Argentina

Rusalka arriba al Teatro Colón

Gustavo Gabriel Otero
viernes, 17 de noviembre de 2017
Buenos Aires, martes, 7 de noviembre de 2017. Teatro Colón. Antonin Dvorak: Rusalka, ópera en tres actos. Libreto de Jaroslav Kvapil. Enrique Singer, dirección escénica. Jorge Ballina, escenografía. Eloise Kazan, vestuario. Franco Cadelago, coreografía. Víctor Zapatero, iluminación. Adaptación de la producción escénica del Teatro de Bellas Artes de México. Ana María Martínez (Rusalka), Dimitry Golovnin (Príncipe), Ante Jerkunica (Vodník, duende del agua), Elizabeth Canis (Jezibaba, la bruja), Marina Silva (La Princesa Extranjera), Sebastián Sorarrain (Guardabosques), Oriana Favaro, Rocío Giordano y Rocío Arbizu (Ninfas del bosque), Cecilia Pastawski (el niño de la cocina), Fermín Prieto (Voz del Cazador). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro Estable: Miguel Martínez. Dirección musical: Julián Kuerti.
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Esperada durante años por el público del Teatro Colón finalmente llegó a su escenario Rusalka de Dvorak a dos años del estreno argentino que se produjo en octubre de 2015 por la Asociación de Ópera Buenos Aires Lírica en el Teatro Avenida en una producción escénica olvidable, una maravillosa protagonista y muy buen nivel musical general.

En la faz visual el Teatro Colón recurrió a una producción del Teatro de Bellas Artes de México que debió ser convenientemente adaptada al escenario y a las posibilidades técnicas del coliseo argentino. Ello redundó en una escenografía que sólo ocupaba aproximadamente el setenta por ciento del escenario, a la que se le adicionaron paneles negros a la derecha del espectador para completar las dimensiones, y que debió ser colocada al menos seis metros detrás de la embocadura. Si a ello sumamos la altura -los cantantes están a unos dos metros del piso- se entiende la poca proyección de alguna de las voces afectadas por una escenografía abierta y colocada muy atrás.

El planteo escenográfico de Jorge Ballina es simple y sencillo: Dos cercos circulares, como de mimbre, de distinto diámetro enmarcan la acción teatral sugiriendo el agua, las olas y el fondo del lago. Un piso irregular y algunas ramas completan la noción del bosque en los actos uno y tres, mientras que una pequeña plataforma con barandas hace las veces de Palacio en el acto segundo. Si bien alguna de la soluciones es interesante, la repetición de las subidas y bajadas de los cercos -con los cables de la tramoya a plena vista- terminaron siendo tediosos por lo reiterativos como pasó, también, con la presencia de la luna.

'Rusalka' de Dvorák. Dirección musical: Julián Kuerti. Enrique Singer, dirección escénica. Buenos Aires, Teatro Colón, noviembre de 2017'Rusalka' de Dvorák. Dirección musical: Julián Kuerti. Enrique Singer, dirección escénica. Buenos Aires, Teatro Colón, noviembre de 2017 © Máximo Parpagnoli / Teatro Colón, 2017

Los movimientos escénicos de Enrique Singer dentro de una estética naif y con visos de cuento, funcionaron adecuadamente. Correcta la iluminación de Víctor Zapatero, en buen estilo el vestuario de Elosise Kazan y pobres los movimientos coreográficos trazados por Franco Cadelago.

Julian Kuerti ofreció una lectura suntuosa de la partitura subrayando la orquestación wagneriana del compositor checo, cuidando dentro de lo posible el balance entre foso y escena y obteniendo muy buen nivel general por parte de la orquesta.

La soprano puertoriqueña Ana María Martínez como Rusalka sólo ofreció una lectura correcta del rol sin brillar. Su volumen es pequeño y ciertamente la perjudicó la disposición escénica, mientras que su emisión es segura y su fraseo elegante. Con todo su mayor débito fue la falta de emoción en la composición de la ondina tanto desde lo vocal como desde lo actoral.

El tenor Dmitry Golovnin cumplió con los requerimientos de la parte del Príncipe. Su volumen de mediano porte no lo ayudó, pero su canto es de gran corrección y resultó un elemento muy profesional.

'Rusalka' de Dvorák. Dirección musical: Julián Kuerti. Enrique Singer, dirección escénica. Buenos Aires, Teatro Colón, noviembre de 2017 'Rusalka' de Dvorák. Dirección musical: Julián Kuerti. Enrique Singer, dirección escénica. Buenos Aires, Teatro Colón, noviembre de 2017 © Máximo Parpagnoli / Teatro Colón, 2017

El bajo croata Ante Jerkunica fue, quizás, la voz más interesante de la noche y ello se notó en los aplausos del público. Su Vodník fue cantado con emisión potente, parejo registro, musicalidad y entrega; un artista para volver a convocar. Mientras que Marina Silva como la Princesa Extranjera se ubicó a la par en cuanto a excelencia. Con una interpretación arrolladora, excelentes recursos vocales, el volumen que demanda la obra y con la personalidad escénica que el rol requiere, obtuvo una verdadera noche de triunfo.

La mezzosoprano Elizabeth Canis compuso con autoridad a la malvada bruja Jezibaba, mientras que en sus breves roles descollaron Sebastián Sorarrain (guardabosques) y Cecilia Pastawski (el niño de la cocina).

Aportaron belleza y homogeneidad vocal las tres ninfas encarnadas por Oriana Favaro, Rocío Giordano y Rocío Arbizu. Solvente Fermín Prieto como la voz del cazador así como el Coro en su breve intervención.

En suma: Si bien Rusalka no brilló a la altura de lo esperable se pudo disfrutar de una buena versión de la obra.

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