Discos

Wittener Tage 2011

Paco Yáñez
lunes, 16 de mayo de 2016
Hans Zender: Issei no kyō. Alberto Posadas: Vocem flentium. Helmut Lachenmann/Michael Svoboda: Pression. Stefano Gervasoni: Horrido. Gérard Pesson: Étant l'arrière-son. Arnulf Herrmann: Seestück (Traum) und Tanz. Anthony Cheung: Discrete Infinity. Harrison Birtwistle: Oboe Quartet. Heinz Holliger: Cynddaredd - Brenddwyd. Pascal Dusapin: Microgrammes. Péter Eötvös: Schiller: energische Schönheit. Manos Tsangaris: Beiläufige Stücke: Schwalbe. Daniel Ott: querströmung; querformat. Peter Ablinger: Weiss/Weisslich 31e; Weisse Wäsche. Stephan Froleyks: rauschen angeln. Kirsten Reese: Vexierklang Hardenstein. Maria Meckel y Cornelius Uhle, narradores. Claron McFadden, soprano. Sebastian Hübner, tenor. Ernesto Molinari, clarinete bajo. Seth Josel y Silvia Ocougne, guitarras. Heinz Holliger, oboe. Brian Archinal, Christian Dierstein, Miguel Martín, Thomas Meixner, Yoriko Sekiguchi y Víctor Suárez, percusión. Marcus Weiss, saxofón barítono. Michael Svoboda, trombón. Saar Berger y Peter Bromig, trompas. Wolfram Kleiner, electrónica. EXAUDI. Schola Heidelberg. Ensemble Modern. L'Instant donné. Swiss Chamber Soloists. Johannes Kalitzke, Walter Nußbaum y James Weeks, directores. Kulturforum Witten y WDR, productores. Wolfgang Ellers, Stefan Hahn, Christian Schmitt, Sebastian Stein y Günther Wollersheim, ingenieros de sonido. Dos CDs DDD y un DVD de 239:02 minutos de duración grabados en Witten (Alemania), del 6 al 8 de mayo de 2011. Wittener Tage für neue Kammermusik 2011
0,0005932

El Ruhr fue, en mayo de 2011, motivo central en la edición anual de las Wittener Tage für neue Kammermusik, encuentro musical que tomó al río que recorre Renania del Norte-Westfalia como paisaje sonoro y corriente histórica sobre la que invitó a reflexionar a diversos compositores europeos, cuyas propuestas adquieren una especial pertinencia en el DVD que se incluye en esta edición que recibimos del Kulturbüro Witten, de nuevo con los habituales estándares de calidad que a las grabaciones de las Wittener Tage confiere la WDR, y que nos sirve para avanzar un paso más en nuestra revisión de las propuestas que se hicieron audibles en el último lustro en Witten, otro de los oráculos de la nueva música en Alemania.

Por lo que a los dos compactos se refiere, no se da una presencia tan explícita del río como concepto y referente, siendo el fluir que más nos encontraremos el de la voz, pues buena parte de las piezas aquí reunidas están escritas para efectivo vocal o vocal-instrumental. Tal es el caso de Issei no kyō (2008-09), obra para soprano y ensemble de Hans Zender (Wiesbaden, 1936). No estamos ante la más lograda de las partituras del compositor alemán, que se adentra de nuevo en un ámbito tan querido para él como el de lo japonés, aquí por medio del poeta nipón del siglo XV Ikkyū Sōyun. El resultado está más cerca de una mascarada que de lo religioso o lo filosófico (pudiendo sintetizar ambos universos, en todo caso), y remite en cierta manera al cabaret; un cabaret actualizado en la voz de Claron McFadden emergiendo entre un Ensemble Modern virulento, que incide en la iconoclastia de esta página, con Johannes Kalitzke al frente.

Vocem flentium (2011) también nos conduce a la voz como fluido, aquí corriente que une tiempos y espacios, como homenaje que es a Tomás Luis de Victoria por parte de su creador, el también castellano Alberto Posadas (Valladolid, 1967). Posadas procede a deconstruir el motete Versa est in luctum (1605) en sus elementos fonéticos, y si sus catorce minutos de duración comienzan en sus texturas y suspensión como un eco ligetiano (otro amante de la polifonía renacentista; en el caso del húngaro, especialmente la flamenca), el desarrollo de la partitura acaba atomizando las voces de forma considerable, derivando la polifonía en una estructura de muy ramificada articulación, con líneas vocales que alcanzan una rotunda expansión, como cuerpo sonoro en contracción y desintegración continua, de marcado contraste entre las voces agudas y las graves, donde acaba la obra confinada en el bajo. Gran versión del coro EXAUDI, de tesituras muy bien definidas, pese a la tensión cromática que impone Alberto Posadas, de articulación impactante.

