Artes visuales y exposiciones

El Bosco, visiones enigmáticas de un genio

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 4 de mayo de 2016
Im Irrgarten der Bilder: die Welt des Hieronymus Bosch Im Irrgarten der Bilder: die Welt des Hieronymus Bosch
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El insigne pintor medieval neerlandés Jheronimus Bosch (El Bosco) o Jheronimus van Aken (su verdadero nombre) tuvo que haber vivido en dos mundos: uno, en el de la realidad de su época; el otro, en el universo de su fantasía, cuyas representaciones gráficas siguen siendo hasta hoy tan fascinantes como enigmáticas. Con motivo de conmemorarse el V centenario de su muerte tiene lugar hasta el próximo viernes 8 de mayo de 2016 una espléndida, extraordinaria retrospectiva en el Noordbrabants Museum de Bolduque (Países Bajos), su ciudad natal, a la que han acudido y acuden todavía en estos días decenas de miles de visitantes desde su apertura el pasado 13 de febrero.

 La grandiosa exposición, titulada Hieronymus Bosch: umfangreiche Werkschau [Jheronimus Bosch, visiones de un genio], museísticamente impecable, forma parte del proyecto de investigación internacional histórico-artística (Bosch Research and Conservation Project, BRCP) más ambicioso, amplio y exhaustivo jamás realizado hasta ahora sobre la obra de El Bosco. Cooperan en él, con un equipo de expertos bajo la dirección de Jos Koldewij y Matthijs Ilsink, la Fundación Jheronimus Bosch y la Radboud Universiteit de Nimega. Los cuadros, así como los documentos y testimonios aquí presentados por primera vez de esta forma en Bolduque fueron cedidos por numerosas instituciones, entre ellas el Museo del Louvre, el Rijksmuseum de Amsterdam, el Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam, el Metropolitan Museum de Nueva York, el Albertina de Viena, la Gemäldegalerie de Berlín, la British Library de Londres, el Museo Nacional del Prado y el Patrimonio Nacional, Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, así como por algunos coleccionistas privados.

Hieronymus Bosch, Tríptico de los santos hermitañosHieronymus Bosch, Tríptico de los santos hermitaños © Gallerie Dellaccademia, Venezia

No hay ningún testimonio de que El Bosco tuviera en su casa un taller propio. Probablemente trabajaba en el de su familia, en la residencia de sus padres, también junto a la plaza del mercado. Su padre (Anthonius), sus tíos y primos eran asimismo pintores y realizaban sus creaciones en ese estudio (dedicado a los frescos, las esculturas en madera y la producción de objetos sagrados, especialmente para la hermosa catedral de San Juan, de estilo gótico, de la ciudad). La tradición pictórica de esta familia, originaria de Aquisgrán (de allí el nombre de van Aken), en Alemania (frontera con Bélgica), se remontaba ya a la generacion del bisabuelo Thomas (en la ciudad neerlandesa de Nimega) y del abuelo Jan, quien se mudó de Nimega a Bolduque. El Bosco tenía dos hermanas y dos hermanos. Éstos, Goessen y Jan, también pintaban y muy posiblemente todos habían recibido formación en el citado taller familiar. Pero Jheronimus era el mayor genio entre todos.

La impresionante muestra, cuyos preparativos en el Noordbrabants Museum comenzaron en 2007, se divide en siete grandes capítulos: El camino de la vida, El Bosco en 's-Hertogenbosch, La vida de Cristo, El Bosco dibujante, Santos, El fin de los tiempos y El Bosco en detalle (una oda a las visiones geniales de este artista), y consta de 20 pinturas, entre ellas cuatro trípticos y cuatro paneles pintados en ambas caras, así como 19 dibujos de la mano del maestro. 

