Argentina

De Benjamin Britten a ‘Written’ de Benjamin

Carlos Singer
viernes, 18 de noviembre de 2016
La Plata, viernes, 21 de octubre de 2016. Teatro Argentino, Sala Alberto Ginastera. George Benjamin, Written on Skin. Dirección escénica: Cristian Drut. Escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde. Iluminación: Alejandro Le Roux y Jorge Ferro. Elenco: Jacquelina Livieri, Héctor Iturralde, Flavio Oliver, Eugenia Fuente y Carlos Natale. Dirección musical: Lucas Urdampilleta. Cuarto y último espectáculo lírico de la temporada 2016 del Teatro Argentino
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Si Benjamin Britten generó en 1945 con Peter Grimes un verdadero resurgimiento de la ópera escrita en el Reino Unido tras un eclipse de casi trescientos años, se puede suponer, sin temor a equivocarse demasiado, que este título de otro Benjamin, en este caso el compositor George Benjamin, está provocando, desde su estreno en 2012, la consolidación de esa suerte de renacimiento de la creación lírica de autor británico en la estima del resto del mundo; se trata, sin duda, de una de las piezas escénicas más importantes surgidas allí desde los últimos grandes trabajos de Lord Britten de Aldeburgh, completados casi medio siglo atrás.

Arriesgada apuesta de la nueva conducción del Teatro Argentino el estreno sudamericano de esta reciente ópera, muy poco o nada conocida por lo que llamaríamos gran público, ese que puede llenar salas de las dimensiones de ésta solo con títulos archiconocidos… y archireiterados, si se me permite este neologismo. Como era dable esperar, la concurrencia de espectadores distó mucho de ser masiva; bien al contrario, fue notoriamente escasa en varias de las cuatro funciones programadas. Aquí si cabe hacerse una compleja pregunta: ¿era lógico programar cuatro representaciones de una obra tan poco difundida?

Si tomo como referencia que ciudades indiscutiblemente muchísimo más “operísticas” que La Plata como sin duda son Barcelona (Liceu) y Madrid (Teatro Real) hicieron presentaciones únicas de la página de Benjamin, creo que programar cuatro funciones es, desde todo punto de vista, rayano en el disparate. Comprendo que el magno esfuerzo de montar este espectáculo (cuando se hizo en España se la dio en una versión semi-escenificada, esa forma eufemística de enmascarar una interpretación de concierto con mínimos movimientos) no se podía dilapidar en una única función, quizás dos hubiese sido un número adecuado. Y más que seguro que una mayor promoción, que siempre parece insuficiente para lo que se hace fuera del ámbito de la ciudad de Buenos Aires, no hubiera venido nada mal a un estreno de esta envergadura.

'Written on skin' de Benjamin. Dirección escénica, Cristian Drut. Dirección musical, Lucas Urdampilleta. La Plata, Teatro Argentino, octubre de 2016'Written on skin' de Benjamin. Dirección escénica, Cristian Drut. Dirección musical, Lucas Urdampilleta. La Plata, Teatro Argentino, octubre de 2016 © Guillermo Genitti, 2016

Página nada convencional, la obra de Benjamin, estructurada en quince escenas distribuidas en tres partes -que no actos- que se suelen interpretar sin intervalo, dado que la duración total ronda entre los 95 y los 100 minutos, emplea un lenguaje que se podría clasificar como posmoderno, haciendo uso de una marcada integración estilística que fusiona los recursos de vanguardia del siglo XX con destellos de una tonalidad extendida muy propia de estos comienzos del siglo XXI. Solo hay fuertes disonancias y una gran eclosión orquestal al inicio; luego la música fluye con lirismo y un amplio abanico de timbres y colores, empleando en buena parte de su desarrollo formaciones de cámara con inusitado despliegue de una vasta percusión que incluye elementos tan poco habituales como bongós, maracas, güiro, mokubios, armónica de cristal, papel de lija o una máquina de escribir; la orquesta también comprende visitantes raros como dos mandolinas o viola da gamba baja, para recrear un ambiente medieval. La escritura vocal rehúye toda aspereza innecesaria; es cantable y se adecua con lógica a las inflexiones del idioma inglés. Lo más sorprendente quizás provenga del complicado y ambivalente libreto de Martin Crimp, basado en la leyenda Le coeur mangé (El Corazón devorado) del trovador Guillem de Cabestany, que siguiendo tendencias del teatro actual, está escrito en su mayor parte en tercera persona, donde todos hablan de modo auto-referencial. 