Curiosa propuesta, la que nos ofrece el trombonista y compositor Michael Svoboda (Guam, 1960) con su revisión para trombón de una de las partituras señeras para violonchelo del siglo XX: Pression (1969), de Helmut Lachenmann (Stuttgart, 1935). En su arreglo del año 2010, Svoboda respeta el espíritu de las sonoridades de Pression, si bien los timbres cambian radicalmente, pues los rascados, pizzicati, trémolos y demás, aquí se convierten en un artefacto en color metal deudor del soplido, en su mayor parte sin tono, con proliferación de efectos vocales/guturales. Se mantienen las sonoridades de rascado y golpeo, pero al cambiar la articulación y los modos de ataque, de algún modo se altera la naturaleza de este ejercicio de reinvención instrumental. Svoboda respeta las modulaciones dinámicas y la estructura de la partitura, resultando de sumo interés como contraste con la pieza original: todo un ejemplo de indagación tímbrica, dominio instrumental y creatividad. En manos de su autor, esta nueva Pression se antoja todo un tour de force que pocos trombonistas se atreverán a abordar, con algunos dejes finales del jazz que convocan nuevos ecos sobre Helmut Lachenmann. 

También escrita para coro (siete voces a cappella), Horrido (2008-11) es una partitura del italiano Stefano Gervasoni (Bérgamo, 1962) basada en un texto de Hyacinth Freiherr von Wieser, tomado como sistema y regulador de un universo vocal de nuevo palpitante, desarticulado, sobre el que vuelven a convocarse ecos ligetianos (Gervasoni fue alumno de Ligeti). Adentrándose en los aspectos más delirantes del texto, Gervasoni construye un artefacto múltiple, que comprende elementos contrapuntísticos que se asocian y disocian, convirtiendo lo que dice linealidad propia de una «cuasi-cantata» en elementos verticales que hace orbitar en torno a la palabra, como constelaciones fonéticas: trasunto de las vertientes narrativa y poética del texto de von Wieser.

El que podríamos decir máximo representante de la musique concrète instrumentale en Francia, Gérard Pesson (Torteron, 1958) se desmarca en su quinteto para flauta, clarinete, arpa, violín y violonchelo Étant l'arrière-son (2011) de la influencia lachenmanniana tan reconocible en muchas de sus partituras. Obra de carácter autorreferencial, Pesson toma dieciocho acordes por él anotados en su ciudad natal, en 1974, para a partir de ellos crear una serie de estructuras en el quinteto en continua mutación de color y forma, si bien todas con un carácter de ensueño, nocturnal, cual recuerdos recobrados al tiempo, en el más puro estilo -como reconoce Pesson- proustiano; un tiempo aquí entre la pulsión rítmica y lo suspendido.

También nebulosa, fantasmagórica y suspendida se presentan Seestück (Traum) und Tanz (2010-11), dos escenas de la ópera Wasser (2010-11), del compositor alemán Arnulf Herrmann (Heidelberg, 1968), que aquí escuchamos de forma autónoma, desgajadas de una ópera que ya visitó nuestro diario en enero de 2013 [leer reseña], cuando reseñamos su lanzamiento discográfico en el Ensemble Modern Medien (EMCD-019). Como entonces señalamos, Seestück (Traum) es una de las escenas musicalmente más interesantes de Wasser, con su carácter onírico y algo barroco, con su música arrastrada en dejes del expresionismo alemán y una voz masculina ambigua de agudas tesituras, seguida como una sombra por un ensemble que se articula cual cortejo fúnebre. Tanz, como su título indica, aporta otros pálpitos anímicos y rítmicos a esta constelación teatral, con reverberaciones del jazz y el pop, algo que aligera el arrastre de la escena previa, dinamizando la ópera con su carácter de fusión, especialmente en lo que a la percusión se refiere. Al igual que en la grabación un año posterior ya comentada, Schola Heidelberg y Ensemble Modern se hacen cargo de las partes vocal e instrumental respectivamente, si bien aquí la voz de soprano la ataca Claron McFadden, mientras que la de tenor, Sebastian Hübner, siendo ambas versiones expresivas y poliédricas.

