Discos

Exquisita, veraz Jaho

Raúl González Arévalo
viernes, 18 de septiembre de 2020
A Homage to Rosina Storchio. Arias de Puccini (“Un bel dì vedremo”, “Con onor muore… Tu? Tu? Piccolo Iddio” de Madama Butterfly), Leoncavallo (“Musette svaria sulla bocca viva”, “Mimì Pinson, la biondetta” de La bohème), Mascagni (“Un dì (ero piccina)” de Iris; “Ah! Il suo nome!… Flammen, perdonami” de Lodoletta; “Son pochi fiori” de L’amico Fritz), Massenet (“Pendant un an je fus ta femme”; Prélude Acte V y “Demain je partirai” de Sapho; “Allons! Il le faut… Adieu, notre petite table” de Manon), Giordano (“Nel suo amore rianimata” de Siberia), Verdi (“Teneste la promessa… Addio del passato” de La traviata) y Catalani (“Ebben? Ne andrò lontana” de La Wally). Ermonela Jaho, soprano. Orquestra de la Comunitata Valenciana. Andrea Battistoni, director. Un CD (DDD) de 70 minutos de duración. Grabado en el Palau de les Arts Reina Sofia de Valencia (España) en noviembre de 2019. OPERA RARA ORR253. Distribuidor en España: Warner Classics Spain.
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El coronavirus está golpeando fuerte la Cultura y las Artes, cancelando y alterando planes. En el caso de Opera Rara, el lanzamiento de Il paria de Donizetti se ha pospuesto a enero de 2021, al tiempo que la grabación de su Il furioso all’isola di San Domingo, inicialmente prevista para junio pasado, se ha reprogramado un año más tarde. De modo que las novedades de la prestigiosa discográfica británica para 2020 se han reducido al recital Anima Rara. A Homage to Rosina Storchio, protagonizado por Ermonela Jaho.

Opera Rara siempre ha apoyado y promocionado a los artistas de la casa, como Yvonne Kenny, Nelly Miricioiu y Jennifer Larmore, a quienes consagraron sendos recitales (dos en el caso de la rumana). Además, en estas páginas he tenido ocasión de comentar los de Della Jones, Diana Montague, Bruce Ford y William Matteuzzi. Tras la desaparición Patric Schmid en 2006 esta línea de trabajo se interrumpió, hasta que en 2017 se recuperó con la grabación de los álbumes de Joyce El-Khoury y Michael Spyres. Ahora se añade una nueva joya a la corona con el primer recital individual de la soprano albanesa.

Realmente no hace falta recurrir a hipérboles para presentar a Ermonela Jaho. La afirmación de The economist (“la soprano más aclamada del mundo”… ¿¡qué diría Anna Netrebko!?) es un buen titular, pero también absurdo. Más importante que ser el mejor del mundo –algo subjetivo por otra parte en estos asuntos– es tener una voz propia y un estilo reconocible, que te haga único. Y en eso la Jaho es imbatible. Su identificación con el repertorio verista y aledaños es absoluta, hasta haberse convertido en su voz insignia. No en vano, Madama Butterfly es uno de sus caballos de batalla, un papel creado por Rosina Storchio, en torno a la que se ha articulado este recital como homenaje. El resultado es uno de los discos femeninos más importantes dedicados a esta música, a la altura de Renata Scotto y su Italian Opera Arias (Sony 1974), de la inesperada Renée Fleming y su Verismo (Decca 2008) o de la gloriosa Anna Netrebko en otro recital homónimo (DG 2015).

Jaho llegó a Opera Rara hace apenas cinco años, cuando en un giro imprevisible la compañía decidió explorar también caminos poco transitados del Verismo italiano. Se estrenó en 2015 por todo lo alto con la revisión de 1919 de Zazà de Leoncavallo, a la que siguió en 2018 la sorprendente versión primigenia de la primeriza Le Willis de Puccini. Su vinculación con la compañía queda rubricada ahora con este Anima Rara, que es un prodigio de exquisitez y versatilidad descomunales.

Precisamente Zazà fue uno de los papeles estrenados por la Storchio, el único que no comparece tras la grabación de la integral. Los otros cuatro que le destinaron y están presentes son Mimì de La bohème de Leoncavallo, Stefana en Siberia de Giordano, Lodoletta del título homónimo de Mascagni y la Butterfly que citaba previamente. Además obtuvo reconocimiento como Violetta –lo que justifica su inclusión, a pesar del alejamiento estilístico y cronológico del núcleo del programa– y Manon de Massenet. Asimismo, se da la coincidencia de que se cumplen 75 años de su fallecimiento en 1945, de modo que todo el disco parece un homenaje más que oportuno.

