mayo de 2014, tras haber dirigido previamente Die Zauberflöte (1990, Stuttgart; 2004 Deutsche Oper am Rhein), Die Entführung aus dem Serail (1992, Freiburg; 1999, Bruselas; 2003, Frankfurt), Le nozze di Figaro (1998, Bruselas), La finta giardiniera (1998, Düsseldorf), Don Giovanni (1999, Graz), La finta semplice (2006, Frankfurt), La clemenza di Tito (2006, Frankfurt) y Così fan tutte (2008, Frankfurt). Varias de estas producciones están disponibles en DVD y le han valido diversos premios.

Tras venticinco años dirigiendo Mozart, Loy conoce profundamente el haz y el envés de la dramaturgia musical de este genial compositor. Y puesto que el año pasado no pude viajar para el estreno de esta producción de Don Giovanni [ver vídeo], aproveché para ver la reposición en un viaje a Fránkfurt con motivo del homenaje de esta compañía a Martinu. Ya estaba advertido de que es una producción sumamente divertida pero aún así me sorprendió gratamente la calidad y cantidad de risas del siempre amable público franconiano que se lo pasó divinamente con las lamentables aventuras de un Don Juan rijoso, patán, cobarde, prepotente, cutre e incapaz de tener el más mínimo éxito en un drama en el que absolutamente todos los protagonistas -menos el Comendador, claro- encuentran ocasiones sobradas para encontrar el amor y a veces el sexo.

La versión vienesa elegida para esta producción está mejor resuelta dramáticamente que la original de Praga y la habilidad de Loy resuelve muy satisfactoriamente las fisuras narrativas de ese segundo acto en el cual -demasiado a menudo- algunos registas de triste memoria consiguen hacer cierta la consabida acusación de que "no pasa nada". Como Loy demuestra, sí pasan muchas cosas que adquieren pleno sentido cuando se le aplican los códigos del género bufo, pero son increíbles cuando se intentan convertir en parábolas metafísicas.

Escena inicial de 'Don Giovanni' de Mozart. Karsten Januschke, dirección musical. Christof Loy, dirección escénica. Ópera de Frankfurt, julio de 2015

La inteligente y evocadora iluminación de Olaf Winter, con la esporádica presencia de sombras creadas por las luces desde atrás, tan del gusto de Loy, complementa la sobria escenografía de Johannes Leiacker y los espléndidos figurines de Ursula Renzenbrink, así como los cuidados tocados de cada uno de los personajes -incluidas las descuidadas guedejas de Don Giovanni- acordes con su clase social y su carácter individual.

Me interesó y agradó especialmente la relevancia otorgada por Loy a Donna Elvira y a Leporello, quienes encuentran alivio a su soledad en un tierno y emotivo encuentro amoroso en el segundo acto. Y resultó muy tierna la escena de cosquillas en la reconciliación de Masetto y Zerlina, quienes se mostraron como lo que son: dos adolescentes enamorados que no saben mucho de amor pero sí de sexo.

Una producción tan cuidadosamente planificada requiere en el foso un director concertador, culto, inteligente y sutil como Karsten Januschke (Bad Segeberg, Alemania, 1980), más preocupado por hacer un buen teatro musical que por dirigir una música sublime. Nunca había escuchado a Januschke, pero una visita a su página web habla de un director muy bien formado, que lleva su carrera lentamente pero con seriedad, ha sido asistente de Thielemann en Bayreuth, y de Kirill Petrenko, entre otros directores, además de haber trabajado en la Ópera de Viena y de Los Ángeles, y en varias orquestas europeas. Desde 2012 Januschke es kapellmeister de la Ópera de Frankfurt y dirigió desde el primer momento esta producción de Don Giovanni (que fue estrenada por Weigle), que demostró conocer profundamente.

Una vez más el coro y los figurantes de la Ópera de Fránkfurt mostraron su sobrada competencia.

 

Simon Bailey (Leporello) y Karen Vuong (Donna Elvira) en 'Don Giovanni' de Mozart. Karsten Januschke, dirección musical. Christof Loy, dirección escénica. Ópera de Frankfurt, julio de 2015

 

Donna Elvira y Leporello, los personajes favoritos de Loy, adquirieron el mayor protagonismo gracias a las espléndidas interpretaciones actorales y musicales de Karen Vuong y Simon Bailey. Por si fuera poco lo que Da Ponte y Mozart les exigen, Loy exprime al máximo la ambivalencia afectiva de Elvira y ética de Leporello, que eclosiona -como antes comenté- en la escena segunda del segundo acto, la cual es anticipada ya en el aria del catálogo, que en esta producción resulta perturbadora.

Sin perder su naturaleza bufa -Da Ponte los diseñó así- Masetto y Zerlina reivindican su naturaleza profundamente humana que mana a raudales por la fuente de su ingenuidad "natural", conforme a los códigos ilustrados y románticos. Sin hacer nada excepcional, Björn Bürger consiguió dar a su papel una importancia semejante a la de Zerlina, tanto por la expresividad de su canto como por la dignidad de su actuación. Por su parte, Kateryna Kasper no renuncia al tópico de la Zerlina pizpireta pero lo empodera de tal forma que lo convierte en una de esas heroínas jovencitas de las películas de Píxar.

 

Nora Friedrichs (Zerlina), Karen Vuong (Donna Elvira) Simon Bailey (Don Ottavio) en 'Don Giovanni' de Mozart. Karsten Januschke, dirección musical. Christof Loy, dirección escénica. Ópera de Frankfurt, julio de 2015

 

Menos afortunada resultó la pareja de Brigitte Geller (Donna Anna) y Martin Mitterrutzner (Don Ottavio), principalmente por las limitaciones interpretativas de Mitterrutzner, el único cantante que no fue capaz de cumplir con las exigencias vocales de su papel, lo que también perjudicó a una Geller permanentemente forzada a limitarse interpretativamente.

Sin poder reprochar nada objetivamente a Andreas Bauer, que es un cantante y actor competente, su creación del Comendador me desconcertó por su convencionalismo. En esta producción hubiera esperado un Comendador más severo, incluso rozando lo hiperbólico, algo que vendría facilitado por la espléndida idea de Loy de sacar a escena en el duelo inicial de la ópera a varios espadachines que replican las figuras de Don Giovanni y el Comendador -ambos vestidos de negro- y repiten una y otra vez el asesinato. Daniel Schmutzhard, con una caracterización que evocaba por momentos a Hannibal Lecter, hizo una espléndida caracterización de su repulsivo personaje, dotada de gestos de violento sarcasmo. Su Don Giovanni repele cualquier indulgencia porque desconoce la práctica de esta virtud. Incluso su momento presuntamente más romántico, la conquista de Zerlina, resultó falso en esta ocasión, del mismo modo que Schmutzhard consigue llenar de vacuidad incluso sus más bellas arias.

El modélico programa de sala incluye una selección de textos de Tirso de Molina, Bernard Shaw, Flaubert, Kierkegaard, Hildesheimer, Bloch, Adorno, Nietzsche, Ortega y Gasset, Baudrillard, Camus, Frisch, Gerorges Sand, E. T. A. Hoffmann y otros, además de sendos artículos de Norbert Abels y Loy, quien además se encarga de redactar la síntesis argumental de la ópera. En su artículo, Loy acaba destacando la conjunción de discursos apocalípticos y utópicos en Don Giovanni y concluye: "En la última escena Don Giovanni es en realidad borrado de la faz de la tierra y permanece como una imagen, carente de energía vital. Sin embargo la partida que han jugado no fue en vano. Tenía un sentido."

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