Discos

Gemidos de denuncia

Paco Yáñez
jueves, 27 de octubre de 2016
...of waters making moan. Gérard Pesson: Peigner le vif. Rebecca Saunders: ...of waters making moan. Marco Stroppa: Il peso di un pensiero; Nous sommes l'air, pas la terre. Hans Zender: Ein Wandersmann... zornig... (Hölderlin lesen V). Jonathan Harvey: Chant. Teodoro Anzellotti, acordeón. Christophe Desjardins, viola. Mariko Takahashi y Stephan Winter, productores ejecutivos. Manuel Braun y Uwe Sabirowsky, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 68:01 minutos de duración grabado en la WDR Funkhaus de Colonia y en la SWR Funkhaus de Friburgo (Alemania), en septiembre y diciembre de 2014. Winter & Winter 910 236-2. Distribuidor en España: Distrijazz
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El acordeonista italiano Teodoro Anzellotti y el viola francés Christophe Desjardins son dos de los más destacados músicos de nuestro tiempo en sus respectivos instrumentos, algo de lo que dan fe los muchos discos que han registrado, ya fuera individualmente, ya en conjunto, destacando en Desjardins sus años de pertenencia al Ensemble Intercontemporain parisino. Ambos unen ahora sabiduría y sensibilidades en un compacto cuyo título, ...of waters making moan, nos remite no sólo a la partitura homónima de la compositora británica Rebecca Saunders (Londres, 1967), sino, por medio de la londinense, a Chamber Music (1907), primera publicación poética del irlandés James Joyce... 

...no serán gemidos de dolor, ni mucho menos, lo que las sucesivas oleadas acústicas de este mar sonoro nos arrancarán, pues estamos ante un compacto de altísimo nivel en cuanto a obras y versiones, además de con los habituales estándares de calidad en las grabaciones de las radios alemanas. Ello es audible en la primera de las piezas aquí reunidas Peigner le vif (2007), dúo para acordeón y viola del francés Gérard Pesson (Torteron, 1958); obra dedicada y estrenada por los músicos que en esta lectura escuchamos. Peigner le vif se caracteriza por su extrema libertad, que conduce la partitura desde atisbos rapsódicos a citas de lo que Pesson afirma fue última obra compuesta por Richard Wagner, su Elegía en la bemol mayor (1882). Las sonoridades mantenidas se contrastan con articulaciones de rápida sucesión, dando así sentido a la vivacidad del título. Aparecen, además, tanto sonidos de timbre nasal -que parecieran articulaciones vocales-, como una recurrencia constante a las alturas más agudas de ambos instrumentos, en cuyas vibraciones empastan de un modo especialmente refinado. 

Con Rebecca Saunders y su partitura para acordeón solo ...of waters making moan (2013) entramos en un territorio más inhóspito y enrarecido en lo textural. De John Cage a Matthias Pintscher, de Manuel Hidalgo a Salvatore Sciarrino, de Wolfgang Rihm a Toshio Hosokawa, el acordeón de Teodoro Anzellotti ha sido habitado (y explorado) por los más diversos registros estilísticos, a los que se suma ahora una Rebecca Saunders que da una lección de indagación en las posibilidades técnicas del instrumento, remitiéndose a la musicalidad del poemario joyceano, a ese rumor de olas y sombría penumbra que destilan los versos germinales del poema (cuya lectura, a cargo del propio Joyce, fue para Saunders toda una inspiración): «All day I hear the noise of waters / Making moan, / Sad as the sea-bird is when, going / Forth alone, / He hears the winds cry to the water's /Monotone». Algo de ontología marina posee ...of waters making moan, por cuanto escuchamos una masa continua de sonido sobre la que se destacan iridiscencias, individualizaciones a modo de olas por encima de lo que es una realidad compacta a la que vuelven y en la que se disuelven. Durante sus casi 20 minutos de duración (la obra más larga del compacto), Anzellotti trabaja una suerte de clúster que moviliza enormes acordes que dan sustancia a esa vasta masa oceánica, generalmente en un registro grave, oscuro, sobre la que se elevan gestos breves de alturas más agudas, así como las técnicas extendidas tan habituales en Saunders; aquí, con una movilización de aire desde el fuelle del instrumento de una enorme potencia expresiva; de nuevo, trasunto de una fisicidad esencial, líquida, metamorfoseante en timbres, colores y estados de ánimo. 

Pasar de Rebecca Saunders al Marco Stroppa (Verona, 1959) de Il peso di un pensiero (2015) supone regresar, de algún modo, a la tradición, por medio de la viola de Christophe Desjardins. Stroppa indaga en las cinco piezas que conforman su partitura el peso de un pensamiento, a partir de las reflexiones del filósofo francés Jean-Luc Nancy en los ensayos que conforman la homónima Le poids d'une pensée (1991). Une Stroppa aquí la filosofía y el activismo social, declarándose solidario con los que luchan contra los transgénicos, con aquellos que ayudan a los inmigrantes, con quienes pretenden eliminar el espionaje de Estado de nuestros dispositivos y redes sociales. Inicialmente parte de otras piezas, Stroppa ha alquitarado de las partituras originales estos solos para viola de cara a dotarlos de un peso mayor en sus refinadas técnicas, en sus concienzudas articulaciones; de forma que, como músico que es, sea la materia sonora la sometida al examen de la sustancia, a la calibración y medida del peso de un pensamiento netamente musical. Ello genera estados-pensantes muy diversos, como el propio proceso de subversión, entre lo más reflexivo y lo más activo, entre el debate y la reivindicación; de ahí que podamos escuchar partes tan heterogéneas entre sí como 'Famelico', 'Elettrizzato', o 'Inerme'. 

