Discos

Erotismo y rigor

Paco Yáñez
lunes, 18 de marzo de 2019
Emmanuel Nunes: Minnesang; Musivus. SWR Vokalensemble. WDR Sinfonieorchester. Emilio Pomàrico, director. Björn Gottstein (Südwestrundfunk) y Harry Vogt (Westdeutschen Rundfunks Köln), productores. Christoph Gronarz y Bernd Nothnagel, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 63:31 minutos de duración grabado en la Philharmonie de Colonia y en el Donauhallen de Donaueschingen (Alemania), los días 31 de marzo de 2001 y 20 de octubre de 2017. Wergo WER 7378 2
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Aunque en diversas ocasiones nos hemos quejado en Mundoclasico.com de que la discografía del compositor portugués Emmanuel Nunes (Lisboa, 1941 - París, 2012) es insuficiente para dar cuenta de un catálogo musical tan importante como el suyo, cierto es que en el último lustro se han producido importantes aportaciones a la fonografía del lisboeta, con registros de partituras camerísticas como Einspielung I (1979), publicada por æon (AECD 1755) en versión de Irvine Arditti; Un calendrier révolu (1968-69), publicada por NEOS (11826-27) en versión del Remix Ensemble Casa da Música y Emilio Pomàrico; y Chessed I (1979/2005), publicada por Wergo (WER 6862 2) en versión del Ensemble Musikfabrik y Sian Edwards. Precisamente, es el sello Wergo el que se suma a la exigua lista de monográficos que de Emmanuel Nunes en disco compacto han publicado Montaigne, Numérica, Erato, æon, Accord, Guild, Adda y Ricordi, por medio del lanzamiento que hoy reseñamos: un excelente acercamiento a dos partituras que nos ofrecen una primera grabación mundial y sendas versiones referenciales de lo más disfrutable.

La primera partitura aquí recogida es Minnesang (1975-76), obra apara doce voces a cappella enmarcada en el primer gran ciclo de obras compuesto por Emmanuel Nunes, entre los años 1973 y 1983. Aunque la polifonía renacentista portuguesa cuenta con verdaderas joyas musicales, no llevó a cabo Nunes en Minnesang -como sí lo haría el último Nono en muchas de sus piezas corales con respecto al Renacimiento italiano- una revisión ni un ejercicio de enraizamiento en la polifonía lusa, siendo sus vínculos -como los del primer Nono- directamente tendidos a la Segunda Escuela de Viena; muy especialmente, hacia la obra vocal de Arnold Schönberg (filiación vienesa que Nunes lleva a cabo a través de los que considera sus principales maestros de madurez: Karlheinz Stockhausen y Pierre Boulez). La base textual de Minnesang proviene del teósofo luterano Jakob Böhme, y muestra el interés de Nunes por la Biblia y los místicos cristianos. Tal y como apunta Michael Zwenzner en sus ejemplares notas para este compacto, el tratamiento vocal de los pares de cantantes espacializados que Nunes dispone en Minnesang se caracteriza -paradójicamente- por su enfoque solista, dando lugar a series libremente estructuradas a las que se suman ocasionales compases aleatorios, así como construcciones monódicas, homofónicas y polifónicas. Ello se articula vocalmente a través de un conjunto de técnicas que van de la lectura al canto, pasando por un sprechgesang netamente schönberguiano, así como por el murmullo o el tratamiento fragmentario del texto a través de sus fonemas. Dichas técnicas dan lugar a un notable virtuosismo que, unido a un trabajo métrico y dinámico tan exhaustivo y riguroso como al que Nunes nos tiene acostumbrados, crea una estructura en capas de un abigarramiento y una densidad fascinantes; al tiempo que una concepción del coro entre lo más puramente vocal (canto y sprechgesang) y las texturas suspendidas (murmullos y fonéticos), remitiéndonos estas últimas a las sonoridades electrónicas, por lo que Minnesang constituiría un paso adelante perfectamente lógico con respecto a una partitura precedente como Voyage du corps (1973-74, rev. 2003, pero descatalogada), compuesta por Nunes para veintiocho voces, moduladores y cinta magnética. 

El arduo trabajo de Emmanuel Nunes interviniendo el texto de Jakob Böhme se manifiesta en los fuertes relieves que adquieren, a través de las citadas técnicas vocales, de las dinámicas y de su realce en el espacio, determinadas palabras, frases y relaciones entre las voces femeninas y las masculinas: unión de lo carnal en lo espiritual tan presente en la mística alemana (como en la ibérica, o en la sufí), llegando, incluso -como afirma Michael Zwenzner-, a lo onomatopéyico, lo que conectaría a Nunes con antecedentes como los madrigales o los lieder de Franz Schubert y Gustav Mahler: tres universos vocales tan queridos por el lisboeta. La estructuración de los ritmos y de las alturas también provee claves prácticamente iniciáticas para adentrarse y desvelar (muy selectivamente) pasajes textuales, por lo que la composición se convierte en todo un proceso hermenéutico-teológico a partir de las palabras de Böhme. La expansión cromática de las mismas en sus mayores grados de tensión, en paralelo a un tempo suspendido, da lugar a pasajes de una belleza subyugante, con el verbo hecho tiempo desmaterializado; compases que contrastan con aquellos más rápidos, dinámicamente abruptos y armónicamente disonantes, en los que la palabra se acera, exponiendo el conflicto entre el espíritu y la carne en pos de esa eternidad hecha verbo, música y amor a la que alude el texto desde su comienzo. De hecho, destaca Zwenzner las lecturas que en clave biográfica de Minnesang se pueden realizar, atendiendo al tipo de poesía amorosa repleta de connotaciones eróticas que Nunes recabó para su partitura, uniendo lo secular y lo religioso, si bien prescindiendo de los elementos más lamentosos de dicha poesía, para enfatizar la plenitud del gozo, el éxtasis y la realización. Un universo coral, así pues, que une -como tantas piezas de Emmanuel Nunes- lo antiguo y lo moderno, lo erótico y lo religioso, y el orden y la libertad.

