España - Andalucía

Magistral Chausson

Pedro Coco
jueves, 24 de octubre de 2019
Pelly: Don Pasquale © Guillermo Mendo, 2019 Pelly: Don Pasquale © Guillermo Mendo, 2019
Sevilla, sábado, 12 de octubre de 2019. Teatro de la Maestranza. Gaetano Donizetti: Don Pasquale. Ópera bufa en tres actos con libreto de Giovanni Ruffini y Gaetano Donizetti. Laurent Pelly, dirección escénica y vestuario; Chantal Thomas, escenografía; Gary Marder, iluminación. Carlos Chausson (Don Pasquale), Sara Blanch (Norina), Anicio Zorzi Giustiniani (Ernesto), Joan Martín-Royo (Doctor Malatesta), Francisco Escala (Notario). Orquesta Sinfónica de Sevilla y Coro de la A. A. del Teatro de la Maestranza. Director: Corrado Rovaris. Coproducción de las Óperas de San Francisco y Santa Fe y el Gran Teatre del Liceu
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Nos saltamos la introducción o la contextualización. Ni sería justo colocar otro título ni podríamos empezar este texto por otro punto que no fuera el de la absolutamente referencial recreación que de Don Pasquale realizó Carlos Chausson la noche del estreno de la temporada 2019-2020 del Teatro de la Maestranza. Ya lo tuvimos en las mismas tablas y con el mismo rol hace más de quince años, y parece que el tiempo no hubiese pasado. Es un absoluto maestro de la comedia, con un instrumento fresco que no teme a ninguna escena -impresionante el sillabato del dúo con Malatesta­­- y que domina a la perfección. La seguridad técnica le permite además disfrutar y transmitírnoslo: un verdadero goce que esperemos se repita pronto con un Taddeo, o un Melitone; esto último sería todo un lujo para la siempre demorada y tantas veces aludida Forza del destino

A su lado, si han sabido aprovechar la lección, deben haber aprendido mucho el resto de los integrantes del joven reparto que lo acompañaba; y no dudamos de que así lo ha hecho Joan Martín Royo, la otra voz grave, que mostró una gran musicalidad y profundo conocimiento de los resortes del repertorio. La proyección, al lado de la del bajo aragonés, quedó algo opacada. Lo mismo podríamos decir de la muy desenvuelta escénicamente Sara Blanch, de bello y luminoso timbre y ágil voz que fue entrando en el personaje a medida que avanzaba la velada. El trino y las partes centrales, que las más ligeras siempre encuentran espinosas a la hora de llenar la sala, dada quizás la destinataria original del rol, se resolverán con mayor facilidad a medida que vaya ganando en seguridad técnica. El tenor ligero Anicio Zorzi afrontaba Ernesto aún convaleciente de una enfermedad, por lo que no hablaremos de su prestación vocal, pero en el aparado escénico se entregó indudablemente. 

No nos cansamos de alabar la labor de la Sinfónica de Sevilla en el foso, que se entrega con cada título y pareció disfrutar con la partitura del mismo modo que lo hizo el coro, con un sonido homogéneo y muy en sintonía con el director musical. La lectura de Corrado Rovaris fue jugando con las dinámicas desde la obertura, ya muy teatral. 

Por último, no defraudó la producción escénica, procedente de Santa Fe y San Francisco y ya vista en el Liceu de Barcelona, también coproductor, hace algunos años. Los ágiles cambios y movimientos escénicos propuestos por el imaginativo Laurent Pelly, así como su estudiada dirección de actores, nos divirtió y atrapó por sus matices, detalles y sutilezas. Lo mismo ocurrió con su espléndida producción de La Fille du régiment -con una exultante Pretty Yende y un soberbio John Osborn- de hace unos años, aunque en ese caso no fue él quien vino a prepararla al Maestranza como ahora.  

Parece que el público de Sevilla tiene suerte con las producciones de Don Pasquale, pues la anterior de Jonathan Miller fue igualmente celebrada. Una pena, para terminar, que no se llegara al lleno de esos tiempos, con claros en las terrazas y paraíso la noche de estreno. ¿Se dará en esta nueva etapa con la fórmula para devolver los llenos? Crucemos los dedos. 

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