Alemania

Un Bach sublime entre ruinas romanas

Juan Carlos Tellechea
jueves, 26 de enero de 2017
Xanten, sábado, 31 de diciembre de 2016. Catedral gótica de San Víctor de Xanten (Baja Renania). Johann Sebastian Bach, “Misa en si menor“, BWV 232. Dorothee Mields (soprano), David Cordier (contratenor), Andreas Post (tenor), Andreas Pruys (bajo). Barockensemble Durante: Tobias Jung (Tromba I), Astrid Brachtendorf (Tromba II), Josef Kretzmann (Tromba III), Ral Kurley (tímpanos), Ildikó Kertész (Flauto I), Andreas Boos (Flauto II), Peter Frankenberg (Oboe I), Ulrike Neukamm (Oboe II), Andreas Boos (Oboe III), Rebecca Mertens ( Fagott I), Marita Schaar-Faust (Fagott II), Emmanuel Frankenberg (Corno da caccia), Ulla Bundies (Violine I solo), Marika Apro-Klos (Violine I), Helmut Hausberg (Violine I), Ina Grajetzki (Violine II), Cynthia Romeo (Violine II), Leonie Wissing (Violine II), Volker Hagedorn (Viola), Aino Hildebrandt (Viola), Sibylle Huntgeburth (Violonchello), Eberhard Maldfeld (Contrabasso), Christoph Lehmann (Organo). Kammerchor Westfalen. Dirección general Lucius Rühl. 100% del aforo.
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La majestuosa catedral gótica de Xanten (Baja Renania) acogió este sábado 31 de diciembre de 2016 por sexta vez consecutiva un espectacular concierto para despedir el Año Viejo y dar la bienvenida al Nuevo. Éste es casi un ritual, no litúrgico, que organiza con gran éxito la agencia de información turística de la ciudad y que atrae mucho público. Los antiguos bancos de madera de roble estaban colmados de espectadores. Al fondo del recinto, donde la acústica es óptima, habían sido colocadas sillas plegables (más cómodas que los bancos) para aumentar el aforo. Casi un millar de personas en total asistieron a la función.

El Ensemble Durante y los solistas ocuparon el espacio en el que habitualmente está instalado el altar postconciliar ante el coro alto de este templo de cinco naves, el mayor entre la ciudad de Colonia y el Mar del Norte. Xanten debe su nombre a los sepulcros de San Víctor y otros dos mártires (anónimos) cristianos (ad Sanctos) del siglo IV, sobre los que se construyó primero un oratorio (siglo VI) y después (año 752) una iglesia de la época carolingia con un convento. El actual templo se erigió sobre cimientos y muros románicos (fachada occidental con las dos torres) entre 1263 y 1544. Lo curioso es que esta iglesia colegial, más conocida popularmente como la catedral de Xanten, debido a su importancia y tamaño, declarada como basílica menor por el Papa Pío XI (1922 – 1939), jamás fue sede de un obispo y a su frente se encuentra un prepósito.

Solvester Konzert 2016 por el Ensemble Durante en la catedral de XantenSolvester Konzert 2016 por el Ensemble Durante en la catedral de Xanten ©

Para este Silvester Konzert ha sido programada nada menos que una de las obras más difíciles de la historia de la música: la sublime Misa en si menor, en cuya composición Johann Sebastian Bach, sin que mediara encargo alguno (algo no habitual entonces), trabajó especialmente entre 1748 y 1749 (el manuscrito fue declarado en 2015 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) hasta reunirla en un volumen encuadernado. Bach nunca le puso título a su pieza. El Kyrie y el Gloria datan de 1733 y rinden homenaje a Augusto II de Sajonia, tras la muerte de su padre, Augusto el fuerte. El Sanctus se basa en una composición escrita para la Navidad de 1724. Para las demás partes fueron tomados siete movimientos de sus cantatas (Parodievefahren, en el sentido antiguo). Nuevas composiciones son el Symbolum Nicenum (Credo), el Hosana, el Benedictus, el Agnus Dei y el Dona Nobis Pacem. Fue Carl Philipp Emmanuel Bach, quien tras la muerte de su padre se hizo cargo de la partitura, cuya primera edición completa impresa data de 1845 (Nägeli/Zúrich). No es la primera vez que una obra de Bach centra estos conciertos de fin de año en la bella catedral de Xanten. Su música sacra, y aún más si es ejecutada con instrumentos antiguos, se presta especialmente para ejecutarla en un escenario de tal magnificencia, un recinto con tanta historia y sonoridad como éste que para una sala de conciertos.

