Discos

Genialidad viva

Paco Yáñez
lunes, 20 de marzo de 2017
György Ligeti: Lontano. George Benjamin: Palimpsests. Tristan Murail: Le désenchantement du monde. Salvatore Sciarrino: Un'immagine di Arpocrate; Giorno velato presso il Lago Nero. Pierre-Laurent Aimard y Tamara Stefanovich, piano. Carolin Widmann, violín. Chorwerk Ruhr. Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. George Benjamin, Susanna Mälkki y Jonathan Nott, directores. Larissa Kowal-Wolk y Wulf Weinmann, productores. Klemens Kamp, Peter Urban y Christiane Voitz, ingenieros de sonido. Dos SACDs DDD de 62:17 y 65:45 minutos de duración grabados en la Herkulessaal der Residenz, Múnich (Alemania), del 2 al 4 de mayo de 2012, y los días 26 de abril de 2013 y 28 de marzo de 2014. NEOS 11422 (Musica Viva 22) y 11626 (Musica Viva 26). Distribuidor en España: Sémele Proyectos Musicales.
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De entre las diversas series que el sello alemán NEOS dedica a las citas fundamentales de la nueva música europea, la del festival muniqués Musica Viva es, valga la redundancia, una de las más vivas y coleantes, a punto como lo está de alcanzar el volumen 28 (NEOS 11627), con un monográfico dedicado a Vinko Globokar en el que se abordan temas tan dolorosos y actuales en nuestro continente como la emigración y el exilio...

...tiempo habrá, para asomarnos a la música de Globokar, como en su momento lo hicimos al volumen 25 (NEOS 11425), con obras del cubano Jorge E. López; o a los volúmenes 23 (NEOS 11423) y 24 (NEOS 11424) de la colección Musica Viva, centrados en diversas partituras de Helmut Lachenmann interpretadas en Múnich y publicadas por NEOS como parte de la celebración del 80 cumpleaños del genio de Stuttgart. Hoy nos acercamos a los volúmenes 22 y 26 de la serie, y ya de entrada nos encontramos con otro verdadero genio, el húngaro György Ligeti (Dicsöszentmárton, 1923 - Viena, 2006), a través de una de las obras orquestales más importantes del siglo XX: Lontano (1967). La versión aquí dirigida por George Benjamin a la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks es notabilísima, con un tono especialmente oscuro, un ralentizado estatismo (a pesar de no tratarse de una versión lenta, con sus 11:37 minutos de duración) y un realce de los contrastes que afianza la inventiva tímbrica de la partitura, su sonoridad orquestal de inspiración electrónica y un cromatismo muy acerado, reforzado por la buena grabación, que ofrece una muy nítida presencia de las redes micropolifónicas con las que Ligeti teje el espacio sonoro. Por tanto, lectura estupenda, de presupuestos similares a los de la otra gran versión en disco compacto de Lontano, la conducida en 2001 Jonathan Nott a la Berliner Philharmoniker (Teldec 8573-88261-2). Dada la complejidad de la pieza, en todo caso se asoman diferentes detalles que justifican el conocer y disfrutar ambas interpretaciones (opciones referenciales a día de hoy, con preferencia para la de Jonathan Nott).

La segunda partitura pierde bastantes enteros con respecto a la genialidad ligetiana. Se trata de Le désenchantement du monde (2011-12), concierto sinfónico para piano y orquesta del francés Tristan Murail (Le Havre, 1947). Aunque Andreas Günther se refiera en sus notas a Franz Liszt como antecedente histórico de gran construcción pianística en un solo movimiento, con proliferación de capas y desarrollos simultáneos (con la Sonata en si menor (1852-53) como paradigma), diría que es uno de los maestros de Murail, Olivier Messiaen, la influencia más notable para este concierto, con su colorido y ámbitos discrepantes entre un piano de gran virtuosismo y sentido rítmico, frente a una orquesta que se articula por medio de verdaderas constelaciones tímbricas. Esa búsqueda de un color que parece desintegrarse en el espacio nos llevaría, igualmente, a Scriabin; de hecho, lo que podemos considerar 'candencia' del concierto, por esos territorios transita, con un melodismo un tanto caduco en manos de Murail. No estamos, así pues, ante una página tan compacta -y que tanto nos había gustado- como la camerística Un Sogno (2014) -que recientemente reseñamos como parte de las Wittener Tage für neue Kammermusik 2014-, en la que el compositor lleva a cabo un trabajo más homogéneo y elegante, sin los lugares comunes y los efectismos que lastran este concierto. Y no será por solista, pues Pierre-Laurent Aimard realmente lo borda, convocando, eso sí, aún más reverberaciones que nos remiten a Messiaen. La realización orquestal de la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks -en la que es grabación del estreno mundial (supervisada, como se observa en las fotografías del libreto, por el propio Tristan Murail)- me ha parecido (como todo el disco) de primer orden, como la atenta y contrastada dirección, de nuevo, de George Benjamin...

