Discos

El órgano bien informado I: Mallorca

Paco Yáñez
miércoles, 28 de febrero de 2018
Mallorca Edition Historische Orgeln: obras de Antonio Soler, Domenico Scarlatti, José Lidón, Sebastián Aguilera de Heredia y Pablo Bruna. Martin Schmeding, órgano. Ingo Schmidt-Lucas, ingeniero de sonido y productor. Seis SACDs DDD de 459:31 minutos de duración grabados en Santanyí, Campos, Sencelles y El Papiol (España), en abril, mayo, agosto y septiembre de 2011. Cybele 6SACD 001404
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Mallorca, destino por antonomasia desde hace décadas del turismo alemán, recibe cada año a otro tipo de visitantes que contribuyen no sólo a la escalada urbanística que ha destruido tan alto porcentaje del litoral mediterráneo español, sino a un mejor conocimiento cultural de la propia isla, bien desarrollando en las Baleares proyectos artísticos, bien investigando su acervo y sus recursos musicales, arquitectónicos, literarios, folclóricos, etc. Éste sería el caso del organista alemán Martin Schmeding, uno de los puntales del sello Cybele, ya no sólo por su enorme calidad como intérprete, sino por el hecho de hacer de cada una de sus ediciones para la discográfica de Düsseldorf todo un acontecimiento artístico y musicológico en el que se unen su investigación de las partituras y los instrumentos utilizados a unas versiones ejemplares, dando lugar a lo que -como señala el título de esta reseña- podemos calificar de órgano bien informado.

El conjunto de seis SACDs que hoy reseñamos, tan primorosamente editado por Cybele, ha sido denominado por Martin Schmeding Mallorca Edition Historische Orgeln, lo cual nos da ya la primera pista sobre los instrumentos tocados en estas grabaciones: órganos históricos mallorquines de los siglos XVIII y XIX con los que abordar un vastísimo repertorio, tanto por amplitud temporal como por número de obras registradas (especificarlas todas hubiese superado la extensión razonable de una crítica discográfica -incluso para quien estas líneas firma-; por lo que para conocer el listado completo de partituras aquí interpretadas se recomienda la consulta de la página web del sello Cybele.

Una edición de música española para teclado que se precie no puede obviar, al adentrarse en el siglo XVIII, a Antonio Soler (Olot, 1729 - El Escorial, 1783); de ahí, que el primer disco se le dedique íntegramente, con quince de sus sonatas (números 4, 12, 24, 28, 32, 33, 42, 44, 48, 49, 54, 65, 80, 104 y 117) y el Fandango en re menor como final, todo ello interpretado en la iglesia parroquial de Sant Andreu (localidad mallorquina de Santanyí), en cuya nave central se encuentra el órgano barroco construido en 1762 por Jordi Bosch, considerado uno de los mejores de Europa por su calidad y excelente estado de conservación (instrumento originariamente emplazado en el convento de Santo Domingo de Palma). La belleza de su sonido es primorosa, así como cargada de ecos de los antiguos órganos hispanos, por lo cual se antoja un instrumento idóneo para la música del Padre Soler (coetáneo, él mismo, de este órgano); además de posibilitar, con la mayor expansión de registros y volumen de tubería que le confiere su fábrica barroca, unas lecturas de gran trazo, enfatizando Schmeding las diferencias con Scarlatti en cuanto a estilo, al apurar las modulaciones en el fraseo y habilitar resquicios para la improvisación gracias a las fermatas contempladas en las partituras. Permite el órgano de Jordi Bosch, asimismo, dar cuenta de los amplios intervalos expuestos por Soler en los teclados, así como alternar sus cambios entre escritura modal y tonal. Igualmente, encontramos la presencia de la danza española, destacadamente en sonatas como la 48, la 80 y la 117; así como, de un modo muy especial, en el conclusivo Fandango, que con sus 13:39 minutos de duración supone un estudio del género de enorme virtuosismo, aquí reforzado por el hecho de que el órgano, con sus registros, acompaña los motivos centrales de la danza evocando a la guitarra y a las castañuelas que ponían música al baile. También en esa exploración (y explotación) de los registros se adentran sonatas como la 4, la 12, o la 54, especialmente por el uso de la trompetería característica de los órganos hispanos, a modo de fanfarrias: interpretaciones fruto de un sesudo estudio musicológico que depara lecturas tan bien informadas, además de bellísimamente tocadas, poniendo en valor la potencia inherente a estas sonatas, incluso en el caso de las originariamente escritas para clave, al ser multiplicadas sus sonoridades en el órgano de Sant Andreu.

