Reportajes

El hombre de Neandertal cazaba rinocerontes en Alemania

Juan Carlos Tellechea
viernes, 28 de julio de 2017
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De todas las regiones de Alemania, es, sin duda, Renania-Palatinado (R-P), la patria chica del recientemente fallecido excanciller alemán Helmut Kohl, la más rica en yacimientos arqueológicos protohistóricos, prehistóricos e históricos de la Humanidad. Entre los ríos Mosa (que discurre por Francia, Bélgica y los Países Bajos, muy cerca de la frontera con Alemania), Mosela y su afluente el Sarre, así como el Rin y sus afluentes el Lahn y el Nahe, se han encontrado vestigios de asentamientos humanos de al menos 800.000 años de antigüedad.

Importantes ciudades como Maguncia (su capital), Ludwigshafen, Tréveris, Coblenza, Kaiserslautern, Worms, Espira o Landau in der Pfalz, entre muchas otras, conservan preciosas reliquias y monumentos arquitectónicos de pasadas épocas, muchos declarados ya hace tiempo por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Germanos, celtas, romanos, hunos, francos y normandos, por citar a algunos de los más recientes, estuvieron aquí y dejaron sus huellas, ocultas durante mucho tiempo para las nuevas generaciones. Los restos y la basura de sus poblaciones, así como sus tumbas son inmensos tesoros para los investigadores que estudian la evolución de la humanidad a largo de sus milenios de existencia.

Para mostrar una parte de ese cuantioso patrimonio tiene lugar hasta el próximo 29 de octubre en el Landesmuseum de Maguncia una fascinante exposición titulada vorZeiten (Tiempos pretéritos) que abarca la evolución de los últimos 400 millones de años en el territorio de Renania-Palatinado (fósiles mediante), desde que éste se encontraba en las latitudes ecuatoriales integrando el continente llamado Gondwana (con un clima, fauna y flora muy diferentes a los actuales), hasta pocos siglos antes de nuestra época.

Dicho sea esto de paso y para subrayar la velocidad vertiginosa que alcanzan actualmente las alteraciones en la naturaleza, el planeta Tierra tiene 4.500 millones de años de antigüedad, y el cambio climático producido por la acción del Hombre podría convertirlo en inhabitable o llevarlo a su destrucción en un par de siglos.

Exposición 'vorZeiten' en el Landesmuseum de MagunciaExposición 'vorZeiten' en el Landesmuseum de Maguncia © Landesmuseum Mainz, 2017

La exhibición está enmarcada en el 70º aniversario de la creación de este estado federado alemán (el 18 de mayo de 1947, tras la Segunda Guerra Mundial) y, simultáneamente, de su Instituto Estatal de Arqueología (Landesarchäologie), encargado de velar por el riquísimo legado cultural de la región y preservarlo para el futuro.

En la cadena montañosa del Westerwald, en un pequeño paraje denominado Enspel, se formó tras una violenta erupción volcánica hace unos 25 millones de años un lago cratérico de un kilómetro de diámetro y 200 metros de profundidad, cuyos sedimentos conservaron restos de animales y plantas hasta nuestros días. Entre ellos, el fósil de un ratón alado (Eomys quercyi), exhibido en la exposición, que cayó al agua, presumiblemente arrastrado por un fuerte viento, y que es el testimonio más antiguo de que dispone la ciencia sobre la existencia de roedores que podían volar o al menos sustentarse por cierto tiempo en el aire.

De una época también muy anterior a la existencia de Renania-Palatinado es el fragmento de bóveda craneal y otros restos óseos de un hombre de Neandertal, de unos 40 años de edad, hallados en 1997 por los arqueólogos en la región volcánica del Eifel, (compartida por R-P con el estado federado de Renania del Norte-Westfalia). Se trata de las osamentas más antiguas de esta especie extinta del género Homo de que se tenga noticia hasta el presente en el mundo.

El arqueólogo jefe de Renania-Palatinado, Axel von Berg, explica la exposición 'vorZeiten'El arqueólogo jefe de Renania-Palatinado, Axel von Berg, explica la exposición 'vorZeiten' © Landesmuseum Mainz, 2017

El arqueólogo jefe de Renania-Palatinado, Axel von Berg, de 56 años, fue el encargado de mostrarnos los preciosos tesoros encontrados allí, durante un fascinante recorrido de varios días con la prensa para visitar esos casi inaccesibles lugares, cerca de la localidad de Ochtendung, organizado por la Dirección Central del Legado Cultural de Renania-Palatinado.

