Artes visuales y exposiciones

Million Roses for Angela Davis

Juan Carlos Tellechea
viernes, 22 de enero de 2021
1 Million Roses for Angela Davis © 2020 by Mousse Publishing 1 Million Roses for Angela Davis © 2020 by Mousse Publishing
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 Million Roses for Angela Davis (Un millón de rosas para Angela Davis) fue el lema de una campaña de solidaridad que tuvo lugar hace medio siglo, entre 1970 y 1972 en la República Democrática Alemana (RDA) en apoyo a la filósofa estadounidense Angela Davis, comunista y revolucionaria del movimiento Black Power, contra la segregación racial, quien en aquellos momentos había sido detenida por falsos cargos de terrorismo en California. El gobernador de ese estado era nada menos que el futuro presidente de los Estados Unidos, el republicano Ronald Reagan.

El movimiento a gran escala ancló firmemente a la heroína de la otra América en la memoria cultural de una utopía social, ahora desaparecida, que luego de su absolución en ese juicio llevado a cabo como demostración de poder, la recibió con honores de visitante de estado. Por su parte, Davis había esperado un movimiento internacionalista que promoviera una democracia socialista, feminista y no racista; esto es, la antítesis de sus experiencias de violencia y opresión como mujer negra en los Estados Unidos.

El racismo es una estructura y no un suceso aislado en ese país, subraya la destacada socióloga, profesora e investigadora estadounidense Robin DiAngelo, de la Westfield State University (Massachusetts) y de la Universidad de Washington, Seattle, en su exhaustivo libro White Fragility. Why it's so hard for white people to talk about racism (by Beacon Press, Boston), traducido al alemán como Wir müssen über Rassismus Sprechen. Was es bedeutet, in unserer Gesellschaft weiss zu sein, publicado por la editorial Hoffmann und Campe, de Hamburgo, que reseñamos en septiembre pasado.


Aquel histórico momento de esperanza constituye el punto de partida de la nostálgica exposición en el Albertinum / Kunsthalle im Lipsiusbau de Dresde que se realiza en estos meses, desde el 10 de octubre pasado al 24 de enero de 2021 próximo. La exposición colectiva presenta materiales de archivo, retratos históricos de Davis creados por pintores de la RDA, nuevas creaciones y otras obras de una gran variedad de artistas contemporáneos. Éstos enfocan asimismo los temas por los que la ahora catedrática emérita hiciera campaña en aquellos momentos y que aún hoy siguen siendo de gran actualidad y urgencia en los Estados Unidos de América (Black Lives Matter).

El catálogo de la muestra, titulado 1 Million Rosen für Angela Davis (1 millón de rosas para Angela Davis), fue publicado por la editorial Mousse Publishing, de Milán (Italia).

And if we believe that revolutions are possible, then we have to be able to imagine different modes of being, different ways of existing in society, different social relations. In this sense art is crucial. Art is at the forefront of social change. Art often allows us to grasp what we cannot yet understand. —Angela Davis
(Y si creemos que las revoluciones son posibles, entonces tenemos que ser capaces de imaginar diferentes modos de ser, diferentes formas de existir en la sociedad, diferentes relaciones sociales. En este sentido, el arte es crucial. El arte está a la vanguardia del cambio social. El arte a menudo nos permite captar lo que aún no podemos comprender.] Angela Davis

El transcurso del tiempo le da la razón, más aún en estos confusos días, tras cuatro años de pesadilla bajo la caótica administración del trastornado presidente de los Estados Unidos Donald Trump.

La muestra aspira a iniciar una discusión sobre los antecedentes, las fallas y el potencial incumplido de la inusual relación entre Davis y la ahora extinta RDA. Las contribuciones revelan cómo la imagen icónica de Davis, con su llamativo peinado a lo afro, llegó a inscribirse dentro de una historia global de resistencia y presenta a todos los artistas participantes con breves textos alusivos sobre la cuestión del compromiso político-social y la esperanza desde muchas perspectivas.

