Alemania

Una historia muy moderna

Maruxa Baliñas
martes, 5 de abril de 2016
Fránkfurt, sábado, 19 de marzo de 2016. Ópera de Fránkfurt. Giulio Cesare in Egitto, dramma per musica en tres actos. Texto de Nicola Francesco Haym. Música de Georg Friedrich Händel. Estreno el 20 de febrero de 1724 en el King's Theatre Haymarket de Londres. Johannes Erath, dirección escénica. Hans Walter Richter, reposición escénica. Herbert Murauer, decorados. Katharina Tasch, vestuario. Joachim Klein, iluminación. Bibi Abel, vídeo. Elenco: Andreas Scholl (Giulio Cesare), Louise Alder (Cleopatra), Matthias Rexroth (Tolomeo), Nina Tarandek (Sesto), Jamie Barton (Cornelia), Björn Bürger (Curio), Simon Bailey (Achilla), Dmitry Egorov (Nireno). Frankfurter Opern -und Museumorchester. Erik Nielsen, dirección musical.
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La producción de Giulio Cesare in Egitto de Haendel que realizó Johannes Erath, estrenada hace cuatro temporadas en la Ópera de Fránkfurt, se ha convertido en una de las obras de repertorio del teatro y en calidad de tal la vi nuevamente el pasado 19 de marzo, con la sala casi llena y un éxito similar al que percibí hace más de tres años [leer reseña]. Es un montaje muy típico de la Ópera de Fránkfurt con su minimalismo, sus líneas rectas, sus paredes lisas, su ascensor de acero, etc. y los cambios introducidos respecto a la versión del estreno han aumentado esta sobriedad. No me fío suficiente de mi memoria para decir exactamente en qué ha variado la producción desde su estreno el 2 de diciembre de 2012, pero algunos cambios son evidentes, acaso porque en esta ocasión se trata de una reposición firmada por Hans Walter Richter.

En general, la obra es ahora más sobria, sin un contraste tan exagerado entre las partes minimalistas y posmodernas, aunque se mantiene el vestuario excéntrico del tutú de Dmitry Egorov y su extroversión, frente a una Cleopatra más sobria y un Tolomeo mucho menos loco que hace tres años. Se ha reforzado también el final, con ese ascensor que se abre mostrando otra vez el cadaver de ¿Pompeyo? y el comienzo nuevamente de la historia, que parece estar ambientada en una comida con invitados donde la situación acaba desbordándose como en Misterioso asesinato en Manhattan (1993) de Allen, en una -pero no la única- de las referencias cinematográficas de esta producción. 

Andreas Scholl (Giulio Cesare), Louise Alder (Cleopatra), Dmitry Egorov (Nireno), Björn Bürger (Curio) en 'Giulio Cesare' de Haendel. Erik Nielsen, dirección musical. Johannes Erath, dirección escénica. Fránkfurt, Ópera, marzo de 2016.  Andreas Scholl (Giulio Cesare), Louise Alder (Cleopatra), Dmitry Egorov (Nireno), Björn Bürger (Curio) en 'Giulio Cesare' de Haendel. Erik Nielsen, dirección musical. Johannes Erath, dirección escénica. Fránkfurt, Ópera, marzo de 2016. © Barbara Aumüller, 2016

Musicalmente la principal diferencia fue la sustitución del barítono Michael Nagy en el papel de Giulio Cesare por el contratenor Andreas Scholl. Se trata de un cambio notable, ya que Scholl es un gran contratenor y un gran actor, consciente además de que el Giulio Cesare de Haendel es una de sus principales oportunidades de lucimiento, y el resultado es muy positivo. Sinceramente, uno de los atractivos actuales de las óperas de Haendel es precisamente esa sonoridad tan diferente que crea la utilización de voces agudas tanto en los roles femeninos como en uno o varios de los masculinos. 

También Cleopatra ha cambiado: ahora el papel recae en Louise Alder, que exagera menos el aspecto "a la Elisabeth Taylor" y la parte teatral para preocuparse más por la parte musical. Jamie Barton, como Cornelia, me gustó aún más que su antecesora, Tanja Ariane Baumgartner, y como se trata además de un rol especialmente mimado por la producción -que en buena medida contrapone el amor frívolo de Cleopatra y Julio César frente al amor auténtico de Cornelia y Pompeyo- el 'Priva son d'ogni conforto' volvió a ser uno de los mejores momentos musicales de la ópera. 

Louise Alder (Cleopatra) en 'Giulio Cesare' de Haendel. Erik Nielsen, dirección musical. Johannes Erath, dirección escénica. Fránkfurt, Ópera, marzo de 2016. © Barbara Aumüller, 2016Louise Alder (Cleopatra) en 'Giulio Cesare' de Haendel. Erik Nielsen, dirección musical. Johannes Erath, dirección escénica. Fránkfurt, Ópera, marzo de 2016. © Barbara Aumüller, 2016 © Barbara Aumuller, 2016

Dmitry Egorov, a pesar de tener un papel muy pequeño, se lució en sus intervenciones, mientras el tercer contratenor, Matthias Rexroth (Tolomeo), sigue siendo muy discreto, tanto vocal como actoralmente, y pasó desapercibido incluso en sus momentos más destacados, cuando debe enfrentarse con Julio César o con su hermana. El papel de Sesto fue cantado por la mezzosoprano Nina Tarandek, aprovechando que en esta producción Sesto es la hija, no el hijo, de Pompeyo, y sólo se disfraza de varón para vengar la muerte de su padre. 

La orquesta de la Ópera de Fránkfurt es muy competente y me gustó el enfoque de Erik Nielsen, su director en esta ocasión, quien combinó con soltura el sonido orquestal canónico de un compositor que en último término es ya del siglo XVIII, con algunos toques barrocos que se convirtieron en una peculiaridad, más que elemento intrínseco. Ciertamente hubo un continuo barroco -laud combinado con guitarra barroca, violonchelo, viola da gamba y cembalo-, principalmente para acompañar los recitativos, pero la mezcla de instrumentos se hizo con tal naturalidad que pareció un todo coherente y no dos agrupaciones independientes. 

Releyendo la reseña que escribí hace poco más de tres años me he dado cuenta de hasta qué punto he cambiado mis perspectivas. Si hace tres años alababa como algo relativamente novedoso la introducción de Haendel en la temporada de abono, ahora me resultó completamente natural. La misma naturalidad que me pareció ver en mis compañeros de butaca, quienes escuchaban Haendel y sus arias con la misma cotidianidad que Mozart, o el Stiffelio verdiano con el cual se alternaba en esos días. 

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