España - Cataluña

Concurso Viñas: concierto de los ganadores

Jorge Binaghi
miércoles, 29 de enero de 2020
Victoria Karkacheva © 2019 by A. Bofill Victoria Karkacheva © 2019 by A. Bofill
Barcelona, domingo, 26 de enero de 2020. Gran Teatre del Liceu. Concierto de los ganadores de la 57 edición del Concurso Internacional de Canto 'Tenor Viñas'. Orquesta Sinfónica del Liceu. Dirección: Francesc Prat
0,0002316

Me repito: “El director de la orquesta del Teatro fue esta vez también alguien nuevo. No hay mucho más tiempo en la preparación que para una buena lectura…”, pero si no hubo errores materiales, los tempi resultaron algunas veces arbitrarios y el volumen hacía de una cabaletta de Bellini (el más maltratado) una cabalgata wagneriana. Donizetti apenas corrió mejor suerte. La zarzuela fue lentísima y sin gracia alguna, además de bastante ensordecedora; el aria de Olga de Onegin -no sé si para compensar- fue una carrera, Massenet tendió a Wagner de nuevo, más ajustados los Verdi (menos Falstaff que Simon Boccanegra) y el Giordano. La segunda parte salió algo mejor, en especial el aria de Polina de La dama de picas y la de Micaela de Carmen, mientras sosa fue la ‘Habanera’ y la mejor en absoluto ‘Sì, mi chiamano Mimì’, pese a algún momento fuerte. Se supone que a los cantantes hay que ayudarlos, pero esta vez las voces de Fuentes y Brea resultaron empequeñecidas -sobre todo la segunda- y alguna otra, como Kutateladze, también en algún momento.

La ceremonia se agilizó en la parte de entrega de premios, por fortuna, y también la presentación de cada cantante se ayudó con una proyección de nombre y premios obtenidos. 

Manuel Fuentes (España) inició con ‘Vi ravviso’ de La sonnambula. Volvió a demostrar que es bajo y no bajobarítono, y aparte de que en la cabaletta se le oyó poco, en el aria resultó engolado. 

Alexander Köpeczi (Rumania) volvió a ofrecer su muy buena versión de ‘Il lacerato spirto’ que tan apropiadamente cantó en la semifinal y aquí la correcta emisión y administración del caudal le hicieron superar airoso el contraste con la orquesta. 

Luego de los dos premios extraordinarios vinieron, con dos arias cada uno, los ganadores en orden inverso. La número seis, María Brea, volvió a cantar con gusto y volumen ya de por sí reducido, una buena versión de ‘Depuis le jour’, también cantada en la semifinal, y una versión sin sal ni pimienta de ‘Me llaman la primorosa’, que por momentos osciló entre gimnasia vocal y escena de locura de ópera belcantista. 

La cinco, la mezzo Melissa Zgouridi (Estados Unidos), volvió a ser muy correcta, muy monótona, y si en el aria de Olga se vio obligada a correr, en la de las cartas de Werther hizo una interpretación más bien verista de Massenet, con lo que el desajuste estilístico, sumado al de la orquesta, fue total.

El número cuatro, Insik Choi (Corea del Sur), demostró que era barítono y no bajobarítono (¡qué manía!) y cantó con buena pasta vocal y muy poca dramática el monólogo de Ford, que sonó prácticamente idéntico a su ya conocido ‘Nemico della patria’. Fue también premio del público asistente a la prueba final. 

En la segunda parte, tras la distribución de premios, intervino la premiada número tres, la soprano Yaritza Véloz Aquea (Chile), que repitió su buena Mimì de la final y volvió a demostrar, pese al premio en ópera francesa, que no se le entiende mucho y que el timbre dista de ser adecuado aunque las medias voces fueron correctas mientras la emisión fue demasiado incisivo tanto para Julieta de la semifinal como para esta Micaela.

Natalia Kutateladze (Georgia), segunda y asimismo premio del público, lució muy bella y elegante, y la voz tenía más brillo y sonoridad, en especial en el grave, porque el agudo se adelgaza y resulta metálico, pero si su ‘Habanera’ estuvo en un todo de acuerdo con la versión insulsa de la orquesta, su ‘O mio Fernando’, siempre mejor, resultó menos persuasivo que en la final.

La número uno, Victoria Karkacheva (Rusia), volvió a demostrar el abismo que la separa del resto de sus compañeros, con una voz timbradísima, jamás forzada, excelentes pianísimos, agudos valerosos y graves muy naturales y suficientes (sólo en la frase repetida del Romeo belliniano ‘ma su voi ricada il sangue’ sonó escaso).

Y hasta el año que viene a la misma hora de una fecha similar. 

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.