Compromiso y propaganda

El visitante de la exposición es recibido por una estilizada máquina de impresión offset en la que se muestra material gráfico histórico: la propaganda de la RDA. En la pared posterior, una línea de tiempo recorre la vida de la famosa activista afroamericana que pueden recordar todos los alemanes orientales mayores de cincuenta años, dice Marion Ackermann, directora general de las Colecciones de Arte del Estado de Dresde (SKD).

Muchos participaron en aquella acción como niños o jóvenes adultos. Es una historia de aquí, pero que abarca un amplio espectro hasta el día de hoy.

Es muy importante contar esto ahora mismo, este año, cuando presenciamos la explosión del racismo con nuevas formas en los Estados Unidos y la lucha del movimiento Black Lives Matter, subraya Ackermann.
¡Querida Angela! Feliz cumpleaños y enhorabuena por tu inminente liberación, se expresa en una de las tarjetas color rosa expuestas. ¡Querida Angela! No estás sola, se proclama en otra esquela. Cuando Davis llegó a Berlín, fue recibida con vítores y honores oficiales.

La presentación muestra cómo los artistas contribuyeron a la iconización de la joven norteamericana. En 1971 Willi Sitte pintó el lienzo Angela Davis y sus jueces. El cuadro de la otra América.

En la zona inferior se puede ver la imagen de Estados Unidos asociado con el fascismo; y del otro lado, flotando sobre todo, el ícono de Angela Davis, el hada del bien, el otro Estados Unidos, apunta Marion Ackermann.

En el vestíbulo del edificio Lipsiusbau hay una pila de carteles que muestran a Angela Davis en la Universidad Humboldt de Berlín. Angela Davis también recibió su doctorado en filosofía por esa universidad. Un artista conceptual concibió una campaña de carteles para que los visitantes puedan llevarlos con ellos y pasarlos de contrabando a Berlín Occidental, como antaño.

Los vínculos de Davis con Alemania

Davis habla alemán, tras haber estudiado desde 1965 hasta 1967 en Francfort del Meno, en el de Horkheimer y Adorno. En el Festival Mundial de 1973 en Berlín Oriental, dijo frente a miles de jóvenes: "Cuando estoy con vosotros, me siento como en casa".

La artista berlinesa Elske Rosenfeld, nacida en 1974, usó una imagen para su collage que muestra a Davis y Erika Havemann, nuera de Robert Havemann, abrazándose espontáneamente.

Los disidentes como tú no habían trabajado por la abolición del socialismo, sino también por su reforma, afirma Rosenfeld.

Artistas como Jean-Michel Basquiat también se inspiraron en Angela Davis.

La artista y escritora Gabriele Stötzer, por su parte, procesa su propio encarcelamiento en un video performance y, desde su celda, crea el vínculo con la liberación del ícono de la libertad estadounidense. Davis nunca defendió a los presos políticos en la RDA.

Se utilizó su figura, por supuesto. Pero yo misma sabía cómo usarla, me gustaría afirmar. Es importante poner esto en relación con la historia, pero también con la historia negra, la resistencia de los negros en Estados Unidos, subraya.

Por lo tanto, este experimento de exhibición con documentos y obras de arte histórico contemporáneas es también una ocasión para abordar la historia colonial y el racismo que vivimos todos los días y no solo en los Estados Unidos. Siguiendo el movimiento Black Lives Matter, durante la exposición están programados talleres contra el racismo que serán reabiertos una vez que termine el confinamiento por la pandemia. Es probable que los estudiantes que participen escuchen a Davis por primera vez, quien todavía dicta clases y conferencias dentro y fuera de su país en la actualidad.

¿Quién es Angela Davis?

La profesora de filosofía estadounidense, admirada y apoyada en todo el mundo hace 50 años, como Una heroína de la otra América e ícono de la revolución, hizo campaña desde el movimiento Black Power contra la violencia racista y la opresión de la población negra en los Estados Unidos, así como contra la Guerra de Vietnam.

