Bajo la alfombra de Enrique Granados

45] La otra pasión goyesca de Fernando Periquet

Mario Roger Quijano Axle

viernes, 19 de octubre de 2018
Fernando Periquet © Alamy.com

Más que por su amplia labor periodística y en las letras, Fernando Periquet y Zuaznábar (1873-1940) es recordado por haber sido el libretista de Goyescas de Granados, una de las óperas españolas más conocidas fuera de España y por haber proveído la letra de las Tonadillas que el músico compuso en 1914. La información sobre su vida y obra es escasa y a diferencia de Feliú y Codina, otro de los libretistas con los que Granados colaboró y es mencionado en algunos diccionarios generales y en publicaciones relacionados con el teatro y la música, la historiografía no ha sido propicia con la figura de Periquet, – con la salvedad de su relación con la ópera mencionada y que ha sido solventada por excelentes trabajos –, siendo un personaje que tuvo presencia dentro de los medios culturales españoles.

Actividad literaria

Nacido en Valencia en 1873*, a los seis años su familia se trasladó a Barcelona y fue a muy temprana edad, mientras estudió en el Instituto, que fundó la revista La sátira. A los dieciséis años cambió nuevamente de domicilio, ahora a Madrid, en dónde trabajó en la redacción de El Clamor. Bajo la tutela de Peris Mencheta, realizó una amplia labor periodística, proyectándose en el transcurso de su vida hacia publicaciones tanto españolas como extranjeras.

Es a partir de 1893 que Periquet se tomó el trabajo de crear un archivo personal de sus publicaciones en periódicos y revistas* y se puede apreciar el alcance de su trabajo como periodista y crítico. Publicó en los periódicos El Ideal (Madrid), El Vigilante (Cuba), La Voz de Guipúzcoa (San Sebastián), El Liberal (Barcelona)*, El País (Madrid), El Imparcial (Madrid) en dónde trabajó la reseña artística, en el semanario Nuevo Mundo (Madrid), El Heraldo de Madrid y El Duende (Madrid), citados en orden cronológico. Su pluma igual escribió sobre teatro, pintura y narrativa. En El Dorado reseñó sobre las presentaciones en el Teatro Novedades de Barcelona. A la vez que escribe sobre temas relacionados con el arte, también abordó temáticas sobre problemas sociales tales como la prostitución y la lucha de clases. Para las revistas optó más por escribir relatos y cuentos, y es así que se le encuentra en Hojas Selectas, La Ilustración Artística y Tijeretazos, las tres publicadas en Barcelona; Por esos mundos, El Fígaro, AED y La Esfera, éstas cuatro de Madrid y en  Iberia de Salta en Argentina.

Dentro de este archivo sobresale la nota sobre el concierto realizado en el Teatro Real, en honor de la visita del presidente de Francia, Raymond Poincaré, en el cuál Granados interpretó el Segundo concierto para piano y orquesta de Saint-Saëns*. En su artículo, Periquet comenta la imposibilidad de conseguir un boleto para poder entrar a tan insigne acontecimiento. También se encuentra el mencionado artículo aparecido en La Lira Española, posterior a la muerte del músico, donde el periodista relata una velada musical en el Montevideo, camino a Nueva York para el estreno de Goyescas. Existen artículos en defensa de las tonadilleras y hasta sobre el cólera en el Lozoya.

Por cuestiones de trabajo Periquet se trasladó a Tenerife, como puede deducirse de los recortes que colectó a partir de 1919 en La Prensa y El Progreso, ambas de Santa Cruz de Tenerife y en donde se manifiesta el agrado con que la sociedad canaria lo recibió. Al parecer el periodista tuvo una intensa vida cultural y social en la isla. Hacia 1924 empezó a publicar poesía. En marzo de 1927 fue nombrado Inspector de Almacenes de Aduana de Irún, en 1930 fue Inspector Regional de Aduanas en la Zona Tercera y en 1931 ascendió a Jefe de Administración de Segunda Clase*. Ya para 1935 aparecen artículos suyos en El Norte de Castilla y El Diario Regional y se le localiza en Valladolid, ciudad a la que se muda luego de regresar a Madrid. Murió en Valladolid el 25 de julio de 1940 y la necrológica del ABC señala:

