Discos

Wittener Tage 2015

Paco Yáñez
lunes, 10 de julio de 2017
Beat Furrer: Zwei Studien; Enigma VII. Vito Žuraj: Aftertouch. James Clarke: Untitled Nº7. Ricardo Eizirik: music while waiting / music while working. Ondřej Adámek Steinar. Carola Bauckholt: Der aufgefaltete Raum. Chaya Czernowin: Slow Summer Stay III "Upstream". Milica Djordjević ...mislio bi čovek: zvezde. Vladimir Gorlinsky: Unity. Márton Illés: Psychogramm II: rettegős. Agata Zubel: Madrigals. Andreas Dohmen: ...blinde worte... (Musik für G.P.H.). Sarah Maria Sun, soprano. Teodoro Anzellotti, acordeón. Boglárka Pecze, clarinete. Nicolas Hodges, piano. Uwe Dierksen, trombón. IEMA 2014/15. Ensemble KNM Berlin. österreischisches ensemble für neue musik. Schlagquartett Köln und Schlagzeug-Studierende der Hochschule für Musik Detmold. Neue Vocalsolisten Stuttgart. WDR Rundfunkchor Köln. WDR Sinfonieorchester Köln. Titus Engel, Rupert Huber, Johannes Kalitzke y Manuel Nawri, directores. Kulturforum Witten y WDR, productores. Wolfgang Ellers, Stefan Hahn, Johannes Müller, Stephan Schmidt, Christian Schmitt, Sebastian Stein y Günther Wollersheim, ingenieros de sonido. Dos CDs DDD de 157:49 minutos de duración grabados en Witten (Alemania), del 24 al 26 de abril de 2015. Wittener Tage für neue Kammermusik 2015.
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La edición de las Wittener Tage für neue Kammermusik del año 2015 se centró en los rastros y vestigios musicales como tema, dando lugar a toda una variedad de propuestas que se adentraron en las huellas que la música ha dejado a lo largo de la historia, así como en los juegos de sombras dentro de una misma obra y cómo éstas influyen en el desarrollo de los materiales. La secuela discográfica del festival presenta una nutrida selección de dichas huellas, con doce figuras de la creación musical actual de presencia generacional y estilística muy variada, dando cabida a cuatro compositoras, algo siempre de agradecer en el ámbito de una música culta cuyas principales discográficas omiten la presencia de la mujer (en lo compositivo) de una forma tan recurrente como sesgada y censurable.

El primer compositor de esta prolija nómina, Beat Furrer (Schaffhausen, 1954), es uno de los que más galones aquilata en el panorama de la música actual, tanto en lo puramente compositivo como en la producción musical, en la dirección o en la docencia: faceta en la que ha tutelado a varias generaciones de compositores que en Witten han estrenado a lo largo de las últimas décadas. Dos partituras del suizo escuchamos en este doble compacto, ambas en estreno mundial. La primera de ellas, Zwei Studien (2015), se conforma a modo de díptico para orquesta de cámara, en cuya primera parte prima el movimiento a través de un dinamismo espoleado por metales y percusión, aunque sin mayor atractivo. En el segundo estudio, mucho más interesante (y el doble de largo), si una huella o vestigio nutre sus intrincadas texturas, ése sería el del Ligeti micropolifónico: de ahí, su estatismo y abigarrada densidad tímbrica, además de su belleza en la proliferación de masas plasmáticas, que nos remite a las grandes obras orquestales de los años sesenta del genio húngaro. Impronta, por tanto, bien asimilada, que nos sitúa ante una música trascendente e hipnótica, de cromatismos desarrollados en largos procesos de transformación, recorriendo cada rango microtonal de forma que el sonido se tensa de tal modo que pareciera que la orquesta fuese a desmembrarse a través de la presión a la que Furrer somete los desarrollos entreverados de dinámicas y expansión cromática, con reminiscencias de esa joya que es Lontano (1967), si bien el último minuto de estos Zwei Studien parece devolvernos al primer movimiento, recobrando su dinamismo, golpeos e intrínseca necesidad rítmica de unos materiales previamente solidificados.

