España - Euskadi

Luces y sombras de Bohemia

Ainhoa Uria
jueves, 27 de abril de 2017
Bilbao, viernes, 3 de marzo de 2017. Palacio Euskalduna, Musika-Música, Fundación Bilbao 700. Gustav Mahler, Sinfonía nº4 en sol mayor. Miah Persson (soprano), Euskadiko Orkestra Sinfonikoa, Dirección: Thierry Fischer. Auditorio. Aforo 2000. Asistencia 90%. Bedrich Smetana, Obertura de la ópera “La novia vendida”. G. Mahler, Blumine. Antonin Dvorák, Concierto para piano y orquesta en sol menor op. 33, B, 63. Miguel Ituarte (piano), Orquesta Ciudad de Granada, Dirección: Giancarlo Andretta. Sala A1. Aforo 613. Asistencia, casi completo.
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El término Bohemia evoca irremediablemente a Max Estrella, Bohemia es el título que encabeza el enorme despliegue de músicos que ha acogido Bilbao el primer fin de semana de Marzo para rendir culto a una zona, una época, un sentir político y unos derroteros musicales. El cartel de Musika-Música, diseñado por Haizea García, estudiante de Bellas Artes, fruto de la colaboración entre el Festival y la Universidad del País Vasco, muestra un plano de Europa en el que los símbolos musicales sustituyen a las formas que la tierra hace sobre el océano. En rojo, la conexión entre la ubicación de la creatividad musical que posteriormente se expandiría por el resto del planeta y el lugar donde el primer fin de semana de Marzo se ha concentrado la música que ha dado lugar a 75 conciertos.

La elección de la temática, los asequibles precios (desde 0 hasta 12 euros), la calidad de sus 850 músicos y la selección del repertorio, hacen que el fin de semana hayan pasado por el Palacio Euskalduna 35.000 personas para disfrutar de tan ciclópeo festival. Hasta ahora, la parca numeración de las salas era sustituida por nombres de mecenas, escritores, familiares...y en definitiva, personas u organismos que habían favorecido o acompañado a la creación de las obras que escuchábamos cada año, pero este año, a excepción de la Sala Barria el resto de las salas no han tenido el romántico sobrenombre al que estábamos acostumbrados.

Aparte de la inagotable maratón que se corría el fin de semana por los alrededores de la quilla del buque (rodeada de teselas que forman ballenas e imágenes que a simple vista no se ven, pero a medida que se va ascendiendo por el palacio cogen forma) desde el 2 hasta el 23 de febrero ha habido múltiples espectáculos para todos los públicos en los 8 distritos de Bilbao bajo el lema Auzoz auzo (De barrio en barrio); flashmobs, proyecciones audiovisuales, conciertos y hasta talleres para los más pequeños, aparte de las mesas redondas, ponencias y encuentros con artistas.

Así pues, el jueves con una estupenda Resurrección de Mahler comenzaba la larga lista de conciertos del extenso programa dedicado a Smetana, Dvorak, Janácek y Mahler mayormente pero dejando sitio a Sarasate y a orquestaciones de Mahler de otros compositores de otros lares.

A las 18:30 del viernes asistimos, la mitad del público del Auditorio indignado pero la otra mitad divertido, a un esperpéntico momento en el que la orquesta no podía comenzar a tocar, porque tras unos cuantos sonidos de llamada de un móvil, la persona tan insistentemente demandada cogió el teléfono e inició conversación con su entusiasmada interlocutora, a la que se oía perfectamente desde cualquier sitio del aforo, dejando clara constancia de la estupenda acústica de la sala.