El finado era un brillante poeta y escritor dramático, autor, entre otras notables producciones de la famosa ópera Goyescas, que ha recorrido en triunfo los principales teatros del mundo. Al iniciarse el glorioso movimiento nacional sumóse a él con el mayor entusiasmo, y no obstante su edad –ha muerto a los sesenta y ocho años– acudió como voluntario a los frentes de batalla y fue herido en Tablada, por lo que poseía la Medalla Militar Colectiva. Como alto funcionario del Cuerpo de Aduanas, al que pertenecía, desempeñó la jefatura nacional de dicho servicios en la Junta Técnica del Estado, en Burgos. Su cadáver ha recibido cristiana sepultura en Madrid. Descanse en paz el llorado artista y patriota*.

Dentro de su labor literaria, en 1909 en El Cuento Semanal apareció su novela corta Exhausto*, trabajo que le dio reputación de escritor esmerado y elegante en su estilo, con descripciones elaboradas y preciosistas. Escribió una novela histórica Por qué se mató Larra; un pequeño impreso de veinticuatro páginas Apuntes sobre la tonadilla y de las tonadillas de antaño*; en colaboración con Jacinto Octavio Picón Después de la batalla: episodio de guerra franco-prusiana de 1870, publicada en Madrid en 1915 y La Fornarina Cancionista: su historia. 1884-1915*, publicada en Madrid por Juan Pueyo en 1915 (Fig. 2). Esta última está entre las obras más extensas que escribió Periquet y en ella patenta no solamente la gran admiración que profesaba a la cantante, sino la cercanía que tenía a su persona ya que retrata episodios muy detallados de su vida artística y personal. En el área de la crónica de arte, escribió Pintura-Grabado-Escultura-Arquitectura: la Exposición Nacional de 1915, donde manifiesta su desacuerdo con el control artístico de Sorolla en el ámbito cultural y expone las peculiares circunstancias de las exposiciones que se realizaban en El Retiro. También redactó sobre temas económicos, Provincia de Barcelona: memoria de valoraciones de exportación para el año 1906.

Un aspecto peculiar de su persona era el gusto que manifestaba por la pintura. Él mismo dibujaba y en posesión de sus descendientes existen algunos ejemplos de esta labor que realizaba como pasatiempo. Es así explicable, que también se encuentren este tipo de colaboraciones en las dos siguientes obras: Idilios Vascos de Pío Baroja, con ilustraciones de Periquet y Ricardo Baroja, editada entre 1901 y 1904 por Rodríguez Sierra en Madrid y Un ilustrísimo señor de Manuel Linares Rivas, con dibujos de Periquet, perteneciente a la colección La Novela de Bolsillo, siendo ésta la número siete y editada en Madrid en 1914. Naufragio y salvamento, publicada en la colección de Los Contemporáneos en Madrid en 1913, es un texto de dieciocho páginas con la peculiaridad que texto e ilustraciones son de Periquet. El detalle y refinamiento de la historia de Claudia y el Conde Perski no corresponde con la llaneza de sus dibujos.

La Biblioteca Nacional de España conserva una pequeña colección de dibujos atribuidos a él, pero la diferencia de trazo entre unos y otros podría conceder la duda si algunos pertenecen a su hijo, Fernando Periquet Rufilanchas, pintor de profesión y que murió el 24 de mayo de 1923 en Las Palmas de Gran Canaria. De hecho uno de los dibujos está firmado como “Fernando Periquet R.”, pero en algunos el estilo es muy semejante al que aparece en Naufragio y salvamento. Destacan los dibujos de trazo rápido con tema femenino cuyo modelo aparentemente es alguna artista del momento*.

