Reportajes

Fin a treinta años de feliz matrimonio

Bellerofonte
martes, 21 de mayo de 2002
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0,0001296 Trevor Pinnock y The English Concert han puesto punto final a 30 años de feliz y fructífero matrimonio. Y lo han hecho, como cabía esperarse de ellos, de la forma más civilizada posible. A partir de la temporada 2003/04, el director titular del afamado grupo londinense será Andrew Manze, cuyas virtudes como violinista son indiscutible, aunque sus esporádicos trabajos como director al frente de The Academy of Ancient Music (curiosamente, el grupo rival de The English Concert) sólo suscitan por el momento dudas. Nos queda el consuelo de saber que Pinnock será uno de los directores invitados de The English Concert y retomará la batuta cuando sus actividades como clavicembalista, a las que se quiere dedicar de forma prioritaria, se lo permitan.Fue en 1973 cuando Pinnock creó The English Concert. Parece que fue ayer, pero han pasado ya tres largos decenios. The English Concert forma parte de la considerada segunda generación de orquestas historicistas, las que dan el impulso definitivo a este movimiento al demostrar que la música de los grandes genios del barroco no tiene por qué sonar forzosamente áspera y abrupta, como se empeñaban en sostener los pioneros historicistas. A ellos se les debe, igualmente, las primeras experiencias historicistas en el preclasicismo (pocas veces me ha convencido tanto Mozart como cuando lo escuchado tocado por The English Concert).The English Concert surge en el tiempo a la par que otras dos grandes agrupaciones inglesas de instrumentos originales: la mencionada The Academy of Ancient Music, de Christopher Hogwood, y The English Baroque Soloist, de John Eliot Gardiner. Forzosamente he de hacer una referencia personal en este punto. Mi pasión por la música antigua y, sobre todo, por la corriente autentificadora surge con The English Concert. Recuerdo aún el brutal impacto que para mí supuso escuchar por primera vez Las Cuatro Estaciones bajo la dirección de Pinnock y con Simon Standage como violín principal. Aquello era otra cosa que no tenía que ver con I Musici o con mi entonces adorada Academy of St. Martín-in-the-Fields. Y algo me decía que el nuevo camino que había encontrado me iba a aproximar a la verdad de la música antigua.Tuve aquella experiencia a principios de los 80, cuando en España lo de los instrumentos originales sonaba a cuento chino (por desgracia, todavía hoy hay quien lo entiende como tal). Poco después, se conmemoró el tricentenario del nacimiento de Johann Sebastian Bach y de Georg Friedrich Händel (George Frideric Handel, como consta en todos los discos dedicados por The English Concert a este autor, pues como buenos ingleses jamás han renunciado a utilizar el nombre que el compositor eligió cuando adquirió la nacionalidad británica), y Archiv, el sello discográfico con el que The English Concert firmó un contrato en exclusiva tras un efímero paso por el modesto sello CRD, les encomendó la grabación de toda la obra orquestal de los dos grandes genios sajones: conciertos de Brandemburgo, conciertos para violín, conciertos para clave, suites orquestales, conciertos para órgano Op. 4 y 7, concerti grossi Op. 3 y 6... Fue la consagración definitiva de The English Concert. El mimo con que Pinnock elaboraba todos sus productos lo situaba en la cima de la interpretación historicista, pero en las antípodas de la otra gran apuesta de Archiv, Musica Antiqua Köln.The English Concert y Musica Antiqua Köln no serían lo que han llegado a ser sin Archiv, pero Archiv tampoco habría sido lo que es sin estas dos agrupaciones, que cambiaron radicalmente el panorama de la música antigua, cada una con su propio y bien diferenciado estilo. La colaboración de Musica Antiqua Köln con Archiv perdura, pero hace más de un lustro que The English Concert puso fin a su colaboración con el sello alemán. Desde entonces, The English Concert se ha limitado a actuaciones en directo, hasta que hace pocos meses el grupo de Pinnock (aún lo es) ha grabado para un sello de reciente creación, Avie, la ópera händeliana Tamerlano. La apuesta de Avie es arriesgada: se dedican a la distribución de las grabaciones, pero la producción corresponde a los intérpretes, que conservan para sí la propiedad intelectual. Ello, unido al peliagudo momento por el que atraviesa el mercado discográfico y al adiós de Pinnock, sitúa en una situación complicada a The English Concert, que también ha perdido predicamento entre los aficionados ante el empuje de otras agrupaciones más osadas en sus planteamientos interpretativos, especialmente, alemanas, italianas y francesas.No querría decir que a The English Concert se le ha parado el reloj, pero el grupo londinense suena prácticamente igual que sonaba hace 30 años. Ello es un arma de doble filo. Habrá quienes alaben esa fidelidad a un estilo, pero también habrá quienes soliciten una puesta al día, pues el dinamismo de la música antigua es constante y lo que hace no mucho se tomaba por verdad incuestionable hoy no es más que un postulado desfasado y erróneo. La llegada de Manze tras el adiós de Pinnock es esperado con impaciencia por los seguidores de The English Concert, pues tal vez con él logre esa actualización que lo devuelva al primer plano de la interpretación historicista, en el que hoy, nos guste o no, ya no está.En cualquier caso, para el que esto escribe sólo hay palabras de agradecimiento hacia Pinnock y The English Concert. Algunos de mis momentos musicales más inolvidables, en directo o en disco, se los debo a ellos. Soy, como tantos otros melómanos, un hijo de este matrimonio y por eso me duele su divorcio, por muy amistoso que sea. Sin embargo, estoy convencido de que ambos, cada uno por su lado, saldrán adelante.
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