España - Madrid

Cuando todos callan, hasta el más borracho.

Nuria Delgada
lunes, 22 de mayo de 2017
Madrid, jueves, 20 de abril de 2017. Teatro Nuevo Apolo. Cirque. Mozil Brass: Thomas Gansch, Robert Rother y Roman Rindberger (trompetas), Leonhard Paul (trombón y trompeta baja), Gerhard Füssl y Zoltan Kiss (trombones), y Wilfried Brandstötter (tuba).
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Lo más que me llama la atención es el ambiente antes del concierto de Mnozil Brass, me refiero al público. En este caso, varones en su mayoría. Por lo general, un poco molesto aunque festivo. El típico que viene con una cerveza en la mano a compartir contigo una broma machista.

Por fin, todo el mundo se calla y el machista de sienta en otro sitio. Una música entre triste y tierna despliega a un clown con una rosa interrumpido de repente por todo un grupo magistral de música virtuosistica compaginando magia, gesto y una teatralización asombrosa mientras tocan e interactúan con el público creando fotogramas en el escenario con una destreza propiamente dignas de ovación.

Mnozil BrassMnozil Brass © 2017 by Víctor Hugo

Una no sabe qué son, si músicos o clowns. O las dos cosas de manera enraizada. Una también se pregunta, ¿de dónde vienen? ¿con qué cultura han crecido o nutrido? Los músicos, aquí en España, son los que tocan a Mahler y los que se dedican al circo no parecen ser tan buenos músicos. Wilfried Brandstötter, el tuba de Mnozil Brass es, sencillamente, fascinante. La música y el gesto es el fuerte de este grupo de metales. Sorprendentes, verdaderos payasos al servicio de la música que a veces sueltan sus instrumentos y son payasos en estado puro creando variedad y alimentando nuevos retos. Cantan y utilizan otros instrumentos que no son los que suelen tocar provocando risas atronadoras entre un público festivo pero también preparado para la risa fácil.

Mnozil BrassMnozil Brass © 2017 by Víctor Hugo

Es probable que el trompetista Robert Rother sea el más clown de todos. Verdaderamente impresionante, sus dotes musicales son igual de elevadas. Arte puro y tabernero, imagino los bajos fondos austríacos y el calor entre risas desbordadas bajo una capa de hielo. Me llega su cultura. La respiro. Me dejo llevar. Juegan a hacer el ridículo, cantan desafinando hasta que vuelve la normalidad de los acordes que estabilizan la sala dándole un color noble e infantil.

Mnozil BrassMnozil Brass © 2017 by Víctor Hugo

 

Vuelve Mnozil, el virtuosismo puesto en escena donde todos callan, hasta el más borracho. Comienza su Popurrí de obras conocidas como fuegos artificiales desplegando los más diversos colores y provocando la admiración de estudiantes y profesores que se encuentran en la sala. Increíble, valió la pena haber venido. Gracias, Mnozil Brass.

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