Ya en el segundo compacto, del norteamericano Anthony Cheung (San Francisco, 1982) escuchamos Discrete Infinity (2011), partitura que se adentra en una de las metáforas más recurrentes para lo musical: la corriente; una corriente que en su variación infinita presenta elementos discrecionales que ciñen de algún modo la maleabilidad sonora a partir de elementos reincidentes básicamente asociados al ritmo, al fraseo y a los tonos; de ahí que esa infinidad en tantos casos derive en retórica. Textos de Noam Chomsky y Wilhelm von Humboldt referidos a aspectos análogos del lenguaje, son utilizados por Cheung para dotar de referentes conceptuales a una partitura aquí soberbiamente interpretada por un Ensemble Modern que le confiere modernidad y el carácter laberíntico -en cierto modo, constreñido- que se vislumbra en su estructura.

Harrison Birtwistle (Accrington, 1934) nos habla de su Oboe Quartet (2009-10) como de un viaje, en el que el solista sería el caminante, con paisaje de fondo a modo de trío de cuerda: todo un programa romántico que tan bien casa con los ecos del siglo XIX aún reverberantes en los parajes de Renania del Norte-Westfalia. Si habitualmente lejos se ubica la música del británico del romanticismo en cuanto a estilo, estructurada como lo está en precisos mecanismos que trabajan de modo incansable, aquí lo individual cobra más peso, la relación con el silencio se densifica, los elementos contrastantes se aceran, dando lugar a una página que deconstruye ciertos elementos de la tradición germánica, procediendo a su atomización, en un juego mayoritariamente vibrante, hasta lúdico, en cuya exposición destaca sobremanera el oboe solista del suizo Heinz Holliger.

Precisamente, del prolífico Holliger (Langenthal, 1939) es la partitura para trompa Cynddaredd - Brenddwyd (2001, rev. 2004), aquí en manos de Saar Berger. Berger, trompa del Ensemble Modern, da cuenta con apabullante solvencia de una pieza de notable virtuosismo, constantemente ramificada, que forma parte del COncErto...? Certo! - cOn soli e pEr tutti (2000-01), un conjunto de veinte solos instrumentales dedicados por Holliger a la Chamber Orchestra of Europe. De ahí que el recuerdo de las Sequenzas (1958-2002) de Luciano Berio (de cuya pieza para oboe es referencial intérprete Holliger) sea inevitable. Como en algunas de las piezas del italiano, aquí el trompa también emplea la voz en articulaciones fonéticas, en paralelo a un ejercicio técnico de su instrumento de una exigencia endiablada en cuanto a modos de ataque, requiebros, alternancias dinámicas, saltos interválicos, efectos extendidos, etc.

Compuesta para trío de cuerda, los siete Microgrammes (2010) del francés Pascal Dusapin (Nancy, 1955) no resultan tan 'micro' si pensamos en las páginas para cuerdas de György Kurtág, o en la de su antecesor, Anton Webern. En Dusapin se destila más calidez, más romanticismo (aquí, sí), siendo el eco histórico ya no tanto Webern, sino Alban Berg. Como en el caso del que fuera primer trío de cuerda de Dusapin, Musique fugitive (1980), estos microgramas son una música poderosa, fantásticamente escrita, repleta de recovecos, renovada constantemente; aquí con cierto carácter angustioso, el que se deriva de las citas extraídas de Aus dem Bleistiftgebiet, del escritor Robert Walser, cuyos apretados microgramas (en España disponibles en la editorial Siruela) inspiran estas siete piezas que Dusapin dice constituyen respectivos viajes, ya móviles e incisivos, como el primero; ya extáticos y sombríos, como el séptimo.