La soprano Dorothée Mields, el contratenor David Cordier, el tenor Andreas Post y el bajo Andreas Pruys desarrollaron, con unción, una sobresaliente labor y se identificaron plenamente con el espíritu de la obra. Lucius Rühl, formado en la Folkwang Musikhochschule de Essen en este género musical, logró en su lectura historicista una ejecución muy equilibrada, cálida, muy cuidada en todos sus matices y profunda que llegó a emocionar a los espectadores que la percibieron como muy auténtica en su diálogo con lo divino.

 Orquesta, coro y solistas mostraron al público la impresionante elaboración íntima que contiene esta obra monumental. De allí que resultara ardua la tarea de asimilar el pulso apresurado, el canto enfático y de ritmo incisivo del Kyrie. Interpretarla es no solo un desafío artístico, sino que requiere conocer los simbolismos (sucesión de Fibonacci, número áureo, numerología de la cábala) en su lenguaje coral al retratar el más hondo significado de cada palabra, frase y sentido intrínseco, junto al magistral carácter dramático, en el que caben la alegría, el dolor, la contemplación, como en el centenar de cantatas, oratorios y motetes de Bach.

El Credo, núcleo confesional del genial compositor y minucioso repaso de la vida y la muerte de Jesús es de una vastedad impresionante con los miles de rasgos específicos y casi imperceptibles que dan ese inconfundible carácter a todo el relato . Las tres andanadas corales del Sanctus fueron imponentes y coronaron el pasaje al Hosanna. El Agnus Dei retorna en Dona nobis pacem casi con el mismo énfasis de ritmo presuroso del Gratias agimos tibi.

Precisamente, el Gratias agimos tibi/Propter magnam gloriam tuam es uno de los pasajes más sobrecogedores; un cántico de profundo significado místico en el que Bach parece convocar a toda la humanidad. El coro y la orquesta la hacen suya con gran devoción y recogimiento. Bach regresa con esta misma melodía del Gratias agimus tibi en el texto final del Dona nobis pacem para gozo de nuestro espíritu como un epílogo luminoso. Prolongados aplausos, ovaciones y exclamaciones de aprobación cerraron este concierto. ¡Memorable!!!

Parque Arqueológico de XantenParque Arqueológico de Xanten ©

Xanten / Colonia Ulpia Traiana

La ciudad medieval está situada junto al Parque Arqueológico de Xanten que conserva los restos romanos de la antigua Colonia Ulpia Traiana, fundada en el 100 DC por el primer emperador de origen hispano, Marco Ulpio Trajano (Itálica, Santiponce, junto a la actual Sevilla, 53 – Selinus, Asia Menor, actual Turquia, 117). Varios campamentos militares romanos se instalaron aquí desde la llegada de Julio César a las Galias alrededor del 52 antes de Cristo. Pero el primero y más significativo (con al menos una legión) se estableció en el 13 a.C. Una parte importante de la obra en piedra de esta catedral fue realizado con materiales recuperados de la urbe romana. 

Una visita a Xanten no puede dejar de lado, de ninguna manera, una incursión por el maravilloso parque arqueológico del mismo nombre situado tan cerca que la ciudad medieval fue construida con las piedras sustraidas a la Colonia Ulpia Traiana, destruida por la invasión de los francos en el siglo III. El saqueo y el pillaje en las ruinas romanas se extendió hasta el siglo XVIII y avanzado el XIX. Los vestigios sirvieron de cantera para el reciclado de materiales de construcción en Xanten, nos explica una arqueóloga que ofició de guía durante casi cuatro horas .por el recinto de la ciudad romana.