Fueron pocas y de extensión corta las obras escénicas que firmó. Escribió las comedias Pinturas y pintureras que fue premiada por el Círculo de Bellas Artes; La soledad de un trono, la más extensa de sus obras, comedia en tres actos estrenada después de su muerte en el Teatro Infanta Isabel de Madrid el 26 de mayo de 1942; Pepe Zorrilla, comedia en un acto y cinco cuadros y Goyesca, estrenada por Catalina Bárcena en el Eslava de Madrid el 26 de enero de 1917. A casi un año de su anterior colaboración en la ópera de Granados, el tema sobre el Madrid del XVIII le seguía cautivando:

Fernando Periquet, tan saturado del espíritu de aquellos tiempos, ha producido páginas tan interesantes, que le coloca entre los mejores costumbristas. Su obra Goyesca estrenada ayer con felicísimo éxito en Eslava, es un cuadrito muy bien entonado, en cuya composición entra como figura primordial la de don Francisco de Goya, tratada sobriamente y ajustándose a su carácter. El pintor aragonés, tan favorecido  por las damas, se nos muestra en la intimidad de una aventura galante, en la que intervienen la maja duquesa, sugeridora del inmortal lienzo goyesco, y una tonadillera del teatro de la Cruz. La intriga es ingeniosa, y el contraste está bien encontrado. Catalina Bárcena, actúo los dos papeles confiados a su talento […] Alberto Romea se acercó todo lo posible a darnos la sensación, empeño nada fácil, del pintor de la Corte de Carlos IV, y en cuanto la caracterización, nada dejó que desear. Hidalgo tuvo un largo y merecido aplauso por la verdad que supo infundir a su personaje, al que dio todo su valor. Collado acertó en el suyo. La escena, perfectamente documentada, con el más típico carácter. La presencia de Fernando Periquet en escena fue reclamada con general aplauso*.

Pero fue la colaboración con Granados, en Goyescas y con las Tonadillas, lo que le confirió trascendencia como escritor, aunque también proporcionó libretos a otros músicos de la época. La labor literaria de Periquet revela que tiene varias facetas, desde la narrativa ligera pero cuidada hasta la publicación de sus investigaciones, pasando por la dramaturgia y alguna que otra poesía. Algunos párrafos dentro de la historiografía de Granados, lo señalan como un escritor mediocre. En la práctica su pluma ágil e inteligente, merecería un mejor y más profundo estudio, que pueda colocar su trabajo en un lugar más justo.

Periquet, los compositores españoles y la tonadilla

Su relación con los compositores españoles no solamente se limita a su participación como libretista de Goyescas. Dentro de la historiografía existe una improbable relación con Albéniz en una obra denominada Patria y amor*. Pero las colaboraciones que no presentan dudas – además de Goyescas – se circunscriben a tres títulos: El tío del gabán (1906) con música de Guillermo Cereceda, La conquista del marido (1907) con música de Luis Foglietti y Carnavales españoles (1916) con música de Jesús Aroca Ortega.

La primera incursión lírica de Periquet fue un breve monólogo en verso, El tío del gabán, en un solo acto y trabajado en colaboración con Manuel Perillán Buxo. Está dedicado al actor José Gamero y fue estrenada en el Teatro Price el 22 de febrero de 1906. Más que contar con un argumento es el retrato de un viejo actor octogenario, que expone sus dichosos recuerdos de gloria y éxito camino al hospital. En parte es una crítica a la vulgarización de los espectáculos líricos y de la superficialidad de la música de moda. La música corrió por cuenta de Guillermo Cereceda (1844-1919) quien además de compositor, había sido director del Teatro del Circo, Teatro de la Zarzuela, del Apolo y del Price. Su carrera la inició trabajando en la Compañía de los Bufos Madrileños de Francisco Arderius*. Para este monólogo incluyó unos breves pasajes musicales que son cantados por el actor. Es de notar que en el catálogo de obras de Cereceda no aparece esta obra.

