Artes visuales y exposiciones

Zurbarán, maestro de lo inefable

Juan Carlos Tellechea
viernes, 16 de octubre de 2015
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Un gran maestro del Siglo de Oro español inspira todavía hoy a artistas y a diseñadores de moda: Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz/Extremadura, 1598 – Madrid, 1664).  Setenta obras suyas han sido reunidas en una amplia retrospectiva, primera en el ámbito de habla germana (catálogo de la editorial Hirmer/Múnich), que puede ser admirada hasta el 31 de enero de 2016 en el Museum Kunstpalast de Düsseldorf, entidad  que hace tres años ya presentara una imponente muestra de El Greco y en 2006 otra de Caravaggio.

La exposición, titulada “Zurbarán, maestro de los detalles“, apadrinada por el rey don Felipe VI y el presidente federal de Alemania, Joachim Gauck, es  “un sueño largamente acariciado“  por el director general de este museo y comisario de la exhibición, el suizo Beat Wismer (Ruswil, cantón de Lucerna, 1953), según declaró en rueda de prensa, y se realiza en cooperación con el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Algunos de los cuadros salen por primera vez al exterior; otros (como los que fueron enviados a Iberoamérica a partir de 1640) vuelven tras varios siglos para ser contemplados por el público europeo; otros han sido descubiertos recientemente; y otros más son exhibidos después de un esmerado proceso de restauración, como es el caso de San Francisco en meditación (1630 – 1635) del propio Museum Kunstpalast, que ilustra la portada del catálogo.

Zurbarán: Agnus Dei (ca. 1639)Zurbarán: Agnus Dei (ca. 1639) © Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, Foto: Hélène Desplechin. Museo Thyssen Bornemisza

 El acto oficial de inauguración, convertido en un acontecimiento social y cultural en la capital del populoso Estado federado de Renania del Norte-Westfalia y más allá de fronteras, fue presidido por la reina Letizia, ante numerosos invitados especiales el pasado viernes 9 de octubre.

 Museísticamente muy bien presentada, las paredes de las espaciosas salas de la exhibición fueron pintadas de un tono rojo oscuro burdeos, para prestar recogimiento e intimidad al ambiente y destacar la magnificencia de los cuadros, algunos, como la impresionante Virgen del Rosario con cuatro Cartujos (1638 – 1639), del Museo Nacional de Poznań (Polonia), de dimensiones espectaculares (3,25 x 1,90 metros). 

Zurbarán: San Lucas pintando a Cristo en la cruz (ca. 1655-60)Zurbarán: San Lucas pintando a Cristo en la cruz (ca. 1655-60) © Museo Nacional del Prado, Madrid

 Una de las dos comisarias adjuntas de la muestra es Mar Borobia Guerrero, jefe de Conservación de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza que cedió obras junto a otras instituciones, como el Museo del Prado, la Catedral de Sevilla, el Metropolitan Museum de Nueva York, la National Gallery of Art de Washington y la National Gallery de Londres,  la Alte Pinakothek de Múnich,  la Colección Banco Santander (patrocinador), el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, el Museo Nacional de San Carlos de ciudad México y la Comunidad Franciscana del Real Monasterio de Guadalupe, así como varios coleccionistas privados

 Para la francesa Odile Delenda (vinculada intensamente como docente y experta a la Escuela y al Museo del Louvre de París), también comisaria adjunta de la exposición, incansable investigadora y autora del catálogo razonado y crítico (2009 – 2010) del artista extremeño formado en Sevilla (1614 - 1617), “Zurbarán, aunque encasillado  en el Barroco, por haber vivido en el Siglo de Oro, es el gran pintor de estilo clásico  de la vida monástica que él expresa con un realismo candoroso, una veracidad impresionante y gran sencillez.“

Zurbarán: El sueño de la joven Virgen María (ca. 1655)Zurbarán: El sueño de la joven Virgen María (ca. 1655) © Paris, Galerie Canesso

Delenda, en largos y encomiables años dedicados al conocimiento de la obra de Zurbarán pudo encontrar y publicar una docena de obras importantes e inéditas, como el bello San Antonio de Padua (ante la aparición del niño Jesús) (1630 - 1635), descubierto en la iglesia de Saint-Romain de Etréham (Calvados, Normandía) o la Virgen niña dormida (en torno a 1655), perteneciente a una colección privada, que pueden verse en esta exposición, junto al conmovedor Agnus Dei (1635 – 1640), San Lucas, como pintor, ante Cristo en la Cruz (cerca de 1655 – 1660), en el que probablemente el modelo para el Evangelista es el mismo pintor, del Museo del Prado, y uno de los cuatro grandes lienzos del retablo mayor de la Cartuja de Jerez de la Frontera, la Adoración de los Reyes Magos (1638 - 1639) del Museo de Grenoble.