Desde que en 1979 Hans Zender (Wiesbaden, 1936) escribiese, para voz y cuarteto de cuerda, Hölderlin lesen I (1979), periódicamente ha regresado a la obra del poeta alemán para adentrarse en la musicalidad inherente a sus textos, así como en sus aspectos más filosóficos y reivindicativos. Ein Wandersmann... zornig... (Hölderlin lesen V) (2013) es la quinta y última entrega, hasta el momento, de su ciclo Hölderlin, aquí para acordeón y voz, ambas partes interpretadas en este compacto por su dedicatario, Teodoro Anzellotti. Tomando dos textos tardíos del poeta suabo (en uno de los cuales se lamenta Hölderlin por el fracaso de la democracia; trazando un arco histórico, en lo que a denuncia se refiere, con las piezas de Stroppa), Zender vuelve a disociar instrumento y voz, de modo muy entrecortado, algo que se refuerza por la imagen del wanderer, del caminante enojado, inmerso en la locura, en sus reflexiones sobre una sociedad que lo defrauda, agravando sus tribulaciones. No aparece la palabra hasta bien adentrada la obra, deconstruida en silábicos y espoleada por un acordeón muy sincopado, histriónico por momentos. Poco a poco, va ganando presencia el texto, adentrado ahora en reflexiones sobre el no utilitarismo del arte, elevado el poeta a aquellas regiones a las que ascendía su pensamiento desde las orillas del Neckar. 

En sus apenas tres minutos de duración, Chant (1992), partitura para viola sola del británico Jonathan Harvey (Sutton Coldfield, 1939 - Lewes, 2012), despliega todo un carácter ceremonial; al tiempo, canto y encantamiento. Delicada y recogida, el uso constante de dobles cuerdas genera la ilusión de un artefacto polifónico a varias voces, algo que refuerza la impresionante digitación de Christophe Desjardins, así como su impoluta afinación, crucial en una pieza tan delicada. Entrevera el viola francés en su lectura de Chant ecos de la tradición, de la música popular, especialmente en los registros medio y grave de la viola, a los que se asoman fragmentos melódicos que Desjardins deja en suspensión hasta el extático final que rubrica una partitura tan condensada como bella. 

Cuando en diciembre de 2009 entrevistamos en Mundoclasico.com a Christophe Desjardins, el viola francés reconocía que «mi formación predilecta son los dúos: dúo con acordeón, con Teodoro Anzellotti». La partitura que cierra este compacto, Nous sommes l'air, pas la terre (2003-04/2009), de Marco Stroppa, nos devuelve a esa formación predilecta de Desjardins, a un dúo de viola y acordeón que ya habíamos escuchado en Peigner le vif. Como en el caso de Pesson, estamos ante otra partitura dedicada y estrenada por los músicos a los que hoy escuchamos, los cuales pusieron en aprietos a Stroppa al solicitar un dúo -tal y como afirmaba Pesson- para instrumentos tan dispares. Al igual que en Il peso di un pensiero, estamos ante otra obra de denuncia, aquí de las consecuencias derivadas del incidente de Chernóbil y su posterior gestión. Basa Stroppa su partitura en el libro Voces de Chernóbil (1997), de la Premio Nobel bielorrusa Svetlana Aleksiévich, tanto en los monólogos que articulan el texto, dando fe de la trágica experiencia sufrida por la población, como en una cita recogida en el prólogo, debida al filósofo georgiano Merab Mamardashvili, de donde obtiene Stroppa el título de la obra... 

...es así que Nous sommes l'air, pas la terre fluctuará entre diversos estados de fusión y fisión entre el instrumento de aire, el acordeón, y el instrumento de tierra, la viola, ambos unidos en el comienzo de la partitura, tras una explosión inicial que podríamos pensar hasta programática. Tal y como lo describe Stroppa muy gráficamente, el proceso musical va disgregándose en partículas desgajadas que escapan las unas de las otras a múltiples velocidades, haciendo que ambos instrumentos se vayan separando. En paralelo, la naturaleza tímbrica de ambos instrumentos se va enrareciendo, adoptando la voz de los ancestros musicales para hacerse eco de una humanidad que denuncia la gestión de la energía y el enriquecimiento a costa del planeta. Así, el acordeón acaba adoptando unas tesituras en el registro grave que recordarán al órgano de boca chino, el sheng; mientras que la viola nos remitirá a la flauta de Pan en sus tonalidades agudas. La lectura, como todo el compacto, superlativa a todos los niveles, de una técnica y una sensibilidad exquisitas. 

Como al comienzo de esta reseña adelantábamos, las grabaciones, a cargo de las radios alemanas WDR y SWR, son excelentes. La edición del compacto no es tan halagüeña, pues el propio cartón del disco se abre en forma de tríptico inscribiéndose en él los textos explicativos de las partituras, a cargo de cada uno de los compositores (en un formato muy similar al usado por Hat Hut). 

El viernes 28 de octubre, Teodoro Anzellotti y Christophe Desjardins estarán en Pontevedra, en el marco del IV Festival Internacional de Creación Musical Contemporánea Vertixe Sonora, donde ofrecerán un concierto en el que han programado las partituras aquí reseñadas de Rebecca Saunders, Gérard Pesson y Marco Stroppa, además de Tombeau et double (2014), del vallisoletano Alberto Posadas: toda una invitación en tierras gallegas a la mejor música de nuestro tiempo en manos de sus intérpretes de referencia (como hoy hemos visto); así que no se pierdan, si es que pueden, ni este estupendo compacto ni tan prometedora cita (que, además, tiene un marco tan poco convencional como sugerente: la capilla del cementerio municipal de San Amaro). 

Este disco ha sido enviado para su recensión por Distrijazz 

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