Argentina

Cierre del Festival Chopiniana 2016

Carlos Singer
martes, 8 de noviembre de 2016
Buenos Aires, miércoles, 19 de octubre de 2016. Palacio Paz. Szymon Nehring, piano. Chopin, Mazurcas opus 33. Nocturno en Sol Mayor, opus 37 Nº 2. Barcarola opus 60. Fantasía opus 49. Nocturno en La Bemol Mayor, opus 32 Nº 2. Vals opus 34 Nº 1 y Balada Nº 1 en sol menor opus 23. Octavo y último concierto del Festival Chopiniana 2016
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Los dos conciertos protagonizados por pianista polacos -los únicos artistas extranjeros que participaron de este ciclo; el otro anunciado, el tinerfeño Guillermo González, no pudo viajar por problemas de salud- tuvieron interesante nivel aunque los intérpretes ocuparan franjas etarias bien diversas: Nehring apenas cuenta 21 años de edad recién cumplidos.
 
Muy grata impresión me causó este bisoño artista, que debutó en nuestro medio con una variada muestra de diferentes páginas del compositor al que está dedicado este Festival; un programa breve pero comprometido y resuelto con excelencia, donde expuso en partes iguales un interesante bagaje técnico y buena musicalidad. 
 
Las Cuatro Mazurcas opus 33 con las que abrió el concierto le permitieron lucir un sonido de consistencia y calidad nunca forzado; en las dos primeras su enfoque fue intensamente poético, que se trocó en energía en la tercera; en la última balanceó con cordura esas dos vertientes. Nada rebuscado en su aproximación a las Mazurcas, estas tuvieron su apropiada frescura y cuota danzable.
 
Tras una correcta versión del Nocturno en Sol Mayor abordó con remarcable sensibilidad el lirismo de la Barcarola, a la que proporcionó un entorno apacible y menos efusivo.
 
Abrió la segunda parte del recital una pujante y bien contrastada ejecución de la Fantasía en fa menor opus 49, destacando la dualidad entre los momentos introspectivos y aquellos apasionados; en estos últimos, la excesiva rapidez de algún pasaje le restó un poco de carácter. Expuso con idoneidad el armonioso Nocturno en La Bemol Mayor; el único reparo que le haría es que extendió de tal manera el acorde arpegiado inicial que lo convirtió en un verdadero diseño melódico. A continuación vertió con eficiencia el Vals en La Bemol Mayor, equilibrando sentimentalismo y robustez.
 
Cerró su labor con una calidad y bien estructurada lectura de la Primera Balada (con la que también había culminado su actuación el otro pianista polaco) en la que pudo desplegar sus innegables habilidades técnicas, interesante fraseo y poderío en el juego de octavas; el comprometido Presto con fuoco conclusivo fue llevado a una velocidad bastante viva y resuelto con solvencia.
 
Ante los insistentes aplausos de la concurrencia, añadió una vibrante interpretación del Estudio opus 25 Nº 11, en el que expuso suma claridad digital en las intrincadas filigranas de la mano derecha e interesante concepción general.
 
Szymon Nehring, un nombre que indudablemente dará mucho que hablar en un futuro bastante cercano. 
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