El entendimiento del estilo verista ha cambiado mucho en los último años respecto a su interpretación en la primera mitad del siglo XX y hasta bien avanzada la segunda mitad. A estas alturas no es admisible el dramón lacrimógeno a base de efectos de todo tipo, de llantos exagerados a gritos desgarrados, que en no pocas ocasiones servían para disimular carencias técnicas y no eran necesariamente elecciones estilísticas. Bien es cierto que las exigencias de este repertorio ponen a prueba a cualquiera y puntualmente se dejan sentir algunas limitaciones en la voz de Jaho, del espesor al volumen o la extensión y consistencia del grave. Sin embargo, en un ejercicio honesto, no pretende ser más de lo que es y ofrece lo que tiene como mejor puede, con un resultado muchas veces exquisito, en particular en el uso de las medias voces y los pianissimi, revestido de intensidad dramática en el tratamiento de la palabra. Si algo transmite la Jaho son emociones. Y la ópera, que además de canto es teatro, necesita emoción a raudales para estar viva.

Con estas premisas, la soprano albanesa compone una Cio-Cio-San frágil y una Mimì de Leoncavallo pizpireta –lástima que no esté también la de Puccini– pero el primer impacto fuerte lo logra sin duda con Iris de Mascagni, donde transmite toda la angustia de la violencia sexual a la que se ve sometida la protagonista, como tantas mujeres (japonesas o no) en su situación. El contraste con la Sapho massenetiana no puede ser más pronunciado, todo ensoñación, en mezzevoci y pianissimi permanentes, como está prescrito, al igual que “Adieu, notre petite table” de Manon, con un francés irreprochable.

Lo menos conseguido quizás sea “L’altra notte” del Mefistofele de Boito, en la que barre para dentro porque el grave presenta algunas limitaciones y la voz no puede expandirse con efecto por el volumen un tanto escaso, como hacían, por ejemplo, Victoria de los Ángeles o Mirella Freni. La escucha de “Ebben, ne andrò lontana” de La Wally de Catalani, muy notable, me produce una sensación parecida. Por el contrario, se agradece la decisión de incluir íntegra el aria de la locura de Lodoletta de Mascagni, que solía cortarse cuando se representaba por su larga extensión. Frente a los cuatro minutos habituales, centrados en “Flamen, perdonami” (Scotto, Fleming), la presencia del recitativo que la antecede permite desarrollar adecuadamente el clímax que constituye el aria en una pista de doce minutos, a lo largo de los que desgrana los sentimientos que atraviesa la protagonista, con un tratamiento minucioso de la palabra, buscando inflexiones y colores diferenciados, pero sin caer nunca en el amaneramiento. En definitiva, un trabajo de auténtica filigrana que la sitúa más cerca de especialistas concienzudas del repertorio, como Scotto o Freni –que tenían un material vocal superior– y la aleja del hedonismo vocal de Caballé o Fleming.

Por último, qué decir de “Addio del passato” después de haber comentado la grabación integral del papel desde Covent Garden (OPUS ARTE 2019). Jaho compone una Violetta lacerante, moribunda, creíble como muy pocas, que convierte en principiantes a otras afamadas Traviatas de la actualidad.

La Orquestra de la Comunitat Valenciana se ha hecho un nombre a nivel internacional que también ha tenido reflejo en las grabaciones de recitales publicados por Universal, con cantantes de la talla de Erwin Schrott, Juan Diego Flórez, Piotr Bezcala o Joseph Calleja. En esta ocasión se trata de la primera colaboración entre el conjunto valenciano y Opera Rara y, si no me equivoco, se trata de su primera grabación en estudio realizada fuera de las Islas Británicas. El resultado no puede haber sido más positivo, con una implicación absoluta y una prestación de primer nivel, con un sonido redondo, brillante, tan sutil o dramático como requiere cada pieza bajo la dirección certera, firme y matizada en todo momento de Andrea Battistoni.

Como siempre con Opera Rara la toma de sonido es espectacular, nítida y equilibrada. En el interior hay una nota introductoria de la propia intérprete, como es habitual en el sello, así como un pequeño estudio de la figura y la carrera de Rosina Storchio, firmado por el musicólogo Ditlev Rindom, especialista en este repertorio y asesor de la grabación.

Esta es la crítica número 500 que publico en Mundoclasico.com, un número redondo e importante, que llega tras casi dos décadas de colaboración. Además, este otoño se cumplen quince años desde que empecé a reseñar los lanzamientos de Opera Rara, con la que establecí un contacto personal, de modo que es una coincidencia feliz. El sentido y las ganas de seguir escribiendo los proporcionan discográficas como esta, su curiosidad infinita y su compromiso de sacar del olvido música desconocida que merece la pena rescatar con los mejores niveles de calidad musical y musicológica. Y medios como este, que no están sometidos a intereses comerciales ni a otras consideraciones extra musicales que adulteran tantas críticas.

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