España - Euskadi

Ay Ba! Ay Ba!

Ainhoa Uria
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Bilbao, sábado, 12 de diciembre de 2015. Teatro Arriaga. La corte del Faraón, opereta bíblica en un acto con música de Vicente Lleó sobre un libreto de Guillermo Prrín y Miguel Palacios. Estreno en el Teatro Eslava de Madrid el 21 de enero de 1910. Versión de Emilio Sagi y Enrique Viana. Producción del Teatro Arriaga en coproducción con el Teatro Campoamor de Oviedo. Dirección de Escena: Emilio Sagi. Escenografía: Daniel Bianco. Figurinista: Gabriela Salaberri. Iluminación: Eduardo Bravo. Coreografía: Nuria Castejón. Ayudante de dirección: Javier Ulacia. Maestra repetidora: Husan Park. Escenografía: Odeón decorados. Estampación textil: Marina Salaverri. Realización de vestuario: Ángel Domingo, Rafa Solis, Gabriel Besa y Maty. Tocados y sombreros: Sombrerería Medrano. Calzado: Maty. Maquillaje: Anitz Kultur Elkartea. Subtítulos: Carlos Imaz. Bailarines: Juan Carlos Sánchez, Pedro Navarro, Fco. José Leiva. Fran Bas, Cristhian Sandoval, José Ángel Capel. Elenco; Carmen Romeu (Lota), Itxaro Mentxaka (La Reina), Manel Esteve (El gran Faraón), Axier Sánchez (Putifar), Néstor Losán (El casto José), Enrique Viana (Sul, la Babilónica), Ainhoa Zuazua (Raquel), Josema Díaz (El gran Sacerdote), Sol Maguna (Ra), Gemma Martínez (Sel), Vito Rogado (Ra), Alberto Núñez (Selhá), Aritza Rodríguez (Seti). Coro Rossini (Luis Pérez), BIOS Orkestra (Ana Uriarte). Dirección musical: Carlos Aragón. Aforo: 1122. Asistencia: 75%
0,000254

Si en un tiempo me quejé de lo escueto de los programas de mano en los que apenas aparecían los artistas tengo ahora que aplaudir que desde antes de entrar en la sala se dejaba ver el toque humorístico del que íbamos a disfrutar después, pues todos llevábamos en la mano una máscara dorada de Tutankhamon que por un lado rendía culto al hieratismo sagrado egipcio y por el otro, con unas pestañas postizas dibujadas en la máscara, hacía un guiño a la desternillante obra a la que asistimos.

Menfis; una escultura del dios Apis en el Este del escenario y el Faraón y la Reina con las coronas del alto y bajo Egipto respectivamente esperan haciendo monigotes, a la entrada del gran Putifar. El coro, discreto pero bien trabajado, anuncia la entrada de Putifar, y el sumo sacerdote, con voz aterciopelada y solemne presenta a Lota, la futura esposa del general. Las referencias a Turandot son claras en el momento en el que el pueblo aclama a Putifar, mismo discurso musical que en el momento pucciniano en el que el pueblo aclama a Pu-tin-pao.

Lota aparece en una dorada barca sobre las aguas del Nilo y se presenta como Tebana, con una voz fluida y vibrante. Al grito de ¡Viva Putifar!, aparece otra conexión con la ópera, en este caso con Aida de Verdi (gloria al´egitto).