A instancias de las autoridades californianas de la época Davis era sospechosa de terrorismo por lo que fue arrestada y tuvo que enfrentar un juicio del que podía haber sido condenada a muerte en la cámara de gas. Después de ser liberada, también con la ayuda de una campaña internacional de postales, visitó la RDA en septiembre de 1972.

La era de Ronald Reagan

El nombre de Angela Davis dio la vuelta al mundo a principios de la década de 1970. Una joven mujer negra, inteligente y hermosa, profesora universitaria de filosofía en Los Ángeles, iba a ser expulsada de dicha casa de altos estudios -a instancias del gobernador de California y más tarde presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan- porque era comunista.

La prohibición profesional se encontró con una feroz oposición no solo dentro del país. En aquellos años la solidaridad internacional estaba intacta. Para destruir a Angela Davis, el FBI la culpó por su supuesta participación en delitos capitales: asesinato, secuestro y conspiración. Pendía sobre ella la pena de muerte en la cámara de gas en California.

Es casi un milagro que Angela, quien estuvo encarcelada durante 488 días, fuera absuelta a principios de junio de 1972 al final de un juicio que duró meses. La ola de solidaridad internacional que condujera a su liberación tuvo su comienzo, además de en los propios Estados Unidos, en la República Democrática Alemana.

Klaus Steiniger, un conocido escritor, periodista, corresponsal extranjero y fiscal de la RDA en aquellos años, pasó dos meses en la sala de audiencias del tribunal de San José. Siguió permanentemente el curso del juicio y luego escribió un conmovedor libro sobre la joven activista por los derechos civiles de los negros, materia ésta todavía pendiente hoy en los Estados Unidos.

Fue un mal momento para la compañera Angela Davis, entonces de 26 años de edad, sostiene Steiniger, citado por el periódico de izquierda RotFuchs de Alemania.

Primero la lucha contra la humillante proscripción profesional, luego 16 meses de incomunicación en los que tuvo que oponerse a las infames acusaciones que se le formulaban. Pero tenía buenos defensores, incluidos los comunistas. La solidaridad mundial ayudó a salvarla. Esto se originó en particular en la Unión Soviética y en otros países socialistas de Europa y Asia, pero también en la Cuba de Fidel Castro y en el Chile de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, añade.

En Alemania Oriental, los niños y los jóvenes en particular dieron forma a su asombrosa campaña por “Un millón de rosas para Angela Davis“ en esta lucha por salvar la vida de la lejana hermana negra. “Un día, mientras revisaba mi correo, encontré muchos mensajes de solidaridad de la RDA“, evoca Davis en el prólogo del libro de Steiniger.

¡Libertad para Angela!, expresaban y me parecía que habían sido escritos por niños. Las postales estaban adornadas con rosas rojas, cada una pintada de forma diferente, agrega.
Todavía recuerdo lo encantador que me pareció que los niños de la RDA me enviaran estas rosas en papel; rosas que nunca se marchitarían ...y cada día llegaban más, primero cien, luego quinientas ... después muchísimas más que me iban siendo entregadas en grandes sacas de correos de los Estados Unidos...cientos, miles, decenas de miles; sí, un millón de hermosas rosas rojas. Finalmente, llegaron tantas bolsas de correo que tuvieron que ser trasladadas a otro lugar. Ahora se encuentran en los archivos de la Universidad de Stanford, en Palo Alto

 acota la catedrática emérita.

Cuando hoy pienso en la campaña internacional por mi libertad, me viene primero a la mente el millón de rosas de los escolares de la RDA (...).

En el prefacio del libro de Klaus Steiniger, publicado por primera vez en circulación masiva en 1973 bajo el título "Show Trial in San Jose" y reimpreso en 2010, Angela Davis agradece

de todo corazón al valiente periodista y defensor de la justicia mundial por haberse involucrado en su causa.

