España - Valencia

Al bel canto, lo que es del bel canto

Rafael Díaz Gómez
viernes, 21 de abril de 2017
Valencia, sábado, 8 de abril de 2017. Les Arts. Lucrezia Borgia, libreto de Felice Romani a partir del drama homónimo de Víctor Hugo y música de Gaetano Donizetti. Estreno: Milán, Teatro alla Scala, 26-12-1833. Dirección de escena: Emilio Sagi. Escenografía: Llorenç Corbella. Vestuario: Pepa Ojanguren. Iluminación: Eduardo Bravo. Elenco: Mariella Devia (Lucrezia Borgia), Marko Mimica (Alfonso d’Este), William Davenport (Gennaro), Silvia Tro (Maffio Orsini), Fabián Lara (Liverotto), Alejandro López (Gazella), Simoni Alberti (Petrucci), Andrés Sulbarán (Vitellozzo), Andrea Pellegrini (Gubetta), Moisés Marín (Rustighello), Michael Borth (Astolfo), José Enrique Requena (ujier), Lluís Martínez (una voz). Cor de la Generalitat Valenciana. Orquestra de la Comunitat Valenciana. Dirección musical: Fabio Biondi. Nueva producción de les Arts Reina Sofía.
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Apenas abrió su boca de 68 años Mariella Devia y el muy numeroso público que asistió a la representación ya estaba en su poder: a ti, señora, encomendamos nuestros oídos (com’è bello il tuo canto). Un par de frases y el zurrón lleno de aquello que le faltó a Marina Rebeka en su reciente Violetta en la misma sala (para tratar de ser justos con la comparación, ¡qué cantante insuperable nacería de poder combinar en una la frescura y entidad tímbrica de la letona con la musicalidad de la italiana!). Devia es en la actualidad Lucrezia Borgia. Su catálogo de recursos técnicos es riguroso y extenso. La administración de sus posibilidades (menguante pero no ajada), muy sabia. Un lujo que se disfruta nota a nota, en una secuencia de una exquisita lógica.

“¿Pero, mamá, cómo lo haces?”, quizá le preguntara Gennaro, con actitud de pasmo. Y, con respuesta (que bien pudo ser: “me dosifico, hijo, me dosifico”) o sin ella, como pasmado se quedó quien lo encarnaba, William Davenport: un punto desganado, retraído vocal y teatralmente, como no creyéndose sus propias posibilidades o tan desconcertado como la pareja de espectadores que abandonó la función cuando la dirección escénica evidenció que la relación que le une a Maffio Orsini es, además de castrense, íntimamente gay friendly. Algo que a la valenciana Silvia Tro, elegante, completa y resolutiva, poco pareció confundir y que al croata Marko Mimica, de una solidez no reñida con el lirismo y actoralmente muy competente, le dio completamente igual.

Lucrecia Borgia. Producción de Emilio Sagi Lucrecia Borgia. Producción de Emilio Sagi © 2017 by Tato Baeza

Los comprimarios, en un gran nivel. El coro, impecable. La orquesta, incluido un pianoforte (más piano que forte si no es que ya voy siendo acreedor a una trompetilla), muy bien. Su responsable en esta ocasión, Fabio Biondi, en su primer acercamiento belcantista en Les Arts, obtuvo unas texturas transparentes y colores poco reverberantes a la vez que mantenía una línea de tensión general notable salvo leves puntos de laxitud. Se adaptó bien a las necesidades del canto (especialmente cuidadoso fue con las agilidades de la soprano) y a la vez evidenció en la orquestación detalles que no precisan de patetismos pronunciados. 

Lucrecia Borgia. Producción de Emilio SagiLucrecia Borgia. Producción de Emilio Sagi © 2017 by Tato Baeza

En su cometido, Sagi se concentró en no molestar (excepción hecha de los destellos de algunos elementos de la escenografía, especialmente de las grandes letras escultóricas del apellido Borgia cuya profanación por parte de Gennero le causarán a éste su desgracia) y en no tirar la casa por la ventana. Dada su experiencia en este mismo título y aprovechando elementos de otras escenografías (los paneles para La bruja, especialmente), tabicó corredizamente por aquí y por allá, habilitó una tan sencilla como hermosa llegada en góndola, movió lo justo a los cantantes (Davenport al margen) y se hizo servir de una iluminación excelente (de lo mejor que ofreció lo visual). Totalmente prescindible fue, eso sí, el vídeo proyectado durante la obertura. Mientras, el vestuario le lleva a uno a la socorrida época intemporal de botas negras de media caña, la mitad de cuya producción mundial debe de estar abasteciendo los escenarios de todo el orbe.

Lucrecia Borgia. Producción de Emilio Sagi Lucrecia Borgia. Producción de Emilio Sagi © 2017 by Tato Baeza

La representación fue interrumpida en numerosas ocasiones por los aplausos que sobre todo conquistó Mariella Devia y al final se reconoció como en las mejores ocasiones el trabajo individual y conjunto con un juicio, medido en decibelios de aclamaciones, en general bastante coincidente con el vertido en estas líneas (se ha de indicar, a título de curiosidad, que la orquesta recibió más parabienes del respetable que su director). Un muy feliz espectáculo, pues, al servicio de la voz, que le dio al bel canto lo que es del bel canto.

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