...pero si hay una obra en este volumen 22 que realmente reciba una interpretación superlativa, ésta es Palimpsests (1998-2002), del propio George Benjamin (Londres, 1960). Benjamin se pone al frente de la orquesta bávara para dirigir una lectura que nada tiene que envidiar a la no menos impactante de la Ensemble Modern Orchestra en el sello Nimbus (NI 5732); es decir, una versión directamente referencial, que justifica por sí sola la adquisición del compacto. Alumno, igualmente, de Olivier Messiaen, Benjamin en Palimpsests parece recibir el impulso estilístico de otro maestro británico, Harrison Birtwistle; más en concreto de unas Earth Dances (1985-86) con las que comparte un desenfreno polirrítmico y una profusión de direccionalidades orquestales de verdadero frenesí. Todo ello, a pesar de ese arranque sereno, ligeramente melódico (pero cuánto más elegante y bien trazado que los más sencillos de Murail), cual rememorando acordes-base de órgano, una suerte de eco de la música antigua que conformaría la scriptio inferior para las sucesivas capas y reescrituras que abigarran estos dos palimpsestos en sus sucesivos desarrollos. La vivacidad de estas escrituras orquestales alcanza en manos de la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks momentos de una diversificación tímbrica impactante, con una diferenciación instrumental en el marco de semejante marasmo orquestal que nos habla tanto de la analítica dirección de Benjamin, excelente revelador de su propia página, como de una toma de sonido prodigiosa para mostrarnos la prístina orquestación de una partitura en la que, sonando semejante cantidad de efectivos en tan diversos niveles de dinámicas y profusión de solistas, se escucha absolutamente todo. De ahí la conciencia que podemos tomar de la calidad del trabajo de George Benjamin, tan enraizado en la tradición como manifiestamente personal; por lo que se constituye en magnífico punto final para el volumen 22 del festival Musica Viva.

El volumen 26 está íntegramente dedicado a uno de los genios musicales de nuestro tiempo, el italiano Salvatore Sciarrino (Palermo, 1947), del que escuchamos, en primer lugar, Un'immagine di Arpocrate (1974-79), partitura de casi 50 minutos de duración para piano, orquesta y coro con insertos textuales del Fausto II (1831) de Goethe y del Tractatus logico-philosophicus (1921) de Wittgenstein. Tal y como nos indica Max Nyffeler en sus notas, la exploración del espacio y el silencio es fundamental en la música de Sciarrino, especialmente a la hora de manejar grandes efectivos instrumentales, como el de Un'immagine di Arpocrate. Otro elemento fundamental en la música del italiano, destacadamente en los años setenta y ochenta, es la noche: ese momento de percepción agudizada en el que la disminución del ruido nos permite descubrir sonoridades ocultas durante el día, desvelando, precisamente, las intrincadas relaciones entre espacio y silencio. A todo ello se une el cuerpo como orgánica resonante, con la respiración y el latido cardíaco puestos en primer plano, algo que acerca este 'concierto' para piano a partituras como Introduzione all’oscuro (1981) -con ésta, además, de un modo muy destacado lo referido a lo fisiológico-musical-, Autoritratto nella notte (1982), Allegoria della notte (1985), o al Recitativo oscuro (1999). Incluso se deja entrever aquí lo que años más tarde sería Studi per l’intonazione del mare (2000), por su manejo en masas móviles, cual olas, constelaciones y melismas, muy sugerentes en un piano que emerge cual organismo autónomo entre las texturas proliferantes de lo orquestal, así como entreverado con un uso del coro (tan sólo en el final de la obra) de naturaleza electrónico-instrumental también cercana al sonido marino de Sciarrino (otra presencia recurrente en su catálogo).