Fue en Sevilla donde Zurbarán conoció a famosos maestros del Barroco, Francisco Pacheco 1564 – 1644), Francisco Herrera (1590 - 1656), Diego Velázquez (1599 – 1660). Su fama culminó en 1634 con una invitación de la Corte de Felipe IV (1605 - 1665), presumiblemente sugerida por Velázquez, para participar en la decoración del Salón Grande del Buen Retiro. Allí pintó los 10 Trabajos de Hércules, dos de los cuales fueron incluídos en esta muestra, y dos lienzos de batallas.

Zurbarán: Hércules matando a la Hydra (ca. 1634)Zurbarán: Hércules matando a la Hydra (ca. 1634) © Museo Nacional del Prado, Madrid

 Es Zurbarán, un“pintor-hechicero“, según el poeta novelista, ensayista, traductor e hispanista neerlandés Cees Nooteboom (La Haya, 1933), que “coloca la luz en torno a los objetos y los modela vigorosamente“ afirma por su parte Neo Rauch (Leipzig, 1960), uno de los más importantes pintores alemanes de su generación y pionero de la "Nueva escuela de Leipzig". Los cuadros de Zurbarán, caracterizados tanto por su severidad ascética como por su cálida intimidad, pueden ser descritos aún hoy, soprendentemente, con conceptos del arte moderno.

 Alumnos de la Academia de Moda y Diseño de Düsseldorf  presentan en el Museum Kunstpalast, paralelamente a la retrospectiva, una muestra de sus nuevas creaciones inspiradas en este gran “maestro de los detalles“ español, cuyo realismo en reproducir los atuendos (que ya en el siglo XX iluminaran, entre otros,  a Cristóbal Balenciaga, 1895 - 1972),  las ricas telas bordadas o los tapices de su época despiertan hasta nuestros días enorme admiración.

Zurbarán: Santa Casilda (1635)Zurbarán: Santa Casilda (1635) © Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid

 Una de las piezas estelares de esta muestra es el cuadro de Santa Casilda (1635), del Museo Thyssen-Bornemisza, una singular caracterización de belleza y elegancia femeninas, realizado por Zurbarán cuando se encontraba en el apogeo de su carrera y trabajaba simultáneamente en dos grandes e importantes series, los conjuntos de la Cartuja de Jerez de la Frontera y del Monasterio de Guadalupe, una década después de los importantes encargos de los padres Dominicos de San Pablo de Sevilla y de los Mercedarios Calzados de la Casa Grande, también de la capital andaluza.

 El cromatismo resplandeciente de los trajes y la perfección técnica de los lienzos de este pintor de frailes se cuentan entre los mejores aspectos de su obra. Nadie como él ha sabido traducir con tanta precisión y exactitud los diversos hábitos conventuales. Pero su magistral creatividad va más allá aún de la sorprendente plasticidad de las formas, la armonía de las tonalidades y  la sabia distribución de las luces. Con la fuerza expresiva de su pincelada logra, con escasos elementos, interpretar lo inefable: éxtasis místicos, ternura, emociones  a un nivel tan excepcional que llega  a conmover también a nuestra sensibilidad moderna.

 La exposición incluye además espléndidos bodegones (Plato con uvas, 1639; Plato con limones, 1640; Naturaleza muerta con cesta de frutas y cardo, 1643; Peras en un cuenco de porcelana, 1645; Naturaleza muerta con cesto de manzanas plato de granadas y florero, 1643 -1649) de su hijo y mejor alumno, Juan de Zurbarán (nacido en Llerena en 1620, donde Francisco se estableció con su primer taller durante 11 años, y fallecido  en Sevilla en 1649, a consecuencia de la peste que asolaba entonces a la capital andaluza),  maestro de lo visible, considerado como uno de los máximos representantes de este género pictórico en la era del Barroco español.

Zurbarán: El joven Cristo coronado de espinas (ca. 1645-50)Zurbarán: El joven Cristo coronado de espinas (ca. 1645-50) © Museo de Bellas Artes de Sevilla, Foto: Pepe Morón

Wismer tiene todavía algunos sueños más que quisiera realizar, según explicó ante una pregunta nuestra en conferencia de prensa el pasado jueves 8 de octubre. Para ello desea visitar próximamente la gran exposición sobre Francisco de Goya (Goya, The Portraits) que tiene lugar en estos meses (hasta el 10 de enero de 2016) en la National Gallery de Londres, y conocer de cerca la importante obra del pintor y grabador barroco español Juan de Valdés Leal (1622 -1690) en Sevilla, en cuyo Museo de Bellas Artes hay una sala consagrada totalmente a él.

 Con Valdés Leal, de estilo marcadamente naturalista y tendencia al tenebrismo, así como particular sensibilidad pictórica inclinada hacia lo dramático, la escuela sevillana alcanza el momento álgido de su barroquismo, ya que su arte, tanto por su sentido expresionista como por la soltura de su paleta, llega a presentir a Goya y a ejercer influencia sobre románticos e impresionistas franceses.

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