Hace aproximadamente 170.000 años este homo sapiens Neanderthalensis y su familia se protegían en el Eifel del frío y las inclemencias del tiempo durante la tercera de las cuatro glaciaciones del pleistoceno, la denominada glaciación de Riss y cazaba animales que abundaba por aquella tundra, poblada de pinos y abedules: mamuts, mastodontes, uros, osos de las cavernas y polares, renos gigantes, saigas (antílopes de tamaño mediano) y rinocerontes peludos.

De éstos fueron hallados también restos óseos en una de esas excavaciones, cercana a uno de los cráteres apagados millones de años antes, entre cuyas empinadas paredes interiores niños neandertales jugaban, quizás imitando a sus padres en las cacerías. Apoyados sobre las cumbres de esos cráteres, los hombres acostumbraban a otear la zona a su alrededor buscando codiciados botines para darles caza.

El Homo Neanderthalensis que habitaba Europa, el Cercano y Medio Oriente, así como Asia Central, entre 230.000 y 28.000 años, durante el Pleistoceno Medio y casi todo el Superior, fue una especie bien adaptada al frío extremo. La zona que visitamos se prestaba de forma excelente, geológicamente hablando, para su supervivencia. El subsuelo volcánico almacenaba calor, y sin esas cimas que conservaban incluso la energía solar cotidiana, el frío imperante habría sido insoportable para la vida humana.

Sus antepasados, así como los del Homo Heidelbergensis, hace unos 800.000 años y los del Homo antecessor, de 900.000 años de antigüedad, eran probablemente originarios de África y se animaron a expandirse en diferentes oleadas sucesivas a lo largo de centenares de milenios en los más remotos rincones del planeta. Estudios paleogenéticos indican un origen común para el Homo sapiens (sus restos más antiguos, de hace unos 300.000 años, fueron encontrados en Etiopía) y el Homo Neanderthalensis, así como hibridaciones entre ambas especies en, al menos, dos lugares y momentos diferentes: Europa occidental y el Cercano Oriente.

El estilo de los utensilios líticos del Paleolítico Medio fabricados por los neandertales pertenece a la cultura Musteriense y al método Levallois que consiste en la preparación particular del núcleo lítico para la obtención de lascas de forma predeterminada. Hoy, son consorcios alemanes y franceses de explotación de materias primas los que extraen el basalto y el granito en bruto depositados en estas formaciones volcánicas del Eifel con destino a la industria de la construcción.

Excursión en torno a la exposición 'vorZeiten' en el Landesmuseum de MagunciaExcursión en torno a la exposición 'vorZeiten' en el Landesmuseum de Maguncia © Landesmuseum Mainz, 2017

Enfrente del cráter que examinamos, los neandertales habían establecido presumiblemente un campamento. Todavía se encuentran allí las piedras que sirvieron de base para las formaciones circulares de dos a tres metros de diámetro utilizadas para montar sus tiendas de campaña. "Aqui descuartizaban [con cuchillos, buriles y rascadores de piedra muy afilados] a los animales y ahumaban su carne" explica von Berg al describir la importancia de este primigenio asentamiento humano, donde fueron encontrados huesos y los mencionados artefactos. Con éstos instrumentos despedazaban los esqueletos de renos, mamuts, caballos, rinocerontes, etcétera y extraían incluso el tuétano de sus cavidades óseas.

"Los neandetales eran más robustos que el Homo sapiens, con un tórax y cadera anchos, y extremidades cortas. El cráneo se caracterizaba por su doble arco superciliar, frente huidiza, ausencia de mentón y una capacidad craneal media más grande que la del Homo sapiens. Estudios anatómicos indican la posibilidad de que tuvieran asimismo un lenguaje articulado" afirma von Berg, quien no disimula su profunda simpatía por aquellos individuos y los logros que habían conseguido.

De sus avances tecnológicos cabe destacar además otras herramientas hechas de hueso, cornamentas y materiales diversos, verbigracia arpones, dardos, anzuelos, agujas con ojo, cuerdas, lámparas de aceite (que utilizaban grasa animal como combustible) y la primera pieza de cerámica.

Casi se podría afirmar que el arqueólogo y antropólogo von Berg es un hombre afortunado en lo que a hallazgos de testimonios protohistóricos, prehistóricos e históricos de incalculable valor científico se refiere. Entre los útiles líticos que logró desenterrar en Renania-Palatinado figura un bifaz (de forma almendrada, tallado por sus dos caras, con aristas cortantes, característico especialmente del Paleolítico inferior y del medio), de unos 800.000 años de antigüedad.