A pesar de estas virtudes de orden técnico y expresivo, así como de su enorme calidad, la obra vocal de Emmanuel Nunes ha sido muy escasamente grabada (situación que empeora en el caso de su música escénica). Entre los poquísimos registros corales que de Nunes contamos, se encuentra la grabación que en febrero de 1986 el Groupe Vocal de France, bajo la dirección de Michel Tranchant (Adda 581 110), realizó de Minnesang. Se trata, por tanto, de una grabación histórica, pues fue precisamente el Groupe Vocal de France el coro que estrenó (con dirección de John Alldis) la partitura en París, en 1981. Con sus 27:06 minutos de duración, la del Groupe Vocal de France es una versión más expandida en lo temporal, aunque más concentrada en términos de espacio, cromatismo y técnicas vocales. Se trata de un acercamiento contemplativo al misticismo, sin marcar en demasía sus conflictos internos, sino su fluir y preciosismo. Mientras, la versión que ahora nos ofrece Wergo, con un espectacular SWR Vokalensemble dirigido por Emilio Pomàrico, resulta más compleja y acertadamente espacializada, explotando los vínculos palabra-significado-espacio de un modo más acusado y visible que la grabación de Radio France (Adda). Asimismo, la raíz germánica se enfatiza, ya no sólo por la más apropiada pronunciación del coro alemán, sino porque estilísticamente las filiaciones schönberguianas son aquí más evidentes. También los juegos de pares entre voces femeninas y masculinas resultan mejor expuestos, así como sus respuestas en escena, resultando la grabación de la Südwestrundfunk muy apropiada (con una toma en vivo del concierto monográfico dedicado a Emmanuel Nunes el 20 de octubre del 2017 en las Donaueschinger Musiktage, velada en la que se realizó el estreno completo de un Un calendrier révolu publicado en disco por NEOS). Con sus 23:40 minutos de duración, la formidable versión de Minnesang que aquí nos ofrece el SWR Vokalensemble cuenta con más matices en los sonidos murmurados y en los fonéticos, creando más capas, efectos vocales extendidos y contrastes entre la concepción más instrumental del canto y su vinculación más semántica con la palabra. Una lectura, por tanto, complementaria con respecto a lo que ya conocíamos en el sello Adda; pero, a nivel técnico, superior y desde ahora referencial para adentrarnos, no sólo en esta partitura sino en la música coral de Emmanuel Nunes. 

La segunda obra incluida en este compacto es Musivus (1998, rev. 2001), partitura para orquesta divida en cuatro grupos que forma parte del conjunto de piezas compuestas por Nunes en paralelo a su gran ciclo A Criação (1977-2007). Como en tantas obras escritas por Nunes en los años noventa del pasado siglo -Lichtung I (1988-91), Quodlibet (1990-91), Machina Mundi (1990-92), Lichtung II (1994-96/2000), etc.-, hay en Musivus una especial atención a las relaciones entre música y espacio, construyendo el lisboeta aquí una de sus topologías acústicas más destacadas; al punto de que el compositor, musicólogo y pianista Paulo de Assis (uno de los mayores expertos en la obra de Nunes) habla de Musivus como de uno de los monumentos de la espacialización musical. De Musivus existen dos versiones: la primera, compuesta para la Expo ’98 de Lisboa; la segunda, expandida y definitiva, estrenada en Colonia en 2001 (con la que se corresponde este registro del 31 de marzo de dicho año, efectuado por Emilio Pomàrico y la WDR Sinfonieorchester en la Philharmonie de Colonia). 

