Italia

Cuando se sale del teatro con algo que desearía llamar esperanza

Anibal E. Cetrángolo
martes, 16 de mayo de 2017
Venecia, lunes, 24 de abril de 2017. Teatro La Fenice. Lucia di Lammermoor, drama trágico en dos partes y tres actos. Música de Gaetano Donizetti, libreto de Salvatore Cammarano sobre The Bride of Lammermoor de Sir Walter Scott. Regisseur: Francesco Micheli, escenografia: Nicolas Bovey, vestuario, Alessio Rosati, Light designer: Fabio Barettin. Elenco: Miss Lucia: Nadine Sierra /Zuzana Marková, Lord Enrico Asthon: Markus Werba/Giuseppe Altomare; Sir Edgardo di Ravenswood:Francesco Demuro/Shalva Mukeria; Raimondo Bidebent: Simon Lim/Alessio Cacciamani; Lord Arturo Bucklaw: Francesco Marsiglia; Alisa: Angela Nicoli; Normanno: Marcello Nardis Direttore: Riccardo Frizza, Orchestra e Coro del Teatro La Fenice; Maestro del Coro: Claudio Marino Moretti. Nueva producción de la Fondazione Teatro La Fenice. 21, 22, 23, 26, 27, 28, 30 de abril, 2 de mayo de 2017
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Aun con la memoria de la bellísima Lucia que presentó la Fenice hace pocos años -protagonista Jessica Pratt - pudimos asistir en esta primavera, a una nueva producción que de la opera de Donizetti ofreció el teatro veneciano.

Se trató de una Lucia verdaderamente memorable. La realización fue resultado de un trabajo de equipo que mostro una coherencia encomiable. Por cierto, hubo cosas opinables y otras indudablemente excelsas, pero más allá de esas diferencias este grupo de gente joven se evidenció tan amalgamado que resultó canal perfecto de una idea: el razonado trabajo del responsable escénico de esta ocasión, Francesco Micheli que consiguió aquel fuerte vínculo establecido entre los elementos escénicos. Micheli, joven y docto estudioso de profunda cultura, es director artístico de la Fundación Donizetti de Bérgamo y posee experiencia extensa en el terreno de la gestión lirica en Italia. Es posible no compartir su propuesta escénica pero es innegable che Micheli es un artista que ha explorado en profundidad la materia que tenía entre manos, que la conoce en todos sus aspectos. Lo que mostró es consecuencia de esa inmersión en el texto hecha con la mayor seriedad profesional. La narración es alusiva y no realista. El relato explora en lo hondo, en un nivel emparentado más bien con el sueño. Su Lucia, aun cuando se aleja de las disposiciones escénicas del libreto es fiel a la sustancia de la obra. Así en la escena de despedida de Lucia con su amado Edgardo vemos también la presencia invasora de Enrico lo que determina que la protagonista se vea desmembrada por el afecto hacia su esposo y la devoción – ¿incestuosa?- hacia Enrico.

 Lucia di Lammermoor. Producción de Francesco Micheli Lucia di Lammermoor. Producción de Francesco Micheli © 2017 by Michele Crosera

Ya por su cuenta Donizetti y Cammarano habían modificado no poco el texto de Sir Walter Scott y una de las innovaciones del dúo italiano muestra a Edgardo como una versión escocesa de Romeo: como el Montesco, Edgardo muere entre tumbas. Además, en la ópera, a diferencia del texto literario de base, los padres de Lucia no participan de la acción, han muerto, y la función de la familia de la protagonista es ocupada por el hermano padre padrone. Él es el actor – y también víctima – de un mundo que es todo Dios Patria Hogar en el que el individuo resulta aplastado por cruces y cuadros de familia. De allí que Micheli nos muestre una ambientación de inicios de siglo XX “cuando Italia aún era una realidad campesina y los bienes de familia la casa, la tierra, los muebles de casa” contaban mucho y eran determinante de tensiones.

El desplazamiento escénico, a telón abierto, fue organizado alrededor del movimiento de los muchos muebles – la casa entonces - que poblaban el espacio. La posición de mesas, sillas y armarios reflejaban los momentos de angustia individual o de ceremonia social en función de lo que se relataba. Todo fue encerrado por un ciclorama con escenas de cielos románticos muy a la Caspar David Friedrich. Este fondo, que no ocultaba sino que, por el contrario, ostentaba su carácter ficcional, actuaba como factor de protección, pero sobre todo de enclaustre.