Flautas y cascabeles comenzaban la bucólica y recurrente frase del Bedächtig, nicht eilen la Cuarta sinfonía de Mahler. El tempo por momentos iba poco sincronizado con el gesto y las articulaciones resultaban algo difusas pero cuando todos los elementos se acoplaron se pudo notar cómo el Maestro se fundía con el carácter de la danza y con su movimiento. Por la particular afinación requerida, la concertino tenía preparado un segundo violín con la scordatura requerida para el solo. El bellísimo comienzo del tercer movimiento consiguió que la orquesta respirara la misma atmósfera y que el eterno crescendo desde los graves hasta los agudos fuera en una continua búsqueda de brillo reforzada por el cambio a modo mayor. El cuarto movimiento, caracterizado por la presencia de soprano en el conjunto, no fue propiamente compuesto para esta sinfonía sino que estaba sin situar entre la tercera y la cuarta, lo que le da la categoría de haber sido compuesto antes que el resto de los movimientos. Extraído del ciclo Des knaben wudenhorn (El cuerno maravilloso de los chicos) hace referencia a la alegría que se siente en el Paraíso desde un punto de vista terrenal. La delicadeza de Persson unida a su seguridad en forti ponía el broche final a esta sinfonía en la que el Maestro Fisher demostró una buena comunicación y un gran dominio de la expresión.

Mientras contemplábamos los broncíneos paneles acústicos de la Sala A1 Teatro, se empezaron a oír los aplausos a la entrada de la Orquesta Ciudad de Granada. Bajo la batuta del eficiente director Giancarlo Andretta empiezaba a sonar la obertura de la ópera The Bartered Bride (La novia vendida) obra que tanto orquesta como maestro abordaron con el brillo y la nitidez del cristal de Bohemia. La vertiginosa obertura estuvo magníficamente tocada y el fuego que generaba sirvió de revulsivo ya que era el concierto que clausuraba el viernes la sala y eran ya las 21:30 de la noche.

Con la entrada de los trombones comenzaba Blumine, claramente romántica y con referencias a melodías populares. Fue durante una temporada segundo movimiento de Titán la opera prima de Mahler y en contadas ocasiones recupera su lugar original. Mención especial al solo de trompeta que contrastaba con el dulce sonido de las maderas.

Dando paso al Pianista Miguel Ituarte daba comienzo la tercera parte con entrada de Dvorak en escena. El concierto, sin tener la hechura de otras obras culminantes de Dvorak goza aun así de momentos brillantes aprovechables para dar el color eslavo tan característico de su música. De todos modos requiere alguna reflexión; cuando abordamos una obra, para que el resultado final emocione, se debe cuidar mucho el fraseo y la forma de cuidarlo es con un análisis de concreciones; así cuantos más detalles resaltemos, más rico, expresivo y por lo tanto interesante será el resultado. Los sonidos, sólo por el mero hecho de estar situados en diferente momento en el tiempo, tienen funciones diferentes, es por ello que tenemos que atenderlos de diferente forma. Y de ahí salen partes y fracciones fuertes y débiles. Los sonidos configuran células básicas que se van convirtiendo en estructuras más complejas, y así semifrases, frases, secciones... todas esas estructuras van ubicándose de forma coherente entre ellas y cobrando sentido, poniéndose en marcha la historia que queremos contar. Es por lo que no podemos perder de vista toda la filigrana porque de ser así, el resultado emocional pierde intensidad. En momentos faltaba sensación de mecimiento; Miguel Ituarte focalizaba la atención más en el aspecto vertical que en el horizontal. En el segundo movimiento las cuerdas en pizzicato sonaron muy dinámicas y los violoncellos muy expresivos. La compejidad técnica del piano era notoria pero aunque expresivamente faltaba mucho donde hacer hincapié, los problemas técnicos quedaban resueltos. Dentro de unas semanas Miguel Ituarte junto con Marta Zabaleta se unirán al festival organizado por el Conservatorio de Bilbao, “Pianoaz Blai” cuya quinta edición está a punto de comenzar.

Musika-música siempre es un acontecimiento que comienza entrando por la parte de abajo del Palacio Euskalduna donde se pueden escuchar las frecuencias sueltas de lo que configurará durante un fin de semana entero el sonido que cada año nos hace sumergirnos en una época diferente, ¿cuál será la siguiente...?

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