Francia

Présences 4: Mejor en el lado oscuro

José Luis Besada
jueves, 2 de marzo de 2017
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París, sábado, 18 de febrero de 2017. Maison de la Radio. Gérard Grisey: Modulations. Kaija Saariaho: Trans, Maan Varjot. Ramon Lazkano: Mugarri. Xavier de Maistre, arpa. Olivier Latry, órgano. Orchestre Philarmonique de Radio France. Ernest Martínez Izquierdo, dirección.
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A un solo día de clausurarse el festival Présences, la orquesta de Radio France propició el que era su tercer concierto en este formato. Arrancaron, de la mano de Ernest Martínez Izquierdo, con un clásico del último cuarto del siglo XX, Modulations, primera pieza de gran formato de Les espaces acoustiques de Gérard Grisey, una partitura aparentemente sencilla pero que esconde importantes dificultades para alcanzar un perfecto balance de armonía-timbre entre todos los instrumentos. El director catalán puso todo su empeño en obtener de sus músicos un equilibro sonoro, y salieron airosos del reto. Especial mención merece la manera en la que interpretaron la última sección de la obra, con una sonoridad por momentos fulgurante.

Continuaron con el reciente concierto para arpa y orquesta de Saariaho, titulado Trans. Xavier de Maistre acaparó en gran medida la atención del público, tanto por sus habilidades al arpa como por su imponente presencia física. Supo sobrevolar por encima de la orquesta –no negamos para ello la cuidada orquestación de la compositora finlandesa– en una obra que, de todas maneras, no nos parece a la altura de otras páginas concertantes de Saariaho. En comparación con otros conciertos recientes como su Notes on light –para violoncheloo D’Om le Vrai Sens –para clarinete–, Trans nos ha parecido una partitura bastante más convencional. Bien es cierto que con ella sigue la estela de unos giros característicos que la compositora ha ido decantando con el paso del tiempo en este instrumento –así como en el clave–, pero quizás esperábamos algo más de riesgo en concierto con solista. El escaso contraste musical entre los tres movimientos quizás ayudó a que nos cundiese esa sensación.

Tras el descanso, llegó a los atriles Mugarri, de Ramon Lazkano. El donostiarra ha sido, tras Saariaho, el compositor con mayor presencia en Présences: la semana anterior L’Instant Donné y los Neue Vocalsolisten ofrecieron una brillante lectura de su díptico en torno a Edmond Jabès, y ya comentamos en esta bitácora el estreno de su tercer cuarteto de cuerdas. Martínez Izquierdo ofreció una lectura muy sólida de una partitura que conoce a fondo –no en vano a él está dedicada– y sus músicos se entregaron a fondo en la interpretación. Logró un importante aplauso del público, hecho que quizás enfatizó la timidez del saludo del compositor sobre el escenario, al que hemos notado más tenso que en otras ocasiones.

Finalizó la velada con Maan Varjot, nuevamente de Saariaho, obra para órgano y orquesta aunque la compositora no la considera verdaderamente como un concierto. El órgano ha sido un gran protagonista este sábado en Présences. Cuatro horas antes, Francesco Filidei proporcionó un gran concierto en el que estrenó una bella página de Hèctor Parra, se enfrentó con la monumental Gmeeoorh de Iannis Xenakis, y nos hizo descubrir una auténtica joya reciente de Mauro Lanza. En el concierto sinfónico fue Olivier Latry, titular de Notre-Dame, quien se sentó al órgano para mostrar sus magníficas aptitudes instrumentales. A ello ayudaba una parte hábilmente escrita –conviene recordar que durante su primera formación musical, Saariaho estudió órgano– y con inteligentes a la par que sombrías ideas para fundirse con el elenco sinfónico. Destacamos especialmente el final del primer y del tercer movimiento, altamente conmovedores. Latry obtuvo así, junto con Martínez Izquierdo y la compositora, un reconocimiento del público en el que no faltaron abundantes “bravo”.

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