España - Andalucía

La consagración de Axelrod y la denuncia de la ROSS

José Amador Morales
lunes, 25 de abril de 2016
Sevilla, viernes, 8 de abril de 2016. Teatro de la Maestranza. Ottorino Respighi: Los pinos de Roma. Maurice Ravel: Concierto para la mano izquierda para piano y orquesta. Ígor Stravinsky: La consagración de la primavera. Regina Chernychko, piano. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. John Axelrod, director musical.
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Bajo el título de “Primavera”, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ofreció el que probablemente haya sido el concierto más redondo de la presente temporada. Si Los pinos de Roma supusieron sólo un suculento aperitivo orquestal, en el que un extraordinario equilibrio entre el manejo de la masa orquestal y la sutil claridad de texturas, fue sólo porque a la segunda parte esperaba el plato fuerte de la noche.

Antes, Regina Chernychko atacó un Concierto para la mano izquierda de Ravel con dominio técnico y pulsación incisiva, pero carente del contraste cromático que posee la partitura, algo revelado en mayor medida en la parte orquestal. La ucraniana agradeció la acogida del público interpretando una sonata del Padre Soler.

A la vuelta del descanso, John Axelrod, que no olvidemos que acaba de hacerse cargo de la orquesta en esta temporada en cuyo diseño apenas ha podido intervenir, se erigió como máximo responsable de una versión de La consagración de la primavera intensísima, rítmicamente imponente y, en cuanto a puro sonido, delicada. Tal vez algunos esperaran menos musicalidad y sutilezas tímbricas a cambio de un acercamiento más áspero, seco y agresivo, en la línea del primitivismo que el propio Stravinsky defendía tanto en sus declaraciones como en las interpretaciones que él mismo dirigió. No obstante, un legítimo acercamiento éste de Axelrod en la línea de tender puentes con el postromanticismo e impresionismo en el que nació la obra y menos contemporáneo en el sentido de ruptura o, si se quiere, insolencia con respecto a la tradición. En definitiva, una Consagración y un Concierto que ha consagrado indudablemente al nuevo director titular del conjunto sinfónico sevillano, si se me permite el juego de palabras.

La ROSS se defiende del cinismo político

Tras el éxito con el que fue recibida esta obra y con la que finalizaba oficialmente el concierto, un músico de la orquesta se dirigió al público leyendo el siguiente manifiesto:

Buenas noches Señoras y Señores, Abonados, Público. Cada concierto de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, cada actuación en el Teatro de la Maestranza, es una ceremonia de celebración del Arte y la Cultura universal en la ciudad de Sevilla. Hoy, en Sevilla, peligra el futuro de calidad que ha costado tantos años conseguir en la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, debido a la actitud de indolencia, que han tomado las instituciones responsables de su gestión. Este lazo verde que llevamos, simboliza la esperanza y la ilusión y muestra nuestra voluntad conjunta así como la de todos ustedes que llevan 25 años apoyándonos y compartiendo el arte, viniendo a nuestros conciertos y disfrutando de grandes noches. Un lazo que muestre a los organismos gestores la voluntad de todos, para que encuentren soluciones a esta sinrazón que de manera irresponsable han causado, y que vuelva a traer la estabilidad y un futuro de calidad a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Agradecemos y aplaudimos vuestro apoyo durante estos 25 años, y para daros las gracias esta noche, les ofrecemos un corto bis, el final de la Quinta sinfonía de Beethoven, como símbolo de renovación, de nuestra esperanza y lucha por un destino de excelencia artística para Sevilla. Una vez más, anteponemos el júbilo y la esperanza de la excelencia de la música, ante la adversidad. Muchas gracias

Y tras una imponente ovación por parte de un público puesto en pie, los músicos, que efectivamente mostraban desde el inicio el citado lazo verde, atacaron una emotiva versión del finale de la Sinfonía nº 5 de Beethoven (por otra parte, de sonido extraño pues no olvidemos que la plantilla sobre el escenario era la exigida para la obra de Stravinsky, con su leve cuerda y aquí sobredimensionado viento y percusión). No deja de ser tristemente surrealista que el excelente estado de forma, artísticamente hablando, del conjunto sevillano se vea respondido por el indignante cinismo de sus responsables políticos: unos por ahogarlo económicamente sin piedad y otros por mirar para otro lado por “razones de sangre” política.

Leer declaraciones de John Axelrod a ABC de Sevilla

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