Discos

La sensualidad de la ausencia

Paco Yáñez

lunes, 28 de octubre de 2019
György Kurtág: ... Ein Brief aus der Ferne an Ursula; ... für Heinz ...; Angelus Silesius: Die Ros'; Schatten; Rozsnyai Ilona in memoriam; Einen Augenblick lang; Versetto (apokrif organum); Hommage à Elliott Carter; Kroó György in memoriam; Lorand Gaspar: Désert; Der Glaube (Péter Bornemisza); ... summaia a B. P.; ... ein Sappho-Fragment; ... (Hommage à Tristan); In Nomine - all'ongherese (Damjanich emlékkő). Heinz Holliger: Berceuse pour M.; Die Ros' (Angelus Silesius); Lecture; Sonate. Philippe Jaccottet, recitador. Sarah Wegener, soprano. Ernesto Molinari, clarinetes. Heinz Holliger, corno inglés, oboe y piano. Marie-Lise Schüpbach, corno inglés y oboe. Manfred Eicher, productor ejecutivo. Nicolas Baillard y Andreas Werner, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 74:34 minutos de duración grabado en el Radiostudio DRS de Zúrich (Suiza) y en Grignan (Francia), en agosto de 2017 y junio de 2018. ECM New Series 2665. Distribuidor en España: Distrijazz

El universo creativo del compositor húngaro György Kurtág (Lugoj, 1926) está, con frecuencia, marcado por un halo sombrío: el que se deriva del reguero de pérdidas con el que nos va golpeando la vida al recorrer, a través de ella, el tiempo. Muchas de sus partituras reflexionan sobre la ausencia y el eco esfumado de a quien se añora, convertido en un espectro que, desde la distancia, se resiste a engrosar el voraz abismo del olvido; tales eran, por tomar una obra paradigmática de su catálogo al respecto, los Послания покойной Р. В. Трусовой (Mensajes de la difunta R. V. Trusova, 1976-80). Se conforma, así, una parte sustancial de la estética kurtagiana a partir de lo que podríamos definir como una sensualidad de la ausencia, marcada por la fisicidad y el anhelo de ser de aquél de quien se perpetúa, post mortem, la voz y la conciencia. 

El pasado 19 de octubre dimos cuenta en Mundoclasico.com del triste fallecimiento, acontecido dos días antes en Budapest, de la pianista Márta Kurtág, esposa y compañera artística de un György Kurtág que la consideraba «el primer filtro por el que pasa toda mi música» y con quien formaba una verdadera unidad de pensamiento artístico: algo que cualquiera que haya tenido la fortuna de verlos juntos, sentados a cuatro manos frente a un piano, podrá rubricar (aun con sus entrañables réplicas y discusiones, ya de palabra, ya pianísticas: conflictos que nos hacían partícipes de una intimidad, en lo musical y en lo personal, a la que pocas parejas de intérpretes nos han invitado de un modo tan abierto y sincero en las últimas décadas -y de lo cual nos ha quedado, igualmente, constancia fonográfica, por medio de los diversos registros que de los Játékok (1973...) ambos grabaron en vivo o en estudio). Valga, por tanto, esta reseña como homenaje a una mujer de una integridad ética y artística insobornable, que adoptó desde 1947 el apellido (pues de soltera era Kinsker) de quien, por medio de este nuevo registro del sello ECM (la discográfica kurtagiana por antonomasia), vuelve a compartir con nosotros sus diálogos, con los que son y con los que, como Márta Kurtág, ya han sido. 

En el caso del disco que hoy nos ocupa (muy acertadamente titulado por ECM Zwiegespräche), el diálogo principal que György Kurtág establece es con el oboísta, director y compositor suizo Heinz Holliger (Langenthal, 1939), de quien en 2019 celebramos su octogésimo aniversario, un músico con cuyo pensamiento se identifica Kurtág en grado extremo, al punto de que en las notas para este compacto podemos leer de manos del húngaro, con respecto a las obras de Heinz Holliger recogidas en esta edición, que «nuestros estilos de escritura son realmente el mismo», algo que Roman Brotbeck, en su magnífico ensayo, analiza pormenorizadamente, remitiéndonos a la formación de ambos compositores con un maestro común en distintos momentos de sus vidas: Sándor Veress, impronta que, según Brotbeck, les confiere un sonido magiar o 'veressiano', algo que hemos de sumar a su compartido gusto por la miniatura, por el diálogo musical con sus recurrentes afinidades (s)electivas, y por la historia como alfaguara de la que extraer innumerables motivos de reflexión, haciendo de la misma (y parafraseo aquí el título de uno de los Játékok) todo un perpetuum mobile por ellos renovado. 

