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Trump, su psique y el ejército en las sombras

Juan Carlos Tellechea
viernes, 15 de enero de 2021
Gestatten, ich bin ein Arschloch © 2020 by Eden books Gestatten, ich bin ein Arschloch © 2020 by Eden books
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El narcisista ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tiene acusados trastornos asociales de la personalidad que lo llevan, tras la derrota electoral que ha sufrido, a inventarse hechos que hagan decir a la gente aún dentro de tres años que le robaron las elecciones. A estas, entre otras conclusiones, llega el psiquiatra Borwin Bandelow de la Universidad de Göttingen, autor de Das Angstbuch (El libro sobre el miedo), publicado por la editorial Rohwolt de Hamburgo*.

Trump, el único presidente en la historia de ese país sometido por segunda vez a un proceso de destitución por el Congreso, se muestra en un acto de desesperación (…) como un mal perdedorafirma el catedrático. Tiene mucho miedo de quedarse solo e irse a pique, abandonado por los políticos de su propio partido Republicano que ambicionan también llegar a la presidencia; los buitres ya sobrevuelan su presa.

El FBI y los servicios secretos estadounidenses siguen actualmente pistas sobre quiénes planearon el asedio y asalto al Capitolio, así como los actos de amotinamiento y perturbación del orden programados por el denominado “ejército en las sombras“ de Trump en todos los estados del país, cuando el 20 de enero a las 12 horas (de Washington DC) jure su cargo el nuevo presidente Joe Biden.

Estos grupos paramilitares de extrema derecha llevan armas semiautomáticas, patrullan los centros urbanos y se hacen llamar "Los verdaderos patriotas de Idaho" o el "Lobo americano" o los “Proud Boys“, según los casos. Los paralelismos y similitudes con los grupos de asalto nazis de las SA y las SS antes y después de que Adolf Hitler subiera al poder en 1933 en Alemania son inocultables.

Allen Frances, «Normal. Gegen die Inflation psychiatrischer Diagnosen». © 2019 by Dumont Verlag.Allen Frances, «Normal. Gegen die Inflation psychiatrischer Diagnosen». © 2019 by Dumont Verlag.

Donald Trump no está loco, nosotros lo estamos, advierte el psiquiatra estadounidense Allen Frances, catedrático emérito del Cornell University Medical College y autor de la influyente monografía Saving Normal. An Insider’s Look at What caused the Epidemic of Mental Illness and how to cure It, traducido del inglés estadounidense al alemán por Barbara Schaden y publicado bajo el título de Normal. Gegen die Inflation psychiatrischer Diagnosen (Normal. Contra la inflación de los diagnósticos psiquiátricos) por la editorial Dumont, de Colonia*.

La verdadera enfermedad está en nuestra sociedad. Trump, como Hitler, Mussolini o Franco, fue llevado al poder por una minoría. Eso solo fue posible porque los ciudadanos estadounidenses tienen ideas delirantes, creen a pie juntillas en teorías conspiranoicas y que Dios arreglará todo. Si lo vemos como loco y extravagante, nos lo ponemos demasiado fácil. La verdadera enfermedad está en la sociedad. Esa fue la única razón por la que Trump pudo llegar al poder. Solo ella hizo posible su increíble ascenso.
Presidentes narcisistas hubo siempre en nuestro país; ser narcisista no significa estar loco. [Pero este es el Frankenstein de los narcisistas,] es como una pesadilla y temo cosas terribles para mis hijos y nietos. Espero, por supuesto, que esto sea solo una locura temporal para Estados Unidos y que emerja un país más fuerte, porque si no me temo que podría ser la muerte de nuestra democracia-.
Necesitamos trabajar juntos y darnos cuenta de que todos tenemos un enemigo común: y somos nosotros mismos. Estamos explotando el mundo y pereceremos si seguimos así, por lo que ahora es un problema mundial. El recalentamiento global de la atmósfera es una amenaza para el planeta entero. Necesitamos una solución y ya no podemos permitirnos el tribalismo,

agrega el facultativo, quien presidió diversas comisiones especializadas en dolencias psíquicas y su diagnóstico.


Todos tienen miedo

Algunos republicanos todavía no le dan la espalda manifiestamente a Trump por temor a enfadar a los millones de votantes que aún lo apoyan. Los diez diputados del GOP que votaron en la Cámara baja en favor de este juicio político serían representativos de otros que, sin arriesgarse demasiado, también quisieran impedir que este populista regrese eventualmente al gran escenario de la política.

La confirmación del procedimiento de destitución que impediría al ex presidente asumir nuevas funciones públicas en el futuro y presentar su candidatura para las elecciones de 2024 debe hacerse en el Senado y se necesitan dos tercios de los votos para que resulte aprobada.

Hay dos tipos de narcisistas, y uno de ellos es benigno, explica Bandelow. Por ejemplo, a menudo se trata de artistas o de gente que se promueven a sí mismos.

A Trump, en cambio, hay que clasificarlo entre los narcisistas maliciosos o malignos. Uno de sus síntomas es ese encanto manipulador que muestra.


Desprecio total

Aquellos que tienen mucho miedo y están básicamente muy asustados, declaran que todos los hechos son falsos (fake news) y sólo aceptan lo que encaja en su propio entorno. También adoptan teorías extrañas, porque entonces están en paz con ellos mismos y porque han encontrado una solución fácil para apaciguar su propio miedo sistemático. 

Rainer Sachse, «Persönlichkeitsstörungen». © 2019 by hogrefe.Rainer Sachse, «Persönlichkeitsstörungen». © 2019 by hogrefe.

