Alemania

Cuarenta aniversario de 'Music for 18 musicians'

Xoán M. Carreira
martes, 3 de enero de 2017
Frankfurt, lunes, 26 de diciembre de 2016. Bockenheimer Depot. Steve Reich, Music for 18 musicians (estreno: Town Hall, Nueva York, 24.04.1976). Norbert Ommer, ingeniero de sonido. Synergy Vocals (Caroline Jaya-Ratman, Amanda Morrison, Micaela Haslam y Heather Cairncross). Ensemble Modern. Ciclo 'he1m:sp1ele'
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La Ópera de Frankfurt ha conmemorado el cuarenta aniversario de Music for 18 musicians con una espléndida producción a cargo del Ensemble Modern y de Synergy Vocals a quienes debemos una versión de referencia junto al Ensemble Intercontemporaine.

Music for 18 musicians para cuatro voces, violín, violonchelo, dos clarinetes, seis percusionistas y cuatro pianos es una de las obras maestras del último cuarto del siglo XX, pionera de los nuevos caminos abiertos tras el "fin de la historia de la música". Por diversos motivos de orden práctico, del que no es el menor el enorme retraso en la publicación de la complejísima partitura, Music for 18 musicians no se convirtió en obra de repertorio hasta el siglo XXI. Desde entonces, cada vez que se interpreta esta obra emblemática por alguno de los grandes grupos internacionales, el concierto se convierta en un evento de gran relevancia, tal y como sucedió en el Bockenheimer Depot de Frankfurt los días de Navidad, donde se colgó el cartel de no hay entradas y los intérpretes tuvieron que salir media docena de veces a agradecer los aplausos de un público puesto en pie.

La producción de la Ópera de Frankfurt de la Music for 18 musicians contó en realidad con 20 intérpretes, pues a los dieciocho se sumó el espléndido trabajo de Norbert Ommer y un percusionista supernumerario que evitó desplazamientos no siempre cómodos de sus compañeros y se hizo cargo -junto con uno de los pianistas, tal y como indica la partitura- de las maracas y otras pequeñas percusiones en momentos puntuales pero tímbricamente muy relevantes de la composición.

Ommer amplificó con micrófonos direccionales todos los instrumentos y voces e instaló monitores individuales a cada músico como parte de su impecable labor de ecualización y adecuada proyección del sonido en el inmenso espacio industrial del Bockenheimer Depot. Las cuatro solistas vocales exhibieron las enormes posibilidades de un canto apianado, amplificado por un micrófono direccional alejado y acercado de la boca por la mano de cada cantante. La riqueza de matices, expresiva y de ataque de Synergy Vocals dotó a Music for 18 musicians de una intensa y rica emotividad que convirtieron esta interpretación en un recuerdo indeleble.

Junto a ellas se erigieron en protagonistas de esta emoción y sensualidad la clarinetista Nina Janssen-Deinzer y la percusionista Rumi Ogawa, quienes consiguieron delicadísimos colores sonoros y pusieron todo su virtuosismo al servicio de la perfecta articulación, equilibrio, empaste e intención de numerosos pasajes. Carecería de sentido pararme a detallar las muchas cosas que me gustaron de la interpretación del resto de sus compañeros, incluyendo la inusual belleza de las intervenciones de las maracas, de modo que limitaré a elegir como representante de mi admiración la solidísima intervención del cuarteto de pianistas, cuyo trabajo a lo largo de una obra tan extensa es agotador, física y psíquicamente, al grado de poder ser doloroso si no se disfruta de una perfecta relajación.

Ignoro si Music for 18 musicians es la joya de la corona del minimalismo musical -según dicen los manuales- o el más hermoso homenaje a Bach de los últimos cincuenta años, desde la perspectiva de Ligeti. Pasados cuarenta años esta disquisición me parece irrelevante, especialmente tras haber disfrutado de una interpretación trascendente, emocionante y de belleza deslumbrante.

Al término de este concierto, me sentí en la mejor disposición posible para desearle a ustedes un Feliz 2017.

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