Alemania

Aquelarre de ballet moderno

Juan Carlos Tellechea
martes, 21 de mayo de 2019
Marjolaine Laurendeau © 2019 by Gert Weigelt Marjolaine Laurendeau © 2019 by Gert Weigelt
Düsseldorf, viernes, 12 de abril de 2019. Opernhaus Düsseldorf. Ballett am Rhein. Velada de ballet b.39. Dances with Piano (estreno en Alemania), coreografía Hans van Manen. Atmosphères (estreno), coreografía y escenografía de Martin Chaix. 44 Duos (estreno), coreografía de Martin Schläpfer. Aforo completo.
0,0005401

Una extraordinaria velada de ballet (b.39) con tres estrenos, dos de ellos absolutos, fue presentada por el Ballett am Rhein en la Ópera de Düsseldorf. El programa estuvo integrado por Dances with Piano, del neerlandés Hans van Manen; Atmosphéres, del francés Martin Chaix; y 44 Duos, del suizo Martin Schläpfer, director artístico de la compañía hasta la próxima temporada (2019/2020). Su sucesor, el coreógrafo argentino (nacionalizado alemán), Demis Volpi, quien tomará en sus manos a partir de ese momento tanto la dirección general como la artística de la compañía, presenció la función desde la platea, como un espectador más, para estudiar de cerca la actuación de los bailarines. Volpi, quien quiere tener bailarines curiosos e interesados en la danza y no robots, está haciendo su propia evaluacion del elenco.

El brillante, elegante e informal trabajo de van Manen, de 86 años (¡y tan campante!), estrenado en 2014 en los Países Bajos, combina el rigor formal y la refinada exquisitez de la danza clásica con el ingenio y los gestos irónicos de su peculiar lenguaje. Para su coreografía el maestro eligió fragmentos de Mouvements Eclatants, de Carlos Micháns, de Música Callada, de Frederic Mompou, y del Prélude Nro. 14, de Heitor Villa-Lobos para piano (arreglado por José Vieira Brandão), que empalmó singular y resueltamente con las Goldberg-Variationen de (BWV 988) de Johan Sebastian Bach.

En un comienzo van Manen había diseñado la obra para acompañamiento de arpa, pero para su estreno en Alemania prefirió el piano, y la excepcional solista Schaghajegh Nosrati (padres de origen iraní), a quien vimos el año pasado en la Tonhalle de Düsseldorf en dúo con András Schiff, se las arregló excelentemente muy bien para conseguir de su instrumento los timbres más que exactos que requiere esta pieza de grandes contrastes (escenografía y vestuario Keso Dekker). Tres sobresalientes parejas sobre el escenario (Sonia Dvor – Orazio Di Bella, Doris Becker – Alexandre Simoes, y So-Yeon Kim – Marcos Menha), representan cada una de ellas, parafraseando un concepto de la física y de la química, diferentes estados de agregación de la materia, en este caso concreto del temperamento. En la primera, esa articulación entre lo reivindicado y lo deseado se percibe sólida, altiva y apasionada como en la lidia, En la otra, etérea, elegíaca y madura. 

Actuando como pivotes entre los pas de deux, tres hombres bailan sincronizadamente al son de las cristalinas tonalidades de Bach. Sin embargo, la transparencia clásica se verá irónicamente fragmentada por manifestaciones de fuerza y robustez de los bailarines. Éstos extienden y crispan los puños, muestran presumidamente músculos, y parecen tres jóvenes felices que no saben adónde ir con su alegría de vivir y con su júbilo desbordante, hasta que la música se esfuma, se diluye como por arte de magia.

Chaix (Albi, capital del departamento de Tarn, Occitania, 1980) por el contrario cubre a su Atmosphères con una niebla muy suspicaz. Cuando ésta se va disipando poco a poco, se distingue proyectada sobre una pantalla al fondo del escenario (decorados también Martin Chaix) la imagen algo difuminada del cuerpo desnudo de una mujer, estirado o tal vez en posición de descenso, tras una pirueta.