Al año siguiente, en conjunto con José Gamero de la Cruz, escribió un “pasatiempo cómico-lírico” de un acto en cuatro escenas titulado La conquista del marido. El estreno en Madrid se efectúo en el Eslava el 29 de agosto de 1907, pero por primera vez ya se había presentado semanas antes en la temporada de verano de la compañía de Antonio Paso en el teatro Pignatelli de Zaragoza, donde obtuvo un gran éxito. Esta victoria se repitió en Madrid donde el público y la prensa, como en Zaragoza, encontraron algunos de los chistes un tanto “subiditos” de color*. La obra requiere solamente de cuatro actores: Herminia, “25 años, mujer lujosa, elegante en extremo, picaresca y distinguida”; Clara, “hermosa, pero vulgar, casi mojigata. Viste con exagerado mal gusto, su aspecto no causa risa”; una doncella y Pepe, “hombre de mundo”. El papel de Herminia estuvo a cargo de la Srta. Carmen Andrés, Clara fue interpretada por Antonia S. Jiménez, la doncella fue la Srta. López y Pepe fue interpretado por el Sr. Allens Perkins*. El argumento gira en torno a los celos que despierta una guapa vecina, Herminia y de cómo ésta, al ser solicitada por Clara para saber si tiene algo que ver con su marido, le realiza lo que en la actualidad se denominaría un cambio de imagen, para retener al marido que cada noche sale de la casa. La música fue compuesta por Luis Foglietti Alberola (1877-1918). Como apunta Casares Rodicio, siendo la primera década del siglo XX el periodo de decadencia del género chico “las obras son meros pretextos para incluir en ellas números o canciones picantes, que era lo que interesaba al público que acudía a estos espectáculos; precisamente La conquista del marido […] es un modelo de este tipo de música a la que se hace referencia”*. Foglietti sobresale en este período de transición del género chico al music-hall con una prolífica producción. La editorial musical de Fuentes y Asenjo publicó el preludio y la parte musical más representativa y pícara de la obra, cuando las protagonistas bailan “La Zumbona”:

Herminia: Es la danza más alegre, sugestiva y retozona, esta danza dislocante que se llama “La Zumbona”.

Clara: Diga pues como se baila y le puedo asegurar, que con dos explicaciones ya la puedo yo bailar.

Herminia: Se pone el cuerpo así dando la cara al sol, que es una mezcla de la machicha* con algo de kei-vol*. (Baila) Fíjese. Ahora usté (Dejando de bailar)   

Clara: ¿Es así?

Herminia: Tres joli (Bailan las dos) (Con las notas marcadas con asterisco deben coincidir los tropezones que al bailar se han de dar en cierta parte del cuerpo muy necesaria para sentarse) Y ahora que se ha fijado si no le parece mal, vamos pues al finalito que es la parte principal. (Colócanse cada una a un lado de la escena) (Salen bailando a distancia y frente a frente hasta que se encuentran en el centro de la escena y cogiéndose de las manos marcan con el cuerpo un movimiento de lo más voluptuoso. Sigue hasta un baile animado y Da Capo)*.

Para Carnavales españoles, Jesús Aroca Ortega (1877-1935) compuso ocho números. Formado en el Conservatorio de Madrid con Emilio Serrano, fue profesor de armonía de esa institución y durante un tiempo pianista del Romea y director de orquesta. Se le conoce por haber realizado una transcripción del Cancionero de Claudio de Sablonara. Tiene una amplia lista de obras para escena, en su mayoría de género chico*. Carnavales españoles al parecer es música incidental, para ser tocada en el transcurso de la narración en que consiste la obra de Periquet. Se publicó un libreto en 1916, pero no es prueba de su estreno. De nuevo Periquet realizó una obra corta, de un acto y tres cuadros, donde narra la historia entre militares y estudiantes, ambientada en Valladolid entre los años 1830 y 1835. Es la más ingeniosa de sus tres obras breves. El primer cuadro, ambientado en una taberna, retrata el enfrentamiento entre militares y estudiantes y expone el triángulo amoroso entre Claudia, Diego el militar y Fernando el estudiante. Claudia ha prometido que para el martes de carnaval escogerá entre Diego y Fernando, dando una flor al elegido. El segundo cuadro se ubica en los jardines del palacio del Corregidor, padre de Claudia. En momentos distintos, Claudia entrega la flor a cada uno de los enamorados. Al encontrarse en una trifulca, ambos caen en la cuenta del engaño y juran venganza. En el tercer cuadro, ya ha pasado un año y se realiza la boda de Claudia en una ermita a las afueras de Valladolid durante las fiestas carnestolendas. Se ha preparado un gran banquete, a la que llegan primero estudiantes y militares y literalmente arrasan con todo. Arriban el Corregidor y los novios, que para sorpresa de todos, el contrayente no es otro que un espadachín francés. Ante la situación el Corregidor y Claudia esperan una respuesta del novio, pero éste prefiere no inmiscuirse en el asunto, siendo así que todo el noviazgo, los preparativos y demás, incluyendo al prometido, fueron parte de la venganza que habían jurado Diego y Fernando.