En carta escrita al Padre Martini, se definió en su día Antonio Soler como «scolare di Sr. Scarlatti», por lo que el paso del primer al segundo compacto supone un retorno a las fuentes, un volver del discípulo al maestro, algo audible en el uso que Domenico Scarlatti (Nápoles, 1685 - Madrid, 1757) realizó en varias de sus más de quinientas sonatas de motivos folclóricos españoles, tal y como Soler en su Fandango. De nuevo en el soberbio órgano de Sant Andreu de Santanyí, Martin Schmeding da toda una lección en cuanto a dominio de las estructuras fugadas, con el beneficio de que, frente al clavecín, la pluralidad de registros del órgano hace de esas fugas un ejercicio de más refinada sutileza tímbrica, no sólo constructiva, de modo que arquitectura y ornamento se fertilizan y multiplican. Entre las sonatas de Scarlatti aquí recogidas, encontramos la K. 287 en do "Per Organo da camera con due Tastatura Flautato è Trombone" y la también en do K. 288, partituras ambas que, como señala Schmeding en sus soberbias notas, contienen anotaciones que revelan el hecho de que ambas fueron pensadas para su ejecución en órgano. La Sonata K. 328 en sol también comparte indicaciones que la encaminan hacia una sonoridad organística, por sus registros aflautados, así como otras partituras reunidas en este segundo SACD, con sus timbres aviares: pajarería que los tubos del órgano de Sant Andreu posibilitan de un modo inasumible por un clave, tal y como sucede en la Sonata K. 33 en re, cuyos trinos son introducidos por un grave acorde que diría hasta preligetiano por su densa y obscura textura resonante. Como en Soler, efectos de trompetería se asoman aquí a las fanfarrias de las sonatas K. 159, K. 274 y K. 330; además de un virtuosismo que el órgano realza de un modo renovado en tantas partituras que mayoritariamente conocemos en versión para clavecín (o piano). Los efectos de reverberación en eco que escuchamos ya en la primera de las sonatas aquí reunidas, la K. 159 en do, exploran el espacio eclesiástico de una forma muy bella y sutil, dando la sensación de que son dos órganos los que juegan a modo de llamadas entre sí, en uno de los muchos efectos que Martin Schmeding emplea para revelarnos un Scarlatti entre una elegancia cálida y mediterránea, un espiritualismo que aún impronta ecos de la polifonía sacra renacentista, y unas audacias tímbricas que resultan de lo más sugestivo en este acercamiento.