Como el coreógrafo francés se dedica además a la fotógrafía artística, pronto hará bailar a casi todo su elenco (vestuario Aleksandar Nosphal) ante una escenografía difusa (con imágenes fuera de foco). Un brillante y potente haz de luz corta en dos ese fondo y parece como que colgara una cuerda blanca suspendida del techo del escenario para que los intérpretes pudieran escalarla; cerca o en torno al rayo luminoso se les ve primero en cuclillas antes de asumir atléticas posturas. Con sus zapatillas de puntas las bailarinas golpean el piso del escenario, son alzadas en silencio por los varones y nuevamente posadas sobre el suelo.

De pronto el grupo se volatiliza y quedan solo algunos bailarines que se mueven en esculturales pas seule como si un camarógrafo tirara primeros planos nítidamente enfocados sobre ellos. Se oyen entonces los sonidos del Intermezzo de Krzysztof Penderecki y de Atmosphères de Gyorgy Ligeti, separados por el nostálgico y contundente Adagio cantabile de la Sonata para piano Pathètique de Ludwig van Beethoven colocado como una cuña en el centro entre ambos fragmentos. En esta pieza hay mucha poesía, mímica y acción permanentes, ni un segundo de languidez.

En 44 Duos, el suizo Martin Schläpfer encara, con su particular estilo abstracto, una labor muy puntillosa, sensible, casi como la de un bordado de encaje, en su coreografía que utiliza la música de la serie homónima (Sz. 98, BB 104) para dos violines (1931) de Béla Bartók. Originalmente pensada para fines educativos y pedagógicos, con ejercicios para estudiantes de música, las canciones y los bailes de la composición se basan en la música popular de muchos países del este de Europa, aunque la libertad armónica y rítmica es evidente en su totalidad.

Con Ulenspiegeltänze, estrenada el 9 de febrero pasado, Schläpfer había realizado con gran éxito ya una exploración de las danzas con elementos folclóricos, siempre bajo ese engañoso manto de la simplicidad, la alegría y hasta de la ingenuidad que a la postre tienen, conjugadas, un poder muy especial.

En realidad hay una gran complejidad en todo ello cuando se trata de crear algo nuevo a partir de los estados de ánimo predominantes, de la gestualidad manifiesta y de las fragilidades que se advierten. Todo el embrujo se centra allí, como si nos hubiéramos integrado en un aquelarre de ballet moderno, las influencias culturales regionales, las tradiciones, los patrones de movimiento e incluso los recuerdos de las personas (hay reminiscencias no solo eslavas, sino también gitanas), y el gran desafío es el de transmitir todos estos elementos directamente sin afectarlos de forma negativa.

En esta oportunidad Schläpfer continuó su búsqueda (con un vestuario de Hèlène Vergnes, quizás demasiado llamativo para su refinada susceptibilidad), combinando esos gestos con elementos de la danza clásica, imprimiendo más o menos tempo a los movimiento hasta alcanzar soluciones exquisitas, y hasta insólitas, como la de la sentada (para utilizar un término de tango, como danza, que no se le debe haber escapado a Volpi), pero no de ella, sino del varón, sobre los muslos de su pareja femenina; o, más allá aún, la utilización de botas que evocan a las de los magiares y de los señores feudales húngaros.

44 Duos tiene muchos momentos brillantes, pero lamentablemente se pierde mucho en los detalles y le falta algo de tensión, por lo que decae un poco el interés en esta exhibición de cuarenta y cuatro fragmentos (más de lo mismo) que pone a prueba, con gran acierto, el tesón y la disciplina del elenco, pero que resulta muy dificil de soportar para la platea. La ejecución musical le aportó finalmente delicadas imágenes a la abstracción de Schläpfer.