La segunda partitura de Beat Furrer que aquí escuchamos (en el segundo compacto) es la puramente coral Enigma VII (2015), parte de su ciclo Enigma (2006-15), compuesto a partir de las Profecías de Leonardo da Vinci. Oscura y misteriosa como el texto del genio italiano, Furrer articula un doble coro que confronta elementos más puramente textuales, compresibles de forma semántica y articulados desde la altura en una densa y riquísima polifonía (diría que no menos ligetiana), con otros asomos más atávicos y despersonalizados, ligados en el texto con el mundo de los minerales y lo inanimado, con el que Leonardo confronta lo humano. El magisterio de Furrer en el ámbito vocal queda patente, con una obra que aúna excelencia técnica, expresiva y musical, así como esos rastros de la tradición que Witten 2015 nos proponía como tema y que en esta página se apuran en algunos de sus arcanos más crípticos, aun siglos después de su redacción por Leonardo da Vinci.

El esloveno Vito Žuraj (Maribor, 1979) nos propone una estética más actual en la febril Aftertouch (2015), obra que desde las sucesivas entradas de marimba, acordeón y piano generosamente preparado se va expandiendo por el ensemble con esa idea de sombra sonora en la que timbres y tesituras, a través de las trasposiciones, se acaban confundiendo dentro del ensemble, de modo que la paleta instrumental es muy rica y prolija en técnicas extendidas que se improntan igualmente desde otros lenguajes, con presencias (como casi todo en Aftertouch) veladas y reconcebidas del jazz. Fantástico pulso y una musicalidad trepidante, para disfrutar una partitura heterogénea y viva.

El británico James Clarke (Londres, 1957) ya había visitado nuestras páginas por medio de una edición de las Wittener Tage für neue Kammermusik, pues en el año 2012 allí estrenó el doble cuarteto de cuerda 2012-S (2012), obra que nos había gustado notablemente. En 2015, y de la mano de su dedicatario, Nicolas Hodges, presentó Clarke en Witten la pianística Untitled Nº7 (2014), obra de un virtuosismo apabullante, cual si en una sola partitura se fundiesen los universos de Conlon Nancarrow, Brian Ferneyhough y atisbos de un Impresionismo sublimado que crea una música entre lo fantasmagórico, lo reverberante y lo introspectivo, especialmente en sus pasajes centrales, más serenos y cromáticos, pues tanto su comienzo como su final ofrecen unos mecanismos polirrítmicos apabullantes en los que uno se pregunta cómo Nicolas Hodges, aun siendo el enorme pianista que es, puede ser capaz de desdoblar su digitación de tal manera. Pieza, por tanto, entre lo viejo y lo nuevo, actualizando rizomas estilísticos y demostrando gran dominio del medio y una poderosa técnica.

Formado en Graz y Zúrich, el brasileño Ricardo Eizirik (Ribeirão Preto, 1985) nos dice que su pieza music while waiting / music while working (2014) bien podría haber sido concebida para, o reflejar una película de Charles Chaplin (uno diría que Modern Times (1936), siendo más precisos), por su manejo del contraste entre los tiempos muertos y los (tan mecánicos) tiempos laborales: ámbitos a los que, por supuesto, hoy se incorporan todo tipo de zumbidos procedentes del móvil y de las máquinas que nos rodean en las jornadas de trabajo. La obra posee un sentido obsesivo, asentado en una percusión, ya instrumental, ya en bucles electrónicos (acoples de señal de móvil incluidos), como reverberación de una monotonía pegajosa y pegadiza, hasta ese final imprevisible (guiño a su tierra de origen) con la Garota de Ipanema (1962) audible quizás a través de esos dispositivos, que con su exótico ritmo de bossa nova quiebra el tan mecanicista desarrollo previo aportando un solución sensual y más frescos horizontes a los bucles de trabajo y tedio. En todo caso, y más allá de una dramaturgia tan sencilla, se echa en falta en este tipo de propuestas una realización audiovisual, como pieza con performance que music while waiting / music while working es (aquí, a cargo de los alumnos de la International Ensemble Modern Academy 2014-2015).

Habitual en los festivales europeos de música contemporánea, el checo Ondřej Adámek (Praga, 1979) presentaba en Witten 2015 el estreno de su partitura para coro con instrumentos Steinar (2015), obra con texto del poeta y artista islandés Sjón: inspiración recurrente para creadores de la generación de Adámek. Por lo escuchado en Steinar, tendríamos que decir que György Ligeti también lo sigue siendo (¿cómo no?), ya por el sentido del humor que desborda la partitura, ya por su construcción híbrida entre lo coral y lo instrumental, tan entrelazada, lindando (o adentrándose en) lo teatral. Obra de múltiples articulaciones vocales y desdoblamientos instrumentales a través de técnicas extendidas, se adentra en un terreno entre lo físico y lo religioso, buscando vínculos entre cielo y tierra, entre lo material y lo espiritual, alcanzando una heterogeneidad de paisajes sonoros realmente destacable.

