España - Cataluña

Fattor dell'universo, perchè vestir d'angeliche sembianze un'anima d'inferno?

Jorge Binaghi
jueves, 25 de julio de 2019
Sondra Radvanovsky © 2019 by A. Bofill Sondra Radvanovsky © 2019 by A. Bofill
Barcelona, domingo, 14 de julio de 2019. Gran Teatre del Liceu. Luisa Miller (8 de diciembre de 1849, Teatro San Carlo de Nápoles). Libreto de Salvatore Cammarano sobre Kabale und Liebe de Schiller y música de G. Verdi . Puesta en escena: Damiano Michieletto. Escenografía: Paolo Fantin. Vestuario: Carla Teti. Luces: Hans-Rudolf Kunz. Videocreación: Timo Schlüssel. Intérpretes: Sondra Radvanovsky/Eleonora Buratto (Luisa), Piotr Beczala/Arturo Chacón-Cruz (Rodolfo), Michael Chioldi/Juan Jesús Rodríguez (Miller), Dmitry Belosselskiy/Carlo Colombara (Walter), J’Nai Bridges/Sonia Prina (Federica), Marko Mimica/Marco Spotti Youn (Wurm), Gemma Coma-Alabert (Laura) y Albert Casals (Campesino). Orquesta y coro (directora: Conxita García) del Teatro. Dirección: Domingo Hindoyan. La representación con el segundo reparto se celebró el 18 de julio.
0,0004531

Hacía tiempo que no veía esta obra muchas veces tan injustamente tratada de un Verdi que ya apuntaba otras maneras y miraba en otras direcciones (el tercer acto es la prueba, pero también la escena de la carta del segundo, tan similar por situación y resolución musical a la más genial y breve de la paralela en La Traviata, que sin esta Miller anterior probablemente no habría sido tan genial).

En la última ópera de la temporada hubo dos repartos, cosas interesantes y algunas decididamente superiores todo más o menos bien repartido como para que hubiera que ver por lo menos una vez ambas.

Michieletto en general no tiene suerte aquí aunque nunca ha sido protestado si no me engaño. Tanto las anteriores Così (procedente de Venecia) como Lucia (al igual que ésta nacida en Zúrich) no se cuentan entre lo mejor y/o más original que ha hecho.

La escenografía de Fantin, con escenario giratorio (utilizado de modo excesivo desde el vamos, a mitad de la obertura) y una parte superior con sillas colgadas del revés que no se sabe a qué apunta o para qué sirve (se abre y cierra para mostrar casas distintas, que se cierran para oprimir y se abren para marcar destrucción, además de dejar paso a una videocreación asimismo poco útil), los buenos trajes de Teti y las igualmente eficaces luces de Kunz no acaban de cuajar.

Y la idea de agregar un niño y una niña (los pequeños Rodolfo y Luisa) para insistir hasta el hartazgo en que sus padres no los han dejado crecer y los han condenado a la muerte no me parece demasiado acertada (al margen de que, contraviniendo a Verdi y Cammarano, la equiparación de un padre noble despótico, ambicioso y asesino con el viejo soldado honesto y plebeyo –por más que la obsesión por el honor hoy no se comprenda- es desatinada).

El debut de Hindoyan, otro buen resultado del ‘método’ venezolano aunque no tan mediático como el fundador de la estirpe, fue prometedor. Tiempos y dinámicas correctos, un ritmo vivo pero no precipitado, preocupación por la escena (indicó muy bien a algunos de los que estaban aún inseguros incluso de su texto, y que agradecieron como correspondía también al infatigable traspunte, Jaume Tribó), y hasta logró (más en la primera función que en la posterior) que las cuerdas sonaran con brillo.

Radvanovsky cantaba su primera Luisa, un personaje que le conviene sólo parcialmente (a partir del segundo acto) aunque como es una excelente técnica sacó adelante los momentos menos cómodos. Lamentablemente se le entendió poco y la voz continúa pareciéndome poco bella aunque es sana, enorme y extensa, y esta vez actuó bien. El público la adora y tuvo flores y ovaciones.

La ovación mayor del primer día fue, sin embargo, con la complicidad del aria más conocida y que ya había cantado aquí en concierto, para Beczala, tras ‘Quando le sere al placido’. El cantante es también muy querido, cada vez más, aunque la reserva de parte de algunos-aunque por fuerza ha disminuido en virtud de la superioridad de sus prestaciones- me parece que persiste. Por supuesto que el timbre es bello, homogéneo, la extensión fantástica, el caudal no enorme como el de su compañera, pero sí suficiente y con una proyección que ya quisieron muchos (y muchas), los agudos fueron todos impactantes (aunque la cabaletta tuvo una sola estrofa –cosa que a mí no me ha importado nunca). Pero lo que sorprende en su actuación es la capacidad creciente de la intensidad y exactitud de algunas frases claves en los recitativos, aunque a muchos les pasen desapercibidas: su excepcional tercer acto se debió más que a las proezas vocales a este ‘acabado perfecto’ (‘ambiziose voglie non alimento in cor, t’è noto!’, ‘ah, quel che m’offre par che sappia l’infame!’ y, por supuesto, ‘Fattor dell'universo, perchè vestir d'angeliche sembianze un'anima d'inferno?’)