En general, la valoración de los libretos de Periquet se circunscribe a textos cortos para obras breves, ligeras y con escaso desarrollo musical. Sin embargo no les faltan gracia y humor, aun en la de El tío del gabán, de intención más bien dramática, pero que incluye algunas partes cómicas. Se trata así de piezas sucintas, carentes de ambición, destinadas al mundo del género chico.

Parece ser que en 1894, en una tertulia dada por Albéniz en Madrid, se conocieron por vez primera Periquet y Granados, que para ese año venía de regreso de sus estudios en París. Ambos compartían el gusto por la pintura y especialmente por la de Goya, siendo éste el eslabón que los reunió tiempo después en el proyecto de las Tonadillas y Goyescas. Periquet continuamente manifestó un gran interés por el resurgimiento de la tonadilla, por lo que le pide a Granados que componga una tonadilla sobre la maja de Goya, para que sea cantada por una tonadillera, Aurora Mañanós Jauffret, conocida como “La Goya”, que recientemente había debutado en Madrid. Fue entonces cuando Granados concibió una colección de tonadillas y estableció el tipo de gestación creativa que más adelante en Goyescas volverá  a utilizar: primero crea una escena o situación, compone la música y después el texto se adapta a ella. Algunas piezas de la colección fueron estrenadas en el Ateneo de Madrid el 26 de mayo de 1913, junto con la ponencia de Periquet sobre la tonadilla y dos ejemplos de tonadilla del XVIII, con la cantante Lola Membrives* y con Granados al piano. La colección consta de doce piezas breves:

1. La maja de Goya (Incluye una melopea)

2. El majo discreto

3. El tralalá y el punteado

4. El majo tímido

5. La maja dolorosa (I) (Incluye una parte ad libitum para corno inglés)

6. La maja dolorosa (II)

7. La maja dolorosa (III)

8. El mirar de la maja.

9. Amor y odio (Dedicada a María Barrientos)

10. Callejeo (Dedicada a María Barrientos)

11. Las currutacas* modestas (Dedicada a María Barrientos) (A dos voces)

12. El majo olvidado (Dedicada a Emilio de Gogorza)*

El concepto musical de estas piezas no tiene relación formal directa con la tonadilla escénica del siglo XVIII, sino que son cuadros sacados del imaginario goyesco, tanto del compositor como del literato, para evocar un ambiente donde se relacionan pintura y música en forma de canciones. Si en Periquet había un constante deseo de reavivar el género perdido, en Granados había la referencia de Felipe Pedrell y sus investigaciones sobre la tonadilla*. El concepto más práctico para Periquet con respecto a la tonadilla, giraba entorno al concepto de la canción a una voz siendo que señala en sus Apuntes sobre la tonadilla y de las tonadillas de antaño que “recibían las tonadillas el nombre de treses, cuatros y generales, según interviniesen en ella, dos, tres o todas las damas de cantado, que así se les denominaba. Las tonadillas a una voz, sin argumento ni diálogo, generalmente cantadas en las funciones ordinarias, conocíanse con el nombre de princesas*. Con estas definiciones son explicables la presencia de una melopea al inicio de la primera tonadilla de Granados, a la manera de un argumento – ya que cuenta la historia de Goya y el marido de la maja que retrataba – y la composición de una tonadilla, Las currutacas modestas, a dos voces. Más sofisticado resulta la textura tímbrica que utiliza en La maja dolorosa (I) con una parte solista instrumental en contrapunto con el texto.

