Artes visuales y exposiciones

Almas gemelas: Alekséi von Jawlensky y Mariane von Werefkin

Juan Carlos Tellechea
martes, 5 de enero de 2021
Soulmates © 2020 by Prestel Publishing Soulmates © 2020 by Prestel Publishing
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Lebensmenschen: Alexej von Jawlensky und Marianne von Werefkin es una fantástica exposición que se realiza en estos meses, desde el 20 de septiembre pasado al 10 de enero de 2021, en el Museo Comunal de Ascona (Suiza), y que puede ser visitada virtualmente.

La exposición arroja luz por primera vez sobre la relación entre Alekséi von Jawlensky y Mariane von Werefkin, quienes tanto individualmente como en pareja hicieron una contribución fundamental al desarrollo del arte a comienzos del siglo XX.

El excelente catálogo de la editorial Prestel / Random House, de Múnich, reúne artículos de especialistas en el tema, entre ellos, de la prestigiosa historiadora de arte Mara Folini, directora del referido museo*. Cooperan en esta exhibición la galería Lenbachhaus, de Múnich, el Museo de Wiesbaden, así como la Fundación Marianne von Werefkin, y el Archivo de Alekséi von Jawlensky, de Ascona.

virtualmenteFolini , también comisaria de la muestra, traza a través de las 100 obras presentada, las vidas y obras de estos dos artistas, así como su relación extremadamente compleja entre 1892 y 1921, desde sus inicios en San Petersburgo, hasta Múnich (1896). Allí cofundaron la Asociación de Nuevos Artistas muniqueses (1909) y fueron testigos de la creación del célebre grupo Blaue Reiter (1910) y del revolucionario desarrollo del arte abstracto de su amigo y compatriota Vasili Kandinski.

Marianne Werefkin, Autorretrato, 1893. © 2020 by Marianne Werefkin Bestand, Museo Comunale d’Arte Moderna, Ascona.Marianne Werefkin, Autorretrato, 1893. © 2020 by Marianne Werefkin Bestand, Museo Comunale d’Arte Moderna, Ascona.

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918), la pareja se trasladó a Suiza y se quedó en el pueblo de Ascona, donde Werefkin fue muy activa en el campo cultural, ayudando a fundar el Museo Comunal (1922) y la Asociación de artistas Der Grosse Bär (1924). Los dos eran mucho más que una pareja de artistas convencionales que estaban profundamente conectados emocionalmente. Parecían ser interdependientes, 'compañeros de vida' conectadas en una “historia de amor platónico erótica” (como señaló Lily, la esposa de Paul Klee) que, en realidad, ocultaba el malestar de una mujer que decidió imponerse en un mundo de hombres. suprimir su feminidad en nombre de un arte que se convertiría en su misión.

La exposición recorre, en orden cronológico, el desarrollo de su asociación que comenzó en la primavera de 1892 con su mutuo maestro Iliá Repin. Para Marianne Werefkin, antes de trasladarse a Alemania, este fue un importante docente, del movimiento de los itinerantes, como muestra su autorretrato de 1893, uno de los raros testimonios de esta primera fase creativa.

Alexej Jawlensky, «Noche de verano en Murnau», 1908-09. © 2020 by Städtische Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau München.Alexej Jawlensky, «Noche de verano en Murnau», 1908-09. © 2020 by Städtische Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau München.

Después de dejar el ambiente ruso artísticamente conservador y socialmente restrictivo, la pareja se mudó a Múnich en el otoño de 1896, donde estuvieron rodeados de grandes personalidades artísticas como Vasili Kandinski, Paul Klee, Alfred Kubin, Gabriele Münter, Franz Marc, August Macke y otros, partiendo de cero sobre nuevas bases y con nuevos impulsos.

Pero este fue también el momento en que Marianne Werefkin dejó de pintar y se dedicó por completo a promover el talento de Jawlensky. Hay años en los que muchas mujeres artistas reflexionan sobre su identidad. De hecho, sus contribuciones recibieron poca atención pública en ese momento y el público apenas se inclinaba a reconocer que tenían la originalidad y creatividad necesarias.

La abstinencia voluntaria de Werefkin de pintar duró una década. Al mismo tiempo, la relación privada y artística de la pareja experimentó un punto de inflexión importante, ya que Jawlensky comenzó una historia de amor con su criada Helene Nesnakomoff y su hijo, Andreas (posteriormente también pintor), nació en 1902. Además, Jawlensky adoptaría la decisión de embarcarse en un nuevo camino artístico que se desviaría de lo propuesto por Werefkin.

