Alemania

Voces pacíficas. Ultraschall 1

José Luis Besada
martes, 24 de enero de 2017
Berlín, sábado, 21 de enero de 2017. Radialsystem V. Benjamin Sabey: Voyage. Carola Bauckholt: Stroh. Georg Friedrich Haas: Drei Liebesgedichte. Sergej Newski: Pazifik Exil. Neue Vocalsolisten. Paul Frick, electrónica. Festival Ultraschall 2017
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La última edición de Ultraschall, el festival de invierno que dedica Berlín a la música contemporánea, ha tomado el empleo de la voz como leitmotiv organizador de su programación. Así, numerosos solistas y agrupaciones vocales han recorrido los distintos conciertos celebrados. Especial mención merecen los Neue Vocalsolisten –formación radicada en Stuttgart y que, junto con Exaudi, posiblemente sean los mejores especialistas europeos en el repertorio reciente– que proporcionaron el concierto vocal a cappella que aquí reseñamos.

Previamente, debemos subrayar que los integrantes del grupo participaron en dos conciertos previos: el contratenor Daniel Gloger actuó en último espectáculo nocturno del día anterior, y el trío de voces femeninas en el concierto dedicado a la música nórdica que tuvo lugar inmediatamente antes de la velada íntegramente consagrada a los Neue Vocalsolisten. Ambos eventos nos parecieron altamente decepcionantes; de un total de once obras que se presentaron, solo suscitó nuestro interés la soberbia Wespe de Enno Poppe, espléndidamente cantada por Gloger. A cambio, la inmensa mayoría de las piezas restantes navegaron entre lo insustancial y lo grotesco. Especial mención merece a este respecto el concierto nórdico que convocó igualmente al Ensemble Recherche: resultaba inaudito ver a formaciones de tan alto nivel interpretativo interpretando algunas obras que rozaban el amateurismo desde el punto de vista de su escritura.

Ultraschall Berlin 2017: Neue Vocalsolisten Ultraschall Berlin 2017: Neue Vocalsolisten © © 2017 by Kai Bienert

De vuelta al concierto que centra nuestra atención en esta reseña, los cantantes arrancaron con Voyage, de Benjamin Sabey, pieza estrenada en este evento. El compositor demostró una consumada pericia en el equilibrio polifónico de las voces, y su pieza, sin llegar a cautivarnos, nos pareció merecedora de la buena acogida que tuvo por parte del público. Tras ella, cuatro integrantes del grupo vocal acometieron Stroh de Carola Bauckholt. La obra supone un auténtico reto para sus intérpretes, que deben balancear su técnica entre la técnica vocal convencional y un uso bastante persistente de la fry voice, con el desgaste físico que ello conlleva. Los cantantes proporcionaron una lectura impecable y consiguieron sacar de los asistentes una gran sonrisa en los momentos más cómicos. Finalizó la primera parte con Drei Liebesgedichte deGeorg Friedrch Haas. La obra encaja dentro de las búsquedas más habituales del compositor, en gran medida deudoras del espectralismo. Merece ser alabada su capacidad para, con materiales muy parcos, lograr efectos sonoros tan convincentes y hábilmente imbricados, no por ello exentos de una cierta dificultad para los cantantes, que superaron sin mayor problema. La pieza menos personal de sus tres páginas quizás sea la segunda: resulta imposible no pensar en Stimmung de Stockhausen cuando se escucha.

Tras la pausa, una extensa obra con cierto contenido dramático de Sergej Newski acaparó la totalidad de la segunda parte. Pazifik Exil es una partitura inspirada en la homónima creación literaria de Michael Lentz, que glosa a grandes artistas e intelectuales exiliados en la costa pacífica norteamericana por causa del nazismo. La obra de Newski incluía una cierta escenificación, sentando a los cantantes en escritorios con diversos objetos propios de un burócrata –bella estampa, si bien se empieza a convertir en un cliché de la escena germana–, con los que interactúan al tiempo que cantaban. La componente vocal de la obra estaba eficazmente concebida y recibió una afortunada lectura por parte de los Neue Vocalsolisten. Su acción dramática en el espacio resultó en cambio un tanto rígida, si bien fue compensada por un hábil juego de luces. La parte electrónica no merece por el contrario nuestras alabanzas. El gusto vintage de los medios electroacústicos que recorre el circuito germano es legítimo, pero en este caso devino en absoluta dejadez. En efecto, los materiales pregrabados eran de gran pobreza, la espacialización en vivo resultó bastante pueril, y un festival de esta envergadura debería contar con unos equipos técnicos para la difusión del sonido de mejores prestaciones.

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