Lucia di Lammermoor. Producción de Francesco MicheliLucia di Lammermoor. Producción de Francesco Micheli © © 2017 by Michele Crosera

Todo esto funcionó muy bien aunque la constante y frenética acción de los figurantes sobre los objetos daba a veces la impresión de una mudanza interminable. No faltaron papelitos que caían sobre los protagonistas en momentos de especial lance sentimental. Este expediente, a veces justificado - las cartas que frustradamente habría de escribir Edgardo a Lucia – en algún momento resultó un poco afectado.

Las masas fueron eficazmente empleadas. El coro por sobre todo, pero no solamente él, acompañó con su gestualidad lo que sugería la musica. El grupo vocal hubo de moverse a veces de manera caricatural o tentando una danza de grupo. Eso resulto encomiable. Micheli sabe cómo se construye una ópera y aquello mostraba una alternativa a lo sublime, que en las óperas es patrimonio de la expresividad de los protagonistas. El regisseur hubo de contar con jóvenes solistas que mostraron gran movilidad y agilidad: vimos saltos de Edgardo sobre una mesa, a Lucia que canta parte de su aria recostada, etc.

En lo musical esta versión es heredera, en parte al menos, de otra puesta que exactamente hace un año presentó el Teatro Massimo de Palermo. En Palermo la ópera fue presentada por el mismo director musical, Riccardo Frizza, y también por la misma protagonista que en el Massimo se alternaba con Elena Mosuc. Hasta el mismo intérprete de glassarmonica, Sascha Reckert pasó de Sicilia a esta producción de Venecia y a él, en la Fenice se sumó otro instrumentista del mismo apellido.

La labor de Frizza fue muy eficaz. El foso empujó al drama con emoción. El maestro calcó lo vehemente y fue probablemente aquel ímpetu lo que provocó algunos desencuentros entre el foso y lo que se cantaba en la escena, sobre todo en el coro inicial y en el dúo entre Enrico y Edgardo.

Nadine SierraNadine Sierra © 2017 by Michele Crosera

La protagonista de la ocasión fue Nadine Serra. Fue ella una Lucia ideal, tanto en lo que se vio como en lo que se escuchó. Nadine Sierra es bella, joven y excelentísima artista. Ya su “Regnava nel silenzio” conquistó el fragoroso entusiasmo del público, entusiasmo que se confirmó en lo sucesivo de la representación. Sierra tiene un timbre brillante, enorme facilidad en los agudos. Su voz es generosa en todo su espectro. Resulta por lo tanto plenamente solvente, eficaz y todo es desarrollado con gracia y desenvoltura. Es muy joven, apenas veintiocho años y sortea las pruebas físicas a veces temerarias que el regisseur le destina. También en Palermo la soprano había cosechado entusiasmo: ella había sido programada como componente del segundo cast, lo que provocó reacciones en su favor por parte de la crítica y del público.

Edgardo fue Francesco Demuro y desempeñó el hermoso papel gallardamente. Aunque no es difícil atisbar los límites de sus posibilidades – cierta tensión en la zona aguda, una voz no siempre redonda – el abanico de sus recursos encaja perfectamente con cuanto Donizetti pide al protagonista. La increíblemente bella escena final fue mostrada perfectamente.

El Enrico del barítono Markus Werba fue impecable y Simon Lim cantó la parte de Raimondo con voz llena aunque con emisión a veces velada. El Arturo de Francesco Marsiglia fue bueno.

Lucia di Lammermoor. Producción de Francesco Micheli Lucia di Lammermoor. Producción de Francesco Micheli © © 2017 by Michele Crosera

La orquesta de la Fenice fue perfecta y el coro estupendo, el conjunto vocal recibió una ovación a escena abierta. Estos brillantes jóvenes en escena y el fervor que los acompañó en su trabajo dicen no poco de la vitalidad del género y en especial de esta ópera que sigue maravillando a tanta gente hace casi dos siglos. A pesar de todo lo que nos pasa, se sale del teatro con algo que desearía llamar esperanza. Por todo ello, el espectáculo consiguió emocionar al público que colmó esta función dominical de La Fenice.

Otra noticia: el teatro ofreció un programa de mano que parece rescatar una tradición que se había interrumpido. El texto, que para el libreto reenvía a la lectura en internet, contiene textos añejos pero importantes como los de Enrica Villari y Giovanni Morelli y otro, que creo nuevo, firmado prestigiosamente por Paolo Fabbri. Leonardo Mello e Illaria Pellanda realizan entrevistas a Micheli y Frizza y Franco Rossi explora el Archivo del teatro para darnos noticias de las anteriores Lucia en la Fenice.

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