Otro de los indicios de que Trump está muy asustado y se encuentra bajo extrema presión es su pedido para que no sean perseguidos penalmente ni él ni sus familiares por sus actos durante estos cuatro años de gobierno en la Casa Blanca.

No es el único que hace esta evaluación. Entre otros, el psicólogo Rainer Sachse, profesor adjunto del Instituto de Psicología y Psicoterapia de la Universidad de Bochum, quien afirma en su tratado clínico  Persönlichkeitsstörungen que

Trump, en términos del comportamiento observable hasta ahora, es un psicópata masivo o un narcisista maligno, porque prescinde de toda norma social e incita al odio.

 Usualmente, tales normas regulan nuestro comportamiento y aseguran que no mintamos, por ejemplo, pero a él las reglas y las consecuencias de sus actos le importan un bledo; jamás mostrará arrepentimiento ni se disculpará ante nadie.


Síntomas de paranoia

Perder el control es el Waterloo de todo narcisista, agrega el médico psiquiatra Pablo Hagemeyer, en su obra Gestatten, ich bin ein Arschloch (Permítame, soy un cabrón), de la editorial Eden, de Berlín*.

Cuando las personas con rasgos narcisistas se ven presionadas, entran también en un absurdo psicótico, es decir, en un desapego de la realidad, esto puede llevar a rasgos paranoicos, es decir, a que la persona se sienta amenazada y perseguida. Las ideas delirantes también son típicamente posibles en este punto.

En general, la destrucción de la propia imagen que poseen de sí mismos es el mayor temor que tienen los narcisistas. Cuando esto sucede, los narcisistas están tan presionados que luchan contra la realidad, y lo hacen de manera consistente.

Hagemeyer nacido en Bonn, criado en Argentina y España, formado en Múnich y Londres, y autor de varios libros sobre la materia, cree que en el caso del infeliz ex presidente Trump éste sabe que ha perdido, pero se inventa el fraude electoral, porque no puede soportar que su derrota sea real.

Tambien Borwin Bandelow asume que todavía hay Trump para rato en los Estados Unidos. Este hombre

está convencido de que es el único que puede salvar a ese país y por lo tanto tiene que volver al poder -y lo haría por cualquier medio.

La batalla sigue

Para Trump de lo que se trata es de salir siempre victorioso de sus batallas, analiza el psiquiatra. "Personajes como Trump desafían las reglas y las leyes y creen estar por encima de ellas“, agrega el académico de Göttingen.

Como muy a menudo se ha salido con la suya, eso lo anima a continuar de la misma manera, incluso en la situación actual.

Mentir en beneficio propio no es nada nuevo para Trump. Ahora lo está llevando al extremo. En su desesperación, Trump ha perdido todas las inhibiciones, agrega. En el discurso que pronunció después del asedio y asalto al Capitolio prometió y alentó además a sus leales seguidores a continuar este fantástico periplo que es solo el comienzo de nuestra lucha.

Las endorfinas causan placer

Con Trump, Bandelow ve

el sistema de recompensas en funcionamiento. Todo lo que la gente hace, lo hace para conseguir endorfinas, las hormonas que cuando se liberan en el hipotálamo conducen a buenas sensaciones, de bienestar e incluso de euforia.

Das Angstbuch. © 2013 by Rowohlt Verlag.Das Angstbuch. © 2013 by Rowohlt Verlag.

El perturbado Trump ya había sido criticado antes por su negligencia en la lucha contra el COVID-19, luego se contagió con el virus e hizo el hazmerreir ante la opinión pública. Su forma narcisista de salir del aprieto fue decir “vale“, pero es solo un pequeño resfriado no hay que tenerle miedo, no tenemos una pandemia.

Esto se ha pronunciado más aún con su derrota electoral, dice el psiquiatra. Su salida es ahora la de crear hechos que aún hagan que la gente diga dentro de tres años que le robaron las elecciones. Esto es lo que Trump ha estado haciendo intensamente durante años,

explica Bandelow. La psicología llama a esto un trastorno de personalidad antisocial.

Seduce para manipular

Uno de sus síntomas es el encanto manipulador

Bandelow lo explica en términos simples:

si yo invento algo y la gente lo cree, entonces he creado algo y he ejercido un poder psicológico.

Y el sistema de recompensas hace el resto para que se sienta muy bien.

Por lo tanto, está claro que a la corta o a la larga no es sólo cuestión de aclarar los hechos, sino de que hay que encontrar la manera de alcanzar tanto la recompensa como el sistema de miedo del pueblo estadounidense en manos de este narcisista maligno, agitador, destructivo e incendiario. Esta puede ser la forma más difícil de luchar contra la pandemia y, en última instancia, para preservar la democracia.

Notas

1. Borwin Bandelow, «Das Angstbuch. Woher Ängste kommen und wie man sie bekämpfen kann», Hamburg: Rowholt Verlag, 2013, 384 Seiten. ISBN 978-3-644-03151-7

2. Allen Frances, «Normal. Gegen die Inflation psychiatrischer Diagnosen», Köln: Dumont, 2013, 430 Seiten. ISBN 978-3-8321-9700-1

3. Rainer Sachse, «Persönlichkeitsstörungen. Leitfaden für die Psychologische Psychotherapie», Göttinger: Hogrefe Verlag GmbH, 2013, 272 Seiten. ISBN 978-3801725426

4. Pablo Hagemeyer, «Gestatten, ich bin ein Arschloch», Berlin: Eden books, 2020, 256 Seiten. ISBN 978-3959102469

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