La obra de Bartók con un colorido muy uniforme, es especialmente conocida por su ritmo, sus disonancias, sus cánones e inversiones, y por su variedad en el uso de toda la gama del violín. Dividida en cuatro libros, la serie va avanzando a medida que aumenta su grado de dificultad (primero para estudiantes de música principiantes, después para el nivel medio y, por último, para los más avanzados). Las armonías disonantes están presentes en toda la pieza, pero es en el undécimo de los dúos donde se introduce la politonalidad (bitonalidad). Los violinistas (Dragos Manza, violín 1, y Catherine Ribes, violín 2) interpretaron de forma sobresaliente la obra y rompieron con total entrega esa cuasi uniformidad en la danza.

Aplausos y ovaciones estallaron en la abarrotada sala de la Ópera de Düsseldorf, muy merecidos, tanto para los coreógrafos y sus equipos, así como para las bailarinas y los bailarines del varias veces laureado Ballett am Rhein, coronando cada uno de los tres estrenos en esta velada única e inolvidable.

Notas

Dances with Piano (estreno en Alemania), coreografía Hans van Manen, con música de Carlos Micháns (estreno de la versión para piano de Vivo e giusto, de Mouvements Eclatants) Frederic Mompou (Nro. 1, Angelico, Nro. 2 Lent y Nro. 28 Lent, de Música Callada), Johann Sebastian Bach (Variation 1 y Variation 11 de Goldberg-Variationen BWV 988), Heitor Villa-Lobos (Prélude Nro. 4, arreglado para piano por José Vieira Brandão). Escenografía y vestuario Keso Dekker. Iluminación Bert Dalhuysen. Preparación Racel Beaujean, Maestra de ballet Kerstin Feig. Piano Schaghajegh Nosrati. Intérpretes: Sonia Dvořák, Orazio Di Bella, Doris Becker, Alexandre Simôes, So-Yeon Kim, Marcos Menha.

Atmosphères (estreno), coreografía y escenografía de Martin Chaix, con música de Krzysztof Penderecki (Intermezzo), Ludwig van Beethoven (Adagio cantabile de la Sonata para piano Nro. 8 en do mayor opus 13, Pathétique) y Gyorgy Ligeti (Atmosphères). Vestuario Aleksandar Nosphal. Iluminación Franz-Xaver Schaffer. Maestro de ballet Callum Hastie. Intérpretes: Eleanor Freeman - Daniel Smith, Alexandra Inculet, Orazio Di Bella, Ann-Kathrin Adam, Rashaen Arts, Feline van Dijken, Philip Handschin, Helen Clare Kinney, Pedro Maricato, Sonia Dvořák - Eric White; Wun Sze Chan, Marjolaine Laurendeau, Aleksandra Liashenko, Sinthia Liz, Asuka Morgenstern, Brice Asnar, Filipe Frederico, Vincent Hoffman, Tomoaki Nakanome, Bruno Narnhammer.

