Entrevistas

Entrevista con Ramón Paus

Ruth Prieto
martes, 27 de diciembre de 2016
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Con la viola como protagonista este mes de diciembre sale a la venta el último trabajo discográfico del compositor Ramón Paús editado por el sello Naxos. Se trata de un Cd dedicado a la viola titulado Works for viola. Un recorrido por varias obras exquisitas y una oportunidad para acercarse al universo sonoro de un compositor muy original. El compositor español Ramón Paús ha tenido mucho éxito en los campos de la música cinematográfica y teatral, pero también sus obras más "clásicas" se han interpretado por todo el mundo. Las tres obras de viola de esta grabación revelan elementos del interesante y ecléctico inventario musical de Paús, como los momentos de jazz y el colorido lirismo de Cobalto azul. Paús demuestra también su dominio del diálogo instrumental en Madera Ocaso con el juego de melodía y armonía. Un CD imprescindible para conocer un poco más el mundo sonoro de Paús. Hemos hablado con el compositor y esto es lo que nos ha contado.  

Pregunta. Ahora en diciembre Naxos edita su último trabajo discográfico dedicado a la viola, ¿qué nos puede decir de este trabajo?

Respuesta. Después de algunas conversaciones con Mr Heynmann, director y creador de Naxos, pensé que en el convulso y cambiante mercado discográfico dicha plataforma discográfica era la más adaptada a los nuevos nichos digitales y por lo tanto un lugar idóneo para poder depositar mis trabajos con la viola.

P. Este trabajo está completamente dedicado a la viola, ¿qué ha encontrado en este instrumento al que ha dedicado tanta música?

R. La viola es un instrumento excelso que aglutina por igual drama y lirismo sin empalagos. Capaz de alcanzar cotas de expresión muy elevadas, su color se adapta muy bien a mi manera de pensar y expresar la música. Ella me da con creces mucho de lo que necesito, por ejemplo en Madera Ocaso la viola se desliza con elegancia y naturalidad entre espacios habitados por un desasosiego abstracto y otros regados de un incontenible lirismo, este último siempre ausente de endulcoramientos innecesarios.

Ramón PausRamón Paus

P. ¿Cómo ha sido el trabajo con los instrumentistas?

R. He de decir, y por ello mi agradecimiento será eterno, que su rigor y entrega han rayado lo sublime. El enorme viola Yuval Gotlibovich ya me había encargado, tiempo atrás, la obra para orquesta de cuerdas y viola Cobalto azul, en tránsito, la cual estrenó en el Teatro Nacional de Panamá. Dicha pieza conforma el corte número dos de esta entrega. Ya durante los ensayos previos a dicho estreno fui consciente de que estaba delante de un gigante de la viola, tanto por su delicadeza y sonido pleno como por su precisión, no exenta de un fraseo personalísimo. En la misma tarde que conocí al pianista Eduardo Fernández, flamante premio Ojo Crítico 2016, pude escuchar su Iberia. Quedé estupefacto y gratamente sorprendido hasta tal punto que decidí escribir una obra para él - Piano en Arlés - que estrenó mas tarde en el ambigú del Teatro de la Zarzuela. Yuval me dijo en una ocasión que le gustaría conocer a Eduardo, no ví otro modo mejor de hacerlo que escribir una pieza para viola y piano - Madera Ocaso - que les obligara a conocerse. Esta es la pieza que abre este Cd NAXOS Works for Viola. A la violinista Raquel Castro Pego la conocí a través de Yuval, su sonido es claro y elegantísimo. Ella fue la pareja ideal de Yuval para que ambos pudieran recordar en el corte tres -Elegía primera, la deriva - a la amiga prematuramente desaparecida - Edith Maretzqui – que fue durante casi dos decadas violinista de la orquesta del Gran Teatro del Liceo.

Cobalto azul, en tránsito fue estrenada en España en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando dentro de la programación del COMA. Yuval fue el solista y al frente de la Orquesta SIC se puso Joan Pàmies, director titular de la Orquestra de Cambra Catalana. Todo ello propició una excelente relación con Pàmies y la OCC que culminó con la grabación de este Cd. Fue el mismo Joan Pámies el que me sugirió buscar voces jóvenes de hombre para el coro de Elegía primera, la deriva. Creiamos que esta obra requería un tipo de dolor mas al modo de Petrarca, que estuviera un tanto alejado del afligimiento de los Requiem. El Cor de Cambra de L’ESMUC cumplió con creces las necesidades estéticas anteriormente expuestas.

P. Me contaba usted que la Elegía primera, la deriva (First elegy, the drift) fue particularmente difícil de escribir, ¿por qué?

