Opinión

Una modesta proposición

V. Zedda y Rossini en A Coruña

Maruxa Baliñas
miércoles, 20 de enero de 2021
Alberto Zedda © by Dominio público / Wikipedia Alberto Zedda © by Dominio público / Wikipedia
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Recién instalada en A Coruña me marché del primer y último mitin al que asistí allí. Ingenuamente pensaba que si iba a vivir en A Coruña debía interesarme por la política municipal y participar en las elecciones municipales 'con conocimiento de causa', o sea, saber quién se presentaba y de qué iba. Tras la desagradable experiencia me quedé sin candidato a votar y con una neta impresión de que si ganaba -y ganó- íbamos a estar gobernados por un necio. Debo añadir además que los siguientes alcaldes de A Coruña fueron igualmente insatisfactorios y aún por encima mucho menos interesados por la música y la Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG), lo que por cierto ha llevado a que la OSG se haya enfrentado a graves problemas de financiación en los meses anteriores al 'confinamiento' y a que todavía hoy no estén muy claras sus circunstancias cuando acabe esta pandemia. 

Aquel candidato basó su discurso cultural en que A Coruña era una de las mejores ciudades del mundo en lo referente a actividad musical y concertística, y que comparativamente ni siquiera Berlín, París, Londres o Viena podían superarnos. Como este discurso coincidió con que en el instituto donde estaba empezando a dar clase tenía unos problemas para llevar a los alumnos a conciertos que no se me habían presentado en ninguno de los otros centros donde había dado clase anteriormente, el choque fue aún mayor: la dirección del instituto me dijo directamente que no merecía la pena llevar a los alumnos a ninguno de los conciertos didácticos o ensayos de la OSG abiertos a los alumnos porque total los adolescentes de un barrio como ese no iban a entender ni disfrutar de algo como los conciertos de la OSG. Pero lo que más me dolió es que los propios alumnos creían que ellos no eran 'dignos' de ir a este tipo de conciertos, que no era algo para ellos.

En estas circunstancias, con una orquesta sinfónica que muchos de los coruñeses consideraban un 'accidente', hablar de A Coruña como capital musical me pareció excesivo. Afortunadamente las cosas han ido mejorando con los años y actualmente la OSG ya es una orquesta mucho más integrada en el tejido cultural de la ciudad, aunque -lógicamente- a mí me gustaría que la implicación fuera aún mayor. 

En todo caso, y políticos municipales aparte, porque creo que nunca lo valoraron adecuadamente, durante muchos años hubo algo que me parecía un lujo que muy pocos coruñeses parecían apreciar: la presencia de Alberto Zedda en la ciudad. Una presencia que se debía a motivos familiares y personales, y que por lo tanto -como muy a menudo pasa con los regalos inmerecidos- se consideraba un asunto 'ajeno' a A Coruña. 

Aunque Zedda dirigió cosas muy variadas y nos regaló grandes conciertos, sin duda gracias a él el público coruñés nos convertimos en rossinianos y es esa tradición la que me parece interesante proponerles en esta ocasión: la Petite Messe Solennelle de Rossini. 

Este concierto fue grabado por Antonio Cid / RDC Producciones en el Palacio de la Ópera de A Coruña el 6 de junio de 2014 y desde entonces se ha convertido en uno de los vídeos más vistos de la página web de la Orquesta Sinfónica de Galicia con casi 400.000 visualizaciones y más de 2130 de "me gusta". 

El motivo no es extraño. Sin tener unos intérpretes de primera categoría -a Zedda, por lo menos al final de su vida, le gustaban más los cantantes jóvenes- la versión es muy vivaz, ligera, con momentos dramáticos junto a otros simplemente gozosos, y escucharla es un placer continuo. Y eso que -como ya saben- la Petite Messe Solennelle (1863) es una de esas piezas 'mentirosas' porque no es ni pequeña -Rossini pide sólo 12 cantantes en el coro- ni solemne, y ciertamente se parece poco a las misas que se solían componer en Francia en esa época. Rossini la denominó como "el último de mis péchés de vieillesse" y en el prólogo habla también de sus 'pecados', de su falta de sentimiento religioso y de su cercanía a la ópera bufa, aunque espera que "el Buen Dios" no le niegue la entrada al Paraíso.  

Bon Dieu; la voilà terminée, cette pauvre petite messe. Est-ce bien de la musique sacrée que je viens de faire, ou bien de la sacré musique ? J'étais né pour l'opera buffa, tu le sais bien ! Peu de science, un peu de cœur, tout est là. Sois donc béni et accorde-moi le Paradis
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