Un'immagine di Arpocrate fue inicialmente pensada como concierto para el pianista Dino Ciani, muerto antes de que la partitura fuese concluida, de ahí que ésta acabase adquiriendo un tono elegiaco y una presencia del piano fantasmagórica: aparición velada que se va dispersando. El uso de los textos de Goethe y Wittgenstein en los compases finales convoca, igualmente, una sabiduría crepuscular, así como cierto carácter de despedida de la vida y pérdida del ser en la lejanía, en cuyo silencio se disuelve, tendido a un horizonte orquestal dominado por un rumor de percusiones esfumadas en la distancia, tramando un marco suspendido y evanescente que recuerda a ciertas nubes sonoras en el último Feldman. Pieza de enorme belleza y profundidad artístico-intelectual, Un'immagine di Arpocrate nos vuelve a mostrar la rotunda personalidad musical de Salvatore Sciarrino desde sus primeros trabajos; partituras que, como las subsiguientes hasta el presente, son inmediatamente reconocibles como obra de una estética plenamente definida (una de las más inmediatamente reconocibles en la música de nuestro tiempo). Un'immagine di Arpocrate cuenta aquí con una soberbia interpretación de Tamara Stefanovich al piano, de nuevo con la orquesta de la radio bávara conducida por la finlandesa Susanna Mälkki. Me ha gustado más que la versión a cargo de Massimiliano Damerini al piano y la Orchestra Sinfonica e Coro di Roma della RAI, dirigida por Gianluigi Gelmetti (Warner Fonit 5050467-1224-2-0), algo más oscura y brumosa, mientras que la grabación en vivo de NEOS resulta técnicamente más definida y moderna, con mayor fuerza e impacto orquestal.

Completa el disco un encargo del propio festival Musica Viva, Giorno velato presso il Lago Nero (2012), 'concierto' (como en la anterior pieza, estas categorías entendidas de un modo en absoluto tradicional) para violín y orquesta que nos conduce a otro momento creativo en el catálogo del trasalpino. Giorno velato presso il Lago Nero nos remite al mito de Orfeo y a la pintura del checo Jan Preisler, cuyos lagos negros atraían la imaginación del compositor, viendo en ellos una puerta hacia un mundo oscuro, subterráneo: un espacio del más allá que entrelaza con el descenso de Orfeo al Averno. Este juego de oscuros reflejos se convierte en música a través de los espejeos entre el violín solista de la magnífica Carolin Widmann y la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, aquí conducida por Jonathan Nott. Por estilo, estamos ante el Sciarrino que tantas veces hemos vinculado técnicamente con la actualización moderna de la ‘sillobazione scivolata’ barroca, proceso de entonación de un grupo de notas, inmediatamente desmaterializadas, en ciclos de atomizaciones dinámicas discrepantes con una movilidad sonora realmente perturbadora. Es un recurso utilizado inicialmente de forma fundamental en óperas como Lohengrin (1982-84), Perseo e Andromeda (1990) o Luci mie traditrici (1996-98), si bien a día de hoy se ha extendido y articulado efectivos puramente instrumentales, como el de este bello 'concierto' en el que el violín entona una suerte de lamentos quejumbrosos lanzados a una superficie móvil, la del lago, de cuyo otro lado parecen surgir aullidos de bestias subacuáticas. Obra de gran personalidad y genuina belleza, como en el caso de Un'immagine di Arpocrate no se había incluido en el cofre de tres compactos que el sello Kairos (0012802KAI) publicó en su día con la obra orquestal de Salvatore Sciarrino, por lo que completa nuestra mirada sobre una creación orquestal llamada a perdurar entre lo mejor de nuestro tiempo.

Como ya se ha anticipado a lo largo de la reseña, las tomas de sonido (realizadas en vivo por la Bayerischer Rundfunks) son verdaderamente sobresalientes, llegando a estándares de audiofilia en el caso de una portentosa grabación de Palimpsests. Las ediciones de los compactos son las habituales de NEOS, con ensayos a cargo de Andreas Günther, Max Nyffeler y el propio Salvatore Sciarrino (sobre el proceso de composición de Giorno velato presso il Lago Nero), además de las fotografías y los datos de rigor sobre artistas y grabaciones. Dos compactos, por tanto, para disfrutar de una música rabiosamente viva con unos niveles de calidad realmente altos.

Estos discos han sido enviados para su recensión por NEOS.

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