Escuchar en continuidad los tres primeros SACDs supone ir recorriendo la historia de la música desde el Barroco hasta el Romanticismo, pasando por el Clasicismo. Estos tres estilos se conjugan en el tercer disco, íntegramente dedicado al salmantino José Lidón (Béjar, 1748 - Madrid, 1827), en cuyo catálogo aflora desde el Barroco tardío hasta el primer Romanticismo. Es por ello que, de nuevo, el órgano de Sant Andreu construido por Jordi Bosch resulta, además de coetáneo del propio Lidón, idóneo para dar fe de una música que, con el paso del tiempo, muestra más músculo y tensión en sus desarrollos. Además, José Lidón era él mismo un buen conocedor de los órganos boschianos, pues como organista primero de la Capilla Real tenía a su disposición un instrumento construido por el organero mallorquín en 1778. Es más, Martin Schmeding nos relata en sus notas que Lidón realizaba anotaciones en sus partituras que se corresponden específicamente con el tipo y la disposición de registros de los órganos construidos por Bosch, por lo cual pocos instrumentos resultan a día de hoy tan afines a su música como el de Sant Andreu. De entre el catálogo del compositor salmantino, rescata Schmeding para este compacto piezas salmódicas de finalidad litúrgica en las que la impronta del Barroco es aún palpable, con su recargada polifonía. Mientras, en sus sonatas y demás piezas de ejercicio la influencia mayor es la del Clasicismo, muy especialmente la de Joseph Haydn, si bien se produce la síntesis antes mencionada, y a algunas de estas sonatas se asoma no sólo el compositor austriaco, sino los antes escuchados Domenico Scarlatti y Antonio Soler, con sus fanfarrias, armonías clásicas, cambios melódicos y elementos arquetípicos de la música española. Cierra el disco dedicado a José Lidón su Sonata de 6º tono en fa, una obra de gran envergadura, tan expansiva como virtuosística, en la que volvemos a escuchar ecos de partituras previas, como los juegos de ecos que ya habíamos disfrutado en el K. 159 de Scarlatti. Importante, sin duda, el progresivo rescate de este patrimonio musical; máxime, cuando se realiza en tales condiciones de idoneidad en cuanto a órgano seleccionado y calidad interpretativa.

Para interpretar la música del aragonés Sebastián Aguilera de Heredia (Zaragoza, 1561-1627), Martin Schmeding no ha optado por un órgano estrictamente coetáneo (cuestión compleja, habida cuenta las fechas de sus partituras), sino por el de la iglesia de Sant Francesc de Paula, en la localidad también mallorquina de Campos, cuyo órgano construyó en 1823 Gabriel Thomàs. En el cuarto SACD de esta soberbia edición, Schmeding interpreta toda la obra para órgano de Aguilera, incluyendo sus aguerridas batallas y tientos, además de la que el organista alemán califica como «la más inventiva y extraña composición del órgano renacentista español, la Ensalada», una Obra de 8º tono alto cuyas primeras tres notas anticipan uno de los mayores monumentos organísticos en la historia de la música, el BWV 565 bachiano. De acuerdo con Schmeding, la receta de Aguilera para esta Ensalada comprendería ingredientes musicales como motetes polifónicos, danzas virtuosísticas, canciones, efectos de eco y fanfarrias propias de las batallas: un proteico cóctel acústico que se refuerza por la imaginativa y poderosa interpretación del organista alemán con el bello registro, de sonoridad vetusta (pareciera más antiguo que el de Jordi Bosch), que provee el instrumento de Sant Francesc de Paula, incluido un final que aventura las que serán disonancias organísticas del siglo XX. Las demás piezas, especialmente los tientos, exploran un instrumento de grandes contrastes entre los pasajes a órgano lleno y aquellos en los que se procede a un trabajo de orfebrería sonora para individualizar en detalle cada tubo y registro, jugando constantemente con la presencia en primer plano o a modo de eco de los diversos motivos fugados y fanfarrias, en lo más profano; así como con lo extático y espiritual, en lo más litúrgico: piezas notablemente influidas por la bellísima polifonía española del Siglo de Oro.