Periquet escribió el texto para tres tonadillas que puso en música Rafael Benedito Vives (1885-1963). Valenciano como Periquet, destacó  por su labor como pedagogo, director de orquesta y coros, compositor, creando agrupaciones musicales como la Orquesta Benedito y la Masa Coral de Madrid. Fue redactor en jefe de la Lira Española en 1914 y publicó numerosos artículos en diarios y revistas dedicados a la música*. Es de suponer que en esos espacios dedicados al arte y al periodismo, tuvo oportunidad de conocer a Periquet. De esa relación surgieron tres piezas para voz y piano, con vocación tonadillesca, y que se publicaron en la Unión Musical Española: La FornarinaEvocación (Quien la vió no la olvida) (1915), Flor de Majeza (tonadilla en estilo antiguo, 1915) y El cántaro roto (canción, 1916), éstas dos últimas como “Creación de María Ladvenant”, que más serían “recreaciones”, ya que esta famosa tonadillera vivió de 1741 a 1767. El texto de Flor de Majeza se asemeja al carácter de las Tonadillas de Granados pero el concepto musical es menos elaborado. Las estrofas apuntan a un exacerbado casticismo dieciochesco, el mismo que fluye en Goyescas y que pertenece a esta época, pero donde el majismo toma forma de indolencia, desenfado y altivez, quizás más cercana al estereotipo popular y no tan idealizado como en la obra de Granados. Con la anotación inicial “con mucho garbo, pero sin descoco”, el texto se presta para que la cantante la actúe de manera cómica y atrayente:

Harta de petimetres y de posturas,

no quiero más usías ni más finuras.

Renuncio a las capotas y a los briales

se acabaron los bucles, guantes y chales.

Quiero ser majaneta, maja española,

nada de currutaca, pura manola.

Con mantilla de picos sobre la pierna

y falda con madroños me siento reina.

Con abates y usías yo ya no encajo

Solo espero anhelante que me ame un majo.

Mi cola por alfombras desde hoy no arrastro,

viviré en Maravillas o allá en el Rastro.

Serán amigas mías la Buñuelera, la Pelundris, la Roñas,

la Potajera, la Pujos, la Chiripa, la Patiñosa,

la Truco, la Mandingas y la Tiñosa.

La segunda década del siglo XX fue el momento en que Periquet impulsó con mayor empeño el tema de la tonadilla como se puede apreciar por las fechas de sus publicaciones y las composiciones que surgieron relacionadas al tópico, incluidas las de Granados. Posteriormente encauzará su ánimo hacia las cupletistas, entre ellas Raquel Meller y Margarita Xirgú.

Con el barítono y compositor Ignacio Tabuyo (1863-1947) Periquet colaboró en dos canciones: Cuento de amor (1916) y El beso misterioso, Zortzico (1917) (Fig. 5)*. Tabuyo fue alumno del reputado maestro Antonio Selva y desde 1909 se retiró de escena para ejercer en la clase de canto en el Conservatorio de Madrid*. En estas canciones la tinta de Periquet remite más al romanticismo decimonónico y la llana textura homofónica hacia el ambiente de la música de salón con aire popular.

Lo que el realismo rural fue para Feliú y Codina, para Periquet fueron las clases populares urbanas y esa empatía sobre la fuente de inspiración y su desempeño como identidad nacional se ve resumida en la siguiente frase de sus Apuntes:

Refugióse el sentimiento patriótico en las clases populares y en ellos, cual perfume concentrado, según frase de Feliú, esperó a que el tiempo aireara nuestra tierra, para difundirse con más intensidad que nunca por la nación entera.

Notas

1. "Periquet, Fernando", 'Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana', Madrid: Espasa Calpe, 1921, vol. 43, p. 899.

2. Heredado por su nieto Rodolfo Vogel Periquet, quien en su momento facilitó su consulta para este trabajo.

3. Periódico madrileño que desde 1901 también se publicaba en Barcelona, Bilbao, Sevilla y Murcia.

4. 'El Liberal', Madrid, 8/X/1913.

5. 'ABC' (Madrid) 24/III/1927, p. 15; 7/X/1930, p. 42 y 21/VII/1931, p. 39.