Durante las excavaciones efectuadas en un asentamiento romano en la jurisdicción de Cochem-Zell, los arqueólogos a su mando encontraron dos vasijas de barro que contenían dinero para el pago de soldadas: 22.000 monedas de oro (entonces) recientemente acuñadas.El equipo de von Berg encontró en Kobern-Gondorf, en un pozo manantial de agua utilizado por un asentamiento celta, un cráneo humano perforado con numerosos clavos de hierro, algo muy pocas veces visto por estos lares.

Hace año y medio descubrió cerca de Tréveris el campo de batalla de Riol, buscado desde hacía mucho tiempo por su equipo, donde los romanos y la tribu celta de los tréveros libraron cruentos combates poco después de la muerte del emperador Nerón (37 – 68 dC), de cuya figura se realizó una gran exposición [ver artículo 1 y artículo 2 en Mundoclásico.com]

Los arqueólogos de otras regiones de Alemania (Hamburgo, Schleswig-Holstein o Berlín, por ejemplo) tienen que escarbar mucho y muy duramente para hallar algún testimonio de presencia humana pretérita en sus territorios. En Renania-Palatinado casi todos los días se descubre algo nuevo en este sentido.

"Quien se proponga instalar un molino de viento [para la generación de energía eólica] sobre alguna colina, en medio del campo, debe contar ya con que alguien se encuentra enterrado allí", y el instituto arqueológico debe inspeccionar de antemano el lugar. "Especialmente los celtas tenían predilección por los lugares elevados."

La riqueza del subsuelo inspiró al director general de la Autoridad del Legado Cultural, Thomas Metz, a organizar esta grandiosa exposición. Los modernos métodos de prospección (fotografía aérea, escaneo aéreo con rayos laser, magnética, geofísica, teledetección bajo la superficie, sísmicos y acústicos, entre otros) han aliviado mucho el trabajo a los arqueólogos. Debajo de las ruinas romanas, se encuentran siempre vestigios de núcleos poblacionales célticos, germánicos y mucho más antiguos aún; más 8.000 años de civilización superpuestos.

Una de las investigaciones actuales tiene por objetivo conocer en detalle los orígenes de la iglesia (hoy evangélica) de San Juan (Bautista), en Maguncia, fundada en 910. Durante nuestra visita hemos podido observar las características de los cimientos (en parte se ven restos de columnas romanas) y de las estructuras (de las épocas merovingia y carolingia) de este templo cristiano, el segundo más antiguo de Alemania (después de la catedral de Tréveris), que fue sede del obispo de la ciudad hasta la inauguración de la imponente catedral (situada enfrente) en 1036.

Exposición 'vorZeiten' en el Landesmuseum de MagunciaExposición 'vorZeiten' en el Landesmuseum de Maguncia © Landesmuseum Mainz, 2017

Anualmente tienen lugar en Renania-Palatinado alrededor de 60 grandes excavaciones y 900 operaciones de rescate de piezas arqueológicas halladas en sus yacimientos. Los depósitos y archivos del Instituto de Arqueologá están sobresaturados. Los arqueólogos tienen aquí trabajo para varias centurias por delante. "No se trata de atesorar botines arqueológicos; tenemos de sobra; se trata de preservarlos" señala von Berg. Algunos de los hallazgos vuelven a ser enterrados en los lugares donde fueron hallados para que sigan conservándose en el subsuelo y futuras promociones de científicos los analicen más en detalle en su contexto original.

En la localidad de Polch, los expertos estudian en estos momentos los restos de un inmenso establecimiento rural romano del siglo II dC que tenía un sistema de irrigación (inspirado en los de las zonas desérticas de la antigua Persia) de muy compleja construcción, con perfectas conducciones de agua cubiertas con pizarra a una profundidad de entre cuatro y ocho metros bajo tierra para llevar el líquido elemento a varios centenares de metros de distancia.

"Esta finca pertenecía probablemente a una persona muy adinerada, con gran capacidad financiera. Aquí hay que imaginarse que ha habido no solo cultivos, sino también jardines, estanques y baños y que los trabajadores contratados que construyeron todas estas instalaciones eran presumiblemente especialistas traídos de otros sitios; no eran lugareños" afirma el arqueólogo responsable de esta excavación Cliff A. Joost. Una vez que los arqueólogos y otros expertos hayan analizado el sistema, éste será nuevamente sepultado para que siga conservándose bajo tierra.

Entre los presuntos hallazgos aún por concretar que aguardan a los futuros científicos, figura un gigantesco yacimiento en el área de Mayen-Coblenza (confluencia del Rin y el Mosela) donde se encuentra presuntamente enterrado un personaje muy importante de la élite celta, tal vez un príncipe. Por ahora, el lugar permanecerá sin ser perforado a la espera de que lo hagan algún día las próximas generaciones de estudiosos.

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