Por último, Péter Eötvös (Székelyudvarhely, 1944) se adentra en el romanticismo alemán con su partitura Schiller: energische Schönheit (2010), que toma como referencia dos citas extraídas de Über die ästhetische Erziehung des Menschen (Cartas sobre la educación estética del hombre, 1795), en concreto: «Vive con tu siglo, pero no seas obra suya; da a tus coetáneos aquello que necesitan, pero no lo que aplauden» y «El artista es, sin duda, hijo de su tiempo; pero, ¡ay de él que sea también su discípulo o su favorito!». A partir de ahí, Eötvös disemina en el espacio ocho parejas formadas por voz e instrumento de viento, agrupados ambos en un podio, desde donde ‘instruyen’ al público por medio del texto de Schiller. Al tiempo, dos percusionistas ejercen de cohesionadores métricos, al marcar ritmos que unifican los grupos de voz-viento. Por último, un acordeón espacializado vía altavoces traza un espacio armónico de fondo para este complejo entramado de señales rítmico-textuales marcadas por una pulsación continua; propuesta descrita por Eötvös como despojada de todo rastro romántico, austera y sin rubato (la pulsión rítmica de los percusionistas, fijamente determinada, lo impediría). De este modo, la pieza se articula como una gran marcha: trasunto del artista que emerge desde los principios estéticos (¿morales?) de Friedrich Schiller en sus cartas; una marcha especialmente afirmada en su tercer movimiento, y entre cuyos ecos estilísticos se convocan no pocos derivados de Arnold Schönberg y Luigi Nono.

El DVD que citamos al comienzo de esta reseña se adentra en las aguas del Ruhr, con diversa fortuna en lo que a calidad fílmica se refiere, yendo de propuestas cercanas al vídeo doméstico a montajes de mayor enjundia artística. En el caso del alemán Manos Tsangaris (Düsseldorf, 1956), prima más la espacialización de la imagen en pantalla que el trabajo visual de la misma. Beiläufige Stücke: Schwalbe (2011) nos propone una travesía turística de ida y vuelta por el Ruhr hacia el Kemnader See, a bordo del Schwalbe, desde el que vamos observando ambas orillas del río, motivo por el cual Tsangaris divide en dos la pantalla, superponiendo un tercer cuadro cuando quiere mostrar el frontal del barco o el interior del mismo, con su tripulación y músicos. Desde una narración inicial que capitaliza el viaje de ida, adentrada en la contemplación, panteísta, a modo de conciencia del paisaje y sus vínculos entre la naturaleza y los seres humanos que habitan las orillas (a cuyas mentes viajamos, dándoles voz los narradores, con algunos lugares comunes propios de la novela negra que hacen decaer el pulso narrativo), nos vamos adentrando en la música; una música espacializada en ambas orillas y en el propio barco, con voces, percusión y trompa. Lo que inicialmente suena atomizado, disgregado, en la travesía de retorno desde el lago se convierte una sucesión de acordes y disonancias en metal, acompañados de sonidos ambientales y de una electrónica que recuerda vagamente a las bandas sonoras del ruso Eduard Artemiev para su compatriota Andréi Tarkovski. Ello genera una entropía de elementos acústicos previamente desperdigados en el viaje hacia el Kemnader See, del cual parece volviésemos integrando los sonidos antes vivenciados a modo de destellos.

El compositor suizo Daniel Ott (Grub, 1960) nos lanza dos propuestas en este DVD, la primera de ellas, querströmung (2011), es una instalación sonora a orillas de una cascada en la Herberber Schleuse, habitada aquí por cinco percusionistas y dos guitarras eléctricas, a lo que Ott suma electrónica y sonidos ambientales, que incluyen desde grúas a patos, pasando por voces. Desde la distorsión de las guitarras al sutil roce de arco contra platos en el final de la instalación, el compositor suizo nos conduce por distintas anatomías sonoras de la corriente fluvial, si bien musicalmente carece de la enjundia que depara la segunda de sus piezas presentes en el DVD: querformat (2011), obra referida a un óleo del año 1715 en el que se observa Witten en perspectiva junto al Ruhr. Cuadro, música e imágenes del presente conforman un entramado que se abisma constantemente al fundido, montaje con el cual se sugiere el todo de la corriente histórica que el río sintetiza, espejeando las diversas escenas del cuadro dieciochesco: sus balsas, pescadores, espacios de recreo, etc., con los del siglo XXI. Si lo visual, así como la grabación de sonidos naturalistas del río, nos sitúa en Witten, en la pintura y en el Ruhr, lo musical nos remite a ecos de la poesía de Hölderlin, a Friburgo y al Neckar: tal es la fortísima impronta que de Luigi Nono gravita sobre querformat, obra compuesta para saxofón barítono, clarinete bajo y electrónica, cuyo estilo parece epígono de partituras como A Pierre. Dell’azzurro silenzio, inquietum (1985). La presencia de un excelso Ernesto Molinari agudiza esos ecos, como intérprete privilegiado de Nono que fue y es. Lo acompaña el también soberbio Marcus Weiss, habitando con ambos este espejeo que diríamos heraclitiano, este sumergirse en aguas que se van para no volver: las de los rostros a orillas del río en 1715, las de los músicos fundidos bajo las aguas del Ruhr en 2011. De algún modo, esta pieza audiovisual -que cierra el DVD- sintetiza las películas previas, algunas de cuyas topologías sonorizadas se asoman a querformat, reforzándola como cauce sobre el que se vierten y sintetizan tiempos y espacios. Propuesta visual, musical y conceptual de gran belleza, me ha parecido la más destacada de las presentes en el DVD. 