6. 'ABC' (Madrid) 30/VII/1940, p. 6.

7. Ejemplar en el Ateneo de Madrid (G4439-48) El Cuento Semanal núm. 115, vol. I, año III, 12/III/1909.

8. Ejemplar en el Ateneo de Madrid (1511-F-5).

9. Ejemplar en la Biblioteca Nacional de España (Madrid) (1/72274). Consuelo Vello Cano (1884-1915), cupletista conocida como La Fornarina cuyas más célebres creaciones fueron Clavelitos y El último cuplé.

10. Biblioteca Nacional de España (Madrid) Sala Goya (Dib/18/1/1452-1456).

11. 'ABC' (Madrid) 27/I/1917, pp. 20-21.

12. 'Enciclopedia Universal Ilustrada Europea-Americana', Madrid: Espasa-Calpe, S.A., ed. 1975, vol 43, p. 899, pero no se menciona en Torres, Jacinto, Catálogo sistemático descriptivo de las obras de Isaac Albéniz, Madrid, Instituto de Bibliografía Musical, 2001, ni en Clark, Walter Aaron, Isaac Albéniz, Portrait of a Romantic, Oxford University Press, 1999.

13. CASARES Rodicio, Emilio, “Cereceda, Guillermo”, 'Diccionario de la Zarzuela España e Hispanoamérica', Madrid: ICCMU, 2002, vol. I, pp. 443-444.

14. 'El Arte del Teatro' (Madrid) 15/IX/1907, p. 5.

15. Protagonista en el estreno de "Bohemios" de Amadeo Vives en el Teatro de la Zarzuela el 24 de marzo de 1904.

16. CASARES Rodicio, Emilio, “Foglietti Alberola, Luis”, 'Diccionario de la música española e hispanoamericana', Madrid: ICCMU, 2002, vol. 5, p. 180.

17. Maxixe, tango brasileño en tiempo rápido y en 2/4. De moda a finales del siglo XIX y principios del XX.

18. Cake-walk, danza afro-americana originada en el sur del los Estados Unidos. Antecesora del ragtime.

19. Archivo UME (Madrid) F-8350-1. (Preludio) Allegretto (Núm. 1 bis) Recuerdo de la Zumbona.

20. SUÁREZ-PAJARES, Javier, “Aroca Ortega, Jesús”, Diccionario de la Zarzuela España e Hispanoamérica (dir. Emilio Casares Rodicio), Madrid, ICCMU, 2003, vol. I, pp. 153-154.

21. Dolores Membrives Fernández (1888-1969), cantante y actriz argentina. Benavente, los Quintero y los Machado escribieron obras expresamente para ella.

22. Currutaca: persona con afectación en el uso riguroso de las modas.

23. Barítono quien presentó al compositor a Jacques Rouché de la Ópera de París, para que ahí se estrenara Goyescas, acontecimiento que no se realizó debido a la Primera Guerra Mundial.

24. Teatro lírico español anterior al siglo XIX: documentos para la historia de la música española, coleccionados, transcriptos e ilustrados por Felipe Pedrell, La Coruña, Canuto Berea, 1897-1898.

25. PERIQUET, Fernando, Apuntes sobre la tonadilla y de las tonadillas de antaño, Barcelona, Tipografía La Académica, s/año, p. 10.

26. Martínez del Fresno, Beatriz, “Benedito Vives, Rafael”, Diccionario de la música española e hispanoamericana (dir. Emilio Casares Rodicio), Madrid, ICCMU, 2002, vol. 2, pp. 359-358.

27. El compositor dedica la primera “a mi querido amigo Alberto Alonso” y la segunda “a mi querido discípulo José Alonso Orduña”.

28. LOPEZ DE SAA, Emilio, “Tabuyo, Ignacio”, 'Diccionario de la música española e hispanoamericana', Madrid: ICCMU, 2002, vol. 10, p. 113.

29. PERIQUET, Fernando, Apuntes sobre la tonadilla y de las tonadillas de antaño, Barcelona: Tipografía La Académica, s/año, p. 10., p. 15.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.