Entra Putifar y antes de hablar el Faraón vuelve a haber otro deje musical turandotiano, unísono orquestal antes de que “il mandarino” hablara al pueblo de Pekin. Verdaderamente, se esperaba más de la fuerza vocal de Axier Sánchez por su condición de gran conquistador. Las intervenciones de Ainhoa Zuazua son vibrantes y con un colorido muy vivo. Itxaro Mentxaka defiende muy bien su papel de Reina hastiada por la continua desidia del Faraón hacia ella; su voz suena muy bien calibrada y enérgica. Selhá y Seti, al más puro estilo Pin, Pan y Pon informan con mucho humor sobre la inoportuna flecha que ha dejado sexualmente inutilizado al general Putifar. Aparece casualmente por ahí el casto José al que sus hermanos han vendido y al que los ayudantes de Lota no dudan en comprar para calmar las ansias de la virginidad de su ama. Nestor Losán resulta no ser tan casto emocionalmente en el canto como lo es con respecto a las mujeres. La emisión de su voz era muy clara y timbrada y con un agudo muy fácil. Pero lo que está empezando a tener demasiada presencia es el poco caso que los hombres hacen a las mujeres, representativo de la época, no digo que no, pero como lenguaje social no tiene precio. Para colmo, aparecen las viudas a dar consejos reaccionarios a la buena de Lota, que ya no podía reprimir más su ardor; intervención bastante calante en los agudos en bastantes ocasiones. Los consejos eran varios como éstos: …el derecho que tiene todo marido sobre su mujer…no le debes gritar...si le sigues la corriente…cuídalo, mímalo, no le digas a nada que no…

Como íbamos diciendo, las mujeres están tan poco satisfechas con sus vidas que cuando aparece el esclavo, tanto la Reina como Lota deciden acosarle hasta el momento en el que el casto no encuentra salida y salta por la ventana. Pero aparte de la virtud de la castidad (…), José posee alguna más; le ayuda al Faraón a resolver el significado de un sueño y éste le nombra Virrey con toda la coherencia del mundo.

En sus múltiples idas y venidas del pueblo egipcio transportando enormes estatuas como si fueran naranjas, pudiendo simbolizar el arduo trabajo que tuvo que ser la construcción de tan ciclópeas edificaciones, también se transporta un ataúd. Cambia la iluminación, los destellos dorados campan a sus anchas entre los integrantes del coro convirtiendo el recinto en un Cabaret. Y del ataúd sale Enrique Viana sorprendiendo sobremanera al público al que arrastra con su capacidad de convicción y le hace cantar en repetidas ocasiones la canción babilónica por excelencia. Un disfrute tanto por su arte canoro, con sorpresas divertidísimas como sus agudos adentrándose en la voz femenina, como por el hilarante espectáculo que genera a su alrededor. Digno de ver.

El trabajo de la BIOS fue muy interesante con ritmo claro y cambios de tempo muy sincronizados y salvo algún que otro desajuste sonó bien. La dirección del maestro Aragón fue al rebote pero fue clara y con buena comprensión de la música. El tratamiento de la tramoya con todos los paneles que dejaban muy diversas y variopintas ubicaciones, fue muy creativo. La coreografía y el trabajo del escenario fueron muy ricos dando diferentes ambientes que aportaban mucha información sobre lo que acontecía en cada momento. La iluminación tuvo mucho protagonismo y momentos estelares como en el vals cuando al mirar al techo del escenario se veían faldas girando al ritmo de la música. Desde luego, la despedida homenaje a Bilbao de Emilio Sagi y el aporte cabaretístico de Enrique Viana fueron acertadísimos haciendo de la obra un entrante fabuloso para el comienzo de las fiestas pertenecientes al Solsticio de Invierno. Eskerrik asko Emilio.

En Menfis, Apis en su comienzo era un dios al que se adoraba para que la fertilidad proliferara y cuando se habla de fertilidad en Egipto, se habla también de crecida del Nilo, que era lo que conseguía que los egipcios pudieran comer. Pero posteriormente, este dios formó parte del círculo de dioses de los muertos teniendo así, el poder de profetizar. Como si de ambos papeles estuviera haciéndose cargo desde el comienzo, su presencia, ligada al casamiento de Putifar con Lota, parece que va a propiciar la consecuente descendencia de la pareja, pero con el desarrollo del primer cuadro en el que se habla de la imposibilidad del pobre Putifar de usar su virilidad, parece que augura negros horizontes como si de la oscuridad de sus relaciones se tratara…

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.