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Muere Pierre Boulez, figuras capital del arte del siglo XX

Redacción
viernes, 15 de enero de 2016
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El martes 5 de enero de 2016, fallecía en su domicilio de Baden-Baden (Alemania) el director de orquesta y compositor francés Pierre Boulez, a los 90 años de edad, Boulez, que en los últimos estadios de su carrera como director había venido padeciendo debilidad física y problemas de salud ocular, sufrió un declive más acentuado desde mediados de 2013, a raíz de una rotura de hombro. En 2015, ya muy enfermo, estuvo prácticamente retirado de la actividad pública, pero tuvo tiempo de ver realizado uno de los proyectos por los que había estado luchando en los últimos años, con la inauguración de la sala de conciertos Philharmonie de París en enero de ese mismo año. En una nota de prensa, la familia de Boulez quiso recordar que «para todos aquellos que lo conocieron y que pudieron apreciar su energía creativa, su exigencia artística, su disponibilidad y su generosidad, su presencia se mantendrá viva e intensa».  

 

Biografía (con motivo del Premio BBVA Fronteras del Conocimiento otorgado a Boulez en 2013)

Pierre Boulez nace el 26 de marzo de 1925 en Montbrison (Loira). Inició estudios de Matemáticas en el Politécnico de Lyon, pero con diecisiete años se instala en París para dedicarse a la música. “Yo no tuve ninguna duda, sabía que estaba dotado para la música, más que para cualquier otra cosa, y me dediqué a ello de una forma casi magnética, sentía que tenía que hacerlo”, recuerda.

En París se formó con Olivier Messiaen -su gran maestro-, Andrée Vaurabourg y René Leibowitz, quien le introduciría en la técnica dodecafónica.

Abanderó un cambio radical en la manera de pensar la música tras grandes compositores como Mahler, Schönberg, Stravisnky o Webern. Este cambio que Messiaen apuntó en el brevísimo y famoso estudio para piano Modo de valores e intensidades, pero que abandonó rápidamente, residió en la ampliación de la idea de Schönberg en relación al dodecafonismo y a la serie como principio armónico, que Boulez llamó “serie generalizada”, y que consistía en la aplicación de los principios de transformación y combinatoria, no solo a las alturas, sino también a los ritmos, ataques e intensidades.

En 1946, con solo 21 años, fue nombrado director musical de la Compañía Renaud-Barrauld, que introdujo el ‘teatro total’ en Francia y lo difundió por todo el mundo. Es en ese momento cuando Boulez comienza a componer desarrollando el serialismo integral.

Desde comienzos de los cincuenta imparte Análisis Musical en los Cursos de Verano de Darmstadt, donde influye de forma decisiva en la vanguardia musical que surgió después de la II Guerra Mundial, ayudando a crear un nuevo lenguaje y técnicas musicales. En ese contexto académico y creativo se encuadra la obra que sella su creciente reputación: Le marteau sans maître (El martillo sin dueño, 1955), con textos del poeta surrealista René Char, escrita para una formación muy particular: mezzo-soprano flauta en sol, un percusionista, vibráfono, marimba, guitarra y viola. La instrumentación incorpora la percusión de tradiciones no occidentales, técnicas vocales variadas y texturas que tratan de experimentar otra forma de percepción del tiempo. En ella Boulez desarrolla su idea de proliferación y multiplicación del material a través de un conjunto de matrices que se entrelazan con un discurso extremadamente fragmentado de cortas figuras rítmicas y tímbricas que crean una continuidad discontinua, totalmente novedosa para la época en que fue escrita.

Durante los años sesenta se consolida su prestigio como director de orquesta, primero en París, luego en Los Angeles, Bayreuth (Alemania), Japón y, a partir de 1967, como director invitado en la Orquesta de Cleveland. En 1969 es nombrado director de la Orquesta Sinfónica de la BBC, que durante años compatibiliza con la dirección de la Filarmónica de Nueva York, donde sucedió a Leonard Berstein. Simultanea su labor con la batuta con cursos de dirección en Basilea y la publicación de obras de influencia decisiva en la conformación de la estética contemporánea: Penser la musique aujourd’hui y Relevés d'apprenti.

En 1976 dejará las orquestas británica (y en 1977 la estadounidense), para centrarse en su faceta institucional y poner en marcha el Institut de Recherche et de Coordination Acoustique/Musique (Ircam) -uno de los estudios de música electrónica más importantes del mundo, ubicado en el Centro Pompidou de París- que funda y dirige hasta 1991. Ese mismo año crea el Ensemble Intercomtemporain, que no solo se especializa en la interpretación de música contemporánea, sino que impulsa la creación musical mediante encargos a creadores de todo el mundo seleccionados por un comité integrado por compositores, musicólogos y profesionales de referencia. Las entre tres y cinco obras que encarga cada año son luego interpretadas en los conciertos Tremplin. El balance de composiciones nacidas gracias al impulso del Ensemble Intercontemporain supera ya el medio millar. El Ensemble desarrolla, además, numerosos proyectos multimedia que combinan música, danza, cine, ópera, teatro o las artes visuales.