Cuando Angela fue absuelta, tras colapsar la acusación, la buena noticia corrió como reguero de pólvora entre todos aquellos que temieron por su vida y lucharon por su liberación. Poco después, Davis se embarcó en un viaje alrededor del mundo. En julio de 1972 llegó por primera vez a la RDA, donde fue recibida con júbilo y honores oficiales.

En ese momento, relata la escritora, escenógrafa cinematográfica y autora de radionovelas Christa Kožik,

yo era asistente de dramaturgia en el estudio de cortometrajes DEFA, de Babelsberg. Mi campo de trabajo era el cine documental para niños. Con poca antelación, la dirección del estudio me pidió que trabajara en una contribución para los pequeños espectadores sobre la visita de Angela a la RDA.
Después de haber escrito un concepto, me reuní con Werner Kohlert, quien en ese momento ya era uno de los camarógrafos más destacados del estudio de documentales DEFA. Nos entendimos de inmediato. Werner me mostró sus imágenes de la llegada de Angela a Berlín-Schönefeld, de sus entrevistas y encuentros de amistad, así como de un viaje en coche por Berlín.
Intentamos combinar esto con una reunión de Angela organizada por nosotros con niñas y niños de tercer grado en la (entonces) escuela Ernst Schneller de Berlín (Oriental). Conocíamos el horario. -----Alrededor del mediodía, se suponía que Angela y sus compañeros visitarían el monumento soviético en Berlín-Treptow. Entonces ordenamos a los estudiantes con anticipación en la puerta de entrada. Vinieron con flores y estaban felices de participar en el encuentro. Nos arriesgamos a sorprender a Angela con los niños porque queríamos filmar un encuentro espontáneo“.
Cuando llegó Angela, los niños corrieron hacia ella, la abrazaron, le dieron flores, regalos y dibujos. Werner Kohlert fue capaz de capturar sutilmente con su cámara este encuentro cálido y reconfortante. Angela Davis también estaba feliz. Las palabras de los niños todavía me encantan hoy. Cuando supe que ibas a hacer un viaje tan largo, te compré unos gofres, dijo una chica. Y uno de los niños agregó: Te saludo aquí con nosotros y te deseo la mejor de las suertes ¡en...la lucha!!!.

La película iba dirigida a todos los niños que habían enviado rosas a Angela cuando estaba en la cárcel, pero que no pudieron conocerla ellos mismos, acercándoles a la valiente joven, al mismo tiempo que ésta les expresaba a todos su agradecimiento.

Para muchos niños, Angela se convertiría así en un símbolo del bien, de la verdad y la justicia que representa la fuerza de los más débiles, así como esa solidaridad que logró la victoria a través de las fronteras nacionales.

Nuestra película For Angela recibió un premio en el festival de cine infantil de 1973 Goldener Spatz (Gorrión de oro), en la ciudad de Gera, evoca Kožik. Este galardón se expone ahora en una vitrina en el Museo de Cine de Potsdam, donde se encuentran los estudios Babelsberg.

Un año después, Angela Davis regresaría a la RDA para el X Festival Mundial de la Juventud y de los Estudiantes. Posteriormente participaría en una conferencia de la Fundación Rosa Luxemburg sobre Junge Welt (Mundo joven). En 2010 autografiaba el libro de Klaus Steiniger, titulado Una mujer escribe historia, en el stand del periódico comunista RotFuchs en el festival de verano ND en la Kulturbrauerei de Berlín.

Allí, el fotógrafo Dieter Großmann tomaría la fascinante imagen de la heroína de San José, ya envejecida, pero siempre con su radiante espíritu juvenil. En mayo de este año Angela volvió a Berlín para mostrar su solidaridad con los refugiados que habían sido acogidos en la Escuela (de enseñanza secundaria) Gerhart Hauptmann, de Berlín.

De los días de la RDA conozco la frase del Che Guevara: La solidaridad es la ternura de los pueblos. Ese sigue siendo mi lema, concluye Christa Kožik.
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