Hieronymus Bosch: El juicio finalHieronymus Bosch: El juicio final © Brugge Groeningemuseum

Durante la campaña de documentación del proyecto de investigación BRCP se fotografiaron y se analizaron con innovadoras técnicas prácticamente todas las pinturas y todos los dibujos de El Bosco en muy alta resolución, haciendo visibles detalles nunca antes apreciados. Más aún de lo que hasta ahora se asumía, El Bosco era un dibujante y pintor de un virtuosismo extraordinario; con un par de trazos de pluma o pincel era capaz de crear mundos inverosímiles. En cada una de las secciones mencionadas se exponen no solo trabajos genuinos de El Bosco, sino también siete paneles de artistas del taller familiar, de sus discípulos y de sus imitadores. Se muestran asimismo 70 obras que nos sitúan en el contexto de los siglos XV y XVI, 12 de ellas (incluyendo tres trípticos) restauradas especialmente para este Quinto Centenario. Ha sido muy polémica la revisión que este proyecto ha hecho de las obras del Museo del Prado atribuidas al pintor: La extracción de la piedra de la locura (cerca de 1510 - 1520 ¿taller?), y Las tentaciones de San Antonio Abad (cerca de 1510 - 1520 ¿taller?) y Mesa de los pecados capitales (entre 1470 y 1480 o 1485, no expuesta aquí). Según las investigaciones estos cuadros no fueron pintados por la mano de El Bosco, como tampoco el Cristo con la cruz a cuestas del Museo de Bellas Artes de Gante (Bélgica). Sí, en cambio, se le atribuye definitivamente El Juicio Final del Groeningemuseum de la ciudad belga de Brujas. 

Hieronymus Bosch, El jardín de las deliciasHieronymus Bosch, El jardín de las delicias © Museo del Prado, Madrid

El rey Felipe II de España (1527 - 1598) compró muchas de las obras de El Bosco años después de su muerte, de ahí que el Museo del Prado de Madrid posea varias de las más famosas piezas del pintor. Su abuelo, Felipe el Hermoso (1478 - 1506), duque de Borgoña y de Brabante, entre otros títulos, y rey iure uxoris de Castilla por su matrimonio con Juana, hija y heredera de los Reyes Católicos, había encargado en 1504 (dos años antes de fallecer súbitamente en Burgos) un Juicio Final a Jheronimus Bosch. En la exposición se exhibe el Libro de horas de Juana de Castilla , pergamino realizado en Brujas (ciudad natal de su consorte), entre 1496 y 1506.

La Humanidad que incurre en el pecado y es condenada al infierno, protagoniza los cuadros de El Bosco, para quien, al parecer, el único camino que llevaría a la redención quedaría descrito en sus tablas (de roble) sobre la Pasión de Cristo (Ecce Homo, entre 1475 y 1485) y sobre la vida de los santos (San Cristóbal, cerca de 1490 a 1500; Tríptico de Santa Wilgefortis, 1495 - 1505). El modelo a seguir, según él, sería la meditación sobre los sufrimientos soportados por Jesús de Nazaret al ser crucificado para salvación de los Hombres, y la reflexión que han hecho los santos sobre este acontecimiento bíblico, aún cuando estos personajes se hayan vistos rodeados por el mal.

El Bosco no fechó ninguno de sus cuadros y solamente firmó algunos de ellos. Gracias a las escasas referencias que se encuentran en los archivos municipales de Bolduque y, en especial, en los libros de cuentas de la exclusiva Hermandad de Nuestra Señora (a la que perteneció como cofrade) se conocen aspectos someros sobre su vida (ni siquiera aparece su fecha de nacimiento) y su actividad artística. Un retrato, quizás un autorretrato, conocido solo por copias posteriores, muestra a El Bosco en edad avanzada. Partiendo de la base de que quizás el cuadro original fue realizado poco antes de su muerte en 1516, se ha concluido que pudo haber nacido alrededor de 1450, pero nadie lo sabe a ciencia cierta.