El quinto SACD lo integran ocho partituras del también aragonés Pablo Bruna (Daroca, 1611-1679), todas ellas interpretadas en la iglesia de Sant Pere de Sancelles, que cuenta en su interior con un órgano construido en 1746 por Mateu Bosch (iniciador, con Josep Bosch, de una dinastía de maestros organeros que dominaría el siglo XVIII en Mallorca, y cuya culminación la constituiría Jordi Bosch, cuyo órgano de Sant Andreu escuchamos en los tres primeros compactos de esta colección). Las obras de Bruna, especialmente sus tientos, suponen un desarrollo evidente, al escuchar estas versiones de Martin Schmeding, con respecto al estilo -una generación anterior- de Sebastián Aguilera de Heredia, dotándolas de mayor volumen y ambición formal (amparada, igualmente, en el progresivo perfeccionamiento en la fábrica de los órganos hispanos del siglo XVII). La riqueza y la prodigalidad de los ornamentos, la variación rítmica, los desarrollos figurativos y la explotación de una polifonía ampliada en los cada vez mayores registros del órgano encuentran un ejemplo paradigmático en Bruna, apuntando ya al esplendor del Barroco por medio de disonancias y un abigarramiento musical que nos conduce a un tiempo nuevo, por lo cual el conjunto de estos cinco primeros compactos nos permite recorrer cuatro estilos históricos de un modo tan informativo como ejemplar, con una gran adecuación de Schmeding a cada periodo, en el caso de los sucesivos tientos de Bruna, con una diferenciación de los timbres muy marcada por las trompetas, las flautas, las chirimías y demás instrumentos propios de un Renacimiento aquí trascendido pero cuya belleza se alquitara e incorpora a un nuevo estilo, haciendo de la historia una cadena de eslabones transcendidos a través de su asimilación y desarrollo.

Ya en el sexto SACD, nos encontramos con sendas conversaciones que profundizan en diversos aspectos relacionados con la música escuchada en los cinco primeros compactos: costumbre tan de agradecer en el sello Cybele y que constituye una de sus señas de identidad por antonomasia (tal y como es habitual en los compactos de su serie Künstler im Gespräch, varios de cuyos lanzamientos ya han visitado nuestro diario). Así pues, en este último SACD de la Mallorca Edition Historische Orgeln Mirjam Wiesemann dialoga, en primer lugar, con el organero alemán Gerhard Grenzing en su taller de El Papiol, charla en la que se repasan las distintas tipologías de los órganos hispanos, sus características y posibilidades, centrándose de un modo especial en el órgano de Sant Andreu de Santanyí, que Grenzing restauró en 1982 con los soberbios resultados que escuchamos en los tres primeros discos. Completa este sexto SACD otra conversación de Mirjam Wiesemann, en este caso con el propio Martin Schmeding: charla en la que se adentran en las características de los restantes órganos utilizados en esta edición, así como en los criterios interpretativos para obtener el máximo rendimiento de dichos instrumentos, respetando la naturaleza interpretativa de cada página desde unos criterios históricamente informados.

Realzan dichas interpretaciones unas tomas de sonido también marca de la casa: portentosas, en formato SACD y DSD. Es difícil escuchar un órgano con la plenitud de lo aquí registrado, algo de lo que volveremos a ser partícipes cuando demos cuenta en Mundoclasico.com de la monumental edición que Cybele acaba de dedicar a la integral organística de Max Reger (17S 051500), con sus casi 20 horas interpretadas, de nuevo, por un estupendo Martín Schmeding. Acompaña a estas referenciales grabaciones un libreto no menos ejemplar: 95 páginas a todo color con ensayos muy informativos que van desde el contexto político, social y cultural del Siglo de Oro hasta la música que se interpretaba en sus iglesias y catedrales, parte de la cual hemos conocido por medio de estos discos. Incorpora también el libreto un ensayo sobre el órgano hispano, la completa especificación de los tres órganos utilizados en esta edición, así como textos sobre cada uno de los compositores y sus obras, además de biografías y una prolija selección de fotografías de cada uno de los órganos e iglesias donde tan bella música fue interpretada, rubricando un nuevo y ejemplar lanzamiento del sello Cybele (discográfica, por motivos como esta edición mallorquina, tan habitual en los galardones anuales de la crítica alemana, algo de lo que da fe el reciente Großer Jahrespreis der deutschen Schallplattenkritik -en su edición del 2017- concedido a la edición Bernd Alois Zimmermann en Künstler im Gespräch (KiG 008), excepcional lanzamiento que tanto aplaudimos en su día en nuestro diario).

Estos discos han sido enviados para su recensión por Cybele.

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