44 Duos (estreno), coreografía de Martin Schläpfer, con música de Béla Bartók (44 dúos Sz. 98 para dos violines). Escenografía de Marcus Spyros Bertermann. Vestuario Hélène Vergnes. Iluminación Franz-Xaver Schaffer. Maestra de ballet Julie Thirault. Violinistas: Dragos Manza (violín 1), Catherine Ribes (violín 2).. . Fragmentos e intérpretes:. . Nro. 44 y 7 (Siebenbürgisch & Wallachisches Lied) Marlúcia do Amaral, So-Yeon Kim, Sonny Locsin. Nro. 35 (Ruthenische Kolomejka) Asuka Morgenstern, Marié Shimada, Daniel Smith, Arthur Stashak. Nro. 10 (Ruthenisches Lied) Yuko Kato, Virginia Segarra Vidal, Marcos Menha. Nro. 11 y 23 (Wiegenlied & Abschied von der Braut) Marlúcia do Amaral, So-Yeom Kim, Sonny Locsin. Nro. 8 (Slowakisches Lied II) Eric White. Nro. 9 (Spiel) Eleanor Freeman, Alexandra Inculet, Virginia Segarra Vidal. Nro. 14 (Polster, Tanz) Rubén Cabaleiro Campo, Michael Foster, Boris Randzio, Daniel Smith, Arthur Stashak, Chidozie Nzerem. Nro. 20 (Wechselgesang) Aleksandra Liashenko, Rubén Cabaleiro Campo. Nro. 31 (Neujahrslied) Marlúcia do Amaral, So-Yeon Kim, Sinthia Liz, Sonny Locsin. Nro. 32 (Tanzlied) Sinthia Liz. Nro. 21 (Neujahrslied I) Sinthia Liz, Michael Foster, Alexandra Inculet, Chidozie Nzerem. Nro. 12 (Heuerntelied) Yoav Bosidan. Nro. 13 (Hochzeitslied) Daniel Vizcayo, Michael Foster, Boris Randzio, Arthur Stashak. Nro. 34 (Zähllied) Doris Becker, Sinthia Liz, Philip Hanschin, Daniel Smith, Alexandra Inculet, Chidozie Nzerem. Nro. 33 (Erntelied) Alexandra Inculet, Chidozie Nzerem. Nro. 19 (Märchen) Virginia Segarra Vidal, Daniel Vizcayo, Rubén Cabaleiro Campo, Helen Clare Kinney, Daniel Smith, Philip Handschin. Nro. 29 (Neujahrslied II) Doris Becker. Nro. 2 (Reigen) Ensemble. Nro. 3 (Menuetto) Marcos Menha, Tomoaki Nakanome, Pedro Maricato, Alexandre Simões. Nro. 26 (Spottlied) Tomoaki Nakanome. Nro. 30 (Neujahrslied III) Marcos Menha, Pedro Maricato, Alexandre Simões. Nro. 1 (Necklied) Camille Andriot, Eleanor Freeman, Helen Clare Kinney, Aleksandra Liashenko, Cassie Martin, Virginia Segarra Vidal. Nro. 22 (Mücken Tanz) So-Yeon Kim, Marlúcia do Amaral, Sonny Locsin. Nro. 27 (Hinke-Tanz). Nro. 6 (Ungarisches Lied) Sonny Locsin, Virginia Segarra Vidal, Yuko Kato, Yoav Bosidan, Rubén Cabaleiro Campo, Marcos Menha. Nro. 15 (Soldatenlied) Pedro Maricato. Nro. 4 (Sommersonnwend-Lied) Cassie Martin, Chidozie Nzerem. Nro. 16 (Burlesque) Camille Andriot, Pedro Maricato, Tomoaki Nakanome, Daniel Vizcayo, Eric White. Nro. 17 (Ungarischeer Marsch I) Sonia Dvořák. Nro. 18 (Ungarischer Marsch II) Alexandre Simões. Nro. 28 (Gram) Sonia Dvořák - Alexandre Simões. Nro. 36A y B (Dudelsack) Aleksandra Liashenko, Philip Handschin. Camille Andriot, Eric White. Nro. 5 (Slowakisches Lied I) Camille Andriot, Brice Asnar, Yoav Bosidan. Nro. 37 (Prélude & Kanon) Camille Andriot, Crice Asnaar, Yoav Bosidan, Michael Foster, Daniel Smith. Nro. 38 (Rumänischer Drehtanz) Marié Shimada, Arthur Stashak, Michael Foster. Nro. 24 (Scherzlied) Virginia Segarra Vidal, Marcos Menha, Elanor Freeman, Brice Asnar. Nro. 43 (Pizzicato) Wun Sze Chan, Boris Randzio, Virginia Segarra Vidal, Daniel Smith, Helen Clare Kinney, Arthur Stashak. Nro. 40 (Wallachischer Tanz) Wun Sze Chan, Boris Randzio. Nro. 42 (Arabischer Gesang) Ensemble. Nro. 41 (Scherzo) Yuko Kato. Nro. 39 (Serbischer Flrechttanz) Ensemble.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.