Estreno presentado con las máximas garantías de éxito tanto en la elección del elenco artístico como en las soluciones escénicas, el Teatro Argentino cerró de forma altamente auspiciosa la presente temporada, bastante breve por cierto, antes de emprender un muy necesario reacondicionamiento de sus instalaciones.

'Written on skin' de Benjamin. Dirección escénica, Cristian Drut. Dirección musical, Lucas Urdampilleta. La Plata, Teatro Argentino, octubre de 2016
'Written on skin' de Benjamin. Dirección escénica, Cristian Drut. Dirección musical, Lucas Urdampilleta. La Plata, Teatro Argentino, octubre de 2016 © Guillermo Genitti, 2016

La puesta, confiada al director argentino Cristian Drut, se ajustó de maravillas a la dualidad temporal que planea sobre toda la ópera, con sus reiteradas mezclas de épocas y los constantes saltos en la continuidad narrativa, así como en su simbolismo, combinando personajes de carne y hueso con tres ángeles. El escenario mostraba andamios (en los que por momentos evolucionaban obreros) a ambos lados, con un cartel de neón que señalizaba un estacionamiento y en el centro una modesta construcción medieval, ya que los sucesos del pasado transcurren en Provenza durante el siglo XII. Una iluminación acertada y un vestuario austero pero funcional completaron los aspectos técnicos de la producción.

'Written on skin' de Benjamin. Dirección escénica, Cristian Drut. Dirección musical, Lucas Urdampilleta. La Plata, Teatro Argentino, octubre de 2016
'Written on skin' de Benjamin. Dirección escénica, Cristian Drut. Dirección musical, Lucas Urdampilleta. La Plata, Teatro Argentino, octubre de 2016 © Guillermo Genitti, 2016

El elenco vocal cumplió con absoluto profesionalismo y autoridad. Hernán Iturralde compuso con enorme suficiencia, una dicción muy clara y voz de magnífica proyección al Protector, eje del conflicto. La soprano rosarina Jacquelina Livieri recreó con excelencia vocal, bello timbre e interesante aptitud escénica el complejo y exigente papel de Agnès, mientras el contratenor ítalo-hispano Flavio Oliver cumplió una destacadísima labor tanto encarnando al Joven (que debe iluminar el manuscrito del Protector) como al Primer Ángel, desplegando en ambos papeles virtuosismo canoro, voz de grato colorido y perfecta impostación. Tanto Eugenia Fuente como Carlos Natale realizaron actuaciones muy positivas, en ambos casos mucho más notorias como Ángeles 2 y 3 que en los episódicos roles de Marie y John.

En el primer título de real trascendencia que tiene a su cargo, Lucas Urdampilleta obtuvo un perfecto ensamble entre foso y escenario, condujo con precisión, pulcritud y seguridad a un vasto conjunto -la Orquesta Estable del Teatro Argentino- que respondió atento y disciplinado, logró buenos resultados tanto en los detalles como en los momentos más vibrantes y recreó con destreza los diferentes climas que rodean cada una de las quince escenas de la ópera. Permitió además que se escucharan con claridad los textos emitidos por los cantantes aún en pasajes en los que el trabajo orquestal se volvía más denso o intenso, mérito que sin duda debe compartir con Benjamin, prodigioso instrumentador. 

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