La primera presencia femenina en la edición discográfica de las Wittener Tage für neue Kammermusik 2015 es la de la alemana Carola Bauckholt (Krefeld, 1959), que nos presenta su septeto para percusión Der aufgefaltete Raum (2015), partitura articulada en dos planos: con un cuarteto principal y un trío de percusión en la lejanía. Estos dos planos sirven para adentrarnos en una línea de transporte que por su traqueteo parece la de un tranvía, con sus fricciones, sonidos metálicos y acoples eléctricos. El trío en la lejanía parece dotar a la obra, a este recorrido por la ciudad, de un ambiente: paisaje acústico trazado en base a técnicas extendidas que amplían nuestra percepción más allá del recorrido central, enriqueciendo la tímbrica de una pieza con un carácter narrativo, en la que sus texturas más rugosas nos llevan a ese viaje primordial que, como decía un viajero empedernido como Rainer Maria Rilke, es el interior.

Cierra el primer compacto un breve collage de siete minutos de duración en el que se editan de forma conjunta nueve partituras presentes (entre las que se cuela la de Carola Bauckholt) en Witten 2015. Una pena que no se haya dispuesto un tercer disco, como en anteriores ediciones, para darles cabida; aunque, dadas las actuales dificultades para financiar este tipo de proyectos fonográficos, habremos de contentarnos con las tan notables páginas seleccionadas en estos dos compactos...

...el segundo de ellos se abre con la israelí Chaya Czernowin (Haifa, 1957), que presentaba en Europa Slow Summer Stay III "Upstream" (2012-13), doble octeto que contaba en Witten con dos agrupaciones de lujo para entreverarse acústicamente: el österreischisches ensemble für neue musik y el Ensemble KNM Berlin. Juntos, dispuestos de forma contigua en dos semicírculos, abordan una partitura estructurada a modo de canon y expuesta cual palíndromo, por lo que esta tercera mirada a los lagos y a las corrientes estivales que desarrolla Czernowin en el ciclo resulta especialmente entrelazada: fusión que se refuerza por la abundante paleta de materiales compartidos por ambos octetos. Esa estructura circular que posibilita el palíndromo agudiza la inmersión en la naturaleza y sus ciclos (del agua, de los días) a la que nos invita Czernowin; si bien, de un modo antitético con respecto a Jorge Manrique, nuestras vidas acústicas en "Upstream", tal y como su título indica, no van a dar al mar, sino a las fuentes germinales, a las que se remontan unos motivos entrelazados progresivamente ralentizados y agudos en sus últimos compases.

A la serbia Milica Djordjević (Belgrado, 1984) la conocimos en Mundoclasico.com cuando Thomas Piel interpretó, en Santiago de Compostela, FAIL (2010): torrencial pieza para violonchelo y electrónica que entonces decíamos «alla Hendrix». No pocos pasajes de ...mislio bi čovek: zvezde (2015) nos harían afirmar lo mismo; más, si la partitura conoce un estreno tan furibundo como el brindado en este segundo compacto por Teodoro Anzellotti, que convierte su acordeón en toda una explosión de registros, con gran trabajo de un fuelle que concentra un abigarrado crepitar de procesos de hibridación entre las alturas y el ruido. Los amplios clústers son otro de los procesos recurrentes en ...mislio bi čovek: zvezde, una obra que bascula entre reminiscencias de la electrónica y una claridad en las alturas que es dualidad arquetípica en la serbia. Otra presencia se hace explícita en los clústers agudos del acordeón: el shō japonés, cuyas cañas de bambú parece transubstanciar Anzellotti en el fuelle de un instrumento que sigue conociendo una nueva vida en las jóvenes generaciones de compositores, algo de lo que han dado buena fe páginas que ya han pasado por nuestro diario, como ...of waters making moan (2013), de la británica Rebecca Saunders, también estrenada y grabada (Winter & Winter 910 236-2) por Anzellotti.

Tras habernos sumergido en la fuerza expresiva de Milica Djordjević, escuchar Unity (2015), del ruso Vladimir Gorlinsky (Moscú, 1984), es como tomarse un narcótico o vivir una serena alucinación. Compuesta para piano eléctrico, percusión, guitarra eléctrica, viola, violonchelo y electrónica, Gorlinsky se adentra en su partitura en la fusión entre lo electrónico y lo instrumental, una unidad con mucho de sonido ambiente, prácticamente chill out, por momentos con destellos de otras músicas, todo ello con un gran refinamiento y dominio de los matices, pero sin mayor sustancia.

