Discos

Antes de Don Pasquale

Raúl González Arévalo
viernes, 24 de febrero de 2017
Gaetano Donizetti: Il campanello, ópera en un acto (1836). Enzo Dara (Don Annibale Pistacchio), Agnes Baltsa (Serafina), Bianca Maria Casoni (Madama Rosa), Angelo Romero (Enrico), Carlo Gaifa (Spiridione). Wiener Staatsopenchor. Wiener Symphoniker. Gary Bertini, director. 1 CD (DDD) de 55 minutos de duración. Grabado en Studios of Wien Film, junio de 1981. SONY CLASSICAL 88985389442. Distribuidor en España: Sony Classical Spain.
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La capacidad músico-teatral de Donizetti fue absoluta. Dio al género lírico obras maestras en ópera seria italiana (Lucia di Lammermoor, Lucrezia Borgia), grand-opéra francesa (La favorite, Dom Sébastien, roi de Portugal), ópera cómica (L’elisir d’amore, Don Pasquale) y opéra comique gala (La fille du régiment). La lista es extensa, sumando casi setenta óperas, razonablemente representadas en la discografía. Pero entre tanta obra cumbre las óperas en un acto han pasado más desapercibidas: Elvida, Il giovedì grasso, I pazzi per progetto, Francesca di Foix, La romanziera e l’uomo nero, Betly y Rita, son mucho menos conocidas y en consecuencia han sido menos grabadas. Una lástima, porque algunas son auténticas joyas.

William Ashbrook decía que la música de este Campanello es “fluida, acuminada, ingeniosa y afilada”. No en vano, el ritmo es frenético, con recurso magistral al silabado llevado a su máxima expresión; además, Donizetti se ríe de sí mismo y de otros: el brindis tiene un eco inconfundible al de Maffio Orsini y “Assisa ai pie d’un gelso”, en boca del barítono, es no es sino una parodia desacomplejada de la celebérrima Canción de Sauce del Otello de Rossini. Todo ello con una continuidad musical al servicio de una trama jocosa: recién casados Annibale y Serafina, durante la noche de bodas el antiguo amante de la desposada, Enrico, interrumpe constantemente a la pareja con peticiones farmacéuticas disparatadas.

Enzo Dara es uno de los grandes buffos que ha dado Italia. Annibale –primo embrionario de Don Pasquale– fue una de sus grandes creaciones, a la altura –como siempre– del magistral Sesto Bruscantini. Angelo Romero le da justa réplica con un chistoso Enrico. A Agnes Baltsa siempre le han sentado mejor los papeles de soprano corta como la Elisabetta de Maria Stuarda del propio Donizetti que los de mezzo, de ahí que esté cómoda y no suene nada forzada como Serafina. Bianca Maria Casoni es una perfecta Madama Rosa. Pero sobre todo, más allá de los intérpretes individuales, el valor definitivo de esta grabación es la orquesta y la dirección. Con más frecuencia de la deseable los títulos menos interpretados de grandes compositores –como los mejores títulos de los nombres menores– se han rescatado con cantantes, orquestas y directores más voluntariosos que solventes. Aquí sin embargo comparecen las fuerzas de la Ópera de Viena, que aseguran la calidad y la brillantez de la ejecución, bajo la dirección de un inspirado Gary Bertini. Con todas las garantías la visita del título tiene un resultado final brillante. La única pega de la reedición es que carece de libreto y no es fácil de localizar.

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