 

Hieronymus Bosch , El barco de los locosHieronymus Bosch , El barco de los locos © Musee du Louvre Département des Peintures, Paris

Lo que sí subyuga al espectador del principio al fin de esta retrospectiva es la fuerza mágica de sus cuadros. En los cuatro paneles de su Visión del más allá (El camino hacia el cielo: el paraíso terrenal; la ascensión de los bienaventurados, alrededor de 1505 a 1515), hoy en el Museo di Palazzo Grimani de Venecia, El Bosco pintó una asombrosa imagen del Final de los Tiempos...un deslumbrante túnel del tiempo en el que las almas bienaventuradas van hacia el cielo acompañadas y recibidas por ángeles. Por otro lado, en Visión del más allá (El camino al infierno: la caída de los condenados; el río hacia el infierno, de la misma fecha aproximadamente y también del referido museo veneciano, asombra que los cuatro paneles hayan sido pintados sobre un fondo totalmente negro, lo que produce un efecto óptico muy especial. Las partes más claras se tuvieron que pintar con un trazo más fuerte. La imagen se aclara a medida que aumenta la transparencia de la pintura. De esta forma, los paneles oscuros del infierno resultan todavía más siniestros. 

Las figuraciones y técnicas bosquianas son notablemente diferentes de las empleadas por otros maestros flamencos. Técnicamente El Bosco pintaba alla prima, es decir, con la primera pincelada sobre la tabla o el lienzo y aplicando nuevas capas de pintura sobre otras todavía húmedas. Sin embargo, el análisis de cada una de sus obras demuestra que elaboraba un concienzudo y detallado plan antes de la ejecución (que incluso podía someter a correcciones sobre la marcha); innovó también en la gama de los colores utilizados, con tonalidades más contrastadas y atrevidas. En cuanto a la figuración, el Bosco se destaca por representar a los santos como sujetos comunes y vulnerables (a total diferencia con Jan Van Eyck y, en cambio, mucha similitud con el pintor renacentista alemán Matthias Grünewald). De hecho su obra presenta influencias de pintores de la escuela alemana (además de Grünewald, Martin Schongauer y Alberto Durero). Es tan patética la vulnerabilidad de los santos que representa en sus cuadros que los hace queridos por empatía. Prácticamente todos los personajes que pinta tienen un halo caricaturesco. En sus obras abunda el sarcasmo, lo grotesco, la ironía y una imaginería onírica asombrosa. Monstruos y figuras diabólicas, ilusiones y alucinaciones, monstruosidades y pesadillas completaban su iconografía; eran los grandes temas de su tiempo: la seducción, el pecado y la expiación. El Bosco se encontraba aún imbuido por una cosmovisión medieval, repleta de creencias en la brujería, la alquimia, la magia, los bestiarios, los tesauros, las hagiografías, y en el 1500 abundaban los rumores apocalípticos, lo que influiría para que el pintor intentara dar un mensaje moralista, aunque nada pacato; por el contrario, muy satírico. Si bien el Bosco, tiene mucho de medieval, anticipa, en plena transición, el humanismo de la Edad Moderna.

 Hieronymus Bosch - ,Visions of the Hereafter Hieronymus Bosch, Visiones del más allá © Museo di Palazzo Grimani, Venezia

Entre 1500 y 1504 no se encuentran documentos referidos a El Bosco. Es probable que en aquellos años el artista hiciera un viaje a Italia y permaneciera en Venecia, pues en esa ciudad se encuentran diversas obras suyas en colecciones privadas datadas de los primeros decenios del siglo XVI. Por otro lado, a partir de entonces, el estilo del Bosco cambia, hacia uno más renacentista con figuras monumentales situadas en espléndidos paisajes. Sus cuadros y tablas reflejan de manera enigmática la relación entre los seres humanos, su entorno y su creador; muestran mundos que sus contemporáneos no creían posibles. Imitado por muchos, nunca igualado, El Bosco sigue inspirando e influyendo todavía hoy a nuevas generaciones de artistas.


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