Opinión

Maradona, genio y moral

Enrique Sacau
lunes, 30 de noviembre de 2020
Diego Armando Maradona © 1986 by DiarioUChile Diego Armando Maradona © 1986 by DiarioUChile
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Tuve la semana pasada dos conversaciones muy parecidas. Encontré muy apesadumbrada a una chica italiana que conozco bien y le pregunté por qué.

- Pero Enrique, ¡ha muerto Maradona!

No me di cuenta de la importancia de su luto y olvidé por un momento que es napolitana. Así es que, insensible e insensato, le respondí.

- ¡Caramba con lo que se ha metido me parece que tuvo suerte de vivir hasta las 60!

La pobre chica me cantó un aria di bravura. La primera parte negaba los hechos con vehemencia: no esnifó tanto, no tuvo tantos tratos con la mafia, no pegaba a su mujer tanto, ni defraudó a hacienda tanto como se dice, etc. La segunda parte, más reflexiva, se centró sobre la injusticia de que el “genio” fuese recordado por cosas así y no por su brillantez, su gol de oro. Hubo por supuesto repetición de la primera parte (la negación) con doble dosis de coloratura.

Intenté razonar que quizás el genio y el cocainómano eran el mismo y que cada uno recuerda lo que quiere, pero no hubo manera. Se fue de malos modos con su melena al viento. “Buona giornata, Enrique!”

Más tarde me encontré para comer con un cliente. Es un alemán pijo como solo pueden ser pijos los alemanes: sin límite y sin ironía. Tienen esas rayas en el pelo hechas con tiralíneas, el nudo de la corbata pequeñito y perfecto, manicura, y gafas de montura de pasta redonda bastante gorda. Como en realidad no teníamos nada que contarnos, acabamos hablando de ópera.

Me dijo que había estudiado cerca de Bayreuth y que allí había crecido su pasión por Wagner. Le dije que yo con Wagner soy bastante extremo: las obras que me gustan (Tristán, Maestros y Lohengrin) se cuentan entre mis óperas preferidas del repertorio, y las que no me gustan (Tanhauser y Holandés) me parecen infumables. Ciego de pasión, y habiendo olvidado ya mi declaración de amor por tres de las óperas del genio, se oyó un click y salió la excusatio non petita.

- Quizás sea la cuestión del antisemitismo, pero en realidad Wagner no era tan antisemita.

De nuevo aria en tres partes: negación en la primera y la tercera, y “en realidad qué más da” en la segunda. En el furor del fanático siempre hay negación y, en caso de te que pillen, súplicas para no olvidar al genio o mención de circunstancias atenuantes (“antes era así”).

La italiana y el alemán me hicieron dar gracias a la cuarentena por una sola cosa. El encierro ha desvirtuado el aniversario de Beethoven y nos ha ahorrado muchas conversaciones así. Al no asistir ni a conciertos ni a cenas, no he tenido que oír hablar de las presuntas virtudes morales y políticas del genio. Y puedo escuchar, eso sí, su música.

Veo en YouTube, para hacer justicia a Maradona, el gol del siglo que es, no hay duda, genial. Es un breve vídeo muy emocionante: se trata de una obra maestra de un genio del fútbol, maltratador de mujeres, evasor de impuestos por el que Argentina ha declarado tres días de luto nacional.

Escucho de fondo mientras escribo estas líneas el despertar de Hans Sachs en la grabación de Karajan para EMI sin sentirme mal y al tiempo sin reparar activamente en que Wagner era un perfecto desgraciado y Karajan un nazi de tomo y lomo.

Comentarios
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J.G. Messerschmidt
03/12/2020 20:20:33

Caravaggio fue prácticamente un delincuente; Carlo Gesualdo un asesino brutal; nolens volens compuso Dimitri Shostakovich música para películas propagandísticas del peor stalinismo; mucho más stalinista fue Pablo Neruda; Leos Janacek fue no sólo un marido miserable, sino también un nacionalista fanático y de miras estrechísimas; con sus marchas Edward Elgar puso bella música a las atrocidades del colonialismo británico; Thomas Mann gozaba pedofílicamente al ver desnudo a su hijo adolescente etc. etc. etc... No están solos el inconsecuente Wagner (escribe un libro rabiosamente antisemita y luego se hace amigo del judío Hermann Levi, al que encomienda el estreno de Parsifal) y el oportunista Karajan, (fue tan nazi como en la España de hoy sería "podemita" o de bildu, si con eso pudiera medrar) con sus vicios. Su legado artístico no pierde por ello ni un ápice de su valor, ni disminuye su genialidad. Ahora bien, por "virtuosística" que fuera la forma de dar patadas a una pelota que tenía el finado Maradona, prefiero no decir lo que me parece el comparar un gol con la composición de una ópera como Tristan o el dirigir una orquesta (incluso si el director es mediocre) o el llamar "genio" a este pobre hombre. La subversión de valores es una catástrofe cultural. De acuerdo, totalmente, con las apreciaciones sobre el fracaso del fastidioso año Beethoven. Por último, el quizá mejor artículo publicado sobre la muerte de Maradona:

https://cronicaglobal.elespanol.com/examen-protagonistas-semana/diego-armando-maradona_413208_102.html


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Jorge Ariel Binaghi
30/11/2020 16:55:28

Bravo, Enrique.  Espero sólo que ese gol tan fantástico no haya sido el de la mano de Dios porque vaya ejemplo que nos dejó -ya que por lo visto es referente moral y político, y así nos luce el pelo (suerte que no tengo)- incluso a los que no lo idolatramos precisamente. Sobre Wagner estoy en desacuerdo en tus ópera detestadas (acuerdo en las que te gustan; por supuesto abomino de Parsifal) y en lo demás (Karajan incluido) también de acuerdo. Gracias

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