Entrevistas

Internacional como Händel, universal como Bach: Christoph Rousset y su ‘grand tour’

Agustín Blanco Bazán
miércoles, 22 de enero de 2020
Christophe Rousset © 2018 by Ignacio Barrios Christophe Rousset © 2018 by Ignacio Barrios
0,0008224

Tan desafiantemente anti-Brexit, universal y europeo suena Christophe Rousset en sus palabras de introducción a la temporada 2019-20 de su orquesta de instrumentos período Les Talents Lyriques, que luego de la función de Ariodante en Viena reseñada para Mundoclásico a fines de noviembre le pedí un encuentro en el Café Museum: un lugar donde no puedo dejar de sentirme vigilado por habitués como Egon Schiele, Elias Canetti y Alban Berg. Rousset ha definido esta temporada como Grand Tour, un término utilizado en la desaparecida Inglaterra imperial para caracterizar los viajes de súbditos con fortuna y ansiosos de conocer Europa y el mundo. 

Nuestra conversación comienza con algunas reflexiones sobre las paradojas de la idea de “nación” y su contradicción con la universalidad de cualquier cultura genuina. Advertencia: como buen clavecinista y cultor del iluminismo barroco, Rousset ve el arte musical como inseparable de la pintura, escultura o la literatura. Antes de la entrevista, él y yo habíamos visto una exposición vienesa sobre Caravaggio y Bernini, dos colosos del barroco romano que inspiraron a toda Europa al romper cualquier tipo de fronteras en materia de apreciación de emociones humanas en la pintura y la escultura.

Rousset: “Tal vez Francia, mi país, es el más responsable, históricamente, de haber acuñado un concepto excluyente de ‘nación.’ A partir de Luis XIV todo se unifica y centraliza alrededor de un concepto absolutista. Se publicita la superioridad de esta unidad territorial y política y se excluye a los extranjeros como algo diferente. Es cierto que también se fortalece una visión nacional del arte y la cultura, por ejemplo, a través del apoyo a un estilo francés para cualquier manifestación cultural. Fue entonces cuando comenzó a subvencionarse la cultura francesa como algo excelso y definitorio de un país. Por el contrario Italia es exactamente lo opuesto: la cultura, incluida la musical, está vitalmente fraccionada como un rico mosaico de diversidad similar al de la división de la península en diferentes reinos y países“

¡Qué diferencia con la Inglaterra de Händel, tan abierta entonces a diferentes culturas en comparación con el aislacionismo popular nacionalista predicado por la xenofobia Brexit!

“Händel es un crisol cultural por ser todas las nacionalidades al mismo tiempo. Eligió Londres como su casa pero nunca dejó de ser un artista plurinacional: tan alemán como la tierra de su nacimiento, y tan italiano como la visión teatral de sus óperas, y francés por el uso de la danza, por ejemplo en Ariodante, donde hasta incluye una “escocesa”, algo poco común pero que demuestra su afán por realzar la diversidad. En suma, un alemán literalmente inter-nacional por su capacidad de conglomerar las diferencias nacionales en un todo armónico"

Bach es en cambio uni-versal y Rousset no oculta su entusiasmo ante la perspectiva de aterrizar este año por primera vez con sus Talents Lyriques en la Thomaskirche de Leipzig en ocasión del Festival Bach: 

“Bach nunca vivió fuera de las provincias alemanas y es fundamentalmente alemán, en su rigor, en su metodología. Y a diferencia de Händel que utilizaba todo de diferentes naciones, Bach, no es inter-nacional sino uni-versal por abstracción. Por supuesto que hablamos de su utilización de estilos a la italiana y a la francesa en muchas de sus obras, pero es su capacidad de abstracción la que nos une a todos. Y cualquier músico, sin excepción, tiene una relación íntima con él. En mi caso, por ejemplo, he grabado prácticamente todo salvo algunas partes del Arte de la fuga. Mi formación es francesa y mi técnica está influenciada primordialmente por la música francesa: Lulli, Rameau, Couperin etc. Pero creo que para cualquier repertorio paso a través de Bach, que está en mi forma de comprender la música como clavecinista. Y fíjese que Bach no inventó nada porque ya existían los preludios y fugas, inversiones, formas corales, etc. Pero abrió una nueva perspectiva de la música, simplemente profundizando y explorando todo a niveles nunca alcanzados ni siquiera por la posteridad. A diferencia de Händel, Bach deja poco espacio para variaciones interpretativas. Ello quiere decir que es muy severo y quienes interpretamos su música nos sentimos encorsetados, algo así como limitados para desarrollar nuestra individualidad como lo hacemos, por ejemplo, con compositores como Scarlatti y Frescobaldi. Pero a cambio de esta restricción nos elevamos con Bach a una humanidad tan común y sólida como la Humanidad misma. En Leipzig vamos a interpretar dos Magnificat, uno de Johann Sebastian (en re mayor, BWB 243) y el otro, también en re mayor (Wq.215) de su hijo Carl Philipp Emanuel, que es quien más se acerca al estilo del padre. 

España está excluida de esta Grand Tour que comprende desde Yokohama y Tokio y en América Latina, sólo Bogotá tendrá la oportunidad de apreciar a Rousset y sus Talents Lyriques en un solo recital en la Sala de Conciertos Luis Arango, el próximo 4 de marzo.  El recital incluirá obras de Marin Marais, François Couperin y Jean Féry Rebel.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.