Del austriaco Peter Ablinger (Schwanenstadt, 1959) escuchamos otras dos videocreaciones, en este caso en continuidad, tanto en el DVD como en el espacio físico donde se ubicaron sendas instalaciones para sonidos de agua: Weiss/Weisslich 31e (2002), y viento: Weisse Wäsche (2003-08). La primera de ellas consta de una serie de tubos de cristal dispuestos en horizontal, sobre los que Ablinger va colgando bayetas mojadas que gotean (¿agua del Ruhr?). La amplificación de los cilindros crea todo un coro de resonancias líquidas, cual concentrado centelleante de las corrientes fluviales. En Weisse Wäsche son otras corrientes, las del aire, las que mueven una serie de telas suspendidas verticalmente, dispuestas a modo de laberinto, con el eco de la adyacente Weiss/Weisslich 31e de fondo, con lo cual, si unimos las tomas visuales del suelo, tierra, aire y agua se acaban fundiendo en un diálogo de elementos primordiales. Por momentos, Ablinger opta por el fotomontaje; en otras partes, por la imagen en movimiento, deparando pasajes en los que la superposición de las telas crea una suerte de gran cuadro fundido en blancos que recuerda a las White Paintings (1951) de Robert Rauschenberg. Conociendo la influencia que dichas pinturas blancas tuvieron en la creación de 4'33'' (1952), y cruzándolas con la experiencia de John Cage en la cámara anecoica de la Universidad de Harvard, aquí tendríamos que decir que el no-silencio de Ablinger también presenta un sonido agudo: el goteo del agua, y un rumor sordo de fondo: el roce del viento contra las telas; conformando otra forma de habitar lo que Cage decía no intencionalidad: el único silencio posible.

Stephan Froleyks (Kleve, 1962) sintetiza, igualmente, algunas de las imágenes que ya habíamos visitado con anterioridad (el barco de Tsangaris; la cascada de Ott) en rauschen angeln (2011), fotomontaje de nuevo emplazado en la Herberber Schleuse, cuyas compuertas explora desde la imagen y desde una música que comprende electrónica y sonorización ambiental, dando relieve acústico al Ruhr. Por tempo (visual y musical) es, en sus apenas cinco minutos, una de las propuestas más extáticas, intimistas y recogidas de estas ediciones audiovisuales.

La alemana Kirsten Reese (Kiel, 1968) procede igualmente a la sonorización del medio en Vexierklang Hardenstein (2011), en este caso del parque que rodea al Burg Hardenstein, a lo que suma sonidos del río y música concreta para habitar las ruinas de este castillo del siglo XIV, con lo que nos vuelve sumergir en la historia, con el Ruhr como corriente que la encauza. Reese tanto emplaza altavoces con emisión de radio en los árboles, como dispone seis sonidistas que recorren, con equipo de microfonía y amplificación, las ruinas de Hardenstein para dar relieves a sus sonoridades más escondidas, fundiendo naturaleza, personas e historia, todo ello con notable estatismo, mistérico, repleto de sonidos-fantasmagoría, cual psicofonía de los tiempos sidos...

Tanto en el DVD como en los compactos, las tomas de sonido son magníficas, de gran definición y presencia espacializada. La calidad de imagen en el DVD es también buena -aunque no tan lograda como las tomas de sonido-, con formato 16:9 y subtítulos en inglés. En el generoso libreto de esta edición, de cuarenta páginas, sólo encontraremos el alemán a la hora de explicar cada una de las partituras que volvieron a hacer de Witten, en mayo de 2011, otro de los oráculos europeos de la nueva música, con la mayor parte de las partituras aquí reunidas grabadas en sus respectivos estrenos mundiales.

Estos discos han sido enviados para su recensión por el Kulturbüro Witten

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.