En ese diálogo de ambos compositores con la historia, el siglo XIX tiene un papel que diría especialmente destacado, con la veneración que Kurtág y Holliger comparten por Beethoven, Schubert y Schumann, maestros que han inspirado no pocas de sus partituras (algunas, a modo de metamúsicas, partiendo de la paráfrasis). La de Richard Wagner no resulta una impronta tan genésica como la de los antes citados, pero es cierto que a él parece remitirnos, una y otra vez, el compacto que hoy escuchamos, como eco del oboe y del corno inglés en Tristan und Isolde (1855-65). Y es que ambos instrumentos son protagonistas en un disco, Zwiegespräche, que los tiene como guías a través de un bosque de diálogos y ecos, ya desde la partitura con la que arranca, la kurtagiana ... Ein Brief aus der Ferne an Ursula (2014), pieza para oboe solo de reminiscencias wagnerianas, por su lúgubre melodía pastoril (evocadora del acto tercero de la ópera), que se refrendan de un modo más explícito treinta cortes después, en ... (Hommage à Tristan), brevísima partitura (de tan sólo 42 segundos de duración) para corno inglés y clarinete bajo en la que Wagner parece renacer a través de un lacónico filtro tan kurtagiano como weberniano: otra de las influencias mayores que fertilizan el catálogo del compositor húngaro. El desdoblamiento instrumental juega, por medio del clarinete bajo, un curioso papel aquí, al concentrar un paisaje no sólo orquestal, sino transido de espectros y armónicos graves que expanden al dúo instrumental cual si de un solo músico se tratase, algo en lo que influye la excelente calidad interpretativa de todas las lecturas aquí reunidas, de un nivel técnico y de una sensibilidad impresionantes. 

Pero, si no utilizamos el mando a distancia para saltar entre cortes y potenciar la proximidad histórica y estilística de estos fragmentos conversacionales, a lo que nos invita Zwiegespräche es a una más continua alternancia entre las partituras de György Kurtág y Heinz Holliger, de forma que la segunda de ellas es Berceuse pour M. (2015), pieza para corno inglés del suizo aquí tocada por Marie-Lise Schüpbach (dentro de la alternancia entre Schüpbach y el propio Holliger que escuchamos en este disco en oboe  y corno inglés). La prolongación del carácter elegíaco de estas piezas está más que justificada en Berceuse pour M., por cuanto fue compuesta por Holliger durante la noche en que tuvo conocimiento de la muerte de la madre de Marie-Lise Schüpbach, para quien compone esta partitura de tres minutos de duración concebida, a la par, como una canción de cuna y como un réquiem; de ahí, su carácter entrañable, sombrío y perturbador, así como las reverberaciones de otra análoga nana fúnebre: la terrible Berceuse élégiaque opus 42 (1909) de Ferruccio Busoni. 

Si al comienzo de esta reseña nos referíamos al fallecimiento de Márta Kurtág, la tercera partitura del compacto vuelve a remitirnos a la muerte de la esposa de un compositor: la de la arpista Ursula Holliger, mujer de Heinz Holliger, para quien Kurtág había escrito ... Ein Brief aus der Ferne an Ursula diez días antes de su deceso. Acontecido el óbito, para el funeral de su amiga compone Kurtág ... für Heinz ... (2014), pieza para piano a mano izquierda que aquí escuchamos al propio Heinz Holliger, dejando resonar generosamente con el pedal los ecos del instrumento en un silencio que progresivamente se adueña de la partitura, haciendo que el sonido perviva más como eco que como ataque: tal es el destino de cada persona, con una reverberación más prolongada en el caso de los grandes artistas, como lo fue Ursula Holliger en el arpa. 

En un compacto tan marcado por el diálogo con las ausencias, Die Ros' (Angelus Silesius) (2010) nos sitúa ante el umbral de la muerte que Heinz Holliger tuvo que enfrentar, él mismo, cuando, gravemente enfermo, vio como su vida corría serio peligro durante un internamiento hospitalario. En el fuerte corte con la realidad que tal hospitalización supuso, Holliger se adentró en el mundo de la poesía para alquitarar de ella, por medio de la palabra, su música, siendo de tales lecturas de donde rescató el poema de Angelus Silesius sobre el que se construye una pieza para soprano, oboe, corno inglés y clarinete bajo que es innegable descendiente de la Segunda Escuela de Viena, con su cerrada y extática polifonía, tan densa en sus colores armónicos en torno a una voz que parece surcar al trío de viento. Posteriormente, Holliger envió a Kurtág su composición, y el húngaro le correspondió con una inversión, Angelus Silesius: Die Ros' (2010-11), que no lo es sólo del título, sino del itinerario armónico de la propuesta de Holliger, si bien aquí concentrándola en voz de soprano y corno inglés. Aunque György Kurtág afirme, como antes hemos visto, la cercanía de sus páginas y las de Heinz Holliger, son suficientes unos pocos compases para diferenciar, en ambas partituras inspiradas en Silesius, quién es su autor y las innegables señas de identidad que los diferencian (si bien es cierto que este compacto puede suponer el punto de intersección más próximo de sus respectivos catálogos de obras). 