A pesar de dedicarse fundamentalmente al IRCAM, durante los ochenta compuso diversas obras, entre las que destacan Dialogue de l'ombre doublé, Dérive, Antiphonies y Répons. Posteriormente, como director del Ensemble intercontemporain hará giras por Europa, Estados Unidos y Australia; y desplazamientos regulares para ponerse al frente de las orquestas de la BBC, Cleveland, Los Angeles y Chicago.

Concluida su etapa como director del IRCAM, Boulez multiplica su actividad como director de orquesta. En 1995 inaugura los conciertos Ciudad de la Música en París, realiza una gira con la Orquesta Sinfónica de Londres por París, Londres, Viena y Nueva York; participa en el Festival de Tokio; dirige Moisés y Aarón, de Schoenberg, en la Ópera de Amsterdam; recibe dos Premios Grammy, los premios Edison y Grammophon; y es nombrado director invitado de la Orquesta Sinfónica de Chicago. En 1997 estrena Anthèmes 2.

Durante la primera década del siglo XXI, Boulez ha continuado con su prolífica actividad como director, además de tomarse un par de periodos sabáticos para componer y estrenar Dérive 2. En 2005, coincidiendo con la celebración de su 80 cumpleaños, fue nombrado miembro honorario de la Gesellschaft der Musikfreunde Wien, de la Wiener Philharmoniker y director honorario de la Staatskapelle Berlin.

Como escribe el compositor y musicólogo Jonathan Goldman, “las ideas de Boulez incorporan muy a menudo otras de carácter filosófico, literario o plástico. No es extraño ver desde los años 1950-60, momento cumbre del Estructuralismo, que intelectuales como Michel Foucault o Gilles Deleuze hablen de la música de Boulez en diferentes ocasiones. Los intercambios van en ambos sentidos, pues la música de Boulez está impregnada de estos intercambios profundos entre pensadores, pero también entre poetas y artistas: de Paul Klee a René Char, de Paul Valéry a Henri Michaux, de Stéphane Mallarmé a James Joyce”.

Importantísimas en la evolución del premiado son obras como la Tercera sonata para piano (1956-1957), en la que inicia el camino hacia la obra abierta, a través de una escritura en la que propone diversas opciones de continuidad, es decir diferentes caminos posibles a seguir, que a su vez conducen a otros puntos similares que igualmente se bifurcan en posibilidades infinitas de interpretación. A propósito de esta obra Boulez ha dicho en repetidas ocasiones que la partitura es comparable al plano de una ciudad que se puede recorrer de infinidad de maneras. Obras como Dialogue de l’ombre doublé (1985) para clarinete, cinta y dispositivo de espacialización, Répons (1981-1988) para seis solistas, grupo instrumental y ordenador, Explosante-fixe (1991-1993), para flautas, grupo instrumental y ordenador y Anthèmes 2 (1997), para violín y dispositivo electrónico, son representativas de su periodo en el Ircam en el que investigó las relaciones entre instrumentos y electrónica.

Del repertorio sinfónico, algunas de las obras claves de su catálogo son Visage nuptial (1946-1989) para soprano, contralto, ondas Martenot, piano y percusión, característica work in progress de Boulez, que a lo largo de los años ha generado diversas versiones: Visage nuptial segunda versión de 1951, para soprano, contralto, coro de mujeres y orquesta; y la versión definitiva (1985-1989) para soprano, mezzo-soprano, coro y orquesta. También cabe citar Éclat Multiples (1966-1970), Rituel in memoriam Bruno Maderna para orquesta dividida en 8 grupos (1974-1975), Notations I-IV para gran orquesta (1980) y Notations VII para orquesta (1989).

En una conferencia reciente en el Instituto de Cultura Italiano de París, al ser preguntado sobre su triple actividad como compositor, director y hombre institucional, Pierre Boulez respondía que, en su caso, muchas veces las cosas habían surgido por necesidad, y hacía referencia a que en el periodo del Domaine Musical no había director, y él tuvo que asumir la dirección de una de sus obras, circunstancia que le introdujo en el camino de la dirección de orquesta.

La búsqueda de respuestas a problemas actuales de la composición le llevó a la necesidad de crear un centro donde investigar los principios acústicos del sonido, desarrollar nuevas estrategias de composición que relacionasen la música y la ciencia, así como la electrónica y la informática con la escritura musical. El resultado fue el Ircam, que junto a instituciones similares en otros países ha generado una vía sin retorno en lo que respecta a la utilización de la electrónica y el tratamiento en tiempo real para obras mixtas, camino que las jóvenes generaciones de compositores han integrado de forma natural a la hora de componer. En el mismo sentido se refería al Domaine Musical o al Ensemble Intercontemporain, como una necesidad imperiosa de formar a intérpretes capaces de asumir los retos que planteaba el nuevo lenguaje. “No puedo soportar -afirma Boulez-, que la gente se queje de que no hay esto o no hay lo otro. Si no existe algo necesario, hay que crearlo”.

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