Estados Unidos

Buen canto y comicidad

Gustavo Gabriel Otero
miércoles, 24 de enero de 2018
Matthew Polenzani © 2018 by Metropolitan Opera Matthew Polenzani © 2018 by Metropolitan Opera
Nueva York, martes, 16 de enero de 2018. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. Gaetano Donizetti: L’elisir d’amore, ópera en dos actos. Libreto de Felice Romani. Bartlett Sher, dirección escénica. Michael Yeargan, escenografía. Catherine Zuber, vestuario. Jennifer Tipton, iluminación. Gina Lapinski, repositora. Matthew Polenzani (Nemorino), Pretty Yende (Adina), Ildebrando D'Arcangelo (Dulcamara), Davide Luciano (Belcore), Ashley Emerson (Giannetta). Orquesta y Coro Estables del Metropolitan Opera. Director del Coro: Donald Palumbo. Dirección Musical: Domingo Hindoyan.
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Estrenada en 2012 esta puesta de L’elisir d’amore de Donizetti firmada por Bartlett Sher, de factura de muy buen nivel y absolutamente tradicional pero con buen manejo de las actuaciones y de las masas, se ve con gusto y es teatralmente entretenida.

Cuatro son los espacios escenográficos ideados por Michael Yeargan: en el principio se ven el campo, tres árboles y en costado derecho una casa, antes de la entrada de Dulcamara se hace una breve pausa para dar lugar a una plaza de pequeño pueblo con si iglesia al fondo, una taberna y diversas casas. El segundo acto comienza en un granero que hace de salón de fiestas, luego las paredes se van corriendo para dar lugar a un espacio vacío con el campo nuevamente de fondo. El vestuario firmado por Catherine Zuber se ve creativo, prolijo y con adecuado cromatismo. La iluminación de Jennifer Tiptom acompaña bien esta propuesta tradicional pero bien actuada.

Debutante en la sala, el director de origen venezolano Domingo Hindoyan condujo con mano segura y adecuados tiempos a la orquesta de la casa. En todo momento buscó el balance entre el foso y la escena coronando una versión ágil y en perfecto estilo.

Pretty Yende fue una Adina vivaz que combinó belleza vocal con buena línea de canto, seguridad musical y agudos de acero. A su lado Matthew Polenzani -un favorito del público del Met con más de trescientas funciones de 37 roles diferentes en ese escenario- fue un Nemorino de rara perfección. Ambos se conjugaron de la mejor manera en la escena y abordaron los roles con una amplia paleta de matices, graduando las intensidades y los claroscuros. 

Ildebrando D’Árcangelo compuso un Dulcamara pleno de itálica simpatía y cantado con gracia y estilo. Davide Luciano fue un muy ajustado Belcore mientras que Ashley Emerson completó el elenco con eficacia como Giannetta. El coro, dirigido como es habitual por Donald Palumbo, fue solvente tanto en su desempeño musical como en sus movimientos en escena.

 

En suma: buen canto y comicidad para un Elixir de perfecta factura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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