Reportajes

Machalilla, olvidada cultura precolombina de Ecuador

Juan Carlos Tellechea
jueves, 21 de marzo de 2019
Machalilla ©  Deutsches Archäologisches Institut Machalilla © Deutsches Archäologisches Institut
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La casi desconocida cultura precolombina de Machalilla, de 3.500 años de antigüedad, localizada en la costa meridional de Ecuador (entre las provincias de Manabí y de Santa Elena), será más profundamente estudiada por el Deutsches Archäologisches Institut, DAI (Instituto Alemán de Arqueología) anunció esta entidad con asiento en Berlín en su página de internet y en su revista bianual.

Muy poco investigada hasta ahora, la cultura de Machalilla que debe su nombre al descubrimiento de restos de primitiva cerámica en esa localidad litoraleña del Océano Pacífico realizado en 1958 por el arqueólogo (autodidacta) ecuatoriano Emilio Estrada Icaza (1916-1961), se extendió desde el 1400 al 800 a. C y mantuvo relaciones con asentamientos humanos de la Sierra (andina) y del norte de Perú.

Estrada fue asimismo el descubridor en 1956 de la cultura de Valdivia (entre el 3.500 y el 1.800 a. C.) asentada en el valle homónimo de la península de Santa Elena, en el estuario del río Guayas, en Los Ríos, Manabí y El Oro, en las áreas de influencia de la ciudad portuaria de Guayaquil y adyacencias. La de Machalilla, según este arqueólogo ecuatoriano, sería una cultura de una nueva fase diferenciada de la de Valdivia. El experto trabajó en su momento con los científicos estadounidenses Betty Meggers y Clifford Evans, del Smithsonian Institute de Washington.

Sin pretender que éstos fueran resultados conclusivos, Estrada investigó en 1961 en Valdivia una serie de características de los niveles estratigráficos más antiguos con cerámica que recordaba sorprendentemente a la de la cultura Jōmon, de Japón (aproximadamente entre 14.500 a. C. hasta 300 a. C, cuya datación sigue en continuo debate y modificación hasta el presente).

Pero volviendo a nuestro tema central, un equipo de la Comisión para la Arqueología de Culturas No Europeas del DAI decidió avanzar en dichos estudios conjuntamente con la Pontifica Universidad Católica de Ecuador, PUCE y se emprendieron excavaciones en dos lugares donde se confirmaron hallazgos en la bahía de Machalilla. El primero de los sitios es el que dió nombre a esta cultura y el segundo es el correspondiente a la denominada cultura Chorrera (por el nombre de una hacienda del lugar) que se desarrolló paralelamente durante varios siglos en la misma zona.

La región fue sobrevolada con un dron y mediante la evaluación de las fotografías aéreas se elaboró un mapa general de dicha ensenada, así como de los dos referidos lugares distantes dos kilómetros entre sí. Correspondientemente comenzaron las excavaciones en Machalilla que se evidenciaron como muy complicadas, debido a numerosas y recientes actividades similares no muy avezadas. Pese a esta situación pudieron ser rescatadas de una eventual depredación numerosas piezas que son ahora minuciosamente analizadas en el laboratorio de la referida universidad.

A través de restos carbonizados depositados en los fragmentos de vasijas de cerámica encontrados, se pudieron datar éstos entre el 1380 al 1000 AC. Sorprendió a los investigadores el hecho de que en ese lugar no fueran hallados vestigios de la cerámica denominada Ayangue Incised que hasta ahora era considerada en la literatura científica sobre la cultura de Machalilla como su fósil característico.

Por el contrario, en el segundo sitio excavado fueron desenterrados fragmentos de figurillas de barro hasta ahora clasificadas dentro de la cultura Bahía, encontrada en 1901 en la isla de La Plata, frente a la región costeña de Manabí (dicho sea de paso, la ínsula debe su denominación a la leyenda de que allí se encontraría enterrado un tesoro del corsario inglés Sir Francis Drake).

Como estas piezas fueron halladas ahora por primera vez en su contexto arqueológico, es probable que su correlación deba ser totalmente repensada (y esta parte de la prehistoria reescrita) por los científicos. Junto a las figurillas fueron hallados por el equipo objetos fabricados con conchas de mar, como anzuelos y botones en todas sus etapas de elaboración.

 En la cerámica Machalilla se dan interesantes innovaciones tipológicas como la aparición de los recipientes antropomorfos que, sin perder su funcionalidad original, adquieren las sugerentes formas humanas en las que el alfarero captó su propia imagen o la de su grupo social.

Se han identificado hasta 23 formas de recipientes con sus respectivas variantes que pueden agruparse en cuencos, ollas, platos, botellas con pico alto y cilíndrico y botellas con asa de estribo. La pasta de la cerámica es más fina que la de la Valdivia con un refinado acabado exterior constituido por un engobe rojo. Existen además piezas en las que se utilizó la técnica del quemado del fuego reducido, con poca entrada de aire y que produce la cerámica con superficies negras, en algunos casos decoradas con líneas grabadas tras la cocción.

Las viviendas de la cultura Machalilla --de las que existen evidencias en la localidad de Salango-- tenían forma rectangular y se levantaban sobre pilotes. Un aspecto interesante, en cuanto a sus costumbres funerarias, los machalillas enterraban a sus deudos en el interior de sus casas.

La alimentación de estos grupos humanos se basó --al igual que en Valdivia-- principalmente en la agricultura y en el aprovechamiento de los recursos marinos, para lo cual utilizaban, redes para la pesca en la orilla y anzuelos hechos de madreperla para las aguas profundas. Los hombres eran buenos pescadores, mientras que las mujeres recolectaban frutos para alimentar a sus familias.

Los nuevos descubrimientos en Machalilla dejan todavía muchas más cuestiones y evaluaciones sin resolver que deberán ser paulatinamente aclaradas en futuras campañas arqueológicas.

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