Marianne Werefkin, «Noche de luna», 1909-10. © 2020 by Colección privada.Marianne Werefkin, «Noche de luna», 1909-10. © 2020 by Colección privada.

Después de recuperar la confianza en su propia práctica artística, Werefkin comenzó a pintar de nuevo en 1906, recurriendo a la pintura al temple que ya carecía del estilo posimpresionista de Vincent Van Gogh (que todavía se puede percibir en las pinturas de Jawlensky y sus amigos Kandinsky y Münter) y que, en cambio, recordaba a Paul Gauguin y los Nabis. Experimentó con las más variadas técnicas - gouache, pastel, carboncillo, tiza, tinta y lápiz - y las mezcló en campos de color contrastantes para crear una composición rítmica, serial, envolvente y en su mayoría visionaria.

Se trata de obras que muestran cómo Marianne Werefkin fue la precursora del nuevo lenguaje expresionista que comenzó a gestarse en sus obras y bocetos febriles a partir de 1907 y con el que, junto a Jawlensky, influyó decisivamente en la pintura de sus amigos Münter y Kandinsky, durante su estancia juntos en Murnau, sur Baviera (1908/09).

En las pinturas posteriores a 1906 se reconocen todas las características que seguirán determinando la obra de Marianne Werefkin, como el talante simbólico y opresivo o los escenarios fantásticos que se caracterizan por un carácter visionario y lírico. Desde un punto de vista estilístico, todas estas obras muestran cuánto fue influenciada la obra de Werefkin por el sintetismo francés.

Marianne Werefkin, «El bailarín Alexander Sacharoff» 1909. © 2020 by Fondazione Marianne Werefkin, Museo Comunale d’Arte Moderna, Ascona.Marianne Werefkin, «El bailarín Alexander Sacharoff» 1909. © 2020 by Fondazione Marianne Werefkin, Museo Comunale d’Arte Moderna, Ascona.

Marianne también construiría sus obras en dos dimensiones, tendiendo a composiciones geométricas y seriadas (elipses, arreglos de perspectiva acortados, líneas sinuosas y en ocasiones discontinuas), gracias al uso inteligente de à plat y cloisonné, en el estilo clásico de Paul Gauguin y de los Nabis; verbigracia, las obras Escuela de Otoño (1907), Bier Garten (1907), Domingo de tarde (1908), El bailarín Alexander Sajaaroff (1909) y Los patinadores (1911).

En cuanto a Jawlensky, su primera década en Múnich había mostrado hasta qué punto el color era su medio de expresión por excelencia; característica que ya había marcado su obra artística en la preguerra, con la serie de cabezas pintadas en colores delicados, que sublimó en las Cabezas Místicas (a partir de 1914), antes de pasar a las hieráticas y sombrías Meditaciones en los últimos años de su vida.

Alexej Jawlensky, «Autorretrato», 1912. © 2020 by Museum Wiesbaden.Alexej Jawlensky, «Autorretrato», 1912. © 2020 by Museum Wiesbaden.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Werefkin y Jawlensky tuvieron que buscar refugio en la neutral Suiza; primero en Saint-Prex, en el lago Lemán (1914), luego en Zurich (1917) y finalmente en Ascona (1918). Por primera vez experimentarían una vida de penurias y pobreza en el exilio.

Permanecieron juntos durante otros seis años, aunque sus caminos a nivel privado y artístico habían tomado ahora direcciones completamente diferentes. Jawlensky dio el mayor paso hacia una abstracción lírica y mística que finalmente culminó en las cada vez más radicales e inquietantes cruces oscuras de su última obra (Meditaciones) en Wiesbaden (1921-1938), adonde se había trasladado en 1921, después de dejar a Werefkin en Ascona.

Marianne Werefkin continuaría después por el camino de un expresionismo más radical, enfatizando cada vez más las formas en movimientos arremolinados y vitalistas que coincidirían con un redescubrimiento de las cuestiones más existenciales y terrenales, entre lo visionario y lo anecdótico.

La exposición se complementa con una sección dedicada a la obra de Andreas Jawlensky (1902-1984), hijo de Alexei y Helena Nesnakomoff. Andreas alcanzó su madurez artística en Suiza gracias al apoyo e influencia de su padre y de Marianne Werefkin.

Notas

Roman Zieglgänsberger, Annegret Hoberg, Alexander Klar & Matthias Mühling, «Soulmates: Alexej von Jawlensky and Marianne von Werefkin», München: Prestel Publishing, 2020, 320 pages, 235 color illustrations, 30 b/w illustrations. ISBN: 978-3-7913-5932-8

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