Si en Minnesang era la Segunda Escuela de Viena el referente histórico en el que enraizar la música de Nunes, en Musivus es Stockhausen, por medio de partituras espacializadas como Gruppen (1955-57) o Carré (1959-60), la figura más directa que marca una obra que, además de la topología acústica en dos dimensiones, explora la geografía musical por medio de la altura, con las distintas elevaciones que sobre el escenario se disponen para cada músico en función de los cuatro grupos en los que se divide la orquesta. El resultado de tal emplazamiento de los instrumentistas es toda una organización a modo de microsociedades cuyos parámetros topográfico-musicales determinan el sentido estructural de la propia música por las relaciones que entre dichas alturas se tienden, en una vuelta de tuerca a la exploración de los intervalos desde un pensamiento netamente postweberniano y estructural. Es por ello que, tal y como Michael Zwenzner especifica en sus notas, hemos de entender el título de la obra en su doble significado de lo museístico: con todas las galerías y cámaras musicales que esta distribución espacial posibilita; pero, asimismo, del mosaico, pues es así como la orquesta se ofrece al público, ya no sólo desde las distintas alturas, sino porque éstas se diseminan dentro de los grupos, haciendo que, como en los propios mosaicos, unas piezas destaquen sobre otras dentro de su homogeneidad y visión de conjunto. De este modo, el estructuralismo tan característico de Nunes se ve constantemente asediado y distorsionado en Musivus por elementos interválicos y rítmicos que rompen su discurso e intento de coherencia, dando lugar a lo que Zwenzner dice es un conjunto de apariencia anárquica marcado por brutales disrupciones orquestales en la línea de otra pieza de Stockhausen que tanto marcó a Nunes como Momente (1962-64, rev. 1969/72). 

Sin embargo, y dentro de tan prolija heterogeneidad orquestal, resplandecen en Musivus, como lo hacían en Gruppen, destellos que, por contraste con ese furioso caos organizado, adquieren una belleza y un lirismo tan extraño como arrebatador: pasajes en los que los puentes tímbricos y cromáticos se mantienen durante apenas unos segundos, tendiendo haces de luz entre los distintos grupos orquestales, al modo del famoso pseudoacorde en Gruppen. Son momentos puntuales, pero hacia los cuales parece que se dirigiese todo el desorden previo y la ininterrumpida batería de efectos percusivos: verdadero motor de Musivus con su incansable golpeo; especialmente, en unos instrumentos de registro grave que parecen espolear y mover la partitura cual una turbina orquestal en los sótanos del escenario. Aunque pertenezca al ciclo de obras paralelas a A Criação, cualquiera diría que Musivus es toda una ventana a los momentos (tirando, como en Minnesang, de narrativa cristiana) previos a la propia creación de la luz por parte de la divinidad, por cómo desde las tinieblas de ese caos acústico brotan los gérmenes de tan bellos fotones acústicos. Además de estos momentos de solaz en medio del desorden (si bien éste de un atractivo no menos físico y singular; máxime, en tamaña versión como la que aquí escuchamos), asistimos a lo que Zwenzner califica de estructuras bizarras compuestas de superposiciones métricas y temporales de todo orden, acumulaciones de sonidos de la más variada naturaleza tímbrica (con preferencia por los registros extremos en la paleta armónico-orquestal), asimetría expandida, efectos pendulares en la percusión, construcciones caleidoscópicas en las armonías microtonales, densificaciones de las texturas orquestales y un largo etcétera que, si a los tradicionalistas y biempensantes les producirá urticarias auditivo-mentales, a quienes dispongan de una mentalidad más receptiva en lo musical les abrirá las puertas a lo que Zwenzner dice, en un bello símil, es «imagen de la Tierra cual si fuese vista desde el espacio», en el momento de las turbulentas formaciones de sus océanos, continentes, nubes, archipiélagos e islas. Si a ello le sumamos lo antes referido con respecto al propio nacimiento de la luz, Musivus se acabaría convirtiendo en toda una cosmogonía musical de lo más sugerente y atractivo; sin duda, una de las obras mayores de Emmanuel Nunes; aquí expuesta, además, en una versión descomunal que enfatiza todo lo anteriormente descrito, con una tensión llevada al límite de lo espacial, lo tímbrico, lo dinámico y lo estructural: sin descanso ni contemplaciones, por medio de una WDR Sinfonieorchester portentosa y un Emilio Pomàrico que, como hará en su registro también en vivo de Minnesang, dieciséis años más tarde, vuelve a dar una lección de estilo y modernidad. 

Las tomas de sonido, a cargo de Südwestrundfunk y Westdeutschen Rundfunks Köln, son impresionantes por su verosimilitud y fisicidad, aunque al haber sido editadas en estéreo pierdan el impacto de lo espacial, que se podría haber reflejado en formato SACD multicanal; sin duda, el más adecuado para la concepción escénica de Minnesang y Musivus. En todo caso, es cierto que se perciben con cierta nitidez las distancias, pues la profundidad de las grabaciones es buena, así como la escena acústica en estéreo, por lo que nos podremos hacer una idea de la espacialización original, disfrutando, a la par, de un peso tímbrico muy logrado. La edición del compacto es la habitualmente rigurosa y seria de Wergo, incluyendo los datos completos de las obras, de los intérpretes y de los respectivos registros, así como el texto de Minnesang y el ya varias veces citado ensayo a cargo de Michael Zwenzner: un escrito de una altura musicológica digna de reseñar, en el que nos suministra claves para, además de por el oído, ser conscientes, a través de la lectura, de la importancia de este compacto: una edición fonográfica, sin duda, entre las más recomendables de Emmanuel Nunes. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por Wergo

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