Alcanzada la séptima partitura del disco, nos encontramos con Lecture (2015-16), obra para oboe y corno inglés compuesta a partir de siete fragmentos de Airs (1961-64), poemario del escritor y traductor suizo Philippe Jaccottet, que recita en este compacto sus propios versos, intercalados con las correspondientes siete piezas musicales de Heinz Holliger. Si los de Jaccottet han sido descritos como poemas de la transparencia, las partituras de Holliger también podrían ser caracterizadas como músicas de la levedad, elevándose, incluso, al universo de los pájaros en la última de las piezas, 'Oiseaux'. Tal y como Roman Brotbeck señala en sus notas, el recitado de Jaccottet se ajusta perfectamente a las «diferenciaciones micro-rítmicas» de la música de Holliger, a pesar de lo poco enfática, e incluso «no estructurada», que afirma Brotbeck es la lectura del poeta suizo. De este modo, estos Aires, que también pueden ser Arias, se imbrican profundamente con los poemas de Jaccottet, y cuando estos nos hablan «del otro mundo», éste es remedado por los juegos de distancias entre oboe y corno inglés; cuando el verso se adentra en lo sombrío, la armonía se sumerge en la gravedad; o cuando se eleva a las montañas, se acompaña del canto de los pájaros y del rumor del aire, en la pieza conclusiva: la más completa, por cuanto a una escritura melódica y armónica llevada al extremo se suman técnicas extendidas que recordarán no sólo a un lenguaje lachenmanniano poco habitual en Holliger, sino al shakuhachi japonés, con sus sonidos colaterales del soplido y el sawari que un maestro de este instrumento oriental es capaz de construir entre la línea melódica principal y los armónicos derivados del aire, en los que se desvanece un ciclo progresivamente más rugoso y complejo. 

Tras escuchar el diálogo entre música y poesía que Lecture nos había propuesto, nos adentramos en una serie de piezas firmadas por György Kurtág que nos retrotraen a décadas anteriores, comenzando por la oscurísima Schatten, partitura para clarinete contrabajo que no cesa de desplazarse en su conquista de las alturas, mostrando cómo el piano impronta, de un modo u otro, la concepción armónica kurtagiana de otros instrumentos. Mientras, la más melódica Rozsnyai Ilona in memoriam ha de ser sumada a la larga nómina de homenajes escritos por Kurtág a amigos desaparecidos, aquí con la pugna entre un corno inglés de línea más lírica y melódica, frente a un clarinete contrabajo que pone lo más elegíaco e implacable en su denso contrapunto armónico. Algo similar sucede con las dos versiones que aquí escuchamos de Einen Augenblick lang: la primera, para oboe; la segunda, para clarinete contrabajo. Aunque partan de un mismo constructo melódico, tan diferente en su tono por el color de cada tesitura, la naturaleza del respectivo instrumento acaba marcando el estilo y los recursos técnicos: más aferrados al canto y a lo lírico, en el oboe; más densos y rugosos, en el clarinete contrabajo, incluidos unos pasajes finales con slap que le confieren mayor modernidad, frente a la apolínea rúbrica del oboe. 

Otro dúo, ahora de corno inglés y clarinete contrabajo, es el encargado de sumergirse en la historia en Versetto (apokrif organum), más allá, incluso, de la polifonía renacentista, para llegar al organum que aparece en el subtítulo, aquí recreado con cierto primitivismo que impele a los instrumentistas un canto más paralelo que entrelazado. Las referencias a la música antigua se justifican, también, por el hecho de que este dúo esté dedicado a László Dobszay, director y musicólogo experto en composición medieval, de quien Kurtág aprendió no pocas lecciones sobre una música que, como la del propio Kurtág, tan ligada está a la voz como elemento articulador, por medio de la prosodia, del texto instrumental. 