Suficiente Coma-Alabert en el ingrato pero no fácil papel de Laura y correcto Casals en un par de frases (de paso, quienes subtitulan –o sobretitulan- deberían fijarse en que cuando el campesino dice ‘mercede’ eso no significa ‘perdón’ sino ‘agradecimiento’…El libreto, y la acción escénica, marcan como respuesta que Rodolfo le arroja una bolsa de monedas…No quiero pensar en cómo traducirían ‘Mercé, dilette amiche’ en el bolero de Las vísperas sicilianas).

En el segundo reparto a una excelente Buratto (tal vez demasiado joven para enfrentarse con los actos segundo y tercero, hizo un primero perfecto y salió airosa de los otros pese a una búsqueda del grave que puede pasarle factura y un centro débil en su gran escena, ‘Tu puniscimi o signore’), buena artista y figura, se apreció a un Chacón-Cruz cuya voz indudable de tenor no siempre tiene el ‘squillo’ o ‘esmalte’ necesarios, y su búsqueda de impresionar con el agudo no siempre logra su cometido: el sonido se abre o se descontrola, como le ocurrió al querer finalizar la cabaletta en agudo. Como artista tendió a una versión un tanto gimoteante aunque por suerte no incurrió en los excesos de algún connacional que incluso lo ha dirigido ahora que ha pasado también a la dirección de escena.

Con las voces graves hay que destacar la de Rodríguez (Miller) en el segundo reparto, una voz verdiana y lozana aunque con la tendencia a cantar fuerte (él también remató su cabaletta –doble- con un agudo, en este caso extraordinario y de gran facilidad). Chioldi en el primero –tras las cancelaciones de Nucci, no sé por qué, y de Salsi, porque prefirió el contrato posterior de Salzburgo- no repitió la buena impresión de su Gérard de la temporada pasada. La línea de Verdi pasa factura enseguida, el timbre es irregular, el fraseador convencional lo mismo que el actor, y desperdició frases no sólo por alguna tirantez vocal.

Si Colombara está claramente en declive por su sector agudo, el color y la distinción del fraseo compensan en parte su Walter. Más y mejor voz, pero no forma de cantar ni de decir o actuar, monótona y fortísima, fue la de Belosselskiy, un cantante que cada vez que escucho me deja una impresión distinta.

Federica es una de las partes más ingratas de Verdi para mezzo. No tiene un solo y desaparece de golpe tras su intervención en el segundo acto, y lo peor de todo es que no es fácil encontrar una buena cantante para el papel. Bridges fue muy bonita y seductora, y su voz oscura quedó casi siempre atrás. Prina, a quien se conoce por su calidad para el barroco, me resultó más convincente aunque no me parezca exactamente una cantante verdiana. La voz corría sin problemas, el grave fue muy bueno y el agudo suficiente, y la artista intentó hacer algo con un personaje al que es difícil otorgarle alguna profundidad.

Wurm es otro sin aria, pero tiene más y mejor que cantar, y se suele adjudicar a un bajo algo más claro que el Conde o bajobarítono. Mimica también tiene altibajos en lo que respecta a mi experiencia en vivo, y esta vez si exhibió buen color, homogeneidad y caudal, tendió a ser un vozarrón (no sé si ‘inspirado’ por Belosselskiy, pero en todo caso el interesantísimo dúo de ambos fue un torneo de decibelios que pudo impresionar, pero que a mí me sonó a excesivo). Spotti es más veterano, tiene voz menos caudalosa y bonita y tiende a engolar, pero resultó más creíble como personaje. El público, que prácticamente llenaba el teatro en la primera función, estalló varias veces en aplausos y deliró al final de la velada. En la segunda visita había algo menos de gente, menos ovaciones, aunque también fueron festejados algunos, en particular por grupos de visitantes.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
Jorge Ariel Binaghi
25/07/2019 9:55:06

Me comento a mí mismo dado que con las prisas olvidé destacar el impresionante pianísimo que sostuvo Beczala al final del dúo del tercer acto 'Dio mi lascia in abbandono'. Y ya que estamos, como volví el 23 a otra función, me complace señalar que él también decidió apostar por el agudo no escrito al final de la cabaletta, que fue impresionante. Preguntado al respecto respondió, con una sonrisa enigmática, 'well, something extra you know, but not always'.... y estaba con un problema de vértebras...

Denunciar abuso