Hombre de vastos ciclos compositivos, el húngaro Márton Illés (Budapest, 1975) presentaba en Witten su partitura para clarinete solo Rettegős (2015), segunda parte de un proyecto, Psychogramm, cuya primera entrega había sido la pieza para viola sola Jajgatós (2014). Es Rettegős un amplio estudio musical de las emociones a través del clarinete, convertido en un verdadero psicograma que refleja desde el miedo al humor, pasando por pasajes desaforados y enloquecidos que recuerdan algunas de las magistrales partes vocales de la xenakiana Aïs (1980) -por supuesto, en la voz del inolvidable Spyros Sakkas-. Entre ese universo violento y unos multifónicos cuya expansión por medio de respiración circular parecen tramarse (que no lo hacen) gracias a un desdoblamiento electrónico, avanzamos conducidos por el abrumador dominio del clarinete de una Boglárka Pecze (miembro del Trio Catch y una de las mejores clarinetistas de nuestro tiempo) impactante. Auténtico tour de force para la instrumentista, Rettegős lleva a cabo todo un compendio de posibilidades y una exploración de gran calado que la convierte en una muy pertinente vía para expandir los límites del instrumento en su delicadísima gradación de sus posibilidades; ni que decir tiene que, en buena medida, gracias a una lectura soberbia de Boglárka Pecze.

Que la ya referida sombra de Ligeti es alargada en la composición del siglo XXI, lo reafirman los Madrigals (2015) de la polaca Agata Zubel (Wrocław, 1978), una compositora de la que en septiembre de 2014, al reseñar su monográfico para el sello Kairos (0013362KAI), afirmábamos que alquitaraba de forma personal, pero muy reconocible, las aportaciones de algunos de los compositores más sustantivos de la creación contemporánea. También entonces afirmábamos que la voz era un impulso poético y germinal en su música, algo que es llevado al extremo en unos Madrigals que por momentos (escúchese la tercera parte, con sus polifonías de risas, carcajadas, chasquidos y sonidos guturales de todo tipo) lindan la paráfrasis de partituras ligetianas como los soberbios Nonsense Madrigals (1988-93). Otros pa(i)sajes más cromáticos, como la cuarta y conclusiva sección, por su tensión expandida nos llevan a la también ligetiana Lux Aeterna (1966), acerando la polifonía de forma que la partitura condensa mundos muy dispares, sin eludir en ningún momento esa huella magiar. Gran lectura, de los Neue Vocalsolisten Stuttgart (tan buenos conocedores de la música de Ligeti), pero que no hace más que agudizar la sensación de epígono del genio húngaro que nos transmite una obra, en todo caso, bien escrita y disfrutable.

Cierra este periplo musical el alemán Andreas Dohmen (Viersen, 1962), con su soberbia ...blinde worte... (Musik für G.P.H.) (2014-15), partitura para soprano (la excelsa Sarah Maria Sun, que da una lección de posibilidades técnicas y expresivas), trombón (un no menos soberbio Uwe Dierksen, solista del Ensemble Modern) y orquesta (también magnífica: la WDR Köln, con Titus Engel al frente). Juntos, dan cuenta de esta página dedicada al poeta barroco alemán Georg Philipp Harsdörffer, cuyos Fünffache Denckring der Teutschen Sprache (1651) sirven de base e inspiración para articular un habla poéticamente mecanizada, en la que asociaciones, transformaciones y permutaciones sonoras entre voz e instrumentos dan cuenta de un lenguaje que es música y de una música que es lenguaje. El resultado final se encuentra cercano al teatro musical y resulta un verdadero frenesí sonoro de gran atractivo y modernidad en todos los aspectos, siendo una de las partituras más desatacadas de las escuchadas, compartiendo con todas las restantes una interpretación sobresaliente, marca de la casa en los estrenos propiciados en Witten cada año.

Como ya es habitual en las ediciones del festival alemán, las tomas de sonido corren a cargo de la WDR, siendo excelentes. De nuevo, el libreto sólo se presenta en alemán, con una generosa extensión de 37 páginas y una prolija cantidad de fotografías y textos explicativos a cargo de los propios compositores, además de biografías y datos técnicos.

Estos discos han sido enviados para su recensión por el Kulturbüro Witten.

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