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Noticias que son tristes noticias

Maruxa Baliñas
jueves, 29 de octubre de 2020
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En los últimos días el mundo musical internacional ha vuelto a llenarse de noticias que no son novedad, sino una desagradable repetición de lo ya ocurrido en la primavera pasada. Como habrán ido leyendo estos días las cancelaciones de espectáculos y temporadas completas son continuas. Se observa sin embargo un matiz diferente, que es preocupante, puesto que se habla mucho menos de emergencia y circunstancias excepcionales, y mucho más de cierres prolongados en el tiempo. Bastantes salas, incluidas algunas de las más emblemáticas de Europa y América, han anunciado ya que las dificultades económicas a las que se enfrentan pueden abocarlos incluso al cierre definitivo o por lo menos a la renuncia a ciclos y proyectos que se habían convertido ya en algo intrínseco a sus programaciones. Tras varias décadas en que se había luchado y conseguido un esperanzador contacto con nuevos públicos (niños y jóvenes, grupos desfavorecidos socialmente, etc.), y una reducción del elitismo de la música 'clásica' y de la ópera, estos programas abiertos están siendo los primeros en desaparecer. Y ya no es sólo que peligre el acercamiento a nuevos públcios, sino que es posible que en muchos países los elevados costes que tienen estas restricciones de aforos obliguen a una reducción de los conciertos y un aumento significativo del precio de las entradas, con lo que se dejaría fuera a gran parte del público que en los últimos años ha conquistado esta cotidianeidad de asistir a buenos conciertos a un precio asequible. 

En Italia el Primer Ministro Giuseppe Conte ha anunciado que todos los teatros y salas de conciertos estarán cerrados hasta el 24 de noviembre, debido al rápido aumento de los casos de coronavirus en el país. Riccardo Muti ha escrito una carta al Ministro de Cultura italiano muy tajante, que se publicó el pasado lunes 26 de octubre en el Corriere della Sera, donde lamenta que se haya declarado oficialmente que la cultura es "superflua", lo cual demuestra "ignorancia, falta de cultura y falta de sensibilidad". 

Bélgica ha cerrado todas sus salas y teatros, así como museos, cines y locales de espectáculos, inicialmente hasta el 19 de noviembre pero es muy probable que esta medida se prorrogue, dado que se habla de "hasta la mejora de las condiciones sanitarias"; además de imponerse un toque de queda que se ha fijado -observen la curiosa diferencia 'cultural'- en las 10 de la noche en Valonia y en las 12 de la noche en Flandes. La decepción de los aficionados fue aún mayor porque hasta el día anterior a decretarse este cierre el pasado 24 de octubre (efectivo a partir del 26 de octubre) el gobierno había mantenido que habría grandes restricciones, pero no el cierre completo. La ciudades de Bruselas y Lieja han anunciado cierres aún más prolongados de teatros y salas. 

En EEUU han cancelado sus temporadas hasta la primavera o incluso verano de 2021 varias orquestas y teatros, entre ellos Los Angeles Philharmonic, la Metropolitan Opera, la New York Philharmonic, y la Boston Symphony Orchestra.  

En España las diferentes autonomías están fijando diferentes medidas, pero los aforos que se están autorizando son muy a menudo ridículos (auditorios de más de 2000 butacas donde se permiten 30 asistentes, o donde la cafetería del auditorio admite el doble de aforo que la propia sala de conciertos). Y el toque de queda desde las 11 de la noche (en algunas ciudades o autonomías el horario cambia ligeramente) dificulta también la asistencia a cualquier actividad cultural. 

Comentarios
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Jorge Ariel Binaghi
02/11/2020 13:07:02

gracias, Maruxa...se me había escapado... y eso sin hablar de los apuros económicos de intérpretes, salvo aquellos muy asentados y no tan jóvenes ya... Leer que tienen que cambiar de oficio (en declaraciones de ministros) o afirmaciones que incluyen la cultura dentro del 'ocio' (como si una discoteca y un auditorio o teatro -de cualquier índole- o cine fueran exactamente lo mismo) no ayuda precisamente a ser más optimistas....Como si no bastara que los responsables directos de la gestión no fueran siempre capaces y honestos sólo nos faltaba este otro nivel de ignorantes interesados...Y personalmente no entiendo que aquí unos teatros tengan que cerrar y los otros puedan seguir abiertos, adelantando o no horarios. Pero claro...basta con ver las autoridades de las autonomías correspondientes...

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