Colonia Ulpia Traiana, con 73 hectáreas de superficie y 10.000 habitantes debía su estatus al hecho de que fue diseñada a imagen y semejanza de Roma. Los monumentales edificios, cuyas ruinas han sido encontradas en sucesivas excavaciones arqueológicas que se prolongan hasta la actualidad, dan cuenta de la importancia de esta urbe, junto a Claudia Ara Agrippinensium (la actual Colonia) y Augusta Treverorum (la Tréveris de nuestros días). Las tres conforman las fundaciones romanas más grandes en la provincia de la Germania Inferior, que hoy corresponde a los territorios de Alemania y Países Bajos al oeste del Rin.

Parque arqueológico de XantenParque arqueológico de Xanten. Anfiteatro

Lo interesante de este parque arqueológico es que los principales edificios e instalaciones fueron reconstruidos con total fidelidad sobre los antiguos fundamentos que se encuentran bajo tierra. Por ejemplo, el anfiteatro, para cuya construcción se emplearon 40.000 toneladas de piedra, con capacidad para 10.000 espectadores, donde en verano se celebran aún hoy luchas, no letales, de gladiadores con armas y atuendos auténticos, copiados de los originales. Según las excavaciones y estudios realizados por los arqueólogos, las fieras utilizadas en los juegos de este circo romano fueron las que más abundaban aquí en aquel entonces: osos.

La colonia fue asimismo un puerto fluvial romano. Especialistas reconstruyen en los últimos tres años naves de la época que serán presentadas el próximo otoño (boreal) al público. Una de estas embarcaciones a vela, Minerva Tritonia, fue la más importante de la flota romana del Rin, con sus 18 metros de eslora y casi cuatro de manga.

Entre las joyas de este parque figuran asimismo el templo del puerto (se desconoce aún a qué dios estaba consagrado) y las termas. Pero no menos interesantes son las reconstrucciones de los talleres de artesanos (verbigracia, herreros, tejedores) de la era romana y sus viviendas integradas. Para erigir los muros de estos edificios se empleaba barro apisonado (más barato que las piedras), según olvidadas técnicas ecológicas que han sido redescubiertas ahora por expertos. Los techos eran cubiertos con tejas de barro cocido producidas en hornos de esta colonia.

La ciudad contaba con una hostería, que daba alojamiento y comida a los viajeros (hoy se pueden degustar hoy allí platos preparados con recetas de la época romana), así como un salón recreativo destinado a juegos de mesa (que pueden practicar los visitantes), como el Ludus latrunculorum, literalmente el juego de los ladrones (similar a las damas o al ajedrez, porque era también un juego de tácticas militares), el molino, el juego de tres en raya, la taba (Tali y Tropa), los dados (Teserae), las damas romanas (Calculi), el juego de Doce Líneas (Duodecim Scripta), el juego de los Seis Afortunados (Felix Sex), el Ta-Te-Ti (Terni Lapilli), el Backgammon romano (Tabula), el Backgammon Egipcio (Senet), entre otros.

Hace unos ocho años fue inaugurado en un ala contigua a las antiguas termas de la Colonia Ulpia Traiana un moderno Museo Romano que realiza periódicamente exposiciones especializadas, dotado con las últimas técnicas pedagógicas y de exhibición sobre la época histórica que nos ocupa. Hasta el próximo 18 de junio de 2017 fue prolongada una muestra en este museo dedicada a las obras maestras de la arquitectura e ingeniería romanas destinadas a abastecer de agua a sus ciudades. Los famosos acueductos, admirados aún hoy por legos y versados en la materia, fueron símbolo del progreso y refinamiento técnico alcanzado entonces. El mayor de ellos al norte de los Alpes fue el que suministraba agua desde la región volcánica del Eifel a Claudia Ara Agrippinensium.

Sirviéndose exclusivamente de desniveles orográficos, el acueducto transportaba a lo largo de casi 95 kilómetros unos 20.000 metros cúbicos (20 millones de litros) diarios de agua potable desde el valle del río Urft (afluente del Rur y éste del Mosa) a la ciudad de Colonia en el año 80 de nuestra era. Obras de estas dimensiones solo pudieron hacerse realidad con el trabajo de las tropas del ejército romano, única institución entonces en condiciones de realizarlas. Gracias a la reconstrucción de instrumentos de medición romanos ha sido posible comprender en parte, algunos de los métodos entonces empleados para calcular con enorme precisión aquellos declives, técnicas que dejan perplejos a los ingenieros contemporáneos.

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