Una jirafa en Copenhague

El cisne negro

Omar Jerez
miércoles, 30 de diciembre de 2020
Cisne negro © 2020 by Julia Martínez Fernández Cisne negro © 2020 by Julia Martínez Fernández
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Cuando observo al personal, lo hago cómo si fuera un primatólogo que trabaja sobre tres enfoques:

1: el estudio de campo (primordialmente las redes sociales, y Facebook en concreto, como la joya de la corona de todas ellas)2: el laboratorio ( seguimiento del sujeto en cuestión y la concomitancia de su discurso )    3: la simulación de un hábito natural (la narración conductual del protagonista, descartando la ambivalencia que desvíe el objetivo sujeto a la estadística )

Hoy hablamos de Leyre Khyal:

Más de un post de Leyre Khyal se ha convertido en un cisne negro*; Leyre tiene la precisión quirúrgica de una neurocirujana para anticipar acontecimientos; mientras la tasa poblacional habla de conjeturas, nuestra protagonista de hoy y determinados grupos de presión, lo hacen con hechos.

Recuerdo un post de Leyre del año 2019 donde explicaba de forma minuciosa y con ánimo pedagógico, un suceso que aún no había hecho acto de presencia. ¿Os imagináis la reacción de todos los que leyeron el texto? Leyre no erraba en su pronóstico una vez más, demostrando nuevamente que sus fuentes de información, sus lecturas (con las que complementa su formación) y el descarte de falsas banderas argumentativas, la convierten en una elogiable ingeniera social.

Recientemente ha lanzado a bocajarro una arriesgada línea especulativa que ha generado, como era de esperar, a una horda de cobardes (que curiosamente se creen valientes al estar parapetados por la distancia del hilo digital) que esperan junto a su bolsa de “risketos” su desplome intelectual.

Mi intuición con respecto al último presagio de Leyre Khyal: Como personaje público saldrá reforzada.

No tengo problema en manifestar que Jordan Peterson* y Slavoj Zizek* (una vez abordada ampliamente su obra literaria y visionado el supuesto“debate del siglo” colgado en Youtube) me generan pereza y cierta desazón. Tampoco me supone ningún problema en mi crédito referencial realzar la figura de Leyre Khyal como eje para combatir ferozmente los mitos, las leyendas y sobre todo la posmodernidad (esa deplorable posmodernidad que ha inoculado tan hondo) que por momentos se antoja indestructible pero no inmortal.

Haciendo un símil con todo lo relatado sobre Leyre Khyal, en mi haber biográfico, tengo tres cisnes negros de los que solo puedo demostrar dos y del que voy a relataros uno (ya que es el que menos me compromete):

Resulta que el bueno de Edward Snowden (ex agente de la CIA) reveló al mundo en junio de 2013, que éramos vigilados a nivel mundial y masivamente por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos; puedo decir tranquilamente, y está registrado en la hemeroteca del diario Granada Hoy, que yo hice esta predicción en mayo de 2012 fingiendo mi propio suicidio por medio de Facebook, por medio de una performance, abordando las mismas cuestiones que Snowden expuso a los periódicos The Guardian y The Washington Post.

Fijaros en los textos de Leyre Khyal, su intuición salva vidas.

Notas

1. El cisne negro acuñado por el ensayista, financiero e investigador libanés Nassim Taleb es una hecho improbable y sorpresivo que carece de argumentos racionales posterior al acontecimiento y que conlleva consecuencias globales. Ejemplo de un cisne negro sería la caída de la torres gemelas el 11 de septiembre.

2. Jordan Peterson es un psicólogo clínico, ensayista y crítico cultural aupado por los mongólicos de la Alt Right.

3. Slavoj Zizek filósofo a secas y con seguidores un poco más mongólicos de extrema izquierda.

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