Como varias de las piezas para solista o dúo reunidas en este compacto, Hommage à Elliott Carter forma parte del ciclo Játékok és üzenetek (1998-2000), y aunque esté dedicada al compositor neoyorquino, se trata de una página sencilla, muy contrastada entre su brillante primer movimiento, para oboe, y el segundo, para corno inglés y clarinete contrabajo, al que sí se asomaría algo más del complejo pensamiento en capas superpuestas de Carter. Otro homenaje, ya póstumo, es Kroó György in memoriam, impresionante página para clarinete contrabajo dedicada a quien fue uno de los críticos y promotores más importantes de la nueva música húngara, además de amigo de Kurtág, György Kroó: una obra estructurada en lúgubres escalas descendentes a modo de conducción fúnebre hacia el silencio. También homenaje es In Nomine - all'ongherese (Damjanich emlékkő), pieza para corno inglés escrita en memoria de János Damjanich, revolucionario magiar ejecutado por el poder imperial austriaco. Esta alternancia de referencias históricas la viviremos en las siguientes partituras: Lorand Gaspar: Désert (2015), Der Glaube (Péter Bornemisza) y ... summaia a B. P.; la primera, dedicada al poeta nacido en Transilvania Loránd Gáspár, fallecido en París hace tan sólo unos días, el pasado 9 de octubre, a los 94 años, por lo que los homenajes a la hora de reseñar este compacto se multiplican, con un mes de octubre de 2019 que ha sido especialmente luctuoso para György Kurtág. Mientras, Der Glaube y ... summaia a B. P. están basadas en los poemas de Péter Bornemisza, otra de las querencias mayores kurtagianas, como muestran varios de sus ciclos de canciones, siendo páginas, respectivamente, para oboe solo, y oboe y clarinete contrabajo adaptadas del ciclo vocal Bornemissza Péter mondásai (1963-68, rev. 1976). En ellas, vuelve a presentarse un contraste entre un oboe más lírico y cantable, y un clarinete de poderoso registro grave más rugoso: por tanto, el primero representando un mundo más lógico y racional; el segundo, como una de las muchas sombras que habitan el existencialista universo kurtagiano. Continuando el rastro histórico-poético de estas piezas, viajamos más atrás aún, a la antigüedad, con ... ein Sappho-Fragment, partitura para corno inglés compuesta por Kurtág como celebración del sexagésimo cumpleaños de Heinz Holliger, por lo que acaba conformando una suerte de retrato del estilo compositivo holligeriano, con su sosegado comienzo, su agitado desarrollo y un final progresivamente disuelto en el silencio. 

Concluye este bello recorrido con la Sonata para oboe solo (1956-57, rev. 1999) de Heinz Holliger, una obra en la que el compositor suizo dialoga consigo mismo, pues, como señala en sus notas Roman Brotbeck, durante décadas Holliger se mantuvo alejado de sus primeras piezas, de entre las cuales adquiere una especial relevancia esta Sonata, por cuanto en ella aplicó su práctica y sus conocimientos como virtuoso del oboe. De nuevo, se trata de una partitura con cierta impronta húngara, no sólo veressiana, sino bartokiana, apareciendo ritmos magiares, como los czárdás, en el último movimiento. Pieza de contrastes entre sus cuatro partes (basta escuchar el sereno y lírico 'Präludium', por un lado, y el ágil y juguetón 'Capriccio', ya en los dos primeros movimientos), el propio Holliger da cuenta de ella aquí, pasadas más de seis décadas desde su creación, con una endiablada soltura técnica que nos habla del proverbial estado de forma del suizo cuando estaba próximo a los ochenta años. Se cierra, así, un disco soberbiamente interpretado, de una delicadeza y una poética a la altura de las propias partituras, ya sea en las más líricas, ya en las más elegíacas. 

Por lo que a las tomas de sonido se refiere, éstas son excelentes, en línea con lo habitual en los muchos registros previos de Heinz Holliger y György Kurtág para ECM. De hecho, a ellos nos remite uno de los dos libretos que esta edición incluye en su cofre de cartón, con el catálogo de ambos compositores en el sello muniqués, por lo que este lanzamiento prácticamente constituye una celebración de su larga colaboración con ECM, como demuestra el hecho de que dicho catálogo alcanza las 28 páginas de extensión. El libreto propiamente dicho del compacto es otra auténtica delicia, con 36 páginas de hermoso diseño que incluyen el amplio y detallado ensayo del varias veces citado Roman Brotbeck, además de los poemas de Philippe Jaccottet, así como diversas fotografías de los compositores y del poeta suizo, y un buen número de pinturas realizadas por György Kurtág (pertenecientes a la Fundación Paul Sacher) que nos descubren otra faceta artística del compositor húngaro, redondeando un lanzamiento discográfico muy recomendable por su excelencia a todos los niveles. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por Distrijazz

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