R. Siempre nos resulta muy dificil e inexplicable aceptar la extinción prematura, el bellísimo escrito de despedida de mi amigo y viudo de Edith Maretzqui - Gerardo Gormezano - me impulso , casi sin poder evitarlo, a escribir una obra con coro y orquesta que nos ayudara a poder entablar algun tipo de diálogo con Edith, allá donde se hallara. No hace falta que te diga que durante el crecimiento de esta Elegía estuve muchas veces contra las cuerdas, sobre todo al tener que enfrentar determinadas partes del texto “…no se si despedirte o es ahora que has llegado…”. El texto me llevó en volandas y la composición fluyó, solo que fue un proceso doloroso.

Ramón PausRamón Paus

P. Es usted un compositor que ha escrito para teatro, para cine, para sala de conciertos, ¿dónde se encuentra más cómodo?

R. He de decirte que siempre disfruté mucho escribiendo música para la escena, tanto con Lola Herrera y Chete Lera en Concierto para 48 voces, como en la ópera Las Aves de Aristófanes para el Festival de Teatro Clásico de Mérida, etc.

En el cine la cosa es distinta ya que siempre fuí una “rata de filmoteca”, no puedo trabajar con cualquier director o guión. Desde el principio se me clasificó y dispuso junto a directores, no exentos de cierto malditísmo, como Enrique Gabriel Lipschutz, Gerardo Gormezano e Ignacio Oliva. La verdad es que son excelentes artistas y directores con los que he podido firmar algunos trabajos como Las Huellas Borradas, Sombras Paralelas y La Rosa de Nadie ­­de los cuales me siento muy orgulloso.

Con el paso del tiempo cada vez me apetece menos trabajar de encargo, a no ser que tenga una confianza estética plena en el impulsor del proyecto, ya sea de teatro, danza, documental, instalaciones, videoarte, cine, etc.

P. En un ‘gremio’ como el nuestro muy aficionado a poner etiquetas, y al ser usted un compositor con un perfil tan ecléctico, ¿se ha sentido alguna vez etiquetado o limitado por esto?

R. Al contrario, el eclecticismo es una antídoto eficaz contra cualquier tipo de capilla que pretenda hacer prevalecer su “verdad” frente a la de los demás. Me preocupé en aprender en lugares distintos disciplinas muy diferentes tales como el jazz, armonía del XX, orquestación, etc. En otro orden de cosas, sería algo parecido al antídoto necesario contra los nacionalismos excluyentes, que se suelen curar viajando. Creo que en el arte hay que intentar conocer y respetar todo para poder emprender un viaje, que es indefectiblemente solitario, con ciertas garantias. Siempre me resultó jocoso observar a los que se atrincheran detrás de normas y ecuaciones para justificar la valía y el sentido de sus obras. Si en algún momento hubiera entendido que el arte era algo realmente así, mejor ser bioquímico.

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P. Cuando hablamos de música contemporánea se mete en el mismo saco estéticas muy diferentes que van desde el siglo XX al XXI, ¿cómo definiría su estilo, sus señas de identidad?

R. Creo que a final del XIX y principios del XX se rompieron todas las espítas y la música evolucionó en muy poco tiempo como no lo había hecho en siglos. Se sentaron las bases de la modernidad, se descubrió que había vida mas allá de la mesa camilla de la tonalidad, se compuso música serial, modal, politonal, atonal, espectral, pandiatónica, etc, etc

Dicho esto, también diré que en la cuneta de las siempre necesarias vanguardias, y de un modo casi inevitable, quedan los cadáveres de enormes compositores que sencillamente no pueden escribir ni una sola nota siguiendo los preceptos de dichas vanguardias. Esto no debe entenderse en modo alguno como una crítica sino como una observación. Pasado el vendaval hay que ir recuperando y restituyendo a artistas igualmente valiosos.

Para mi el problema no es la libertad de gesto ni el haber volado los puentes. El verdadero obstáculo a mi modo de ver es cuando a alguna estrategia, defendida por determinado grupúsculo, se quiere erigir en la dominante y la única posible. Así empiezan una vez más las purgas y los procesos excluyentes. He llegado a pensar que es una tara del Homo Sapiens, ya que dichos comportamientos se repiten una y otra vez en disciplinas y campos del saber bien diferentes.  

P. A veces uno se pregunta si la cultura ha muerto, si solo queda el espectáculo y el fútbol, ¿a usted qué le parece?

R. No creo que la cultura muera nunca, bien es cierto que hay una cruzada mundial contra ella, no recuerdo a ninguno de nuestros políticos fotografiarse a la salida de una ópera, concierto o exposición de pintura. Todo ello nos da un poco la medida del poco desarrollo simbólico y estético de sus cerebros. El extásis místico parece que lo alcanzan al ver el famoso tiqui – taca. La cultura, enormemente amenazada, es disfrutada y mantenida en pequeños círculos de “ilustrados”. Excluir por ejemplo la Filosofia y la Música de los planes de educación revela todo un plan, no se quieren individuos con capacidad crítica, basta con que cliqueen “me gusta” a cualquier gurú de internet.

Notas

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